Con María mi mujer decidimos cumplir un sueño de años y nos fuimos de vacaciones por Europa, entre todos los países que visitamos me voy a detener en lo que pasó en la ciudad de Amsterdam.
Todos conocen la vida de este lado de Holanda, un lugar donde podemos fumar yerba sin la persecuta de la policía y por una oferta sexual de lo más diversa y variada.
Ni bien llegamos a nuestro hotel tuvimos la suerte de conocer una pareja de españoles (Rafael y Rosario), específicamente de Valencia, con los cuales pegamos muy buena onda y que se ofrecieron de guías porque nuestro inglés era pésimo y ellos iban casi todos los años de vacaciones (tenían un buen pasar económico) por lo tanto conocían la ciudad al dedillo.
Esa primera noche terminamos en un pub donde se podía fumar libremente y Rafael nos convidó unos porros que nos voló la cabeza e hizo que la conversación se liberara de toda inhibición.
Entre cervezas, porros y tanta libertad me fui excitando de una manera tal que sentía a mi pija arder dentro de mi pantalón, sobre todo porque no podía quitar la mirada de los escotes de nuestras mujeres.
Para que vayan entendiendo Rosario tenía 30 años, colorada como el fuego, unas tetas operadas de gran tamaño, muchas pecas en esas tetas y un culo evidentemente trabajado que era un deleite. La mía una gordita con grandes tetas naturales y aún con su pequeña estatura hacía que hombres y mujeres se detuvieran a mirarla.
El efecto de la cerveza me llevó hasta el baño y de paso necesitaba sacar mi pija porque ya me estaba doliendo. Estoy por entrar cuando veo que al fondo del pasillo y detrás de una planta de adorno una mujer estaba de rodillas chupándole la chota a un tipo. Él parado empujaba su cabeza con fuerza y ella se lo quería tragar con huevos y todo, el tipo me miró y me hizo seña para que los acompañe, me acerqué muy despacio y él me dijo “come” (ven), me puse a su la do y pude ver el bombonaso de mujer que se la estaba chupando; ella sin mirar me empezó a tocar el bulto por arriba del pantalón, no aguanté más y pelé la pija la que rápidamente se la llevó a su boca, perdón, rápidamente se la tragó entera sin respirar. Era increíble lo que estaba viviendo, la adrenalina de hacerlo a la vista de todos me enloquecía, ella alternaba nuestras pijas y en varios momentos se las tragó juntas, el tipo me miró casi amenazante y me dijo “be carefull” (ten cuidado), “nothing in the mouth” (nada en la boca); esas palabra fueron en el momento justo porque tuve tiempo de lanzarle todo en esas tetas hermosas. Luego de la descarga el tipo simplemente me dijo “disappears” (desaparece) y me fui por donde vine.
Luego de mear, cosa que me llevó un rato largo, volví a la mesa y ante la consulta de mi demora sólo atiné a decir que me había detenido un espectáculo, Rafael dijo que el también lo había visto y le había encantado, lo miré e intercambiamos risas cómplices. Mi mujer quiso empezar a preguntar del famoso espectáculo y Rosario la tomó de la mano y la llevó a una pequeña pista y se pusieron a bailar de manera muy sensual, Rosario recorría todo su cuerpo con sus manos y mi mujer se puso detrás de ella ayudándola en ese recorrido mientras su boca quedaba a la altura de su cuello, luego intercambiaron posición y se provocaron durante el tiempo que duró el tema. Tanto Rafael, yo y todos los que estábamos en ese pub quedamos petrificados viendo ese show lésbico sensual. Cuando terminaron volvieron a la mesa tomaron unos tragos y Rosario le pidió a María que la acompañara al baño, mi mujer me dio un beso y me dijo “no me extrañes”, sólo sonreí y ambas enfilaron al baño al cual yo daba la espalda. Rafael aprovechó para decirme que había presenciado de lejos la mamada que me pegaron y la envidia que le dio de ver mi cara de felicidad, “es que la chupa como los dioses” atiné a decir y nos reímos mientras brindábamos por esa mamada.
