. Me excitaba terriblemente pensar que alguien le admiraba la cola y que ella se la entrega con gusto, el sábado,
Amaneció como todos; nos levantamos a eso de las 9 de la mañana y mientras yo me ocupé de ir a lavar el auto a un lavadero que se encuentra a 2 cuadras de mi casa, ella salió para el gimnasio.
Al llegar al lavadero me encontré con un montón de gente, cosa que no era tan habitual, por lo que me sorprendí y busque al encargado para saber que pasaba. Lo encontré enseguida
- Hola lo saludé
- Hola , me respondió amablemente.
Oscar era un tipo de aproximadamente 55 años muy grandote y fornido y aunque tenía aspecto de una persona no muy culta, tengo que destacar que conmigo y con mi esposa siempre había sido amable.
- Que pasa que hay tanta gente?, le pregunté
- Es que me faltaron 2 empleados, pero no te hagas problema, déjalo que cuando cierro al mediodía te lo alcanzo a tu casa, así de paso saludo a tu mujer, me dijo mientras se sonreía
Mientras caminaba hacia mi casa sospeché que querría ver a mi esposa porque le tenia ganas y fue entonces que en vez de enojarme, me imaginé la imagen de ella mostrándole la colita desnuda a Oscar y eso me excito terriblemente, al punto que los últimos metros fue muy difícil disimular la erección que tenía.
Llegue a casa como pude, me desnude, me tiré en la cama y me masturbe frenéticamente imaginando como Oscar con su actitud animal le destrozaba el culo a ella le gustaba. No tengo que
Así llego el mediodía y como esperaba me toco el timbre Oscar para entregarme el auto. Sin pensarlo, lo invite a pasar Sabia que mi esposa llegaría en cualquier momento con sus calzas de gimnasia y quería ver su cara de deseo cuando la viera.
Lo invite a pasar y a tomar algo para agradecerle el favor.
- No quisiera molestar, me dijo.
- Para nada Oscar pase por favor, que desea tomar le pregunte?
- Agua esta bien, gracias
Mientras fui a la cocina a servir el agua, Oscar se sentó en un sillón del living.
- Tu esposa no esta, me pregunto
Esa pregunta simple les confieso que me excito un poco.
- Ya debe estar al llegar, le respondí mientras le acercaba el vaso con agua.
- Si se queda un rato seguro la puede ver, proseguí para ver su reacción.
- Si no te molesta la espero, tengo ganas de verla un ratito.
- No, está bien, le respondí
- No te molesta que la espere o que la mire, me preguntó riéndose
- No dije nada, solo me sonreí. Eso lo animo a seguir
- Porque la verdad, no lo tomes a mal, pero tu mujer tiene un culo bárbaro, da gusto mirarlo, dijo cesando con su amabilidad y dejando salir su lado rudo.
Por mi silencio y expresión se dio cuenta que tenía vía libre para seguir
- Y a ella le debe gustar mostrarlo no, porque siempre anda caminando con el culito parado?
Yo solo lo escuchaba
- Que suerte que tienes de meterla en ese culo, prosiguió
- Porque ese culo esta hecho no, se rió.
Estaba tan caliente que quería pajearme ahí mismo,
- Hola Oscar, como le va? Se agacho para darle un beso.
- Hola nena, como te va? Le dijo Oscar mientras la miraba de arriba abajo.
No era para menos. Estaba vestida solo con una remera blanca y con unas calzas azules de gimnasia que le marcaban terriblemente la cola.
- Permiso, voy a servirme algo de tomar que estoy muerta de sed, dijo mientras se dirigía hacia la cocina moviendo el culo.
- Como me calienta ese culo, me dijo por lo bajo Oscar mientras lo miraba como se iba.
Yo seguía mudo y cada vez más excitado.
- Te calienta que lo desee no? Me preguntó intuyendo lo que me pasaba.
No dije palabra, solo asentí con la cabeza. Ya estaba entregado. La calentura era más fuerte que la cordura.
- Te gustaría ver como le rompería el culo a tu esposa no?
Volví a asentir.
En ese momento volvió y se sentó en el brazo de mi sillón.
- De que hablaban preguntó?
Oscar me miro fijo y muy sueltamente le respondió.
