Hola poringueros y poringueras. Desde que empecé a postear el Poringa! hice relatos, en su mayoría ficticios o bien modificados para la comunidad poringuera. Pero hoy voy a contarles una historia en tiempo real, que está ocurriendo casi en este momento. Recostado sobre la cama de una suite en un hotel de Pablo Podestá empiezo este relato mientras ella se está duchando y arreglando un poco. Supuestamente ella tiene una entrevista de trabajo y yo... bue', ya me olvidé la escusa que le puse a mi mujer.
Todo comenzó hace más o menos un año y medio cuando recibo por Facebook una solicitud de una mujer que me sonaba de algún lado pero que no recordaba donde. Como me resultaba conocida (aunque, reitero, no recordaba de donde) la acepté. La cosa continuó con algún "Me Gusta" en algún comentario, algún post o alguna foto. En una de ellas la veo de vacaciones vestida con una bikini color verde fluor y un pareo del tipo red (no se de que material es) rodeada por sus hijos. Para que tengan una idea tiene 40 años, morocha, de muy buena figura y unos ojos oscuros mirada penetrante. Cautivado por tremenda imagen no me conformé con clickear un "Me Gusta" sino que también hice un comentario suave: "Que bonita estás!!!!". Ella me agardeció publicando un emoticon.
Tiempo después recuerdo haber publicado en mi muro un poema de Mario Benedetti y ella comentó su fanatismo por el escritor uruguayo.
Así, casi sin darnos cuenta, avanzamos en nuestro trato. No había noche en la que me iba a dormir sin antes chatear con ella. Chateábamos y nos contábamos todo, incluso nuestras intimidades.
Un día quedamos en conocernos y tomar un café en Caseros. Ese día no pasó nada, nos saludamos con sendos castos besos en nuestras mejillas y le dimos rienda suelta a la charla.
De ahí avanzamos un paso más, el definitivo, que nos llevó a vivir nuestra realidad, la de amantes furtivos que por el espacio de lo que dura un turno de hotel, olvidamos nuestra rutina, nuestros hijos y entregarnos a la lujuria.
Aprovechando que mi mujer fue a visitar sus padres (de los que estoy distanciados) en San Luis invité a mi, hasta ese momento, amiga del Face al casino del Tigre para salir juntos. Ella, gustosa, aceptó para un viernes a la noche.
Aquella noche hacía mucho calor, el cielo lucía estrellado y la luna iluminaba nuestro punto de encuentro. Impuntual bajó a las apuradas del colectivo seguida por un par de adolescentes libidinosos. Cuando se encontró conmigo aquellos purretes volaron tan misteriosamente como habían venido entre risas eufórica de ella. Debo decir que impactaba, vestía una mini de jeans, sandalias chatitas, una musculosa negra con un escote que no podían disimular sus generosos pechos, su pelo lacio tenían la companía de unos aros tio hippies.
Acompañé su risa con la mía, nos tomamos de la mano y antes de saludarnos con un casto beso en la mejilla nos miramos fijamente por espacio de unos segundos, espacio que pareció una eternidad, y nos dimos cuenta que ambos estábamos calientes esperando este encuentro. Una tensión sexual nos invadía y sin más preámbulos nos besamos apasionadamente con un besos en el que nuestras lenguas se entrelazaban y nuestras salivas se hacían una sola. Nos abrazamos, nos besamos y nos chuponeamos en plena Av. Rolón, en San Isidro, ante la atónita mirada de los transeuntes ocasionales. Interrumpimos aquel beso con una sola intención, buscar el auto estacionado a escasos metros y partir hacia el hotel Voitu, el más próximo que conocía. De donde estábamos no hay más que 5 minutos en auto pero, les aseguro que me fue muy difícil manejar hasta allí con ella chupándome la pija como una profesional. Para cuando llegamos mi pene explotaba, ella se repuso, se acomodó el pelo para lucir como una lady y esperó a que ingresáramos a la suite para seguir con su faena.
