Antes que nada, quiero ubicarlos en tiempo y espacio… 9.35 de la mañana del viernes 6 de agosto… Ósea, hace apenas una semana.
Estaba haciendo trámites en el centro, cuando me entra un mensaje de Graciela.
Como recordaran algunos, estaba pendiente, que nos juntemos para ver el video que habíamos grabado en nuestro encuentro sexual de hace una semana atrás mas o menos…
Volviendo al viernes, recibo el mensaje de Grace, donde preguntaba si me podía llamar. Le respondo que si, que ya había salido del banco y que no tenia problema en atenderla.
Suena nuevamente a los pocos minutos, es ella, su voz suena algo entrecortada… le pregunto si le pasaba algo…si tenia algún problema…
- no, corazón… estoy de “diez”… por? – me responde
- nada, es que te siento rara…
- es que vi el video, esta impresionante… y me estoy masturbando… - agregó bajando el tono de voz como si se tratara de un secreto.
- Guacha de mierda… me estas “cargando” – le digo
- NO...!!!, para nada…, escuchá si no me creés… - continuó
A través del auricular pude escuchar pequeños chasquidos provocados por sus dedos en su vulva, con gemidos de fondo.
Efectivamente la muy turra se estaba masturbando y no tuvo mejor idea que hacérmelo saber…
- Hija de puta…!!!, te estas pajeando con el video, cuando habíamos quedado en verlo juntos – le dije, contrariado y ya muy excitado.
- No me aguanté, corazón…
- Donde estas? – pregunté, interrumpiendo su respuesta - decime así voy…- agregué
- Estoy en la casa de mi amiga… se la estoy cuidando porque viajó…- respondió – ahora te mando la dirección por mensaje…, no tardes!!! – me dijo cortando la comunicación.

Realmente estaba muy caliente… miles de imágenes se me vinieron a la mente en forma repentina…, no podia disimular mi ereccion, mientras caminaba hacia el auto. No venia nada mal “echarse un polvito” un viernes por la mañana, cuando no lo tenias previsto.
Una vez dentro del coche, me quede esperando el mensaje…
No habían pasado más de 15 minutos de su último mensaje, que ya estaba en la puerta de una inmensa casa, en la dirección indicada.
Estaba a full, muy excitado… la llamada había generado tal calentura, que poco me importaba el cruel frió reinante ese día. Frío que tajeaba la cara…
Toque el portero eléctrico, y la voz de Grace sonó del otro lado…
- pasá…, no entres por adelante… andá por atrás al segundo ventanal…

Muy obediente hice lo que me pidió. (La calentura provoca esas cosas)
Al llegar al lugar indicado, pude ver a través del vidrio, que se trataba de la habitación matrimonial. Estaba con sus cortinas abiertas de par el par, y solamente iluminada por una tenue luz.
La mañana no ayudaba mucho ya que estaba muy nublado, así que tuve que acercarme para ver mejor…
De pronto, apareció Grace vestida solamente con una camisa blanca.
Se podrán imaginar que quedé helado, y no por el frío que hacia.
Se acercó al vidrio y abriendo la camisa, apoyó sus pechos en él, mientras su lengua, recorría sus labios, humedeciéndolos.
Le hice señas para que me dejara entrar. No me dio bola. Con su dedo me dijo que no, y se dirigió a la cama, donde se recostó con sus piernas abiertas, ofreciendo la visión más caliente y hermosa de ese viernes.
Sin pausa, comenzó acariciando todo su cuerpo, sin quitarme la vista de encima.
Con una suavidad que se podía percatar aun a la distancia y vidrio mediante, sus dedos empezaron a jugar en su ya húmeda y lampiña vulva.
Sus dedos enmarcaban sus labios vaginales, en círculos pequeños, dejando de vez en cuando que su anular rozara el clítoris.
Se incorporó y se sentó sobre la mullida alfombra, apoyando su espada en el costado del somier, así podía utilizar las dos manos.
