La mentalidad sobre el sexo, la sexualidad, y la pornografía, ha cambiado mucho con lo jóvenes; quizás sea esta una de las diferencias generacionales más importantes.

Actualmente estos temas se han liberado de todo prejuicio, me hace acordar un poco a otras épocas de la humanidad previas al catolicismo, como los griegos y los romanos por mencionar tan solo dos que todos conocemos.

Todos ya conocemos los cambios en la mentalidad sobre el matrimonio, las madres solteras, la monogamia y, más recientemente, la homosexualidad. El último y más actual, llevado adelante por los más jóvenes (al igual que en su momento los otros), es sobre la pornografía como algo natural y aceptable.

Por poner un ejemplo concreto, citaré un foro argentino llamado Poringa, hecho como todo foro por sus participantes, gente de todas las edades y nacionalidades (aunque en su mayoría jóvenes). Allí hombres y mujeres suben su propio material pornográfico, fotos que ellos/ ellas mismas se sacan desnudas, parciales, totales, y de sus genitales en primer plano; también fotos y videos caseros teniendo relaciones con sus parejas. Este foro cuenta con más de 7 millones de participantes y es solo uno, de lo tantos similares a el.

En la televisión paga, existen canales de pornografía en todos los países e incluso, en la televisión abierta, al final de la programación, comienzan a pasar mensajes enviados desde el teléfono celular por los televidentes, mensajes donde buscan juntarse para tener sexo ya parejas casadas, ya jóvenes de ambos sexos y homosexuales, de todas las edades y clases sociales.

Me pregunto: ¿esas sociedades antiguas que duraron miles de años y tanto avanzaron y aprendimos de ellas, tuvieron algún problema por su manejo tan libre de la sexualidad, o el problema lo comenzamos a tener nosotros cuando por religión y falsa moralidad, comenzamos a reprimir todo aquello?

¿Acaso esto no es respuesta a un instinto básico y natural que lleva siglos de represión, justificado únicamente por una supuesta moral, moral que cada sociedad inventa y modifica a su conveniencia y voluntad?

Recuerdo ahora a una ahora de mi tía bisabuela, considerada la precursora de la poesía erótica en nuestro continente, en su época fue juzgada duramente y condenada socialmente, y si lo hubiese hecho tan solo un siglo atrás, hubiese muerto quemada en la hoguera. Ahora goza de gran prestigio como una adelantada a su tiempo. (Mi tía bisabuela era Juana de Ibarbouru, poetiza que aparece hoy día en los billetes más valiosos de mi país y su amiga, no recuerdo ahora el nombre).

A raíz de todo esto me sigo preguntando: ¿acaso es mala la pornografía, acaso quien participa tiene una mente enferma o estrecha, o será al revés?