Les traigo la segunda parte del relato que tanto les gustó. http://www.poringa.net/posts/relatos/2902924/Madres-viciosas-Parte-1.html 
Les pido perdón por la demora y espero que lo gocen tanto como yo al escribirlo. Espero sus comentarios amores. Bueno seguimos con la historia de Lucas:

Madres viciosas

Parte 2: Hora de acabar

Ahora era el momento de la verdad. Todo el deseo que se venía concentrando estaba por ser liberado y de que manera. Tenía la sensación de que si me liberaba de los prejuicios que arrastraba con todas estas hermosas señoras no iba a poder detenerme y tan equivocado no estaba.

Me estaba yendo con la madre de mi mejor amigo mientras él se masturbaba pensando en la mía. La situación se me estaba yendo de control totalmente. Era un poco perturbador

Cuando llegamos al auto le abrí la puerta y me hizo una sonrisa que nunca me había dedicado. Me parecía que era más que agradecimiento. Era decididamente provocativa pero sutil en cada movimiento.

Mientras la veía entrar al auto con movimientos elegantes como siempre, las imágenes de ese día pasaban una a una por mi mente. Recordaba a Julia en topless devorando pija como la mejor de las putas y lo perra que era para hacerse la santa unos segundos después. También inevitablemente se me cruzaba la imagen de las cuatro vestidas para matar y con esa actitud seductora que tenían al llegar. Por último no podía por más que quería borrar la escena reciente de mi propia madre enfiestada entre tres de mis mejores amigos. Tal vez esta sensación de emoción y excitación que tenía ahora sería similar a la de ellos en la previa con mi mamá. Eso por un lado me causaba un fuerte rechazo pero al mirar a mi lado y ver tremenda mina se me olvidaba.

En el corto camino a su casa que estaba en el último lote, casi no le hablé. Supongo que notaba mis nervios. Yo no podía dejar de mirarla. Cada detalle de su cuerpo me calentaba. Desde sus inocultables pechos y las curvas mortales de su cadera y piernas hasta lo mas mínimo como sus largas uñas pintadas del mismo rojo que los carnosos labios. La luz del auto de la seguridad privada nos iluminó de frente y mientras saludaba al empleado recordé la pornográfica escena de esa tarde.
- Estas muy cayado Luquitas, pasa algo? - me preguntó Pame mientras se miraba en el espejito del acompañante y parecía retocarse el maquillaje
- No no, todo bien - traté de disimular mi mezcla de calentura con todo tipo de miedos.

Por suerte en ese momento llegamos. Paré en el cordón y un poco me aflojé pero solo unos pocos segundos pude relajarme
- Podes meter el auto hasta la entrada Lucas, no va a venir mi marido a estacionar - ese último comentario me pareció que lo dijo con algo de malicia. Pero bueno retrocedí y entré hasta la puerta de la casa. Aparte de ser la última propiedad del barrio tienen una decoración muy pintoresca de altos arbustos por lo que a medida que entramábamos sentía que me metía a la boca del lobo o en este caso de la loba.

Me estaba sacando el cinturón para bajarme cuando siento la mano de Pamela y sus uñas apretando mi pierna izquierda.
- Tranquilo. Por qué tan apurado bebé? - me dijo ya en una actitud más que seductora
- No es que nos deben estar esperando - le dije como para recordarle que su hijo estaba en mi casa, en uno de mis últimos intentos por evitarla
- Siempre estas muy tenso vos nene. Tenes que aprender a relajarte y yo te puedo ayudar - me dijo estirándose en el asiento hasta quedar hablando a centímetros de mi cara

- Lo que pasa es que ... - intenté decir pero me tapó la boca con su dedo indice y juntando sus hermosos labios me hizo el gesto de silencio y me chistó suavemente. Su otra mano comenzó a subir por mi pierna y llegó hasta mi pija que a esa altura estaba tan dura que me dolía dentro del pantalón.

Se mordió los labios al sentir como estaba y comenzó a acariciarme
- Ay Pame! - exclamé al sentir las experimentadas manos de la madre de mi amigo.
Eso fue como darle vía libre. Abrió mi cinturón y mi pantalón con una gran habilidad y sin perder tiempo sacó mi pija
- Ahora vas a relajarte y disfrutar - me dijo me dio un suave beso apenas rozando mi boca como para dejarme con ganas y se agachó.