Rafael tomo un trago y su cara cambió casi con seriedad y me dijo “ahora bien chabal, y si te pescaba tu mujer?” “de seguro montaba una escena escalofriante” le dije, “ y si la que estaba tragando vergas era María?”…”creo que me hubiese acabado encima de sólo verlo”. “pues bien, necesitaba saber antes si estabas preparado para esto”. Me dijo que mientras nuestras mujeres se iban al baño varios de los tipos que estaban ahí las siguieron para recibir lo mismo que yo. Creo haber abierto grandes mis ojos y mi corazón no paraba de latir con fuerza. Me pidió que lo acompañara y así lo hice. Desde la puerta pude ver la escena y sentí que se me aflojaban las piernas, pero de la alegría.
María estaba de rodillas chupando una pija mientras que pajeaba a otros 2, Rosario en tanto se encargaba de otros 2 y ambas con sus pechos al aire siendo sobados por muchas manos. Me quise acercar y Rafael me detuvo, “esto es de ellas, nosotros sólo observamos”. No pude ver mucho el tamaño de las pijas que se estaban chupando pero eran muchas. Rosario fue la primera en hacer acabar a uno de los tipos y rápidamente se trajo a uno de mi mujer para quedar con 2 pijas cada una. Rafael me pidió que volviéramos a la mesa y mi última mirada fue ver cómo le agarraban con mucha fuerza una de sus tetas al punto de ver desde la distancia como quedaban los dedos marcados.
Ni bien nos sentamos me mandé mi pinta de cerveza hasta el fondo sin respirar, ya más tranquilo de la excitación Rafaél me explicó de qué iba el pub “es para intercambios o para tipos como nosotros, los CUCKOLDS”. Era la primera vez que me encontraba con este término el cuál quedaría grabado a fuego. Luego continuó, “con Charito (su apodo) disfrutamos abiertamente nuestra sexualidad y mi gran placer es verla coger con otros, y tiene un don especial el de poder descubrir a nuestros iguales y con ustedes no le erró”. Le confesé que era una fantasía de mucho tiempo pero que nunca imaginé sentir esta sensación, fue como mi primer porro, me sentía mareado de la excitación y el morbo. Continuamos conversando sobre todo de sus experiencias y yo lo escuchaba atónito, a tal punto que por un instante casi olvidé lo que sucedía en ese baño, entonces Rafa me hizo una propuesta “Charo se va a enmarcar en una maratón sexual este fin de semana, tu mujer la va a acompañar y nosotros vamos a ser espectadores de lujo, vamos a seguir sus andanzas de cerca pero sin que nos vean”, accedí encantado, como dije descubrí una nueva droga y me iba a dar una sobredosis.
Nuestras mujeres volvieron a la mesa luego de un rato muy largo, ambas con la cara roja y María con las marcas de los dedos en sus tetas que intentaba disimular pero le era imposible. Bebimos casi hasta embriagarnos y Charo me dijo que al otro día tomaba prestada a mi mujer para recorrer tiendas de ropa y demás actividades de mujeres y que Rafa conocía otros lugares donde la íbamos a pasar mejor…nadie se opuso a la propuesta y nos volvimos al hotel.
No terminamos de cruzar la puerta de la habitación y María se abalanzó sobre mí y con desesperación me desnudó, engulló mi poronga como queriéndosela comer toda, me empujó a la cama, y aún con su ropa se montó sobre mí, sólo corrió su tanga y se la mandó hasta el fondo. Tan sólo unas cabalgadas fueron necesarias hasta que acabó por primera vez, se tiró a la cama boca abajo levantando su culo y me dijo que le rompiera el orto sin contemplación, agarré ese culo grande y se lo chupé hasta que quedara bien preparado, tomó una almohada hundió su cara y me gritó “HASTA EL FONDO…NO ME TENGAS PIEDAD!!!”. Era tal la calentura que portaba que su ano estaba tremendamente relajado y se lo mandé como pidió, mi primer empujón hiso que mis huevos chocaran con su concha y un grito ahogado de felicidad salió de esa almohada. La estuve bombeando un rato hasta que no pude más y le acabé todo adentro, ambos caímos rendidos de la excitación y nos dormimos así como estábamos.
