Hola, mi nombre es Laura. Para ustedes Lau. Y quisiera contarles algunas cosas para compartir este calor que siempre cargo conmigo.
Soy rubia, mi pelo tiene suaves bucles, mis ojos son marrones claros color ámbar, no soy alta (soy la medida justa, ja) y mi físico me acompaña muy bien (86 de busto, 64 de cintura y 94 de cola). No soy exuberante pero tampoco paso desapercibida.
Tengo 24 años y soy Abogada (recién recibida) y trabajo en un estudio donde lo único que hay son mujeres, y ellas se la pasan contando sus malos momentos con sus hombres. Yo en cambio tengo mejores cosas para contar como la historia que comienza ahora:
Hace 6 años que estoy de novio, mi novio es un divino, me llevo muy bien con él. Hace un tiempo estuvimos a punto de separarnos, pero recapacité y decidí quedarme. Nuestro problema es la cama, para él soy su única experiencia sexual. No hubo nadie antes que Yo. Él es un tanto inexperto y eso lo vuelve inseguro. Yo, en cambio, he probado otras cosas además de él y eso lo pone muy mal.
Nuestra última pelea fue por eso. Él quería hacerme la cola, pero era un desastre. Le propuse cambiar de posición para sentirme más cómoda pero él me entendió mal y todo se fue al carajo. Nos peleamos y no nos hablamos por un tiempo.
Yo lo amo, pero él estaba muy inseguro, y se ponía violento. Yo no sabía qué hacer.
Un día me voy a la pileta con mi cuñada y sus amigas. Mi cuñada no sabía de nuestra pelea. Sus amigas son unas locas divinas y se la pasaban hablando de machos. Entre las jodas mutuas una de ellas, Vero, le dice a mi cuñada:
- Y ??? … te gustó o no te gustó?
- ¿Qué cosa? Contesta mi cuñada haciéndose la tonta.
- ¿Qué otra cosa va a ser??? Te gustó o no que Diego te hiciera la cola??
Ella se levantó y agarrándose el corpiño de la bikini le tiró con el bronceador por la cabeza.
- Callate tarada !!! le gritó, y después le dijo: ¿No vés que hay gente?
- ¿Cuál gente? Dijo Vero. ¿La Lau??? Pero si seguro la Lau sabe de lo que estamos hablando!!!. Terminó de decir entre risas.
- Callate, no seas desubicada.
Se terminó la discusión y siguieron los gritos pero hablando de otras cosas.
Pasó un tiempo y mientras me quedé pensando. Me imaginaba a Claudia y a Diego haciéndolo. Y me imaginaba a Diego haciéndola acabar a Claudia. Y sin darme cuenta me lo imaginaba a Diego haciéndome acabar a mí.
Hacía 6 años que conocía a Diego. Siempre me gustó pero era muy grande para mí en aquella época. Hoy no pasa un día en el que lo vea y no me compare con Claudia y piense en esa diferencia que antes estaba y hoy no está más. Hoy podría ser su mujer.
Las chicas siguieron riéndose y Yo me dí vuelta para tomar sol de espaldas. Después de un rato empiezo a escuchar comentarios en voz baja. Haciéndome la dormida comienzo a prestar atención a lo que decían: era Claudia contándoles a sus amigas lo que pasó con Diego.
- No sabés, fue raro. Me gustó pero le tenía mucho miedo. Me llevó despacito hasta que Yo no aguanté más y empujé para que entrara. Se empezó a mover y con la mano me masajeaba el clítoris, me llevó así hasta que acabé. Fue espectacular, nunca había acabado así. Él la sacó y me dí vuelta, iba a empezar de nuevo por la concha pero Yo le agarré la verga con la mano y me la presenté en el culo. Le pedí más, le dije “dámela así, que quiero verte acabar en mi culo” y él se puso como loco. Me la metía y me la sacaba entera. Me hacía sufrir y gozar al mismo tiempo. Me tenía una pierna agarrada contra su hombro y con la mano libre me empezó a pajear. Acabé otra vez, y él seguía; me la quería seguir dando y Yo no aguantaba más su pija en mi culo, así que me moví, la saqué y se la agarré con la mano. Lo besé y lo empecé a pajear. Cuando él estaba por acabar me agarró de la cabeza y me llevó hasta su verga. Quise resistirme pero no pude, o no quise, me dejé llevar, se la chupé y con mi boca en su verga acabó. Me llenó de leche. Acabó muchísimo. Fue tremendo, le dí mi culo y acabé dos veces.
Yo no lo podía creer. La escuchaba y mi concha se humedecía tremendamente. No podía dejar de imaginar la escena de ella y Diego. De Diego acabándole en la boca, y enseguida me ponía a pensar en Yo misma con la pija de Diego en mi culo y acabando Yo como una loca.
Vero, la más guarra de todas, se levanta y dice:
- Que bárbaro !!!!. La verdad, si no fuera porque es tu marido Yo me lo voltearía a Diego. Y le daría todo lo que me pide.
- Pero callate, a vos no te daría bola nunca, loca trola. A él le gustan delicaditas, inteligentes, no putas y burras como vos, ja, ja, ja. Le contesta Delfina, otra de la presentes, mientras todas se rien en voz alta.
