Era ella, en la misma posición que el día anterior me había mandado una foto con el jeans pero con una pequeña diferencia, ahora no los tenía, me mostraba parte de su culo y piernas desnudas pero aún con el delantal, como me calienta ese delantal, no tienen idea.
J: Se la dejo para que pueda hacer su trabajito matutino.
Yo: Ya le dije, no es un trabajito. Perdón, pero me calienta mucho con el delantal.
J: Que bueno, porque lo va a ver seguido. Pero perdón, no se me enoje por lo de trabajito.
Yo: Si crees que es así, comprobalo.
No me respondió más, pensé que la había cagado, todo el fin de semana pensando en ella y el lunes fui al colegio pensando si escribirle o no, sonó el timbre del receso y salí al patio como siempre, solo. Y ahí la cruce, ella siempre que nos veíamos me saludaba muy alegre con su sonrisa característica y ese acento que a la mayoría de los argentinos nos parece tan caliente, pero no andaba sola, iba acompañada del profesor de gimnasia, un tipo alto de al menos 1,80 u 1,85, algo rubio con barba prolija, carismático y un cuerpo que yo nunca podría tener ni aunque volviera a nacer 3 veces, intenté saludarla.
Yo: Hola profe.
Ella me miró como si fuera cualquier otro y no el mismo al que hacía 2 o 3 horas le mando una foto sin pantalón y con el mismo delantal que tenía puesto en ese momento.
J: Hola. Dijo y giró su cabeza.
Me volví a sentir totalmente un tarado, como siempre. Ni siquiera me prestó atención, como iba a hacerlo ? Si andaba con ese caminando al lado, era obvio que no me daría bola. Pensé que se había terminado todo, otra vez volviendo a ser el mismo perdedor de siempre, fue bueno mientras duro.
La veía en el patio riéndose con ese idiota, mientras yo me moría de bronca y celos por ella. ¿En qué estoy pensando ? ¿Cómo estaría conmigo ? Déjate de joder Alexis, sos el que sos y nunca vas a cambiar, baja de la nube. Pensaba por dentro mío.
Sonó el timbre y todos volvíamos para los salones, pero ella y el profesor no, yo la miraba mientras ella parecía escanear el patio con la vista sonriendo hasta que en un momento nos encontramos con los ojos, se puso sería mientras nuestras miradas se cruzaban por menos de 2 o 3 segundos y volvió a sonreírle al idiota de gimnasia, que dicho sea de paso me cayó siempre bien, menos ahora.
Sentado en el aula mientras la vieja de historia nos daba una clase paupérrima golpearon la puerta y mí corazón se aceleró, entró ella nuevamente y pidió permiso para sacarme. Me levanté inmediatamente, otra vez los idiotas haciendo comentarios mientras yo iba embobado a su llamado, no espero a que salga ni a qué me acerque a ella, cuando vio que me levanté, ella empezó a caminar.
Al salir del aula vi como estaba a unos 10 metros adelante poniendo el primer pie en la escalera, para cuando llegue a la escalera ella ya no estaba. Cuando termine de subirla, mire a mí derecha y estaba con las llaves en la mano entrando al salón del día anterior, no me dirigía la palabra solo alguna mirada para cerciorarse de que seguía sus pasos. Entre directamente y ella estaba casi sentada en una mesa de aulas apoyando sus prominentes nalgas de brazos cruzados.
J: Tengo que hablar con usted. Dijo tajante
Yo: Decime. Dije desahuciado pensando que todo terminaba.
Un silencio de breves segundos, respiro y comenzó a hablar.
J: Quiero pedirle disculpas.
Me descolocó completamente pero trataba de que mí cara siga normal.
Yo: Por ?
J: Creo que hoy lo trate mal y no me gusta, usted siempre fue respetuoso conmigo.
Yo: Está bien, no pasa nada.
J: Si, pasa y me siento muy mal, perdón.
Yo: Despreocupate.
Yo estaba apoyado de frente a un metro y medio aproximadamente en una mesa como ella, se levantó y caminó despacio hacia mí.
J: Aunque me haya perdonado, me gustaría recompensarlo. Dijo caminando hacia mí.
No respondí solo llegue a tragar saliva, nervioso, quería ese beso más que nada en el mundo.
J: Me deja recompensarlo ?
Moví la cabeza gesticulando un “Si” sin hablar, primero agarró la verga con la mano derecha, abrí grande los ojos y menos de un segundo después, su boca tocó la mía. Sus labios carnosos parecían devorarse los míos y su aliento a menta junto a golosinas de colegio los tornaban aún mejor, más dulces y tiernos como ella.