Inmediatamente comencé a sentir su lengua por la punta de mi pija y luego de mirarme con una sonrisa de zorra impresionante se la metió a su boca y me la recorrió toda con esos carnosos labios. Entre la imagen y el placer que era tener a esa tremenda mujer comiéndose mi miembro pensé que iba a acabar de una.
Se acomodó arrodillándose en el asiento de al lado y comenzó un suave sube y baja de su cabeza que me volvía loco. Su oscura cabellera era todo lo que podía ver pero sentía sus labios y su lengua moviéndose a la perfección. Me la recorría toda y tocaba cada punto para convertir en poco tiempo en el mejor sexo oral que había recibido en mi vida. Nunca pensé que probaría a esta monumental hembra y realmente gozaba cada segundo.

Con el placer mi represión se fue diluyendo y me animé a estirarme y levantar su vestido. Una fina y elegante tanga negra empezó a aparecer en el medio de un hermoso y redondo culo. Hizo una especie de suspiro con toda mi pija en la boca cuando sintió que agarraba con ganas una de sus nalgas y la empezaba a masajear. Y de ahí en más no me pude controlar más. Tomé su nuca con la otra mano y la ahogué de verga. Sentía que la tenía metida hasta los huevos y no la quería soltar. Cuando la liberé hizo una pequeña tos y me miró con los ojos medios llorosos

- mmm ves bebe a eso me refería - me dijo corriéndose el pelo para atrás.
Yo no podía estar más caliente le empecé a estirar el vestido para abajo. Y ella se enderezó y se lo bajó hasta la cintura. Esas tetas apenas contenidas por el corpiño se veían aun más grandes. Con esa cara de perra se lo desabrochó y lo dejó caer. Apenas vi esos hermosos pechos en plenitud con los pezones liberados no pude contenerme y me fui sobre ellos los chupaba y lamía con toda la excitación que arrastraba. Ella jugaba con mi pelo y me regalaba sus suspiros y gemidos para hacer todo más y más caliente.

Estaba loco de calentura. Me tomo la cara con las dos manos y me besó metiendo su ardiente lengua por toda mi boca. Sentir esa hábil lengua jugando con la mía era la gloria.
- Ahora vas a ver lo que es gozar pendejo - me dijo apenas se separaron nuestros labios.
Se pasó la lengua por los dedos y los metió entre sus piernas, se acomodó sobre mi con su tanga corrida. Lentamente comencé a sentir el calor de esa caliente concha al rededor de mi verga. Apenas terminó de metersela bien adentro comenzó a mover su cadera de una forma tan erótica que yo cerré los ojos y me dispuse a gozar. Sentía la amortiguación de mi auto rebotando a medida que aumentaba el ritmo. Realmente tenía muchas ganas de coger Pamela, se notaba por sus gestos de placer y en los gemidos incontenibles.

Estaba al borde del orgasmo. Abrí la puerta el auto y la corrí de encima mío. Me bajé dejando caer mi pantalón y la tomé de las piernas poniéndola en cuarto sobre el asiento.
- Mmm esa es la actitud bombón - me decía endulzandome los oídos permanentemente
- Como me calentas perra, esto te va a encantar. - le dije siguiéndole el juego. Acomodé bien mi pija y se la metí de golpe. Dio un grito de placer que me terminó de sacar. Me agarré de su cintura y la empecé a bombear haciendo que grite como toda una puta. Sentir esa voz totalmente excitada me ponía a mil. El sonido de sus nalgas golpeadas por mi cuerpo, el movimiento del auto sacudiéndose y el hecho de estar cogiendo al aire libre prácticamente redondeaban el momento perfecto para un orgasmo memorable.

Me afirmé fuerte de ese hermoso culo y no pude contenerme más. La leche empezó a brotar como si fuera un volcán. Cuando me detuve ella siguió moviendo esa majestuosa cadera hasta que salió la última gota mirándome por encima de su hombro con una sonrisa de trola satisfecha que fue deliciosa. Se la saqué y ella rápida pasó su mano entre las piernas juntando mi vasta acabada y se llevó los dedos a la boca para saborearla.
- Quiero probar tu leche hace mucho tiempo chiquito, gracias - me dijo mientras se saboreaba y veía esa lengua con el blanco de mi semen.