- De tu cola.
mi mujer me miro con desconcierto mientras se sonrojaba.
- No te pongas mal nena, solo le decía a tu esposo que tienes una cola maravillosa.
- Gracias, dijo ella, todavía sorprendida, pero con una sonrisita como si le hubiera gustado el piropo.
Yo a esa altura era un espectador. Estaba ahí pero ero como si no estaba.
- Perdona, si te molesta que hablemos del tema lo dejamos acá. A tu marido se nota que al contrario le gusta, dijo, mientras se acerco a mí y me levanto la remera que tapaba la erección que tenía debajo del pantalón.
Había hecho una buena jugada. Poniéndome en evidencia le daba vía libre a mi esposa para decidir por ella si quería continuar con el jueguito.
Se hizo un silencio nervioso. Los dos la miramos y ella miraba mi erección.
- No está bien, no me molesta. Contesto mientras ponía la mano sobre mi pantalón.
Esa conducta hizo que Oscar pusiera su mano en su miembro como tratando de parar la erección que le venía. A mi me estallaba el pene y me falto poco para acabar. A mi mujer se le encendió la cara de deseo y las calzas azules mostraban signo de humedad entre las piernas.
- A ver nena, mostrame ese culo divino que tienes, dijo Oscar.
- Puedo? Me pregunto ella.
- Si amor mostrale, dije yo casi sin poder hablar.
se levanto, camino unos pasos y se paro de espaldas a nosotros sacando la cola para afuera.
- Que pedazo de culo tiene tu mujer, y me parece que tiene ganas que alguien se lo rompa, no nena?
i asintió con la cabeza.
- Bueno, entonces sácate todo y mostrame bien ese orto, pendeja, dijo ya sacado Oscar.
i se saco las zapatillas y siempre de espaldas a nosotros se saco las calzas dejando ver una tanga blanca metida en su cola.
En un segundo estábamos los tres desnudos. Mi esposa seguía parada de espaldas ya con su cola al aire y parada, Oscar en el mismo lugar con su miembro totalmente parado en la mano y yo me puse de frente para no perderme nada y me masturbaba a un ritmo frenético.
- Nena, mira como se pajea tu marido, se ve que le gusta que seas una putita y que me muestres el culo.
dio vuelta la cara para mirarnos y se mordió el labio inferior. Oscar se paro y fue hasta donde estaba ella y le empezó a manosear el culo. Yo trataba de aguantar a no acabar.
- Que culo duro nena que tienes
- Vamos al dormitorio puta que quiero comerme este orto divino, ordeno Oscar.
Camino al dormitorio Oscar iba al lado demujer y yo caminaba detrás viendo como seguía con los dedos en el culo de ella.
- Tirate en la cama en cuatro, culo para arriba que no aguanto más. Le ordenó.
se puso en cuatro, paro la cola y pego su cara en la almohada. Oscar se arrodillo atrás, me miro y dijo:
- Pedime que le abra la cola a tu mujer, mientras le golpeaba la cola con el miembro.
Yo no decía nada
- Puta, hasta que tu marido no me lo pida no te la meto, continuó.
me miro y dijo
- Por favor, pedile.
- Oscar hágale la cola a mi mujer por favor.
Ahí vi como el miembro de Oscar se perdía en el culo de mi esposa. Ella pego un grito y comenzó a hamacarse. Oscar le entraba con todo. Rebotaba en la cola de ella. Le agarraba las tetas que parecía que se las iba a arrancar. Vivi solo gemía.
- Anda pibe, dale un beso a tu mujer que se esta portando muy bien, me dijo.
Me puse de rodillas al lado de ellos para buscarle la boca
No se cuanto tiempo paso, pero ella acabo como seis veces y yo ya iba por el segundo. Oscar era de hierro. No había acabado nunca y la tenía dura como al principio.
.
- Désela a mi esposa la leche le grite yo descontrolado.
y la metió de un golpe en el culo d emi esposa Vivi que una oleada de semen que ella agradeció con otro orgasmo.
Oscar se vistió y se fue satisfecho
Amaneció como todos; nos levantamos a eso de las 9 de la mañana y mientras yo me ocupé de ir a lavar el auto a un lavadero que se encuentra a 2 cuadras de mi casa, ella salió para el gimnasio.