Quedé sorprendido, inmóvil aún agarrando la mesa, la verga se puso dura y a ella le gustó. Subió su mano hasta la cintura del pantalón y metió apenas los dedos en la parte de mí vello pubico, despego sus labios de los míos y me preguntó “Me deja?”. “Hacelo lo que quieras” me agarró la verga a pelo, nunca pensé que se me podía poner la verga más dura aún pero si pasó, tranquilamente podría decir que me dolía pero si mano hizo que me alivie.
Está vez no dejo la mano quieta, empezó a pajearme despacio mientras continuaba besándome.
J: Le gusta así ?
Yo: Si..pensé que no me ibas a dar más bola.
J: Porque ?
Yo: Por lo que pasó y porque estaba con el profesor de gimnasia.
J: Quiere que le diga una verdad de las colombianas?
Yo: Seee…dije arrastrando las palabras.
J: Nosotras somos mujeres de un solo hombre, no te pongas celoso.
Yo: ¿Qué querés decir ?
J: Que yo te elegí como mí hombre y no tengo ojos para ningún otro hombre.
Yo: Ah si ? Queres estar conmigo ?
J: No, quiero que tú seas mío y que yo sea suya.
Yo: Yo soy tuyo
J: Más le vale que no me engañe con ninguna mujer.
Yo: Para nada, usted es la única y va a tener el privilegio de desvirgarme.
Me miró sorprendida pero con ese fuego en los ojos.
J: Y también es la primera paja, que le hace una mujer ?
Yo: Si, también. Me estás desvirgando completo.
J: Entonces tengo muchas cosas que hacer con usted, nos vamos a divertir mucho, sabe ?
Yo: Eso espero.
J: Sepa que con las colombianas no se jode, si me engaña se la corto.
Yo: Deja de pensar en eso y ocúpate de lo que tenés en la mano.
Mordió su labio y siguió pajeandome, con delicadeza y lento, pero rápido a la vez, yo ya quería acabar y no habían pasado ni 5 minutos, se me notaba en la cara.
J: Ya quiere acabar ?
Yo: Si, no aguanto más, perdón.
J: No se preocupe, eso lo vamos a ir practicando.
Siguió pajeandome y ya no era tan tierna, ni lo hacía tan despacio.
J: Sabe que ? Usted tenía razón.
Yo: En qué ? Dije con los ojos blancos casi.
J: En qué es un trabajo y no un trabajito.
Yo: Ah si ? Te gusta ?
J: Oiga, cómo no va a gustarme ? Encontrar un hombre como usted y con esta linda verga, no es fácil papi.
Yo: Es toda tuya, voy a acabar…
Saco la verga de mí pantalón y siguió más fuerte, más duro, mientras se paró a mí lado para que cuando acabe no la ensucie. Su mano derecha hacia el trabajo y con la izquierda, me acariciaba la cara, la espalda o el hombro. Mí mano derecha sin pensarlo fue directo a su culo apenas tocándolo, me dio vergüenza en el momento que me di cuenta y la mano me quedaba chica contra esas nalgas.
J: Eso papi.
Yo: Que ?
J: Agarre con confianza que es para usted.
Yo: Esto ? Dije tomando un poco más de confianza.
J: Si papi, cómo cree ? Es para usted pero ahora muestreme lo mío.
Yo: Que cosa ?
J: Su leche, quiero ver qué tanto tiene para mí.
Yo: Ufff….bastante.
J: Ah si ? Pues muestreme.
Yo: Seguí así.
J: Así le gusta ? Quiero hacerlo como a usted le guste.
Yo: Si..me encanta. Mí cuerpo empezó a ponerse tenso.
J: Venga entonces…
Yo: Viene viene…
J: Vengase..
Acabé muy rico, el primer chorro cayó muy cerca nuestro pero el segundo y el tercero si fueron con potencia alejándose bastante de nosotros, por último terminé ensuciando su mano un poco.
J: Qué fuerza tiene mí muchacho eh..
Solo sonreí, me beso y miramos un poco el desastre que quedó. Me alcanzó pañuelos para limpiarme y después me acomodé la ropa, intenté ayudarla pero ella se rehuso.
J: Ya tardamos mucho, tiene que regresar a su clase.
Yo: Pero quiero ayudarte.