Casi me muero. Era como un sueño cumplido. En fin entramos a buscar las dichosas botellas y no tardamos prácticamente nada en entrar y salir. Iba a ser dificil de explicar la demora si seguíamos tardandonos.
En el camino me mordió la culpa. En parte por saber que iba a ver a mi amigo apenas llegara a casa.
- Por favor Pame. Me tenes que prometer que esto queda acá. No se puede enterar nadie - le supliqué ante su cara de superada
- Nene tenes una inocencia que me da ternura. Si contara cada vez que engaño a mi marido no estaría con este vestido tan caro puesto - me respondió mientras revisaba por última vez su maquillaje en el espejito con una sonrisa burlona

Finalmente llegamos y apenas estacioné le entregué la bebida a Pamela y me fui corriendo al quincho con mis amigos pero al llegar me encontré que solo estaba Leandro. Sentado solo, con una botella al lado y un pucho en la mano jugando con una tapita.
- Que haces acá solo? Y los chicos? - le pregunté con un poco de miedo de la respuesta
- Esas ratas se fueron al boliche hace un rato. Yo les dije que te esperaba - me respondió bastante bien. Me sentí un pésimo amigo por haber estado haciendo lo que hice.
- Gracias por el aguante Lea - le reconocí. Tenía que despejarme y me fui a dar una vuelta. Le mentí rápido para ocultar mis huellas.
- Si me imagino. Debe ser jodido enterarte así que tu vieja es tan... - se detuvo ahí porque se dio cuenta que si terminaba la oración iba a quedar más que mal conmigo
- Si. Es raro darte cuenta que tu mamá es tan puta - dije yo. En parte para cortar ese incomodo silencio. Él pensó que hablaba de mi madre pero me refería a la de él, luego de probarla en carne propia

- Sabes qué? No importa man. Vamos a divertirnos igual, Ahora vamos a salir y a buscarnos las mejores trolitas que haya - Me dijo guardándose el celu y dándome una palmada en la espalda.
Pero esa noche parecía como un dominó y cada cosa que hacíamos era como ficha que tiraba la siguiente. Apenas nos disponíamos a salir al boliche cuando abrimos la puerta del quincho y una carcajada exagerada llamó nuestra atención. Conocía perfectamente esa voz. Era Julia y la risa venía del único lugar tan apartado como nosotros. El cuarto de herramientas donde el jardinero guarda sus cosas. Que hacía ahí?

Miré hacia la casa y pude ver a la pasada a mi madre cerca de la ventana con una copa en la mano y una nuca morocha que no sabía bien si era Pamela o Cristina.
- Creo que está sola, te animas? - lo arengué a mi amigo
- Ojo por ojo. Es el momento - me dijo con ese vocabulario medio fantasma que acostumbra
Nos escabullimos sin que nos vieran por la ventana las otras señoras
Apenas nos acercamos un poco sentimos un aroma que explicaba la exagerada risa
Para mi sorpresa al asomarnos lo primero que vimos no fue a Julia sino a Cristina que tenía un diminuto porrito que al perecer estaba quemando sus ultimas pitadas.
Julia estaba sentada junto a ella. Parecían dos nenas escondiéndose para fumar

La diferencia es que eran tremendas mujeres. Yo me perdí mirándoles las piernas. Los vestidos eran tan cortos que parecía que con cualquier movimiento se les iba a ver todo. El rostro engañosamente juvenil de Cristina la hacía tan deseable como su precioso culo bajo la delicada tela azul del vestido, mientras que Julia era lo contrario. El deseo por esa mujer radicaba justamente en saber que era toda una maestra y en cada minúsculo detalle de su edad había una razón más para querer probar ese experimentado cuerpo que vestido de rojo parecía intensificar sus curvas.

Mientras me divagaba contemplando a esas diosas, Leandro tomo la delantera.
- Que hacen por acá señoras? - las encaró
- Julia! Dijiste que se habían ido los chicos! - reaccionó sobresaltada Cristina
- Bueno eso me dijo Patito - se defendía con toda razón la blonda.
- Tranquilas, estamos solo nosotros dos. Los chicos salieron hace un rato - las calmé. Supongo que todo el alboroto era porque las avergonzaba que sus hijos las encontraran en esa posición o al menos a la madre de Walter.
- Nadie tiene por qué enterarse de este pequeño desliz, no les parece? - sugirió con una sonrisa de oreja a oreja Leandro.