Casi choco al estacionar porque mientras estacionaba el auto ella se quitaba la musculosa y su brassier negro para quedar un tetas y con la mini puesta.
Al entrar a la suite no esperamos más, cerramos la puerta y empecé a chuponear sus pechos y a mordisquear sus pezones erectos y oscuros. Sus manos me desprendían los botones de la camisa y del jeans con suma facilidad. La doy vuelta mirando el espejo de la suite, le quito su diminuta tanga que la tenía bien colada y me agacho para darle unos besos negros. Entregado a ese culo precioso y firme siento, sin embargo, las caricias de sus largas uñas en mi cabeza y el gemido de placer de ella.
- Ayy papito!!! Comeme la cola!!!! - me incitaba, placentera.
Me pide que me recueste y me entregue a ella, y al hacerlo mi pene parecía un mástil preparado para empalar a esta bella mujer. Debo reconocer que hacía bastante tiempo mi pija no lucía tan exitada y firme como aquella noche. Ella, con suavidad, empieza a chuparla y a acariciarla con sus manos; su lengua juguetea con mi glande y con sus uñas acaricia mis huevos y la zona prostática.
- Hoy papi soy tu puta. - me decía en el instante en que se subía a mi pija para ser empalada por su vagina mojada como si realmente hiciera falta que me lo aclare.
- Ayy!!! Ayyy!!! Te gusta papi? Te gusta como se mueve tu putita para vos? Ayy!!! Por dios!!!!
- Me volvés loco bebota!!!! - le contesté con un hilo en la voz, totalmente entregado cada uno de mis sentidos al placer.
Se movía con ligereza, dominada por el gusto de sentir toda mi pija dentro suyo, dominada por un poder salvaje, ensimismada en su placer. Sus ojos están cerrados, su boca luce semi abierta y sus manos acarician sus pechos.
Su vagina se contrae y empieza a ensayar movimientos espasmódicos, su dulce voz emite gritos guturales y su cuerpo no parece responder a otra cosa que no sea mi pene firme y grande. Poco después lleno su vagina de mi caliente esperma en medio de furibundos gritos y gemidos.
Tirados en la cama nos mirábamos y admirábamos, nuestros cuerpos brillaban en transpiración y nuestra respiración agitada sonaban más fuerte que los gritos de la película porno de la TV. Más relajados nos encendimos un cigarrillo casi sin quitarnos la vista. Más repuesto fui por otro premio, su cola; la presa más preciada de la noche, esa que enloqueció seguramente a ese grupo de adolescentes que la seguían.
Aun cansada y en reposo dejó que con mis dedos húmedos empiece a jugar con su ano, en un juego que la empezaba a poner en clima. Poco después nos dedicamos un 69 rico y estimulante, su boca no se cansaba de probar mi pene y mi lengua recorría su raja. Mis dedos, impacientes empezaron a entrar dentro de su ano uno a uno.
- Dale papi, rompeme la colita!!!! - me alentaba
La acomodé en cuatro y con paciencia mi grueso pene entró lentamente. Ella gritaba de dolor pero me estimulaba a no detenerme. Cuando la tenía toda adentro ella pidió esperar un rato para disfrutar de esa pija dentro suya. Luego empecé a bombear primero con lentitud, luego con ritmo y firmeza. Por el espejo veía mi pelvis chocar con su cola y el movimiento pendular de sus tetas, aquello me excitaba mucho más. Era de no creer, una mujer tan bella, tan puta cojiendo de manera hermosa, como na geisha entregada a mi placer. Al rato mi esperma saturaba su ano y caíamos exhaustos y felices.
Hoy en día ella sigue con su esposo, sus hijos y su tienda, yo sigo mi rutina de esposa e hijos; pero una vez cada quince dias no aguantamos más y nos encontramos en algún hotel. En esas dos o tres horas somos amantes furtivos.