J: Y yo quiero poder volver a traerlo, si se tarda mucho la próxima no lo van a dejar salir.
Iba a haber próxima, esto podría tornarse cotidiano o al menos alguna visita esporádica en la semana, estaba muy conforme con eso. La despedí tomando la iniciativa de besarla y acariciar su nalga para luego retornar al salón.
Me senté en mí silla, estaba liberado cambio hasta mí actitud y semblante, tenía otra predisposición y me sentía por primera vez en mí vida más importante que todos los que se burlaban de mí, después de todo tal vez alguno pudo haber tenido la experiencia que alguna chica le haya hecho una paja pero de algo estaba seguro, y era de que alguna profesora se la haya hecho como a mí, ninguno.
Pasó poco más de una hora cuando recibí un mensaje de ella.
J: El miércoles por la tarde estoy libre ¿usted tiene algo que hacer ?
La respuesta era clara, aunque tenga el compromiso más importante del mundo lo cancelaría fácilmente por ella.
Yo: Por ahora no, porque ?
J: Me gustaría hacerle una invitación.
Yo: Bueno, que tenés en mente ?
J: Quiero invitarlo a merendar a mí casa y que podamos charlar un poco de todo esto.
Yo: A que te referis con todo esto ?
J: Con todo esto que nos pasa.
Yo: Está bien, avísame la hora y ahí voy a estar.
Charlamos unos mensajes el lunes por la tarde y por la noche un poco más, lo mismo pasó el martes aunque hablábamos yo miraba a cada rato el reloj y no me pasaba más la hora y el día, mucho menos. Pero por fin después de tanta espera llegó el momento, le avisé a mí mamá y ella se puso realmente contenta por mí, imagínense lo perdedor que resulte ser, que eso y que salga de mí casa para otra cosa que no sea ir a la secundaria para ella era motivo de felicidad.
Me duché, me cambié y perfume, fui a saludar a mí mamá para avisarle que me iba, ella tenía preparado un tupper con galletitas recién horneadas para que lleve, no quería hacerlo pero tampoco discutí, solo agradecí las puse en mí mochila y me fui.
Llegué a su casa y me detuve, antes de tocar el timbre pensé: La vida por primera vez me está dando algo bueno, por favor que no quiera cortar conmigo, quiero disfrutar un poco más. Suspiré y estiré la mano, toqué el timbre y abrió la puerta, esto no puede ser real.
J: Se la dejo para que pueda hacer su trabajito matutino.
Yo: Ya le dije, no es un trabajito. Perdón, pero me calienta mucho con el delantal.
J: Que bueno, porque lo va a ver seguido. Pero perdón, no se me enoje por lo de trabajito.
Yo: Si crees que es así, comprobalo.
No me respondió más, pensé que la había cagado, todo el fin de semana pensando en ella y el lunes fui al colegio pensando si escribirle o no, sonó el timbre del receso y salí al patio como siempre, solo. Y ahí la cruce, ella siempre que nos veíamos me saludaba muy alegre con su sonrisa característica y ese acento que a la mayoría de los argentinos nos parece tan caliente, pero no andaba sola, iba acompañada del profesor de gimnasia, un tipo alto de al menos 1,80 u 1,85, algo rubio con barba prolija, carismático y un cuerpo que yo nunca podría tener ni aunque volviera a nacer 3 veces, intenté saludarla.
Yo: Hola profe.
Ella me miró como si fuera cualquier otro y no el mismo al que hacía 2 o 3 horas le mando una foto sin pantalón y con el mismo delantal que tenía puesto en ese momento.
J: Hola. Dijo y giró su cabeza.
Me volví a sentir totalmente un tarado, como siempre. Ni siquiera me prestó atención, como iba a hacerlo ? Si andaba con ese caminando al lado, era obvio que no me daría bola. Pensé que se había terminado todo, otra vez volviendo a ser el mismo perdedor de siempre, fue bueno mientras duro.
La veía en el patio riéndose con ese idiota, mientras yo me moría de bronca y celos por ella. ¿En qué estoy pensando ? ¿Cómo estaría conmigo ? Déjate de joder Alexis, sos el que sos y nunca vas a cambiar, baja de la nube. Pensaba por dentro mío.
Sonó el timbre y todos volvíamos para los salones, pero ella y el profesor no, yo la miraba mientras ella parecía escanear el patio con la vista sonriendo hasta que en un momento nos encontramos con los ojos, se puso sería mientras nuestras miradas se cruzaban por menos de 2 o 3 segundos y volvió a sonreírle al idiota de gimnasia, que dicho sea de paso me cayó siempre bien, menos ahora.