Julia con toda su astucia y picardia entendió de inmediato lo que tenía en mente mi amigo.
- Ustedes dos nos guardarían el secreto chicos? - preguntó mientras abrazaba desde atrás a Cristina y pasaba sus manos lentamente desde los hombros de la morocha y comenzaba a bajar por toda su silueta. Cristina que tenía el rostro más dulce y encantador nos miro fijamente mordiéndose los labios
Eso era suficiente para calentar a cualquier mortal y más esa noche
- La vida es un dar y recibir - les respondí con la cara dura como una piedra. Supongo que después de estar con la madre de uno de mis amigos había perdido un poco de timidez.
Las dos maduritas caminaron hasta quedar entre nosotros y Julia cruzo sus brazos detras de mi cuello apenas rozándome y me puso la piel de gallina.
- A mi me encanta recibir - me susurró pegándose a mi cuerpo y apretando esos hermosos pechos contra mi. Miré de reojo y vi que mi amigo Lea estaba comiéndole la boca a la mamá de Walter y su mano bajaba a toda velocidad hacia esas monumentales nalgas

- Qué pasa bebé. Te comió la lengua el gato? - me preguntó mirándome con esos dos faroles celestes fijamente a los ojos como si me estuviera hipnotizando. Abrí la boca para contestar pero un apasionado beso me dejó sin palabras. Esa boca era un infierno. No conozco ninguna mina de mi edad que bese de esa manera
- Perdón, te interrumpí? - me dijo agitada luego de comerme la boca.
- No te preocupes esto es más importante - le dije y volví a besarla. No podía parar era un beso detrás del otro y mientras nos besábamos ella desabrochaba uno por uno los botones de mi camisa. Cuando ya estaba por la mitad fue bajando su ronda de besos ardientes a mi cuello y a mi torso. Apenas la cabellera rubia y fue bajando pude ver a Cristina sentada sobre unas cajas abierta de piernas con la tanga enredada en su zapato y a Leandro sumergido de cabeza devorando esa caliente concha.

Julia estaba entretenida jugando con su lengua en mis tetillas y mientras tanto acariciaba con las dos manos mi bulto que nuevamente estaba duro y deseoso de salir. Estaban decididas a todo a cambio de nuestra discreción y nosotros aprovechábamos. Los gemidos de Cris me calentaban más aún. La adrenalina de tener a nuestras madres a pocos metros hacía que mi corazón latiera a mil por hora.

Finalmente sentí como el cierre de mi pantalón se abría y Julia se agachaba dedicándome una sensual mirada. Mordió el elástico de mi boxer y lo bajó haciendo que mi pija rozara su cara al ser liberada. Ese primer contacto ya me enloqueció. Ella rápida como un puma lo notó y comenzó a pasarla por todo su rostro disfrutando mis gestos de placer. En un instante la engulló completa en su boca haciéndome gemir profundamente. Tras una picara risa la comenzó a mamar como la habíamos visto a la tarde.

Esa boca era como una ventosa, succionaba a la perfección y yo estaba en el cielo. Evidentemente tenía más práctica incluso que la deliciosa Pamela. Su lengua se movía por debajo de mi pija hasta rozar mis huevos mientras sus labios recorrían todo punto de placer a lo largo de mi miembro. Iba a tomarla de la nuca pero rápida de reflejos tomó mis manos y las apretó con las suyas contra la pared del viejo cuartucho. No le hacía falta usar las manos su boca era más que suficiente y lo sabía. Me miraba desde abajo como quien tiene el control de todo y yo me rendía más a cada instante.

La voz de Lean sacado me distrajo por unos segundos
- Ponete así reina - le decía a Cristina que con mucha cara de trola se paró contra la pared mirándome y esperando la embestida de mi amigo por detrás. En el momento en el que la miré ella mordió sus labios y cerró los ojos. Me di cuenta que Leandro comenzaba a penetrarla por el fino gemido que se le escapó a la morocha.

- Ay Julia quiero cogerte ya - le supliqué. Ella corto la mamada y se paró junto a mi, un hilo blanco colgaba de sus labios.
- Me parece justo - me dijo tomando mi mano y metiendola bajo su vestido. Corrió su tanga que ya estaba algo húmeda y sentí los jugosos labios de su vagina. Había un sutil vello encima pero al rededor de su rica conchita no había solo pelito según mi tacto. Metí un dedo y ella lo recibió gustosa
- Es perfecta! - Le dije bastante fuerte ya que los gemidos de los otros dos dominaban el ambiente.