Nos despertamos cerca del mediodía cuando sonó nuestro teléfono, eran nuestros amigos que nos invitaban a desayunar-almorzar. Nos bañamos, María se puso un vestido bastante atractivo, con un buen escote. Haciéndome el distraído le pregunté porque tan linda para tan sólo un pase y ella contestó que Charo le había pedido algo muy fino por los lugares que iban a recorrer, le dí un buen beso y nos fuimos.
Cuando bajamos me quedé sin habla de ver a Charo, tenía un vestido blanco pegado al cuerpo, con los hombros descubiertos que tapaban tan sólo la mitad de sus lindas tetas, y de corto casi hasta el nacimiento de sus nalgas.
Fuimos hasta un bar en pleno centro donde picamos algo y las chicas se fueron, pedimos la cuenta y yo casi que quise salir corriendo. Rafael riéndose me dijo que me tranquilizara, él sabía dónde estaban. Caminamos un par de cuadras y me detuvo, “están en esa casa de lencería buscando algo para divertirse”. Quedamos como a media cuadra y los nervios me estaban jugando una mala pasada, fumaba un cigarrillo tras otro sin parar. Rafa me dijo que él ya había vivido lo que yo, pero que me preparara porque estaban por superar nuestras expectativas.
Las chicas salieron como a la hora con algunas bolsas y tomaron un taxi, nosotros rápidamente tomamos otro y Rafa en un perfecto Holandés le pidió que siguiera al otro taxi con mucha discreción (me conto lo que dijo). Luego de un viaje bastante largo terminamos en el “Barrio Rojo”, exactamente en De Wallen. Las chicas bajaron y se dirigieron a un callejón pero muy lindo donde había varias puertas con luces de neon, entraron a una donde un negro de grandes dimensiones las hizo pasar con la amabilidad propia de un valet de los grandes hoteles. Quise enfilar para ahí pero Rafa me dijo que esa no era nuestra entrada, esa es sólo para mujeres, la nuestra está del lado de la calle. Cruzamos y entramos a un lugar donde nos recibió un hermosa mujer que en inglés (se dio cuenta que éramos extranjeros) nos preguntó que sala deseábamos, y las pasó a enumerar: heteros, gay, para estar con chicas, alguna sala sado-masoquista o la voyeurista, Rafa pidió la última. Nuestra guía preguntó si conocíamos el sistema, Rafa asintió y pasamos por una caja donde nos entregaron unas tarjetas tipo las de créditos, pagamos 500 dólares (había una carga mínima de 200 pero mi amigo sugirió esta) y nos acompañaron por un pasillo largo que desembocaba en una escalera que llevaba a un sótano donde había muchas puertas con focos, otro guía nos indicó que de un lado estaban las chicas de la casa y del otro las experimentales, Rafa preguntó por esta y si había algún show disponible, “comienza en unos minutos” nos dijo.
Rafa me explicó rápidamente el sistema, “vas a entrar sólo en estos box, cuando estés dentro deberás esperar que se prenda una luz verde, verás a un lado del sillón un aparato para insertar tu tarjeta y se abrirá una cortina, te cobrarán por minuto, las tarifas están colocadas en la pared, cuando saques la tarjeta se cerrará la cortina, si necesitas más tiempo sólo debes llamar por el intercomunicador y te darán el crédito que desees para luego abonar en caja. En una mesa tendrás una caja con pañuelos descartables, deberás usar y lanzarlos en el cesto hermético, el resto es disfrutar el show…me olvidaba, nadie te ve del otro lado”.