Me muevo, me hago la dormida y me doy vuelta haciéndome que me despierto por sus risas. Allí me mira Vero y dice:
- Claro, seguro. ¿Pero sabés sí quién es del tipo de él?. Esta turrita. Dice señalándome a mí.
Yo me asusto y me hago la estúpida. ¿Del tipo de quién? Pregunto.
- Nada Lau, contesta Claudia. No le hagás caso a estas locas.
La cosa pasó y nos volvimos a casa. En el auto me animé a contarle a Claudia de mi pelea con su hermano. Ella me preguntó las causas de la pelea y Yo no quise darle detalles. Ella trató de consolarme y me dijo: “No te preocupes, ya lo vamos a solucionar”, y nos fuimos a su casa, allí íbamos a hablar más tranquilas.
Llegamos y no había nadie. Nos preparamos el mate y nos fuimos a la terraza. Charlamos un largo rato pero nunca le conté la verdadera razón de la pelea, tenía miedo de lo que ella pensara de mí.
En eso llegó Diego de trabajar. Lo veía subir y me imaginaba la situación con él en la cama, y su pija metida en mi culo. Se nos acercó a saludar, le dio un beso a Claudia y se acercó a mí, me paré de la silla intentando poner mi boca lo más cerca de la suya en el beso. Y lo conseguí, sus labios rozaron los míos y él trató de disculparse.
- Uh, perdón. Me dijo.
- No hay drama. Le contesté.
Él dijo algunas incoherencias y se fue. “Me voy a bañar”, gritó mientras caminaba. “Ok”, dijo Claudia. “Ponete lindo” se me escapó a mí. Claudia me miró y se rió. Yo me reí con ella como para que se creyera que era un chiste.
Seguimos charlando y suena el teléfono. Claudia baja corriendo a atender. Yo me paro y empiezo a caminar la terraza. Escucho el sonido de la ducha y no puedo aguantar las ganas de ir a ver. Busco el ventiluz del baño, estaba a mitad de la escalera, bajo unos escalones y sutilmente empiezo a espiar el baño, no había nadie adentro. Me acerco más y en eso aparece Diego caminando desnudo. Me tiro en la escalera pensando que me había visto. Quiero subir pero no puedo, tengo que mirar, y me vuelvo hacia el ventiluz del baño. Diego ya estaba ahí, desnudo, mojándose el pelo. Su espalda marcada, sus hombros fuertes, me empezaba a excitar de verlo. Él se dá vuelta y lo veo de frente. No tenía, o no parecía, tener una pija grande. Era grande, pero no larga, más bien gruesa. Quería imaginármelo con la verga parada, lista para cojerme, pero en eso escucho a Claudia abrir la puerta balcón y salgo corriendo hacia la terraza.
No lo podía creer, había estado espiando a mi concuñado y mi excitación era inmensa.
Después de charlar un rato decido irme. Paso despacio por la escalera para ver si todavía estaba él bañándose pero yo no. Llego a la puerta y me despido de Claudia y le grito mi saludo a Diego. Él desde la habitación me grita: “Chau, linda”.
Me voy caminando por la calle soñando con cojermelo. Llego a casa y me meto en el baño. Les grito a mis hermanas que me iba a bañar. Mentira. Voy a soñar con Diego mientras me hago una paja en la ducha.
Me saco la poca ropa que tengo puesta. Me acaricio las tetas y me mojo el pelo. Empiezo a sentir como el agua fría no me saca el calor de mi concha. Me abro los labios con la mano izquierda y comienzo a frotarme despacito. Me meto el dedo hasta el fondo, sueño que es la mano de Diego la que me toca. Me muerdo los labios porque quiero gemir, gritar. Empiezo a soñar con Diego y Claudia haciéndolo y enseguida me pongo Yo en el lugar de Claudia. Sueño con Diego y su pija adentro mío. Me empieza a calentar la idea de probar por el culo y trato de meterme el dedo. Me estoy llevando a mí misma hasta el orgasmo. Ya siento mi concha y mi culo llenos, sueño con que es la pija y la mano de Diego. Me acabo. Siento el temblor y que se me pone la piel de gallina. Me voy, me dejo llevar.
Termino de ducharme y entra mi hermana al baño. Me dice que me llaman por teléfono. Salgo como en un sueño, es mi suegra. Ellos se van de viaje por tres días y me piden que les cuide el perro, le dé de comer y les riegue las plantas mientras dura el viaje. Ella no sabe que estoy peleada con su hijo y no se lo iba a decir en ese momento. Me dice que se van todos, incluyendo mi novio, Claudia y Sergio (el otro hermano), a visitar a la Abuela que está muy enferma. Es por tres días y a cada uno de nosotros: Agustina (la novia de Sergio), Diego y Yo nos toca cuidar la casa. Enseguida se me cruza la idea de Diego y Yo, solos, en la casa y acepto la propuesta. Cuelgo y me voy a mi pieza.
Me echo en la cama y me empiezo a tocar de nuevo. Empiezo a soñar con Diego en el living de la casa de mis suegros. Su pija dura adentro de mi boca. Me empiezo a pajear de nuevo.

… continuará.