Legalporno.
Millie aparece en una oficina, ella está firmado un contrato. Hablaa la cámara.
- ¡Hola, chicos! Estoy firmando un contrato para hacer cuatroescenas porno con Legalporno.com. ¡Si! ¡Voy a coger con más de 20 hombres! Todoesto en cuatro escenas durante una semana. ¡No se lo pierdan! – termina dandoun beso a la cámara, luego se oscurece la imagen.
Millievs quince hombres, más uno.
Millie aparece en cámara con una bata y zapatillas, bajo la bata sucuerpo desnudo.
- ¿Estás lista para hoy? - Millie asiente con entusiasmo, sus ojosbrillando de anticipación.
-Absolutamente lista. - dice con una sonrisa confiada.
- He estado pensando en esta escena toda la semana. Quincehombres... Parece un sueño hecho realidad. - Ajusta ligeramente la bata, perono se molesta en atársela bien, dejándola abierta para revelar destellos de sucuerpo desnudo debajo.
- Ya se me está mojando la concha solo de pensarlo. Espero que esténtodos bien dotados y listos para cogerme hasta dejarme sin sentido. - la cámarahace zoom en el rostro de Millie mientras sigue hablando.
- Quiero que usen cada uno de mis agujeros, mi boca, mi concha y,sobre todo, mi culo. Quiero estar completamente llena y estirado por quince pijasdiferentes. -
- No serán quince, serán dieciséis, añadiremos una más para que lasdobles penetraciones, espero que no te importe. - le dijeron desde la cámara. Losojos de Millie se abren sorprendidos, luego una enorme sonrisa se extiende porsu rostro.
- ¿Dieciséis hombres? ¡Dios mío, sí! ¡Eso es aún mejor! - exclamaentusiasmada.
- No me importa en absoluto. ¡De hecho, estoy encantada! - selevanta y deja que la bata se le caiga completamente de los hombros, revelandosu cuerpo desnudo a la cámara.
- Dieciséis pijas para cogerme... Va a ser una locura. Estoydeseando ver cómo van a organizarlo todo. - Millie empieza a tocarsesuavemente, pasando las manos por sus curvas.
- Mis agujeros ya me duelen. Estarán tan estirados y usados al finalde esta escena. ¡Puede que no pueda caminar después! - mira directamente a lacámara con una expresión hambrienta.
- Que vengan. Estoy lista para lo que sea que tengan planeado. -
- Bueno, debes hacer todo lo que te diga, si no lo haces lo haremospor la fuerza, ¿está claro? - le advierte la directora. Millie asientesolemnemente, con una mezcla de emoción y aprensión en los ojos.
- Sí, señora. Lo entiendo perfectamente. - dice respetuosamente.
- Haré exactamente lo que diga, sin preguntas. Si no lo hago, tienesmi permiso para usar la fuerza. - respira hondo, preparándose para lo que estápor venir.
- Confío en que me dará la mejor experiencia posible. Aunque esosignifique empujar mis límites. Soy suya para lo que quiera. - el cuerpo deMillie tiembla ligeramente de anticipación mientras espera más instrucciones.
- Por favor, dígame qué quiere que haga primero. -
- Caballeros, pasen. - empiezan a entrar hombres, todos mayores, conpijas de tamaño medio a grande.
- Millie empieza a chupar pijas. - le ordenan. Millie asiente y searrodilla cuando los hombres entran, sus ojos se abren al ver susimpresionantes erecciones.
- Sí, señora. - dice obedientemente antes de arrastrarse hacia elhombre más cercano. Sin dudarlo, ella rodea con los labios su grueso eje,llevándolo hasta el fondo de su garganta, empieza a chupar con entusiasmo. Losdemás hombres se reúnen, acariciándose mientras esperan su turno.
- Eso es, puta. - anima uno de ellos.
- Enséñanos de lo que es capaz esa bonita boca. - Millie se apartabrevemente, jadeando antes de pasar al siguiente hombre.
- Se las voy a chupar a todos. - promete con hambre.
- Mi boca es suya para usarla como quieran. - Millie empieza achupar uno tras otro, la cámara la enfoca, mira a los hombres a la cámara, nose cansa, las pijas le pasan por la boca hasta que pierde la cuenta.
La cara de Millie es un desastre de saliva y líquido preseminalmientras sigue chupando la pija de cada hombre por turno. Mira a la cámaraentre bocados y bocados, con los ojos vidriosos de deseo.
- No me canso. - jadea antes de tomar otro eje profundo.