Entré me acomodé y seguí las indicaciones, todo era tal cuál como lo describió. Me empecé a impacientar cuando habían pasado como media hora y nada hasta que se prendió la bendita luz, coloqué mi tarjeta, la cortina se abrió y esto fue lo que pasó:
Había una cama redonda muy grande como de 4 metros de diámetro o más, del fondo entró un negro con una poronga enorme, traía de la mano a Charo quien llevaba puesto solamente una diminuta tanga y la acomodó en la cama mientras se empezaban a besar y franelear, por detrás entró María y la pija me quiso explotar. Tenía puesto una especie de traje de baño tipo malla enteriza que solamente le tapaba los pezones, se perdía en su concha dejando sus labios afuera y por detrás sólo un hilo dental. Ella entró caminando sola pero por detrás venían 2 tipos, otro negro con un pedazo de por lo menos 20 cm DORMIDA y un rubio de larga melena. Los últimos en entrar se acomodaron de rodillas en la cama con mi mujer en el medio mientras se besaban y se tocaban. Me lancé hacia la caja a buscar esos pañuelos y con las manos temblorosas saqué un par. María besaba apasionadamente al rubio mientras el negro besaba su nuca y apretaba con fuerzas sus tetas. Cuando estaba por levantarme para ver mejor pasó algo que no me esperaba, la cama empezó a girar muy lentamente lo que hacía que pudiera ver absolutamente todo. Charo se tumbó en la cama y su negro se acomodó en su entrepierna corriendo su tanga y hundiendo su cabeza en lo profundo de la concha, ella arqueó su cuerpo mientras se apretaba fuertemente sus pechos. María empujó a sus 2 amantes y los acostó de manera tal de tener ambas pijas a su disposición y las empezó a chupar desenfrenadamente; las pijas empezaron a crecer y me dejó congelado el tamaño del negro, María apenas si podía meter en su boca la mitad de esa chota, la del rubio era enorme pero ni se acercaba a la otra. La vi desesperada por meterse lo más posible la chota del negro, de su boca y nariz brotaba una cantidad impresionante de saliva la cual embadurnaba toda la pija la que luego recuperaba a través de su lengua. Al rubio casi consigue tragársela entera, estuvo cerca, de hecho se incorporó un poco para engullirla desde arriba, la mantuvo tragando todo lo que pudo hasta que su cara se tornó de un rojo furioso, se estaba ahogando de gusto, la sacó de golpe y otro río de saliva baño al muchacho.
El otro negro que estaba con charo, sacó un bote de aceite y empezó a embadurnar todo el cuerpo de ella, ese cuerpo tostado acostumbrado a largas horas de sol empezó a brillar con el aceite, el negro la manejaba con mucha suavidad pero con una facilidad como si el cuerpo de Charo fuese de algodón. La colocó boca abajo y siguió aceitando su cuerpo deteniéndose más de la cuenta en su culo. No pude ver bien que pasó porque la cama giró quedando la cara de Charo mirando hacia donde me encontraba, el negro la tomó del cuello y debe haberle insertado uno o varios dedos en su culo porque el grito casi hiso reventar los parlantes de mi box. El cuerpo de Charo estaba totalmente arqueado con sus manos apoyadas en la cama y estiradas al máximo mientras el negro la asfixiaba levemente y la otra mano se perdía en ese hermoso culo. Por la forma en que bombeaba esa mano debe haber metido al menos 2 dedos en ese ano, lo cuál era un montón ya que cada dedo de ese negro era casi del tamaño de una pija normal. El negro apretaba el cuello de Charo hasta que este tomaba un color levemente morado y la soltaba, su cuerpo caía en la cama y nuevamente la levantaba del cuello. Así estuvieron un rato largo sin dejar de trabajar el culo con sus dedos.