Sentado en el aula mientras la vieja de historia nos daba una clase paupérrima golpearon la puerta y mí corazón se aceleró, entró ella nuevamente y pidió permiso para sacarme. Me levanté inmediatamente, otra vez los idiotas haciendo comentarios mientras yo iba embobado a su llamado, no espero a que salga ni a qué me acerque a ella, cuando vio que me levanté, ella empezó a caminar.
Al salir del aula vi como estaba a unos 10 metros adelante poniendo el primer pie en la escalera, para cuando llegue a la escalera ella ya no estaba. Cuando termine de subirla, mire a mí derecha y estaba con las llaves en la mano entrando al salón del día anterior, no me dirigía la palabra solo alguna mirada para cerciorarse de que seguía sus pasos. Entre directamente y ella estaba casi sentada en una mesa de aulas apoyando sus prominentes nalgas de brazos cruzados.
J: Tengo que hablar con usted. Dijo tajante
Yo: Decime. Dije desahuciado pensando que todo terminaba.
Un silencio de breves segundos, respiro y comenzó a hablar.
J: Quiero pedirle disculpas.
Me descolocó completamente pero trataba de que mí cara siga normal.
Yo: Por ?
J: Creo que hoy lo trate mal y no me gusta, usted siempre fue respetuoso conmigo.
Yo: Está bien, no pasa nada.
J: Si, pasa y me siento muy mal, perdón.
Yo: Despreocupate.
Yo estaba apoyado de frente a un metro y medio aproximadamente en una mesa como ella, se levantó y caminó despacio hacia mí.
J: Aunque me haya perdonado, me gustaría recompensarlo. Dijo caminando hacia mí.
No respondí solo llegue a tragar saliva, nervioso, quería ese beso más que nada en el mundo.
J: Me deja recompensarlo ?
Moví la cabeza gesticulando un “Si” sin hablar, primero agarró la verga con la mano derecha, abrí grande los ojos y menos de un segundo después, su boca tocó la mía. Sus labios carnosos parecían devorarse los míos y su aliento a menta junto a golosinas de colegio los tornaban aún mejor, más dulces y tiernos como ella.
Quedé sorprendido, inmóvil aún agarrando la mesa, la verga se puso dura y a ella le gustó. Subió su mano hasta la cintura del pantalón y metió apenas los dedos en la parte de mí vello pubico, despego sus labios de los míos y me preguntó “Me deja?”. “Hacelo lo que quieras” me agarró la verga a pelo, nunca pensé que se me podía poner la verga más dura aún pero si pasó, tranquilamente podría decir que me dolía pero si mano hizo que me alivie.
Está vez no dejo la mano quieta, empezó a pajearme despacio mientras continuaba besándome.
J: Le gusta así ?
Yo: Si..pensé que no me ibas a dar más bola.
J: Porque ?
Yo: Por lo que pasó y porque estaba con el profesor de gimnasia.
J: Quiere que le diga una verdad de las colombianas?
Yo: Seee…dije arrastrando las palabras.
J: Nosotras somos mujeres de un solo hombre, no te pongas celoso.
Yo: ¿Qué querés decir ?
J: Que yo te elegí como mí hombre y no tengo ojos para ningún otro hombre.
Yo: Ah si ? Queres estar conmigo ?
J: No, quiero que tú seas mío y que yo sea suya.
Yo: Yo soy tuyo
J: Más le vale que no me engañe con ninguna mujer.
Yo: Para nada, usted es la única y va a tener el privilegio de desvirgarme.
Me miró sorprendida pero con ese fuego en los ojos.
J: Y también es la primera paja, que le hace una mujer ?
Yo: Si, también. Me estás desvirgando completo.
J: Entonces tengo muchas cosas que hacer con usted, nos vamos a divertir mucho, sabe ?
Yo: Eso espero.
J: Sepa que con las colombianas no se jode, si me engaña se la corto.
Yo: Deja de pensar en eso y ocúpate de lo que tenés en la mano.
Mordió su labio y siguió pajeandome, con delicadeza y lento, pero rápido a la vez, yo ya quería acabar y no habían pasado ni 5 minutos, se me notaba en la cara.
J: Ya quiere acabar ?
Yo: Si, no aguanto más, perdón.
J: No se preocupe, eso lo vamos a ir practicando.
