Les dejo este relato, escrito por mí. Si quieren que suba más, solo comenten y con gusto escribo más.

Leon estaba completamente exahusto por la pelea con el monstruo del lago, al acabar con la criatura, salió del agua y se dirigió a una rústica cabaña que había divisado antes. Entró y su primer instinto fue recostarze en la cama, no pasó un minuto y el agente ya se encontraba completamente dormirdo. Al cabo de un tiempo, una mujer muy sensual con tintes asiáticos apareció por allí. Trabó la puerta trás de sí, aunque nadie la seguía, recorrió toda la habiración con la mirada y se detuvo en el castaño. Una sonrisa se dibujo en su rostro al ver que este estaba completamente empalmado. Sin poder resistir el impulso, se lanzó hacia la cama, y procedió a bajar su pantalón junto a la ropa interior, dejando ver un miembro de buen tamaño frente a ella. Se relamió un poco los labios mientras lo pajeaba suavemente, y un instante después lo llevó a su boca, sin poder aguantar más se dedicó a pasar su lengua alrededor de todo el glande mientras no paraba de pajear. Por momentos lo retiraba y lo recorría dando excitantes y eróticas lamidas y como si se tratara de un helado, mamaba y mamaba sin parar. De a poco Leon comenzaba a despertar a causa del terrible placer que la fémina le provocaba, y cuando por fin abrió los ojos, ante la sorpresa solo llegó a decir "Ada" antes de usar sus dos manos para hacer que ella engulla completamente su erecta polla. "Mmfgh" consiguió como respuesta a su acción.
Al liberarla, la chica respiró agitadamente y sonrió ante la orden que el castaño, con una autoridad que la excitó, le dio "Usa las tetas". Sin siquiera pensarlo se levantó y se quitó el vestido, quedandose solo con una diminita tanga y sus tacos, ya que no llevaba sostén, mientras tanto, Leon aprovechó para sacarse la ropa y quedar desnudo. La bella mujer apoyó una almohada en el piso, al tiempo que Leon se sentaba al borde de la cama, y sin más preambulos, posó sus bonitas tetas alrededor del pene de éste, no llegando a cubrirlo completamente. Leon se limitó a disfrutar mientras ella subía y bajaba con sus pechos alrededor de su polla, y de vez en cuando lameteaba un poco el glande, provocando pequeños gemidos en el castaño. La situación estuvo así unos minutos hasta que el agente, entre gemidos, dijo "Ada, me corro" "¡Si! ¡SI! ¡Cubreme con tu semen, embarra a esta puta con tu deliciosa leche!" Fue la respuesta de la espía que había acelerado sus movimientos al escuchar las palabras de él. Inevitablemente, un segundo después, un gran chorro salió disparado, manchando la nariz, el cabello, y la mejilla de la chica, seguido de otros chorros no tan potentes que cubrieron buena parte de sus senos y cara. Lentamente, Wong juntó cada gota, y prosiguió a tragarla, despacio, para luego limpiar completamente con una mamada, aquella polla que tanto le había gustado. Un segundo después, Leon se despertó con una descomunal erección, y bastante desepcionado. Había sido solo un sueño.