María siguió con sus chupadas pero se acomodó en posición del 69 con el rubio que con 2 dedos de ambas manos le abría la concha mientras se tragaba literalmente su clítoris. El negro se acomodó detrás de ella y se la sobó un rato como esperando que le preparan bien esa concha. Cuando ya estuvo por metérsela me tuve que levantar y pegarme al vidrio porque no me quería perder ningún detalle. La pija era gigante de largo y ancho, le puso una mano a la altura de la cintura y con la otra le acomodaba la poronga en la puerta de la concha. El rubio no dejaba de chupar el clítoris mientras la pija del negro le rozaba la cara. El morocho se preparó y metió sólo la cabeza, María se agarró con fuerzas de la cama en clara demostración de dolor, el negro metía y sacaba pero apenas, sin grandes movimientos. Cuando la cama giró pude ver que estaba con media pija del rubio en la boca y sus ojos cerrados pero apretados, el negro hizo un empujón fuerte y maría se sacó la pija de la boca para gritar con ganas. Otro envión del negro y María se perdió en la entrepiernas del rubio dando algunos golpes con su mano. Debe haberle entrado más de la mitad cuando el negro la tomó con ambas manos de la cintura y la empezó a coger más rápidamente mientras sus bolas golpeaban la cara del rubio quien se encargaba de chupar concha y tronco de la pija. Ya más tranquila María claramente empezó a gozar nuevamente y agarrando con ambas manos la pija del rubio se la volvió a meter.
Charo tocó con su mano la pierna del rubio y este zafó de mi mujer para arrodillarse y meter la pija en la boca de la amiga, el otro negro quitó su mano, la tomó del abdomen y la levantó para ponerla en 4. Se acomodó para metérsela desde arriba y desde esa posición no perdernos detalle. Este también guio su poronga con una mano pero esta fue a para entera en su culo. Charo gemía en cada empujón, esa pija no le dolía, la disfrutaba. Al cabo de unos minutos Charo se abalanzó sobre el rubio y se montó en él mientras el negro se acomodó para metérsela simultáneamente por el culo. El negro se la sacaba de vez en cuando para volver a meterla hasta el fondo, calculo que esto era para nosotros, parte de nuestro show.
La imagen era de fantasía, una en doble penetración y la otra desgarrada por la pija más grande que vi y que seguramente veré en mi vida.
El negro que enculaba a Charo se paró y llevó su pija hasta su boca donde empezó a eyacular. Pude ver como sus cachetes se llenaban de leche pero ni una gota salían de sus comisuras.
Volví a concentrarme en María y vi cómo el negro ahora le había metido 2 dedos en el culo mientras la seguía cogiendo. Sacó su poronga e intentó metérsela por el culo pero María lo detuvo con su mano en el pecho y con su cabeza dijo que no, el negro se la volvió a meter en la concha pero con fuerza, como haciéndola pagar por esto. María se tomó la cabeza con ambas manos hundiéndola en la cama y con sus dedos entrelazados, le dolía mucho. Así estuvieron hasta que el negro acabó. Sacó su pija de la concha y brotó una cantidad enorme de leche lo que hiso que Charo saltara de la cama de un salto y metiera su cara en la cocha de mi mujer y de esa manera tragarse toda la acabada de ese animal. Se la veía beber como de un manantial, poniendo su mano para no desperdiciar nada, incluso cuando dejó seca la concha de María se agachó para lamer lo que había caído a la cama.
El rubio intentó meter su pija en la boca de María pero esta lo apartó con claros signos de estar destruida, Charo se volvió a poner en 4 y este le cogió el culo hasta que eyaculó, lo cual lo hiso también en su boca. Rafa me contó después que era adicta al semen.
Cuando acabaron nuestras mujeres se desplomaron en la cama y los tipos se dedicaron a acariciarlas y masajearlas hasta que la cortina se cerró.
Me terminé de limpiar, había casi llenado el cesto de pañuelos, y salí como pude, las piernas me temblaban. Nos encontramos con Rafa en el hall y nos fuimos a un pub a brindar.
Llegamos tipo 7 de la tarde y busqué a María para ir a cenar, la encontré desmayada en la cama. Le pregunté si salíamos y me balbuceó que no. La dejé durmiendo pero levanté la sábana, no reaccionó, me acerqué y pude ver lo irritada que tenía la concha. Así con una mano levantando la sábana me volví a pajear, la tapé y me fui con Rafa a terminar la noche.
Continuará…