Final del acto de graduación de la secundaria. Comienzan los abrazos, saludos, besos con familiares y amigos. Despedidas compañeros que durante años han sido parte central de mi vida. Entre todo el caos del momento veo a Lorena, la madre de mi amigo Guille, nos sonreímos, me acerco a saludarla, me felicita por haber sido el número uno de la promoción. Nos abrazamos, es un abrazo normal, cordial entre dos conocidos de toda la vida. Por mi mente se cruzan recuerdos de cuando estuve en casa por última vez.
Todos los egresados partimos a celebrar a un boliche de moda en el centro de la ciudad. Estoy con mis amigos, alguna mina, bailando y disfrutando de la noche sin preocupaciones. Me la estoy pasando muy bien.
La fiesta comienza a decaer, son las 3 am, muchos se han ido a casa, mi amigo Guille me dice que se va a casa de los padres de su novia. Maldigo, no he conseguido cuadrar nada con alguna de las minas del curso.
Decepcionado y resignado con mi noche emprendo la vuelta a casa a pie. A las 3:30 recibo un mensaje de Lorena: “ Guille no vuelve a la casa, si querés podés pasarte…” Mi corazón dió un vuelco, la noche había pasado de desastrosa a potencialmente memorable con un solo mensaje.
Apreté el paso y fui directo a casa de la mamá de mi amigo. Nervioso toqué el timbre, Lorena abrió la puerta, sin dejarme articular palabra me besó en los labios, fue un beso apasionado. Ya pensaba que no venías - me dijo- Y perderme este monumento dije mientras la nalgueaba, eso la puso muy caliente, me agarró de la mano y nos dirigimos a su cuarto.
Como una chiquilla me dice -que guapo estás-, sus ojos brillaban de emoción, no esperaba que respondiera a su mensaje apareciendo en su casa. Vestido con mi traje azul oscuro con ralla diplomática, corbata azul, camisa blanca y zapatos formales la verdad es que parecía un auténtico hombre.
Embelesada comenzó a desvestirme, con mucha habilidad, se deshizo de mi chaqueta, camisa y pantalones. Cuando me me tuvo desnudo me obligó a ponerme de rodillas frente a ella. Comencé a besar sus piernas mientras acariciaba mi cabeza con mucha ternura, poco a poco fui subiendo y besando sus muslos hasta que llegue a su entrepierna, con delicadeza aparté su tanga negro a un ladito.
Su rajita era perfecta, sin un pelo, y desprendía un aroma irresistible a mujer, a deseo, a pasión irrefrenable. Mi primer instinto fue besarla suavemente, a continuación, le di un lengüetazo cargado de saliva a lo que Lorena respondió con soltando un pequeño gemido. Empezó a mover su entrepierna contra mi cara invitándome a practicarle un buen sexo oral.
No pude resistirme y comencé a comerle todo con muchas ganas, siguiendo al dedillo sus instrucciones, chupa, lame, besa, más fuerte, más suave, más despacio o más lento me pedía Lorena. Estaba entregado a sus placer, después de un rato convulsionó y se corrió en mi cara. Estaba encantada, hacía años que no le corría tan agusto- comentó- aún más raro que hayas conseguido hacerme venir con sexo oral, te has ganado un buen polvo, me dijo.
Cogimos apasionadamente toda la noche, nos teníamos muchas ganas el uno al otro, me practicó sexo oral, hicimos muchas posturas e incluso me entrego la cola cosa que no acostumbraba a hacer.
Fue una noche memorable, cogiendo con una mujer madura, totalmente entregada, disfrutando mutuamente de nuestro cuerpo y sexualidad.
Sin embargo, todo tiene un final, tras horas de mucho sexo y complicidad tocaba ducharte, desayunar algo y volver a casa. Lorena preparó un desayuno para ambos que disfrutamos en su cocina, me dispuse a irme pero antes Lorena me besó apasionadamente, eran las 9:50 de la mañana. Abrí la puerta para salir de casa de Lorena, y justo estaba llegando mi amigo, Guille.
Todavía un poco borracho, tardó unos instantes en darse cuenta de lo que ocurría, en eso aproveché para irme los más rápido posible a casa. Mi teléfono no para de sonar. No necesitaba ver la pantalla para saber quien me llamaba con tanta insistencia.