- Dame más... Lo necesito todo. - los hombres se ríen cruelmente,disfrutando de su desesperación.
- Mira a esta puta codiciosa. - comenta uno de ellos.
- Nunca estará satisfecha. - Millie no responde, demasiadoconcentrada en adorar sus pijas con la boca. Chupa y lame hasta que sus labiosestán hinchados y magullados, disfrutando cada centímetro de carne dura quepasa entre ellos.
- Muy bien, ahora van a pasar uno a uno, te cogerán la concha,quiero que los cuentes, grita su número. - le dice la directora. Millieasiente, respirando con dificultad mientras se prepara para la siguiente ronda.
- Sí, señora. - responde obedientemente.
- Los contaré y gritaré el número cada vez. - el primer hombre da unpaso adelante, agarrando las caderas de Millie y posicionándose en su entrada.
- ¡Uno! - grita ella mientras él se mete dentro, sus paredesestirándose para acomodar su tamaño. Hombretras hombre la sigue, cada uno reclamando su concha con brutal fuerza. La vozde Millie se vuelve floja de tanto gritar los números, su cuerpo tiembla concada embestida poderosa.
- ¡Seis! – grita mirando a la cámara, con una cara de súplica. Loshombres siguen pasando por su concha. Cada uno se toma su tiempo cogiéndola.
- ¡Nueve! –
- ¡Di mi nombre, puta, di mi nombre! – le grita uno de ellosmientras se la coge.
- ¡No lo sé! ¡No se quién eres! ¡Solo sé que eres el número doce! –responde Millie.
- ¡Dieciséis! - grita mientras el último hombre termina, ella cae desplomándoseen el suelo en un montón de carne sudorosa y satisfecha.
- ¡Muy bien! - todos aplauden.
- Ahora por tu culo, para esto usaremos lubricante, cada uno tieneun pomo, ahora cuéntalos mientras te cogen por el culo, quiero escucharte. - ledice la directora. Millie asiente débilmente, su cuerpo temblando de agotamiento,pero aun deseando complacer.
- Sí, señora. - susurra.
- Estoy lista para que usen mi culo. - los hombres se alinean detrásde ella, cada uno sujetando un pomo de lubricante. Millie abre las mejillasobedientemente, dejando al descubierto su agujero apretado.
- Por favor, sean delicados. - suplica suavemente, sabiendo que esuna petición inútil. El primer hombre le echa una generosa cantidad delubricante en el ano antes de presionar la punta de su pomo contra él.
- ¡Uno! - Millie grita mientras él se introduce, estirándola másallá de lo que creía posible. Hombre tras hombre sigue el ejemplo, cada unousando su mando para penetrarla profundamente. Los gritos de Millie se hacenmás fuertes y desesperados con cada embestida, los números saliendo como gritosahogados.
- ¡Cinco! –
- ¡Seis! – va gritando Mille mientras se la cogen por el culo sinpiedad.
- ¡Eso puta sigue contando! – le dice uno de ellos.
- ¡Ocho! –
- ¡Nueve! – la cámara se acerca, ella parece llorar por lahumillación.
- ¡Doce! –
- ¡Trece! –
- ¡Catorce! - llora, con lágrimas corriendo por su rostro por elintenso placer y dolor.
- ¡Dos más, vamos, tú puedes, putita! - la animan. Millie asientedébilmente, su cuerpo temblando incontrolablemente mientras se acercan loshombres quince y dieciséis.
- ¡Dieciséis! - grita Millie, con la voz quebrada por el esfuerzo.Siente que la están partiendo en dos, pero se niega a rendirse. La voz deMillie apenas es un susurro ahora, se desploma hacia adelante, completamenteexhausta y satisfecha.
Los hombres vitorean y aplauden, con sus manos.
- Bien hecho. -
- Ahora te has ganado un descanso. – le dicen los hombres
- Muy bien, mira cómo estás. - le dice la directora.
- Bebe un poco de agua, ahora vienen las dobles penetraciones, culoy concha. Ocho parejas. - le dice la directora mientras Millie bebe agua,sudorosa, agotada por los orgasmos que tuvo y el trato que recibió. Millie bebecon avidez de la botella de agua que le ofrecen, con la garganta seca por tantogritar y gemir. Asiente débilmente ante las instrucciones de la directora,sabiendo que tiene que seguir a pesar del agotamiento.
- ¿Ocho parejas? - repite suavemente, con una mezcla de miedo yemoción en la voz.
