https://www.poringa.net/posts/relatos/6450145/Conviviendo-con-mi-cunada---6.html
Esa mañana había despertado muy excitado; solamente podía pensar en cómo me iba a coger a mi cuñada.
Tenía tantos escenarios en mi cabeza que hasta Mónica advirtió que estaba distraído mientras desayunábamos. Traté de disimular, excusándome que el motivo era por temas sin resolver de la reunión del día anterior.
Estábamos terminando cuando entró Clara en la cocina.
—Buen día, ¿cómo anda la parejita? —la saludamos con total normalidad, aunque por dentro ya sentía un poco de nervios.
—Ale, hoy necesitas el auto? Flor me pidió que la acompañe a comprar un vestido y pensábamos ir primero a desayunar, pero puede que tarde y después toca rutina en el gym.
Fue un balde de agua fría; no era simplemente que Clara volvía a actuar completamente normal, sino que además las fantasías que había maquinado toda la noche se truncaban automáticamente.
—Llévame al hospital y te quedas con mi auto, de última, después me pasas a buscar te parece, Ale? —Se adelantó mi mujer a contestarle.
—Sí, obvio, por mí no hay problema, vos pensabas tardar mucho Clara? —contesté.
—Por eso Ale, que me lleve ella asi puede hacer tranquila y vos ante cualquier urgencia no te quedas a pata.
—Perfecto vamos con ese plan! Me voy a preparar —afirmó mi cuñada.
Sentí frustración cuando se despidieron de mí las dos mujeres que partian hacia su rutina. Me fui a duchar y a arrancar mi día laboral.
Pasaron un par de horas y obviamente yo no podía concentrarme para nada. No me aguanté más y le escribí a mi cuñada.

Me sentía un adolescente tratando de sacar charla de cualquier tema y revisando mi celular a cada rato esperando una respuesta... como a la hora llegó

Otra vez estaba entrando en juego y eso me relajo. Ni hablar que su amiga ya me estaba poniendo dura la pija.







Me dejo en el mejor momento cuando ya estaba arrancando a pajearme y obviamente se lo mande todo recontra caliente.




Luego de eso dejo de contestarme por un buen rato.
La anciedad me comia vivo. No dejaba de ver las fotos de mi cuñada en el celular cuando entro un nuevo mensaje.









Cuarenta minuto me separaban de cogerme a mi cuñada.
Continuara...
Esa mañana había despertado muy excitado; solamente podía pensar en cómo me iba a coger a mi cuñada.
Tenía tantos escenarios en mi cabeza que hasta Mónica advirtió que estaba distraído mientras desayunábamos. Traté de disimular, excusándome que el motivo era por temas sin resolver de la reunión del día anterior.
Estábamos terminando cuando entró Clara en la cocina.
—Buen día, ¿cómo anda la parejita? —la saludamos con total normalidad, aunque por dentro ya sentía un poco de nervios.
—Ale, hoy necesitas el auto? Flor me pidió que la acompañe a comprar un vestido y pensábamos ir primero a desayunar, pero puede que tarde y después toca rutina en el gym.
Fue un balde de agua fría; no era simplemente que Clara volvía a actuar completamente normal, sino que además las fantasías que había maquinado toda la noche se truncaban automáticamente.
—Llévame al hospital y te quedas con mi auto, de última, después me pasas a buscar te parece, Ale? —Se adelantó mi mujer a contestarle.
—Sí, obvio, por mí no hay problema, vos pensabas tardar mucho Clara? —contesté.
—Por eso Ale, que me lleve ella asi puede hacer tranquila y vos ante cualquier urgencia no te quedas a pata.
—Perfecto vamos con ese plan! Me voy a preparar —afirmó mi cuñada.
Sentí frustración cuando se despidieron de mí las dos mujeres que partian hacia su rutina. Me fui a duchar y a arrancar mi día laboral.
Pasaron un par de horas y obviamente yo no podía concentrarme para nada. No me aguanté más y le escribí a mi cuñada.

Me sentía un adolescente tratando de sacar charla de cualquier tema y revisando mi celular a cada rato esperando una respuesta... como a la hora llegó

Otra vez estaba entrando en juego y eso me relajo. Ni hablar que su amiga ya me estaba poniendo dura la pija.







Me dejo en el mejor momento cuando ya estaba arrancando a pajearme y obviamente se lo mande todo recontra caliente.




Luego de eso dejo de contestarme por un buen rato.
La anciedad me comia vivo. No dejaba de ver las fotos de mi cuñada en el celular cuando entro un nuevo mensaje.









Cuarenta minuto me separaban de cogerme a mi cuñada.
Continuara...
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