Sin dudarlo acomodé mi verga entre esos hermosos labios y comencé a metersela. Ella cruzó su pierna al rededor por mi cintura como empujándome a metersela más adentro. Dominante en todo no se lo iba a negar. Me agarré de su culo y la besé mientras la cogía cada vez más fuerte, sus gemidos eran música para mis oídos.
Dominado por la calentura la abrí el escote sacando sus hermosas tetas afuera. La muy trola no tenía corpiño por lo que el desnudo fue total. Esos pezones estaban tan duros como esa tarde solo que ahora yo era quien disfrutaba de apretarlos causando eróticos gritos que la voluptuosa rubia no podía contener.

Estaba apunto de acabar cuando sueno la pequeña mano de Cristina entrar por debajo de mi brazo y acariciar mi pecho mientras apretaba sus ricos pechos en mi espalda di media vuelta la cara y me recibió con un cálido beso con toda su lengua.
Yo seguía cogiendo a la rubia pero disfrutaba de esa belleza también. De reojo vi como Leandro se metía casi media teta de Julia en la boca. Esto tomaba giros de orgía así que quise darme un gusto para la posteridad, tome de la nuca a Julia y a Cristina poniéndolas frente a frente y las dos se fundieron en el beso más erótico que vi en mi vida. Eran como el yin y el yang. Me calentó demasiado ver a esas dos trolas comiendose la boca de esa manera. Leandro también se quedó admirado

Apenas se separaron Julia me empujó y se puso de rodillas frente a Lea. Cristina me sonrió juguetona e imitó a su amiga. Las dos empezaron a chuparnosla de con unas ganas que nos hacían estremecer. Sentir la delicada boca de Cristina chuparmela despacio como pidiendo permiso y su dulce mirada era algo orgasmico. Leandro por su parte tenía los ojos en el cielo al experimentar las maravillas que hacía la boca y la lengua de Julia.

Me di el gusto que la otra madurita me había negado y agarré la cabeza de Cris con las dos manos y se la mandé hasta la garganta las arcadas que hizo me embalaron más y comencé a cogerle la boca como poseído, veía como le lagrimeaban los ojos y no podía parar.

Un fuerte gemido de Leandro anticipó su intensa acabada. Con la pija apoyada en la lengua de Julia descargó una cantidad infame de leche que se escurría de boca a la sedienta cuarentona. No pude contenerme más la saqué de la boca de Cristina y a pocos centímetros de su cara empecé a descargar varios chorros fuertes y espesos sobre todo su rostro. Era exquisito verla así.

Julia decidió darnos un último espectáculo y lamió toda mi leche de la cara de su amiga. Cristina recibía las lamidas con una sonrisa divina. Una vez que juntó todo se besaron y el semen desapareció en sus bocas. Era difícil saber cual lo tragó o si ambas lo hicieron
- Listo, ahora si hermano ojo por ojo - me dijo en secreto Leandro. Nos miramos con la satisfacción de la venganza y que placentera venganza había sido.

- Bueno chicos. Gracias por animarnos la noche - comentó Julia mientras las dos se acomodaban los vestidos.
- Ahora nos guardamos secretos mutuamente - completó Cristina con una risa traviesa.
- Fue todo un placer - les respondí
- Literalmente un placer - acotó Lea sacando algunas risas. Las dos se arreglaron un poco y volvieron caminando muy elegantes. Nosotros las veíamos alejarse y pensaba en las tremendas yeguas que nos habíamos comido. No nos importaba ya Fer, Pato ni Walter.

- Fue vamos a brindar por una noche inolvidable - sugirió mi amigo y no era para menos. Nos metimos al quincho y sacamos una de las últimas botellas frescas.
Al parecer tomamos la decisión correcta ya que mientras entrabamos algunas gotas empezaron a caer y en pocos minutos se convirtió en un fuerte chaparrón. Si bien nuestra bebida se había agotado quedaban unos vinos de mi viejo así que no teníamos apuro por salir. Nos tomamos la lluvia con calma. Charlabamos de lo increíble que cogían esas dos
Pasamos más o menos una hora ahí. El tiempo se nos fue volando.