Siguió pajeandome y ya no era tan tierna, ni lo hacía tan despacio.
J: Sabe que ? Usted tenía razón.
Yo: En qué ? Dije con los ojos blancos casi.
J: En qué es un trabajo y no un trabajito.
Yo: Ah si ? Te gusta ?
J: Oiga, cómo no va a gustarme ? Encontrar un hombre como usted y con esta linda verga, no es fácil papi.
Yo: Es toda tuya, voy a acabar…
Saco la verga de mí pantalón y siguió más fuerte, más duro, mientras se paró a mí lado para que cuando acabe no la ensucie. Su mano derecha hacia el trabajo y con la izquierda, me acariciaba la cara, la espalda o el hombro. Mí mano derecha sin pensarlo fue directo a su culo apenas tocándolo, me dio vergüenza en el momento que me di cuenta y la mano me quedaba chica contra esas nalgas.
J: Eso papi.
Yo: Que ?
J: Agarre con confianza que es para usted.
Yo: Esto ? Dije tomando un poco más de confianza.
J: Si papi, cómo cree ? Es para usted pero ahora muestreme lo mío.
Yo: Que cosa ?
J: Su leche, quiero ver qué tanto tiene para mí.
Yo: Ufff….bastante.
J: Ah si ? Pues muestreme.
Yo: Seguí así.
J: Así le gusta ? Quiero hacerlo como a usted le guste.
Yo: Si..me encanta. Mí cuerpo empezó a ponerse tenso.
J: Venga entonces…
Yo: Viene viene…
J: Vengase..
Acabé muy rico, el primer chorro cayó muy cerca nuestro pero el segundo y el tercero si fueron con potencia alejándose bastante de nosotros, por último terminé ensuciando su mano un poco.
J: Qué fuerza tiene mí muchacho eh..
Solo sonreí, me beso y miramos un poco el desastre que quedó. Me alcanzó pañuelos para limpiarme y después me acomodé la ropa, intenté ayudarla pero ella se rehuso.
J: Ya tardamos mucho, tiene que regresar a su clase.
Yo: Pero quiero ayudarte.
J: Y yo quiero poder volver a traerlo, si se tarda mucho la próxima no lo van a dejar salir.
Iba a haber próxima, esto podría tornarse cotidiano o al menos alguna visita esporádica en la semana, estaba muy conforme con eso. La despedí tomando la iniciativa de besarla y acariciar su nalga para luego retornar al salón.
Me senté en mí silla, estaba liberado cambio hasta mí actitud y semblante, tenía otra predisposición y me sentía por primera vez en mí vida más importante que todos los que se burlaban de mí, después de todo tal vez alguno pudo haber tenido la experiencia que alguna chica le haya hecho una paja pero de algo estaba seguro, y era de que alguna profesora se la haya hecho como a mí, ninguno.
Pasó poco más de una hora cuando recibí un mensaje de ella.
J: El miércoles por la tarde estoy libre ¿usted tiene algo que hacer ?
La respuesta era clara, aunque tenga el compromiso más importante del mundo lo cancelaría fácilmente por ella.
Yo: Por ahora no, porque ?
J: Me gustaría hacerle una invitación.
Yo: Bueno, que tenés en mente ?
J: Quiero invitarlo a merendar a mí casa y que podamos charlar un poco de todo esto.
Yo: A que te referis con todo esto ?
J: Con todo esto que nos pasa.
Yo: Está bien, avísame la hora y ahí voy a estar.
Charlamos unos mensajes el lunes por la tarde y por la noche un poco más, lo mismo pasó el martes aunque hablábamos yo miraba a cada rato el reloj y no me pasaba más la hora y el día, mucho menos. Pero por fin después de tanta espera llegó el momento, le avisé a mí mamá y ella se puso realmente contenta por mí, imagínense lo perdedor que resulte ser, que eso y que salga de mí casa para otra cosa que no sea ir a la secundaria para ella era motivo de felicidad.
Me duché, me cambié y perfume, fui a saludar a mí mamá para avisarle que me iba, ella tenía preparado un tupper con galletitas recién horneadas para que lleve, no quería hacerlo pero tampoco discutí, solo agradecí las puse en mí mochila y me fui.
Llegué a su casa y me detuve, antes de tocar el timbre pensé: La vida por primera vez me está dando algo bueno, por favor que no quiera cortar conmigo, quiero disfrutar un poco más. Suspiré y estiré la mano, toqué el timbre y abrió la puerta, esto no puede ser real.
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