Carolina, mi novia, un día mientras descansábamos en casa y con algunas copas de más me contó que en Dominicana, en una de sus vacaciones había tenido sexo con uno de los negros que enseñaban a bailar en el hotel, y que había sido tan bueno que por dos años más fue de vacaciones al mismo lugar solo para volverse a encontrar con el tipo.
Obviamente eso despertó algo en mí, un morbo que me calentaba a más no poder, el hecho de imaginarla cogida por un negro, disparaba mi mente.
Así que un día se lo propuse, claro que ella se negó en un principio, pero calculo que era todo mentira, en su interior ya la había decidido, quedamos en que yo me encargaría de conseguirle un amante, mi idea era que tenga buen cuerpo, de rostro agradable, pero por sobre todas las cosas que sea muy pijudo, que tenga un pene que me deje en ridículo, llevo un tiempo pero al fin lo consegui, un estudiante de medicina, oriundo de Haiti que trabajaba en una verduleria del microcentro.
Era delgado, cuerpo atlético, más alto que yo, y por supuesto, un miembro descomunal.
Al fin llego el dia, sábado de otoño, llovizna, frío, mucho viento, a las 14hs le mando un mensaje que llegábamos en 5, que nos espere en la habitación, mi idea era llegar y desnudarnos los dos y recién ahí ir a donde estaba ella, lo cual hicimos, Caro nos esperaba al borde de la cama, ni siquiera nos saludo, pude ver como sus ojos se iluminaron cuando cuando vio lo que le colgaba el negro, la verdad me sentí insignificante, así que decidí salir de la habitación, tal vez para dejarlos solos, tal vez por buscar una cerveza, o tal vez recuperar mi autoestima.
O todo eso junto, cuando vuelvo me encuentro con una postal hermosa, ella en cuatro, y Philipe (así se llamaba él), fregandole por sus partes su enorme miembro, como esperando mi regreso, me apoyo en el marco de la puerta y disfruto...
El comienza a hurgar hasta que pone la cabeza en el orificio de la vagina, lentamente comienza a presionar, lento, muy lento, veo como poco a poco la va poseyendo, ella jadea, respiran con la boca abierta, los ojos cerrados, apoya su mejilla en la cama, sus manos aprietan la sabana, siente como como si le faltara el aire, como si ese miembro duro y enorme le vaciara los pulmones, lentamente sale de ella, y lentamente vuelve a penetrarla, los gemidos se dejen escuchar entre cada respiración, los labios mojados de su vagina abrazan ese trozo erecto, su mente está en blanco, entregada al goce.

Philipe sigue moviendose lentamente, a veces me mira, solo para seguir con sus movimientos, verlo cogerla, ver como entra y sale de mi novia, escucharla gemir, es una situación que me calienta a mas no poder, me acerco a Caro para que me la chupe, pero me rechaza asi que vuelvo a mi rincón y mi cerveza.
Ahora él se detiene, apenas deja dentro la cabeza, Caro espera unos segundo y empieza a mecerse hacia adelante y hacia atras, se coge ella misma, aumenta un poco la velocidad, el negro baja su mano hasta el clítoris y mientras ella se mueve el lo acaricia con sus dedos, con la otra mano le acaricia la espalda, ella gime, cada vez más fuerte, hasta que se corre, hacia mucho que no sentía temblar sus piernas, se sale y lleva el pene a su boca, quiere chuparlo, siente el olor de sus propios flujos, lo envuelve con su lengua... Cuando de repente el la toma del cuello y la levanta, esto la sorprende, pero se sorprende aún más cuando escucha que le dice al oído que se prepare, que la va a coger con todas sus ganas, que le lubrique la pija y se vuelva a poner en cuatro.

Ella...sorprendida y sumisa, toma el pomo y cubre el miembro de lubricante, mucho lubricante, se gira y se pone en posición, la situación la excita pero a su vez la preocupa, duda de lo que vendrá, siente la cabeza entrando en ella, siente como dos manos firmes la toman de la cintura, se prepara, con una mano se toma del respaldar y la otra de la sabana...
La penetra de una, con fuerza, con violencia, ella grita, no se si de dolor o de placer, cada movimiento la empuja con fuerza hacia adelante, sus nalgas están rojas por el choque de los cuerpos, ella se afirma a la cama como puede, el afirma sus manos en la cintura para frenar un poco envión y controlarla un poco más, entre gemidos que ya son gritos, entre choques de cuerpos, entre respiraciones agitadas, ella solo dice dos palabras...¡¡¡No pares, No pares!!!