Estábamos en eso cuando la puerta se abrió a mi espalda. Pude ver los ojos de Leandro abrirse muy grandes mirando hacia allá. Cuando me di vuelta entendí la reacción de mi amigo. Mi madre había cruzado desde la casa bajo la lluvia. Su vestido gris estaba pegado a su cuerpo y se traslucía casi por completo.
Cada curva de su cuerpo estaba expuesta casi en su totalidad.
- Ay no me di cuenta que llovía tanto. Pensé que habían salido ustedes. Interrumpo algo? - nos dijo verborrágica como siempre mientras se apretaba el pelo y lo escurría.
- No ma nosotros nos quedamos, vos que haces acá? - le dije yo. Ya que mi amigo no podía modular bien.
- Las chicas se fueron gordi, estaba aburrida. Les molesta si les hago compañia? - me preguntó mientras un trueno anunciaba que la lluvia seguiría.
- Si obvio señora, no se va a mojar de nuevo! - le dijo apurado Lea que parecía haberse destrabado de golpe

Mi mamá se sentó en la punta de la mesa. Con mi amigo estábamos enfrentados cerca de esa cabecera así que quedamos mas o menos a la misma distancia. Nos hablaba de la lluvia y yo veía como mi amigo la miraba. Era innegable la fina belleza de mi madre. Los ojos verdes, ese lunar junto a su boca y la sonrisa perfecta la hacían muy deseable encima se hacía imposible no recordar el pornográfico trío que habíamos visto. Seguramente eso pasaba por la mente de Leandro pero también.

- Mejor cuelgo esto por acá para que se seque - dijo mi madre e inesperadamente se bajó el cierre de la espalda y lo dejó caer el vestido como si nada de espaldas a nosotros. Quedó cubierta solo por un fino juego de lencería blanca con detalles en negro y sus tacos altos.
Se agachó para levantar el vestido sin doblar las rodillas y paró la cola de una manera tan sensual que los dos nos quedamos mirándola con la boca abierta.

Se dio la media vuelta y nos miró con una sonrisa cómplice a pesar de que ambos intentamos en vano disimular mirando para otro lado.
- Que pasa que se quedaron tan callados? - preguntó. A esa altura yo dudaba si realmente nos estaba provocando o era parte de ese trato de nenes que nos daba siempre.
- Ma tapate un poco! - le dije y tomé una campera que había por ahí
- Tengo una mejor idea - dijo ella. Y acercándose a Leandro agregó
- No hay fuente mejor contra el frío que el calor humano - Le desabrochó la camisa y desde atrás la abrió y se la sacó. Lea me miraba confundido y excitado. En ese momento lo abrazó desde atrás pegando su cuerpo
- mmm esto es mucho mejor, no? - dijo con un tono suave y seductor hablando junto al oído de mi amigo.
- Se siente mejor ahora señora? - le dijo Leandro que no podía ocultar su alegría
Por alguna razón ver a mi vieja en bolas manoseando a mi amigo y franelandolo lejos de producirme rechazo me estaba causando una fuerte erección. Supongo que de alguna manera se lo debía después de lo que había hecho yo.

- Esto va a funcionar mejor junto al calorama - le dijo tomándolo de la mano y desfilando con él hasta el otro lado de la habitación. Justo al lado mío. La húmeda pierna de mi mamá rozo mi brazo al pasar y me causó una especie de escalofrio
- Por qué no me ayudas gordi? - me dijo tirándome de la camisa para que me pare
Me puse de pié y automáticamente se puso a desabrochar los botones de mi camisa también. Me la sacó acariciando mis hombros y mis brazos con la mirada puesta en mi torso. Era una mirada no muy maternal
- A veces me olvido lo grande que estas Lucas - me dijo pasando sus manos por mi pecho. Dio unos pasos hacia atrás pegándose a Lea y me agarró de la cintura para apretarme contra su cuerpazo a mi también.
Se movía frotando nuestros cuerpos de una forma tan erótica que ya no había lugar para malos entendidos.