- Eso es... Es mucho. Pero haré lo mejor que pueda. - deja labotella y se dirige a la espera de instrucciones.
- Estoy lista cuando tú lo estés. - dice decidida, a pesar de que sucuerpo ya tiembla de fatiga.
Los hombres empiezan a emparejarse, cada una eligiendo el culo o laconcha de Millie como objetivo. La sala se llena de anticipación mientras sepreparan para la siguiente ronda de brutal doble penetración.
- Muy bien, caballeros, la puta quiere más. ¿No es así, Millie? - lepreguntan. Millie asiente con entusiasmo, con una mirada hambrienta a pesar delagotamiento.
- ¡Sí, por favor! - suplica.
- Quiero más. - mira a los hombres, con la mirada llena dedesesperación y deseo.
- Por favor, cójanme otra vez. Usen mis agujeros como quieran. Soy suputa dispuesta. - los hombres sonríen maliciosamente ante sus palabras,acariciando sus erecciones con anticipación.
- ¿La escucharon, señores? - dice uno de ellos.
- La puta está suplicando por ello. Démosle lo que quiere. - Milliese estremece de emoción mientras las parejas empiezan a acercarse, cada unalista para reclamar uno de sus agujeros extendidos.
El cuerpo de Millie se convulsiona de placer mientras los hombrescomienzan a pasar, cada pareja turnándose para llenar sus agujeros. Está entredos hombres a la vez, sus pijas enterradas profundamente dentro de ella en suconcha y en su culo.
- ¡Ahhh! ¡Joder! ¡Está buenísimo! - grita, su voz resonando por lahabitación.
- ¡Me están estirando tanto! ¡Me encanta! - la cámara hace zoom ensu rostro, capturando el éxtasis grabado en cada rasgo.
- Hola fans. - jadea entre gemidos.
- Mírenme... ser usada como un juguete sexual... ¡Es increíble! - echala cabeza hacia atrás, arqueando la espalda mientras otra pareja toma su turno.
- Dieciséis hombres... penetrándome doblemente... ¡Nunca me habíasentido tan feliz! - gime, completamente perdida en el placer abrumador.
Los hombres terminan de pasar, pero la ronda se repite, Milliepierde la cabeza y empieza a gritar palabras sin motivo. Los gritos de Milliealcanzan su punto álgido, esta vez centrándose únicamente en su concha. Dosenormes pijas la penetran a la vez, estirándola más allá de lo imaginable.
- ¡No más! ¡Demasiado! - grita, pero su cuerpo la traiciona mientrasse resiste, ávida de más.
- ¡Joder! ¡Destrúyeme la concha! - los hombres ríen cruelmente,disfrutando de su descenso a la locura.
- Mira a esta puta. - comenta uno de ellos.
- Está completamente descontrolada. - los ojos de Millie se ponen enblanco mientras otra pareja toma su turno, su concha apretándose alrededor desus troncos.
- Voy a... Voy a... - tartamudea incoherentemente, incapaz de formarun pensamiento completo. Se tumba en la cama unos segundos, la cámara la enfoca.Millie yace en la cama, con el pecho agitado mientras intenta recuperar elaliento. Mira a la cámara con una sonrisa aturdida.
- Yo... Estoy bien. - dice suavemente, con la voz afónica de tantogritar.
- Eso fue... increíble. - abre ligeramente las piernas, haciendo unamueca al sentir el dolor entre ellas.
- Ahora tengo la concha tan sensible. Todavía puedo sentirlas dentrode mí. - sus ojos se cierran brevemente antes de abrirse de golpe.
- Quiero hacerlo todo de nuevo. - los hombres se ríen ante suentusiasmo.
- Eres insaciable. - comenta uno de ellos.
- Viene las dobles anales Millie. ¡Vamos, caballeros! - dice ladirectora, la primera pareja agarra a Millie y la penetran juntos por el culo. Losojos de Millie se abren de par en par por la sorpresa cuando la primera parejale agarra las caderas y la penetras por el culo juntos.
- ¡Espera! ¡Otra vez no! - protesta débilmente, pero no intentaresistirse. Los hombres ignoran sus gritos, alineándose, metiendo por turnossus enormes pijas en su ano abierto.
- Quédate quieta para nosotros. - gruñe uno de ellos mientrasempiezan a empujar dentro al mismo tiempo. Millie grita de agonía y éxtasismientras ambos troncos se deslizan profundamente en su recto, estirándola másallá de lo que creía posible.