Al llegar a casa, vi un mensaje: “Me las vas a pagar” - Guille. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Yo no había hecho nada malo per se, Lorena estaba divorciada hace años y yo no tengo novia. Entiendo que mi amigo se pudiera sentir dolido de que me cogiera a su mamá.
Ilusamente pensé que se le pasaría tras unos días o semanas, pero muy a pesar no fue así.
Todos los egresados partimos a celebrar a un boliche de moda en el centro de la ciudad. Estoy con mis amigos, alguna mina, bailando y disfrutando de la noche sin preocupaciones. Me la estoy pasando muy bien.
La fiesta comienza a decaer, son las 3 am, muchos se han ido a casa, mi amigo Guille me dice que se va a casa de los padres de su novia. Maldigo, no he conseguido cuadrar nada con alguna de las minas del curso.
Decepcionado y resignado con mi noche emprendo la vuelta a casa a pie. A las 3:30 recibo un mensaje de Lorena: “ Guille no vuelve a la casa, si querés podés pasarte…” Mi corazón dió un vuelco, la noche había pasado de desastrosa a potencialmente memorable con un solo mensaje.
Apreté el paso y fui directo a casa de la mamá de mi amigo. Nervioso toqué el timbre, Lorena abrió la puerta, sin dejarme articular palabra me besó en los labios, fue un beso apasionado. Ya pensaba que no venías - me dijo- Y perderme este monumento dije mientras la nalgueaba, eso la puso muy caliente, me agarró de la mano y nos dirigimos a su cuarto.
Como una chiquilla me dice -que guapo estás-, sus ojos brillaban de emoción, no esperaba que respondiera a su mensaje apareciendo en su casa. Vestido con mi traje azul oscuro con ralla diplomática, corbata azul, camisa blanca y zapatos formales la verdad es que parecía un auténtico hombre.
Embelesada comenzó a desvestirme, con mucha habilidad, se deshizo de mi chaqueta, camisa y pantalones. Cuando me me tuvo desnudo me obligó a ponerme de rodillas frente a ella. Comencé a besar sus piernas mientras acariciaba mi cabeza con mucha ternura, poco a poco fui subiendo y besando sus muslos hasta que llegue a su entrepierna, con delicadeza aparté su tanga negro a un ladito.
Su rajita era perfecta, sin un pelo, y desprendía un aroma irresistible a mujer, a deseo, a pasión irrefrenable. Mi primer instinto fue besarla suavemente, a continuación, le di un lengüetazo cargado de saliva a lo que Lorena respondió con soltando un pequeño gemido. Empezó a mover su entrepierna contra mi cara invitándome a practicarle un buen sexo oral.
No pude resistirme y comencé a comerle todo con muchas ganas, siguiendo al dedillo sus instrucciones, chupa, lame, besa, más fuerte, más suave, más despacio o más lento me pedía Lorena. Estaba entregado a sus placer, después de un rato convulsionó y se corrió en mi cara. Estaba encantada, hacía años que no le corría tan agusto- comentó- aún más raro que hayas conseguido hacerme venir con sexo oral, te has ganado un buen polvo, me dijo.
Cogimos apasionadamente toda la noche, nos teníamos muchas ganas el uno al otro, me practicó sexo oral, hicimos muchas posturas e incluso me entrego la cola cosa que no acostumbraba a hacer.
Fue una noche memorable, cogiendo con una mujer madura, totalmente entregada, disfrutando mutuamente de nuestro cuerpo y sexualidad.
Sin embargo, todo tiene un final, tras horas de mucho sexo y complicidad tocaba ducharte, desayunar algo y volver a casa. Lorena preparó un desayuno para ambos que disfrutamos en su cocina, me dispuse a irme pero antes Lorena me besó apasionadamente, eran las 9:50 de la mañana. Abrí la puerta para salir de casa de Lorena, y justo estaba llegando mi amigo, Guille.
Todavía un poco borracho, tardó unos instantes en darse cuenta de lo que ocurría, en eso aproveché para irme los más rápido posible a casa. Mi teléfono no para de sonar. No necesitaba ver la pantalla para saber quien me llamaba con tanta insistencia.
Al llegar a casa, vi un mensaje: “Me las vas a pagar” - Guille. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Yo no había hecho nada malo per se, Lorena estaba divorciada hace años y yo no tengo novia. Entiendo que mi amigo se pudiera sentir dolido de que me cogiera a su mamá.
Ilusamente pensé que se le pasaría tras unos días o semanas, pero muy a pesar no fue así.
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