Leandro tímidamente tocaba sus brazos. El lugar más neutro que encontró. Y ella sonreía invitándolo a seguir notaba como movía su cola rozandole el bulto a mi amigo como si yo no estuviera ahí.
- Esto te da calor ma? - le dije siguiéndole el juego, mientras pasaba mis manos al rededor de su cintura
- Creo que el calor humano debería ser mas directo - sugirió
- Y eso como lo haría? - Le preguntaba mi amigo que a pesar de estar apoyándola mal no dejaba de hablarle de usted.
- Hace falta más piel - propuso mientras tomaba mi cinturón y comenzaba a abrirlo. Con Leandro nos sacamos las zapatillas rápido y con toda su experiencia mi madre pronto nos bajó a cada uno los pantalones.

Estábamos los tres en ropa interior. Afuera llovía a cantaros y mi madre no parecía que fuera a detenerse ahí. Dude unos instantes pero en ese momento sentí la mano de mi madre acariciando mi inocultable erección. Mire a mi amigo mordiéndose los labios y noté que le hacía lo mismo.
- Y ahora que hacemos chicos? - preguntó con una voz de puta tremenda
- Lo que queras - le dije entregado
- A ver cierren los ojos - dijo mientras nos masajeaba la pija a cada uno
Los dos obedecimos sin cuestionar. Apenas hice eso sentí un fuerte gemido de Leandro. Espié un poco y vi a mi amigo con la boca abierta mirando al techo y mi madre cabeceando como una experta. No podía creer que mi propia madre sea tan trola como sus amigas.

Se dio vuelta con los labios brillosos y me dijo
- Creo que hay alguien que espió - limpiándose un poco la boca
- Vos sabes que nunca fui muy obediente - le retruqué
- Siempre fuiste mi consentido - dijo con ese tono sensual que me hacía hervir la sangre. Apenas dijo eso se tragó la mia con unas ganas terribles. No se si fue por el morbo de que fuera ella pero me calentó más que todas las otras.
- Ay ma que puta que sos - exclamé en pleno goce. Respondió con lascivos sonidos mientras seguía mamando. Mi mente no procesaba que esa ardiente perra fuera mi propia madre y solo había goce
Leandro no quería quedarse atrás y le pegaba en la mejilla con la pija. Ella volteo y le pasó la lengua de punta a punta mirándonos desde abajo con esos hermosos ojos verdes haciendo cara de viciosa.

Nos masturbaba rápidamente y pasaba su lengua por cada pija deteniéndose especialmente en los huevos de cada uno y chupando por momentos esa zona con una succión sublime.
- Tu mamá es lo más - me dijo al borde del éxtasis mi amigo
- Siii - le dije yo justo cuando los labios de mi vieja pasaron a consentirme a mi
No podía creerlo pero trataba de no pensar. Era fácil concentrarse en el placer con la hábil boca de mi vieja recorriendo cada centímetro de mi pija y estimulando cada área de la forma exacta para tenerme al filo del orgasmo todo el tiempo

De repente se paró y se sacó el corpiño. Sus hermosas tetas quedaron liberadas. Tan perfectas, tan grandes y tan firmes con esos pezones rosados que se veían tan sabrosos.
Supongo que notó como nos quedamos hipnotizados con ellos porque nos dijo
- Se van a quedar mirando nada más? - mientras las apretaba desde abajo haciendo que se vean aún más grandes.
Yo me avalancé sobre esos hermosos pechos acaparandolos para mi. Las apretaba y pasaba mi lengua por esos hermosos pezones mirando la cara de placer que me dedicaba luego chupaba metiéndome la mayor parte posible de teta a la boca.sin dejar de acariciar la otra. No me privé de morder y sacarle unos ricos grititos. Sentía su mano en mi nuca. Me empujaba contra ella y cada vez que sentía mis dientes me tiraba del pelo como en un juego de placer y dolor.

Sentí que no todos los gemidos respondían a mis estímulos y miré a ver que hacía mi amigo. En ese tiempo había bajado la tanga de mamá casi hasta sus rodillas y estaba con la cara perdida en sus carnosas nalgas. Mientras su lengua investigaba dentro de mi madre las manos masajeaban ese rico culo en todas direcciones.
Me alejé un paso atrás y me quedé viendo como gemía ante la chupada de mi amigo. Leandro que consciente del goce había mandado una mano entre sus piernas y mientras lamía su culo perdía un par de dedos en la húmeda conchita de esa perra.

