
Un día no pude aguantar más las ganas de salir a la calle como Florencia.
Me vestí con ropa deportiva, calzas largas deportivas muy cavadas, buzo con capucha, barbijo todavía puesto por la época de la pandemia. Lentes oscuros, gorra baja. Todo pensado para esconderme y, al mismo tiempo, sostener esa otra versión mía que empujaba desde adentro.
Fui hasta un lugar alejado, donde los camiones paran y vuelven a la ruta. Un espacio raro, de tránsito lento, de motores esperando.
Dejé el auto estacionado lejos. Caminé sola hasta ese punto. Y cuando no venía nadie, salí.
El primer paso en la calle fue como cruzar una frontera invisible.
El corazón acelerado. El cuerpo en alerta. No era solo miedo: era una mezcla de vértigo y libertad. Como si cada sonido del entorno me amplificara por dentro.
Escuché el primer camión antes de verlo. Ese ruido grave, lento, acercándose. Y ahí todo cambió de ritmo.
Seguí caminando.
Más adelante, más expuesta, más consciente de cada movimiento. El cuerpo entero se volvía presencia. No había forma de pasar desapercibida, aunque estuviera cubierta.
Algunos camiones pasaban sin mirarme. Otros bajaban la velocidad. Y algunos… simplemente me reconocían con la mirada o con la bocina. El sonido del motor llenaba el aire como si marcara el pulso de todo lo que estaba sintiendo.
Caminé varios kilómetros así. En ese estado raro donde el miedo y la adrenalina dejan de ser opuestos y se mezclan.
En la vuelta, un camión pasó muy despacio. El conductor me miró fijo y dijo algo desde la cabina. Una invitación, medio en broma, medio en serio....!que cola tenes mamita! yo volé de morbo y adrenalina...caminando muy lento empecé a sentir un cosquilleo, apretando las piernas por que tenia doble tanga para que se marque mucho la cola...eso me tenia al limite del orgasmo por el solo motivo de caminar y rosarme...el camionero me decía subite y damos una vuelta...dale...y en un momento solto sos un putito muy culon sabes...como te cogería mamita...ahi explote...camine como podía temblando y acabando a la vez...fue cómico y hermoso a la vez...el tipo me dio el orgasmo mas potente de mi vida....
Yo seguí caminando....el camionero siguio.....
Cuando volví al auto, ya no era la misma que había salido.
Algo se había soltado. Algo había quedado marcado en el cuerpo como una experiencia imposible de explicar del todo, pero imposible de olvidar también.
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