Su mano izquierda había comenzado a pellizcar uno de sus pezones, cuando dos dedos, de la mano derecha ya ingresaban con fluidez en su vagina. Solo los sacaba para darse unos “chirlitos” sobre el clítoris, cosa que debía provocarle mucho placer, porque pude apreciar que cuando lo hacia, sus ojos se daban vuelta, (dejándolos completamente en blanco) entrando casi en un trance orgásmico.
Fue incrementando paulatinamente la velocidad de sus movimientos, aduje que el clímax llegaría en cualquier momento.
Pude sentir que mi cuerpo y más precisamente mi pene, no era ajeno a todo lo que estaba sucediendo. De él, se escapaban gotitas de flujo seminal que ya habían mojado mi ropa interior, todo esto sin siquiera tocarme. Podría haberme masturbado, pero tenia la esperanza que después me dejaría entrar.
El espectáculo era verdaderamente excelso. Esa mujer que veía habitualmente en mi trabajo y que había “saboreado” poco tiempo atrás; me estaba prodigando su más osada sesión masturbatoria.
Al fin llegó al tan ansiado orgasmo, con casi toda su mano dentro de la vagina y varios dedos en su ano.
Fue un cúmulo de gemidos, gritos y convulsiones los que se apoderaron de ese cuerpo desnudo que yacía tirado en el piso.
Luego de un breve letargo recuperatorio, Graciela se incorporo acercándose al ventanal.
Esta es la mía, me dije mentalmente, pero no. Me tiró un beso y cerro la cortina.
Quedé mas desconcertado aun… No podía creerlo… la muy atorrante me iba a dejar caliente como una pava.
Enseguida la llamé por teléfono…
- que haces loca, no me digas que me vas a dejar así…. déjate de joder y abrirme, que estoy como “pipa” – le imploré
- No, mi amor… anda a trabajar…- me respondió muy suelta.
Seguí tratando de convencerla para que me dejara entrar, pero nada… la muy “yegua” no aflojó…Lo único que me adelantó, fue, que no me comprometiera para la noche y cortó…
Todo ahora era una incógnita, que obviamente quería develar.
Así fue que me retire de la casa, caliente, chinchudo y con la expectativa de lo que podría pasar.
Nuevamente, mi cabeza comenzó a laburar a mil… no solamente por lo que había pasado, sino por lo podría suceder… mejor dicho… la pregunta principal era, ¿Qué corno tenia pensado hacer, Graciela?.
Pasó el mediodía y gran parte de la tarde, con suma tranquilidad, el tiempo mejoró un poco y ya no estaba tan frío. En cambio yo por dentro estaba que hervía, recuerdos y pensamientos varios referidos a Grace me atacaron a destajo, las imágenes de la mañana volvían a repetición en mi mente. Se puede decir que tuve una continua erección, que solo decrecía cuando me distraía en otra cosa.
A las seis de la tarde, recibo un mensaje de mi compañera, avisándome que teníamos una mesa reservada en un moderno restó (que, ¡ohhhh… casualidad!, era de la amiga, dueña de la casa que cuidaba).
Volví a casa, me duche, y vestí de elegante sport (ja ja ja). Ya había avisado que por la noche quizás tendría una cena de trabajo muy importante, referida al proyecto que me habían solicitado (ósea que tenía una perfecta y fundada excusa), por consiguiente, no hubo ningún tipo de reproches, sospechas ni suspicacias.
Una vez en el auto, llame a Graciela avisando que estaba en camino.
Ya en el restó, me anuncie y me condujeron al VIP. Si bien conocía el lugar, no tenia ni idea que existiera un sector reservado, cosa que me asombro.
Muy bien ideado, el ingreso a este “reservado”, esta apenas entrás al lugar, cosa que impide que los demás comensales te vean, dado que las mesas comunes están en lo que seria el fondo del salón, detrás de una amplia barra.