La agarré del pelo y le metí mi pija hasta la garganta. En parte me daba un poco de celos verla así tal vez por eso una actitud tan fuerte. Me calentó como se ahogó así que continué haciendolo de ese modo rudo. A mi me calentaba mucho cogerle la boca con fuerza y parece que a Lea también lo calentó porque se acomodó haciéndola poner un pie en la silla y con esa concha regalada se la metió de una. Sentí un gritito mezclado con gemido pero acallado por tener la boca llena de pija.

Miré a mi amigo y cruzamos unas sonrisas. Era insólito lo que hacíamos pero el cuerpo y la actitud de mi madre eran irresistibles. El ambiente estaba dominado por gemidos de Isabel los nuestros pasaban a desapercibidos en comparación.
Ella apretaba mis nalgas como para que se la siga metiendo hasta la garganta con cada embestida que le daba mi amigo parecía querer más pija. Lo tomé así y sacándola de su boca le pregunte
- La queres sentir ahora? - corriendole el pelo de la cara para verla mejor
- No puedo esperar - me respondió con una media sonrisa

Le hice señas a mi amigo para que se retire y me senté en la silla más cercana. Mi vieja se acercó me besó con esos bellos labios y se comenzó a sentar sobre mi hinchada verga. Sentía como iba entrando despacio y veía su cara de gozo extremo. El morbo sin duda jugaba un papel especial. Cuando terminó de entrar apreté su culo con mis dos manos y ella lo tomó como una señal. Comenzó a moverse como si hiciera un baile erótica y sentí como todo mi cuerpo respondía a sus sensuales movimientos. Era suave en un principio como una odalisca.

En determinado momento sentí como sus piernas se apretaron y sus uñas se clavaron en mi pecho. A pesar de que me encantaba supuse lo que estaba ocurriendo. Miré por el costado de su cintura y Lea estaba entrando de a poco en su delicioso culo. El tarado levantaba su pulgar mirándome como dando el visto bueno a ese apretado culito. A partir de ese instante el movimiento de mi vieja comenzó a cambiar. Un poco como producto de las sacudidas que le daba Leandro y un poco por su propia excitación de tener dos pibes que juntos sumábamos apenas su edad penetrándola al mismo tiempo.

A mi me calentó mal que fuera tan puta de bancarse dos pijas a la vez. Sumergido entre sus pechos se la mandaba con fuerza y mi amigo igual. Le dimos como unos animales y ella gritaba cada vez más. A pesar de estar roja y con los pelos alborotados por nuestras embestidas no perdía ese algo especial, esa elegancia en sus movimientos.

Los gemidos de mi amigo aumentaron anunciando la inminente acabada. Mi madre quería degustar semen joven al parecer porque se apuró a desprenderse de mi y se agachó tragándose la verga de mi amigo. El otro aprovechó la inmejorable boca de mamá y empezó a largar toda la leche. Se notaba que era mucha.
Yo al tenerla de espaldas con la cola en pompa apuntándome no me contuvo y con los ojos fijos en ese culo dilatado. Se la metí de un saque.

Pegó un grito al sentir mi pija entrando sin pedir permiso y parte del semen se escapó de sus labios completando el paisaje erótico ideal. Tan perfecto era que no pude detenerme. Las apretadas paredes de su culo presionando mi pija como si lo apretara apropósito y esa sensual boca desbordada de semen gritando como una puta cualquiera hicieron que la cabeza de mi pene se llene demasiado de leche. Era la hora de acabar

Exploté de la calentura y llené todo ese sabroso culo con el semen de su propio hijo, Estaba en el paraíso. Nunca había tenido un orgasmo tan fuerte. Sentía que las piernas iban a ceder y el corazón se me saldría del pecho. A penas termine di unos pasos atrás y me afirme de la mesa. Mi madre me miró con una sonrisa de oreja a oreja y me dijo
- Gracias gordito! Mami se había quedado con ganas viendo lo que hicieron con las otras vecinas. Ahora si me puedo ir a la cama feliz - Nos dio un beso en cada pija y se fue con su ropa en la mano caminando desnuda a la casa. Vimos esa figura perfecta alejarse lentamente sin saber si volveríamos a verla así.

Con mi amigo nos miramos aún agitados sin saber bien que decir. Al día siguiente volverían nuestros padres y todo esto quedaría como una noche de sexo y locura sellada por el inviolable pacto de silencio entre dos mejores amigos. Lo que es seguro es que no se cómo ni cuándo pero lo voy a repetir