Ella siente que con cada penetración el aire escapa de sus pulmones, como le cuesta respirar, siente como le arden las nalgas por los golpes, siente que sus gritos inundan toda la habitación, siente placer, mucho placer, como nunca sintió en su vida, siente que ese musculo oscuro y duro es su amo y señor, siente que está a su merced, siente como el cansancio inunda su cuerpo, las transpiración corre por su rostro, siente el deseo de más y más...
De repente el la toma del hombro y la gira, al mismo tiempo que se sale de ella, esto sorprendió a Caro, a medio girar siente un chorro caliente y espeso que impacta en su rostro, uno, dos, tres chorros mas impactando en su cara, abre la boca instintivamente y captura un poco, se avalanza y se mete el pene en la boca, aún queda semen para tragar, y así lo hace...
Obviamente eso despertó algo en mí, un morbo que me calentaba a más no poder, el hecho de imaginarla cogida por un negro, disparaba mi mente.
Así que un día se lo propuse, claro que ella se negó en un principio, pero calculo que era todo mentira, en su interior ya la había decidido, quedamos en que yo me encargaría de conseguirle un amante, mi idea era que tenga buen cuerpo, de rostro agradable, pero por sobre todas las cosas que sea muy pijudo, que tenga un pene que me deje en ridículo, llevo un tiempo pero al fin lo consegui, un estudiante de medicina, oriundo de Haiti que trabajaba en una verduleria del microcentro.
Era delgado, cuerpo atlético, más alto que yo, y por supuesto, un miembro descomunal.
Al fin llego el dia, sábado de otoño, llovizna, frío, mucho viento, a las 14hs le mando un mensaje que llegábamos en 5, que nos espere en la habitación, mi idea era llegar y desnudarnos los dos y recién ahí ir a donde estaba ella, lo cual hicimos, Caro nos esperaba al borde de la cama, ni siquiera nos saludo, pude ver como sus ojos se iluminaron cuando cuando vio lo que le colgaba el negro, la verdad me sentí insignificante, así que decidí salir de la habitación, tal vez para dejarlos solos, tal vez por buscar una cerveza, o tal vez recuperar mi autoestima.
O todo eso junto, cuando vuelvo me encuentro con una postal hermosa, ella en cuatro, y Philipe (así se llamaba él), fregandole por sus partes su enorme miembro, como esperando mi regreso, me apoyo en el marco de la puerta y disfruto...
El comienza a hurgar hasta que pone la cabeza en el orificio de la vagina, lentamente comienza a presionar, lento, muy lento, veo como poco a poco la va poseyendo, ella jadea, respiran con la boca abierta, los ojos cerrados, apoya su mejilla en la cama, sus manos aprietan la sabana, siente como como si le faltara el aire, como si ese miembro duro y enorme le vaciara los pulmones, lentamente sale de ella, y lentamente vuelve a penetrarla, los gemidos se dejen escuchar entre cada respiración, los labios mojados de su vagina abrazan ese trozo erecto, su mente está en blanco, entregada al goce.

Philipe sigue moviendose lentamente, a veces me mira, solo para seguir con sus movimientos, verlo cogerla, ver como entra y sale de mi novia, escucharla gemir, es una situación que me calienta a mas no poder, me acerco a Caro para que me la chupe, pero me rechaza asi que vuelvo a mi rincón y mi cerveza.
Ahora él se detiene, apenas deja dentro la cabeza, Caro espera unos segundo y empieza a mecerse hacia adelante y hacia atras, se coge ella misma, aumenta un poco la velocidad, el negro baja su mano hasta el clítoris y mientras ella se mueve el lo acaricia con sus dedos, con la otra mano le acaricia la espalda, ella gime, cada vez más fuerte, hasta que se corre, hacia mucho que no sentía temblar sus piernas, se sale y lleva el pene a su boca, quiere chuparlo, siente el olor de sus propios flujos, lo envuelve con su lengua... Cuando de repente el la toma del cuello y la levanta, esto la sorprende, pero se sorprende aún más cuando escucha que le dice al oído que se prepare, que la va a coger con todas sus ganas, que le lubrique la pija y se vuelva a poner en cuatro.

Ella...sorprendida y sumisa, toma el pomo y cubre el miembro de lubricante, mucho lubricante, se gira y se pone en posición, la situación la excita pero a su vez la preocupa, duda de lo que vendrá, siente la cabeza entrando en ella, siente como dos manos firmes la toman de la cintura, se prepara, con una mano se toma del respaldar y la otra de la sabana...
La penetra de una, con fuerza, con violencia, ella grita, no se si de dolor o de placer, cada movimiento la empuja con fuerza hacia adelante, sus nalgas están rojas por el choque de los cuerpos, ella se afirma a la cama como puede, el afirma sus manos en la cintura para frenar un poco envión y controlarla un poco más, entre gemidos que ya son gritos, entre choques de cuerpos, entre respiraciones agitadas, ella solo dice dos palabras...¡¡¡No pares, No pares!!!

Ella siente que con cada penetración el aire escapa de sus pulmones, como le cuesta respirar, siente como le arden las nalgas por los golpes, siente que sus gritos inundan toda la habitación, siente placer, mucho placer, como nunca sintió en su vida, siente que ese musculo oscuro y duro es su amo y señor, siente que está a su merced, siente como el cansancio inunda su cuerpo, las transpiración corre por su rostro, siente el deseo de más y más...
De repente el la toma del hombro y la gira, al mismo tiempo que se sale de ella, esto sorprendió a Caro, a medio girar siente un chorro caliente y espeso que impacta en su rostro, uno, dos, tres chorros mas impactando en su cara, abre la boca instintivamente y captura un poco, se avalanza y se mete el pene en la boca, aún queda semen para tragar, y así lo hace...
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