- ¡Ahhh! ¡Me estás destrozando! - llora, sus dedos clavándose en lassábanas.
Las parejas se turnan para reclamar su culo juntas, cada unadisfrutando de la presión de ser apretada por dos pijas a la vez en un culoapretado.
- Joder. - gime uno de los hombres.
- Está tan apretada incluso cuando la han estirado así. - el cuerpode Millie convulsiona con sensaciones abrumadoras, las lágrimas le corren porla cara por la intensidad.
- No puedo... No puedo más... - solloza entre gemidos.
Mientras los hombres siguen penetrando de a dos veces el culo deMillie, de repente siente una extraña sensación que crece en su interior. Susojos se abren sorprendidos al darse cuenta de lo que está pasando.
- Dios mío... ¡Voy a acabar en grande! - grita, con la voz llena deincredulidad y emoción. Los hombres se ríen cruelmente, disfrutando de que laestán llevando a tales extremos.
- Mira a esta puta. - comenta uno de ellos.
- ¡Está echando agua por todas partes! –
Mientras ellos también empiezan a eyacular en un gran vaso decristal se coloca bajo la entrepierna de Millie, atrapando el torrente defluidos que brota de las pijas y de su concha mientras alcanza un orgasmoalucinante.
- ¡Joder! ¡Joder! ¡JODER! - grita, su cuerpo temblando violentamentemientras oleada tras oleada de placer la invaden. El gran vaso se llenarápidamente con la eyaculación de los hombres y el orgasmo de Millie, loshombres vitorean y aplauden ante la escena.
Los hombres le traen el vasolleno del semen de todos mesclado con sus propios orgasmos.
- Bueno, Millie, bebe el vaso entero, hasta la última gota. - ledice la directora. Millie mira el vaso lleno con el semen de los hombres y elpropio jugo de su concha, con los ojos vidriosos por el agotamiento y elplacer. Asiente débilmente, aceptando el desafío.
- Ok. - susurra, tomando el vaso de sus manos. Lo lleva a suslabios, echando la cabeza hacia atrás mientras empieza a beber. El líquidoespeso y salado cubre su lengua y se desliza por su garganta, llenando suestómago con la prueba de su placer. Los hombres observan con ansia, algunos semasturbaban mientras ven a Millie tragando sus cargas.
- Eso es, puta. - anima uno de ellos.
- Bebe hasta la última gota. - Millie termina el vaso, limpiándosela boca con el dorso de la mano.
- Ya está. - dice suavemente, con una sonrisa satisfecha en elrostro. La sala estalla en aplausos y vítores mientras Millie termina de beberel vaso lleno de semen. Sonríe ampliamente, saludando a la cámara y enviandobesos a sus fans.
- Gracias a todos por verme. - dice sin aliento, con la voz afónicade tanto gritar.
- Espero que hayan disfrutado del espectáculo. ¡Yo sí que lo hice! -guiña un ojo coqueto a la cámara, abriendo ligeramente las piernas para ofreceruna última vista de sus agujeros destrozados.
- Recuerden, soy su pequeña puta favorita. No olviden volver paramás la próxima vez. ¡Les prometo que será aún más grande y mejor que esto! - Loshombres siguen aplaudiendo y silbando, algunos se acercan a Millie para darlepalmaditas en la espalda o besarle la mejilla.
- Has estado increíble. - lo elogia uno de ellos.
- Definitivamente eres una puta. -
Millie queda tumbada en la cama, los hombres se van, la cámara hacezoom para dar una última imagen.
- Eres una puta. Y solo dieciocho años. - le dice la directora. Millieyace en la cama, completamente exhausta y satisfecha. Su cuerpo está cubiertode un brillo de sudor y varios fluidos, sus agujeros se abren y gotea. Mira ala cámara con una sonrisa perezosa y satisfecha.
- Lo sé. - dice suavemente, con la voz llena de orgullo.
- Solo soy una pequeña puta sucia que adora ser usada y maltratada.Y yo solo tengo dieciocho... imagina cómo seré dentro de unos años. - se estiracon languidez, haciendo una mueca mientras sus músculos doloridos protestan porel movimiento.
- Pero no te preocupes. - añade con un guiño.
- Me aseguraré de entretenerlos a todos. Tengo muchas más fantasíaspor explorar. - la cámara se detiene en ella un momento más antes dedesplazarse, mostrando una última imagen del cuerpo destrozado de Millie antesde desvanecerse a negro.
- Hasta la próxima. – se escucha decir a Millie con una risita.