Subí las escaleras y fui “depositado” en un cubículo (no se muy bien como definirlo), con una mesa exquisitamente servida y un mullido sillón en forma de “U” que la rodeaba.
Grace todavía no había llegado. Ese momento de soledad no hizo más que alimentar mi libido y mi incógnita. Un grado de nerviosismo se apodero de mí. Pasaron entre diez yo quince minutos, cuando Graciela llegó. Estaba divina, maquillada y peinada muy suavemente, con un abrigo que le llegaba un poco mas debajo de las rodillas, que dejo ver un vestido liviano, vaporoso, color blanco. Me saludo con un beso, recorriendo suavemente con su lengua toda mi boca.
Yo respondí del mismo modo, atrayéndola con mis brazos a mi cuerpo, haciéndole sentir mi erección contra su vientre.
Cuando le cedí el lugar para que sentara, pude apreciar que no llevaba nada puesto debajo del vestido, estaba completamente desnuda. Otra vez pude sentir que gotitas seminales humedecían mi glande.
- cenamos y después nos vamos a un lugar mas cómodo…, te parece bien? – preguntó
- Si, no tengo problemas…- dije, agregando - el único drama, es ¿como me aguanto sin hacerte nada hasta después de la cena…?
- Ay papi, esta muy calentito?
- Hija de puta!!!, y a vos que te parece – respondí, tomando su mano y llevándola a mi erecto miembro.
- Epa papito, que linda que esta…, que durita…
Saco su mano lentamente, sonrió y se paró frente a la mesa…, con movimientos circulares, sus manos fueron levantando el vestido, hasta mostrar su hermosa conchita desnuda.
Está demás, aclarar que en ese lugar estábamos completamente solos.
Me miró, con una sonrisa picara, pasó un dedo por ese húmedo tajo y llevándoselo a la boca, dio media vuelta y se dirigió hacia la escalera, acomodándose el vestido.
Me quede en soledad de nuevo, solo la música ambiental y algo del bullicio de abajo me acompañaban. Podría haberme puesto en bolas, correr por el VIP, tomar algo y volver a vestirme, que nadie se hubiera dado cuenta. Menos mal que no lo hice porque al instante subió el mozo con una tabla de mariscos, destinada a nuestra mesa, (bahh… si éramos los únicos que allí estábamos ¿Para quién mas iba a ser?).
- Si desea algo mas señor, solo toque el timbre – me dijo señalando hacia la pared
- Gracias – le respondí
Era evidente que tanto el lugar como la cena habían sido, meticulosamente, organizada por Graciela.
Me quede esperando que volviera por unos minutos, tratando de relajarme un poco y pasar una agradable velada.
Grace no se hizo esperar…, cuando llegó a la mesa, volví a cederle el lugar, sintiendo como toda su cola rozaba mi abultado pene. Me miró fijamente y dijo…
- quiero ver esa linda pija, bebe
No dije nada, solo accedí a su pedido, bajando el cierre del pantalón y liberando mi pene. Casi automáticamente, se abalanzo besándome, mientras se acomodaba sobre mí para sentarse sobre mi miembro y tragárselo todo de un solo envión.
Tuvimos que silenciar los gemidos de placer que provoco esa imprevista penetración.
Todo lo que me había imaginado, se había esfumado. Esto ni siquiera estaba en mis planes, pero que gratificante que resultaba. Grace se movía lentamente, sacando prácticamente todo mi pene, dejando que el glande acaricie sus labios por un instante, para luego volver a introducirlo por completo. Yo, me hundí entre sus pechos lamiéndolos y mordiendo sus pezones con frenesí. Los movimientos fueron incrementándose paulatinamente, anunciando un explosivo orgasmo. Tuve que tapar su boca para que no se escucharan sus gemidos.
- lléname de leche, mi amor…, acábame toda!!! – me dijo, moviéndose ferozmente.
Y eso hice… chorros de semen inundaron su vagina. Su pecho recibió mi respiración agitada y mi grito contenido.