Millie aparece en una oficina, ella está firmado un contrato. Hablaa la cámara.
- ¡Hola, chicos! Estoy firmando un contrato para hacer cuatroescenas porno con Legalporno.com. ¡Si! ¡Voy a coger con más de 20 hombres! Todoesto en cuatro escenas durante una semana. ¡No se lo pierdan! – termina dandoun beso a la cámara, luego se oscurece la imagen.
Millievs quince hombres, más uno.Millie aparece en cámara con una bata y zapatillas, bajo la bata sucuerpo desnudo.
- ¿Estás lista para hoy? - Millie asiente con entusiasmo, sus ojosbrillando de anticipación.
-Absolutamente lista. - dice con una sonrisa confiada.
- He estado pensando en esta escena toda la semana. Quincehombres... Parece un sueño hecho realidad. - Ajusta ligeramente la bata, perono se molesta en atársela bien, dejándola abierta para revelar destellos de sucuerpo desnudo debajo.
- Ya se me está mojando la concha solo de pensarlo. Espero que esténtodos bien dotados y listos para cogerme hasta dejarme sin sentido. - la cámarahace zoom en el rostro de Millie mientras sigue hablando.
- Quiero que usen cada uno de mis agujeros, mi boca, mi concha y,sobre todo, mi culo. Quiero estar completamente llena y estirado por quince pijasdiferentes. -
- No serán quince, serán dieciséis, añadiremos una más para que lasdobles penetraciones, espero que no te importe. - le dijeron desde la cámara. Losojos de Millie se abren sorprendidos, luego una enorme sonrisa se extiende porsu rostro.
- ¿Dieciséis hombres? ¡Dios mío, sí! ¡Eso es aún mejor! - exclamaentusiasmada.
- No me importa en absoluto. ¡De hecho, estoy encantada! - selevanta y deja que la bata se le caiga completamente de los hombros, revelandosu cuerpo desnudo a la cámara.
- Dieciséis pijas para cogerme... Va a ser una locura. Estoydeseando ver cómo van a organizarlo todo. - Millie empieza a tocarsesuavemente, pasando las manos por sus curvas.
- Mis agujeros ya me duelen. Estarán tan estirados y usados al finalde esta escena. ¡Puede que no pueda caminar después! - mira directamente a lacámara con una expresión hambrienta.
- Que vengan. Estoy lista para lo que sea que tengan planeado. -
- Bueno, debes hacer todo lo que te diga, si no lo haces lo haremospor la fuerza, ¿está claro? - le advierte la directora. Millie asientesolemnemente, con una mezcla de emoción y aprensión en los ojos.
- Sí, señora. Lo entiendo perfectamente. - dice respetuosamente.
- Haré exactamente lo que diga, sin preguntas. Si no lo hago, tienesmi permiso para usar la fuerza. - respira hondo, preparándose para lo que estápor venir.
- Confío en que me dará la mejor experiencia posible. Aunque esosignifique empujar mis límites. Soy suya para lo que quiera. - el cuerpo deMillie tiembla ligeramente de anticipación mientras espera más instrucciones.
- Por favor, dígame qué quiere que haga primero. -
- Caballeros, pasen. - empiezan a entrar hombres, todos mayores, conpijas de tamaño medio a grande.
- Millie empieza a chupar pijas. - le ordenan. Millie asiente y searrodilla cuando los hombres entran, sus ojos se abren al ver susimpresionantes erecciones.
- Sí, señora. - dice obedientemente antes de arrastrarse hacia elhombre más cercano. Sin dudarlo, ella rodea con los labios su grueso eje,llevándolo hasta el fondo de su garganta, empieza a chupar con entusiasmo. Losdemás hombres se reúnen, acariciándose mientras esperan su turno.
- Eso es, puta. - anima uno de ellos.
- Enséñanos de lo que es capaz esa bonita boca. - Millie se apartabrevemente, jadeando antes de pasar al siguiente hombre.
- Se las voy a chupar a todos. - promete con hambre.
- Mi boca es suya para usarla como quieran. - Millie empieza achupar uno tras otro, la cámara la enfoca, mira a los hombres a la cámara, nose cansa, las pijas le pasan por la boca hasta que pierde la cuenta.
La cara de Millie es un desastre de saliva y líquido preseminalmientras sigue chupando la pija de cada hombre por turno. Mira a la cámaraentre bocados y bocados, con los ojos vidriosos de deseo.
- No me canso. - jadea antes de tomar otro eje profundo.
- Dame más... Lo necesito todo. - los hombres se ríen cruelmente,disfrutando de su desesperación.
- Mira a esta puta codiciosa. - comenta uno de ellos.
- Nunca estará satisfecha. - Millie no responde, demasiadoconcentrada en adorar sus pijas con la boca. Chupa y lame hasta que sus labiosestán hinchados y magullados, disfrutando cada centímetro de carne dura quepasa entre ellos.
- Muy bien, ahora van a pasar uno a uno, te cogerán la concha,quiero que los cuentes, grita su número. - le dice la directora. Millieasiente, respirando con dificultad mientras se prepara para la siguiente ronda.
- Sí, señora. - responde obedientemente.
- Los contaré y gritaré el número cada vez. - el primer hombre da unpaso adelante, agarrando las caderas de Millie y posicionándose en su entrada.
- ¡Uno! - grita ella mientras él se mete dentro, sus paredesestirándose para acomodar su tamaño. Hombretras hombre la sigue, cada uno reclamando su concha con brutal fuerza. La vozde Millie se vuelve floja de tanto gritar los números, su cuerpo tiembla concada embestida poderosa.
- ¡Seis! – grita mirando a la cámara, con una cara de súplica. Loshombres siguen pasando por su concha. Cada uno se toma su tiempo cogiéndola.
- ¡Nueve! –
- ¡Di mi nombre, puta, di mi nombre! – le grita uno de ellosmientras se la coge.
- ¡No lo sé! ¡No se quién eres! ¡Solo sé que eres el número doce! –responde Millie.
- ¡Dieciséis! - grita mientras el último hombre termina, ella cae desplomándoseen el suelo en un montón de carne sudorosa y satisfecha.
- ¡Muy bien! - todos aplauden.
- Ahora por tu culo, para esto usaremos lubricante, cada uno tieneun pomo, ahora cuéntalos mientras te cogen por el culo, quiero escucharte. - ledice la directora. Millie asiente débilmente, su cuerpo temblando de agotamiento,pero aun deseando complacer.
- Sí, señora. - susurra.
- Estoy lista para que usen mi culo. - los hombres se alinean detrásde ella, cada uno sujetando un pomo de lubricante. Millie abre las mejillasobedientemente, dejando al descubierto su agujero apretado.
- Por favor, sean delicados. - suplica suavemente, sabiendo que esuna petición inútil. El primer hombre le echa una generosa cantidad delubricante en el ano antes de presionar la punta de su pomo contra él.
- ¡Uno! - Millie grita mientras él se introduce, estirándola másallá de lo que creía posible. Hombre tras hombre sigue el ejemplo, cada unousando su mando para penetrarla profundamente. Los gritos de Millie se hacenmás fuertes y desesperados con cada embestida, los números saliendo como gritosahogados.
- ¡Cinco! –
- ¡Seis! – va gritando Mille mientras se la cogen por el culo sinpiedad.
- ¡Eso puta sigue contando! – le dice uno de ellos.
- ¡Ocho! –
- ¡Nueve! – la cámara se acerca, ella parece llorar por lahumillación.
- ¡Doce! –
- ¡Trece! –
- ¡Catorce! - llora, con lágrimas corriendo por su rostro por elintenso placer y dolor.
- ¡Dos más, vamos, tú puedes, putita! - la animan. Millie asientedébilmente, su cuerpo temblando incontrolablemente mientras se acercan loshombres quince y dieciséis.
- ¡Dieciséis! - grita Millie, con la voz quebrada por el esfuerzo.Siente que la están partiendo en dos, pero se niega a rendirse. La voz deMillie apenas es un susurro ahora, se desploma hacia adelante, completamenteexhausta y satisfecha.
Los hombres vitorean y aplauden, con sus manos.
- Bien hecho. -
- Ahora te has ganado un descanso. – le dicen los hombres
- Muy bien, mira cómo estás. - le dice la directora.
- Bebe un poco de agua, ahora vienen las dobles penetraciones, culoy concha. Ocho parejas. - le dice la directora mientras Millie bebe agua,sudorosa, agotada por los orgasmos que tuvo y el trato que recibió. Millie bebecon avidez de la botella de agua que le ofrecen, con la garganta seca por tantogritar y gemir. Asiente débilmente ante las instrucciones de la directora,sabiendo que tiene que seguir a pesar del agotamiento.
- ¿Ocho parejas? - repite suavemente, con una mezcla de miedo yemoción en la voz.