Nos quedamos así por un instante, como lo habíamos hecho en su casa, reponiendo fuerzas…
Al cabo de un rato y entre miradas y sonrisas cómplices, “atacamos” la comida servida…
- sabes una cosa?- me dijo
- mi marido esta abajo – se despachó
- QUE…!!! – respondí atónito
- Si, esta abajo… esta cenando con un amigo… - continuó – lo vi cuando baje al baño, por eso tarde tanto…
- Y que le dijiste?, como que esta acá?- tenia el culo lleno de preguntas
- Nada, … el sabia que vendría a una cena de trabajo, y que era importante… nada mas... – dijo sin ningún tipo de preocupación
No podía caer en realidad… me había “cepillado” a mi compañera de trabajo, en un lugar publico con el aditamento que el marido estaba a poco metros. Era increíble, pero había sucedido…
En ese instante, Graciela me comento que tampoco era la idea, tener sexo allí…, pero al ver a su esposo, algo la motivo a cumplir con esa fantasía recurrente que la abordaba con mayor asiduidad últimamente.
- vos estas cagada de la cabeza, y yo mas, por seguirte el juego – le dije con un dejo de recriminación
- te gusto o no?
- Obvio que me gusto… era lo que quería después de lo de la mañana…- respondí
- Bueno entonces no te quejes, ya cojimos, ahora cenemos en paz… no quiero bronca…
- Yo tampoco quiero bronca, pero se podría haber armado un quilombo padre si nos pescaba…
- Noooo, nada que ver… acá no sube nadie sin reserva o autorización…, aparte ya estaba todo arreglado… o porque te crees que no hay nadie acá…
Seguimos charlando sobre el tema, ya más calmados.
Hacia prácticamente tres horas que estábamos, ya habíamos cenado y no parábamos de besarnos y tocarnos…cuando subió un mozo para avisar que la llamaban de abajo.
Cae de maduro que era el marido quien la requería.
- Avísele que ya bajo – le dijo al mozo
Mientras el flaco se retiraba a dar el mensaje, Graciela me agarro el cierre de pantalón, lo abrió y saco mi pene. Comenzó a lamerlo y chuparlo sin ninguna delicadeza.
A pesar de la tosquedad de la estimulación oral, ya estaba duro devuelta.
Se irguió, bebió un sorbo de vino, se acomodo un poco el pelo y la ropa…
- mantenelo así, ya vuelvo…me dijo y se retiro.
Ahí quede yo, con la pija al aire, dura y babeada, como un pelotudo, esperando…
Su ida duró poco, volvió enseguida. Se sentó a mi lado, agarró mi pene y comenzó a masturbarme mientras decía…
- quería despedir a Daniel (su marido), con el gusto de tu pija en la boca…
- sos una turra…- acoté, mientras me acercaba para besarla
Mi mano izquierda se perdió bajo su falda, encontrando mis dedos, una vulva caliente y dispuesta.
La masturbe penetrándola con tres dedos hasta llegar a un nuevo y repentino orgasmo.
Ahogó su grito, metiéndose la totalidad de mi pene en su boca.
Potentes chorros de semen llenaron su garganta, conduciéndome a un éxtasis extremo.
Después de tragarse toso, se dedico por unos minutos a limpiar por completo mi miembro, libando todos los jugos que la habían inundado.
Se acomodo en el sillón, satisfecha por la labor cumplida, me miró, sonrió y me beso apasionadamente.
Nos quedamos un rato más en el lugar y luego nos retiramos por separado.
Al llegar al auto, le envié un mensaje pidiéndole que fuéramos a un hotel, quería completar la noche. Acepto rápidamente.
Fuimos e hicimos todo lo que había quedado pendiente, pero eso es motivo para un próximo relato…
Del video… todavía no lo he podido ver y como viene la cosa seguro que sucedera pronto…
Es todo por hoy…