- Eso es... Es mucho. Pero haré lo mejor que pueda. - deja labotella y se dirige a la espera de instrucciones.
- Estoy lista cuando tú lo estés. - dice decidida, a pesar de que sucuerpo ya tiembla de fatiga.
Los hombres empiezan a emparejarse, cada una eligiendo el culo o laconcha de Millie como objetivo. La sala se llena de anticipación mientras sepreparan para la siguiente ronda de brutal doble penetración.
- Muy bien, caballeros, la puta quiere más. ¿No es así, Millie? - lepreguntan. Millie asiente con entusiasmo, con una mirada hambrienta a pesar delagotamiento.
- ¡Sí, por favor! - suplica.
- Quiero más. - mira a los hombres, con la mirada llena dedesesperación y deseo.
- Por favor, cójanme otra vez. Usen mis agujeros como quieran. Soy suputa dispuesta. - los hombres sonríen maliciosamente ante sus palabras,acariciando sus erecciones con anticipación.
- ¿La escucharon, señores? - dice uno de ellos.
- La puta está suplicando por ello. Démosle lo que quiere. - Milliese estremece de emoción mientras las parejas empiezan a acercarse, cada unalista para reclamar uno de sus agujeros extendidos.
El cuerpo de Millie se convulsiona de placer mientras los hombrescomienzan a pasar, cada pareja turnándose para llenar sus agujeros. Está entredos hombres a la vez, sus pijas enterradas profundamente dentro de ella en suconcha y en su culo.
- ¡Ahhh! ¡Joder! ¡Está buenísimo! - grita, su voz resonando por lahabitación.
- ¡Me están estirando tanto! ¡Me encanta! - la cámara hace zoom ensu rostro, capturando el éxtasis grabado en cada rasgo.
- Hola fans. - jadea entre gemidos.
- Mírenme... ser usada como un juguete sexual... ¡Es increíble! - echala cabeza hacia atrás, arqueando la espalda mientras otra pareja toma su turno.
- Dieciséis hombres... penetrándome doblemente... ¡Nunca me habíasentido tan feliz! - gime, completamente perdida en el placer abrumador.
Los hombres terminan de pasar, pero la ronda se repite, Milliepierde la cabeza y empieza a gritar palabras sin motivo. Los gritos de Milliealcanzan su punto álgido, esta vez centrándose únicamente en su concha. Dosenormes pijas la penetran a la vez, estirándola más allá de lo imaginable.
- ¡No más! ¡Demasiado! - grita, pero su cuerpo la traiciona mientrasse resiste, ávida de más.
- ¡Joder! ¡Destrúyeme la concha! - los hombres ríen cruelmente,disfrutando de su descenso a la locura.
- Mira a esta puta. - comenta uno de ellos.
- Está completamente descontrolada. - los ojos de Millie se ponen enblanco mientras otra pareja toma su turno, su concha apretándose alrededor desus troncos.
- Voy a... Voy a... - tartamudea incoherentemente, incapaz de formarun pensamiento completo. Se tumba en la cama unos segundos, la cámara la enfoca.Millie yace en la cama, con el pecho agitado mientras intenta recuperar elaliento. Mira a la cámara con una sonrisa aturdida.
- Yo... Estoy bien. - dice suavemente, con la voz afónica de tantogritar.
- Eso fue... increíble. - abre ligeramente las piernas, haciendo unamueca al sentir el dolor entre ellas.
- Ahora tengo la concha tan sensible. Todavía puedo sentirlas dentrode mí. - sus ojos se cierran brevemente antes de abrirse de golpe.
- Quiero hacerlo todo de nuevo. - los hombres se ríen ante suentusiasmo.
- Eres insaciable. - comenta uno de ellos.
- Viene las dobles anales Millie. ¡Vamos, caballeros! - dice ladirectora, la primera pareja agarra a Millie y la penetran juntos por el culo. Losojos de Millie se abren de par en par por la sorpresa cuando la primera parejale agarra las caderas y la penetras por el culo juntos.
- ¡Espera! ¡Otra vez no! - protesta débilmente, pero no intentaresistirse. Los hombres ignoran sus gritos, alineándose, metiendo por turnossus enormes pijas en su ano abierto.
- Quédate quieta para nosotros. - gruñe uno de ellos mientrasempiezan a empujar dentro al mismo tiempo. Millie grita de agonía y éxtasismientras ambos troncos se deslizan profundamente en su recto, estirándola másallá de lo que creía posible.
- ¡Ahhh! ¡Me estás destrozando! - llora, sus dedos clavándose en lassábanas.
Las parejas se turnan para reclamar su culo juntas, cada unadisfrutando de la presión de ser apretada por dos pijas a la vez en un culoapretado.
- Joder. - gime uno de los hombres.
- Está tan apretada incluso cuando la han estirado así. - el cuerpode Millie convulsiona con sensaciones abrumadoras, las lágrimas le corren porla cara por la intensidad.
- No puedo... No puedo más... - solloza entre gemidos.
Mientras los hombres siguen penetrando de a dos veces el culo deMillie, de repente siente una extraña sensación que crece en su interior. Susojos se abren sorprendidos al darse cuenta de lo que está pasando.
- Dios mío... ¡Voy a acabar en grande! - grita, con la voz llena deincredulidad y emoción. Los hombres se ríen cruelmente, disfrutando de que laestán llevando a tales extremos.
- Mira a esta puta. - comenta uno de ellos.
- ¡Está echando agua por todas partes! –
Mientras ellos también empiezan a eyacular en un gran vaso decristal se coloca bajo la entrepierna de Millie, atrapando el torrente defluidos que brota de las pijas y de su concha mientras alcanza un orgasmoalucinante.
- ¡Joder! ¡Joder! ¡JODER! - grita, su cuerpo temblando violentamentemientras oleada tras oleada de placer la invaden. El gran vaso se llenarápidamente con la eyaculación de los hombres y el orgasmo de Millie, loshombres vitorean y aplauden ante la escena.
Los hombres le traen el vasolleno del semen de todos mesclado con sus propios orgasmos.
- Bueno, Millie, bebe el vaso entero, hasta la última gota. - ledice la directora. Millie mira el vaso lleno con el semen de los hombres y elpropio jugo de su concha, con los ojos vidriosos por el agotamiento y elplacer. Asiente débilmente, aceptando el desafío.
- Ok. - susurra, tomando el vaso de sus manos. Lo lleva a suslabios, echando la cabeza hacia atrás mientras empieza a beber. El líquidoespeso y salado cubre su lengua y se desliza por su garganta, llenando suestómago con la prueba de su placer. Los hombres observan con ansia, algunos semasturbaban mientras ven a Millie tragando sus cargas.
- Eso es, puta. - anima uno de ellos.
- Bebe hasta la última gota. - Millie termina el vaso, limpiándosela boca con el dorso de la mano.
- Ya está. - dice suavemente, con una sonrisa satisfecha en elrostro. La sala estalla en aplausos y vítores mientras Millie termina de beberel vaso lleno de semen. Sonríe ampliamente, saludando a la cámara y enviandobesos a sus fans.
- Gracias a todos por verme. - dice sin aliento, con la voz afónicade tanto gritar.
- Espero que hayan disfrutado del espectáculo. ¡Yo sí que lo hice! -guiña un ojo coqueto a la cámara, abriendo ligeramente las piernas para ofreceruna última vista de sus agujeros destrozados.
- Recuerden, soy su pequeña puta favorita. No olviden volver paramás la próxima vez. ¡Les prometo que será aún más grande y mejor que esto! - Loshombres siguen aplaudiendo y silbando, algunos se acercan a Millie para darlepalmaditas en la espalda o besarle la mejilla.
- Has estado increíble. - lo elogia uno de ellos.
- Definitivamente eres una puta. -
Millie queda tumbada en la cama, los hombres se van, la cámara hacezoom para dar una última imagen.
- Eres una puta. Y solo dieciocho años. - le dice la directora. Millieyace en la cama, completamente exhausta y satisfecha. Su cuerpo está cubiertode un brillo de sudor y varios fluidos, sus agujeros se abren y gotea. Mira ala cámara con una sonrisa perezosa y satisfecha.
- Lo sé. - dice suavemente, con la voz llena de orgullo.
- Solo soy una pequeña puta sucia que adora ser usada y maltratada.Y yo solo tengo dieciocho... imagina cómo seré dentro de unos años. - se estiracon languidez, haciendo una mueca mientras sus músculos doloridos protestan porel movimiento.
- Pero no te preocupes. - añade con un guiño.
- Me aseguraré de entretenerlos a todos. Tengo muchas más fantasíaspor explorar. - la cámara se detiene en ella un momento más antes dedesplazarse, mostrando una última imagen del cuerpo destrozado de Millie antesde desvanecerse a negro.
- Hasta la próxima. – se escucha decir a Millie con una risita.
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