Al llegar al lavadero me encontré con un montón de gente, cosa que no era tan habitual, por lo que me sorprendí y busque al encargado para saber que pasaba. Lo encontré enseguida
- Hola lo saludé
- Hola , me respondió amablemente.
Oscar era un tipo de aproximadamente 55 años muy grandote y fornido y aunque tenía aspecto de una persona no muy culta, tengo que destacar que conmigo y con mi esposa siempre había sido amable.
- Que pasa que hay tanta gente?, le pregunté
- Es que me faltaron 2 empleados, pero no te hagas problema, déjalo que cuando cierro al mediodía te lo alcanzo a tu casa, así de paso saludo a tu mujer, me dijo mientras se sonreía
Mientras caminaba hacia mi casa sospeché que querría ver a mi esposa porque le tenia ganas y fue entonces que en vez de enojarme, me imaginé la imagen de ella mostrándole la colita desnuda a Oscar y eso me excito terriblemente, al punto que los últimos metros fue muy difícil disimular la erección que tenía.
Llegue a casa como pude, me desnude, me tiré en la cama y me masturbe frenéticamente imaginando como Oscar con su actitud animal le destrozaba el culo a ella le gustaba. No tengo que
Así llego el mediodía y como esperaba me toco el timbre Oscar para entregarme el auto. Sin pensarlo, lo invite a pasar Sabia que mi esposa llegaría en cualquier momento con sus calzas de gimnasia y quería ver su cara de deseo cuando la viera.
Lo invite a pasar y a tomar algo para agradecerle el favor.
- No quisiera molestar, me dijo.
- Para nada Oscar pase por favor, que desea tomar le pregunte?
- Agua esta bien, gracias
Mientras fui a la cocina a servir el agua, Oscar se sentó en un sillón del living.
- Tu esposa no esta, me pregunto
Esa pregunta simple les confieso que me excito un poco.
- Ya debe estar al llegar, le respondí mientras le acercaba el vaso con agua.
- Si se queda un rato seguro la puede ver, proseguí para ver su reacción.
- Si no te molesta la espero, tengo ganas de verla un ratito.
- No, está bien, le respondí
- No te molesta que la espere o que la mire, me preguntó riéndose
- No dije nada, solo me sonreí. Eso lo animo a seguir
- Porque la verdad, no lo tomes a mal, pero tu mujer tiene un culo bárbaro, da gusto mirarlo, dijo cesando con su amabilidad y dejando salir su lado rudo.
Por mi silencio y expresión se dio cuenta que tenía vía libre para seguir
- Y a ella le debe gustar mostrarlo no, porque siempre anda caminando con el culito parado?
Yo solo lo escuchaba
- Que suerte que tienes de meterla en ese culo, prosiguió
- Porque ese culo esta hecho no, se rió.
Estaba tan caliente que quería pajearme ahí mismo,
- Hola Oscar, como le va? Se agacho para darle un beso.
- Hola nena, como te va? Le dijo Oscar mientras la miraba de arriba abajo.
No era para menos. Estaba vestida solo con una remera blanca y con unas calzas azules de gimnasia que le marcaban terriblemente la cola.
- Permiso, voy a servirme algo de tomar que estoy muerta de sed, dijo mientras se dirigía hacia la cocina moviendo el culo.
- Como me calienta ese culo, me dijo por lo bajo Oscar mientras lo miraba como se iba.
Yo seguía mudo y cada vez más excitado.
- Te calienta que lo desee no? Me preguntó intuyendo lo que me pasaba.
No dije palabra, solo asentí con la cabeza. Ya estaba entregado. La calentura era más fuerte que la cordura.
- Te gustaría ver como le rompería el culo a tu esposa no?
Volví a asentir.
En ese momento volvió y se sentó en el brazo de mi sillón.
- De que hablaban preguntó?
Oscar me miro fijo y muy sueltamente le respondió.
- De tu cola.
mi mujer me miro con desconcierto mientras se sonrojaba.
- No te pongas mal nena, solo le decía a tu esposo que tienes una cola maravillosa.
- Gracias, dijo ella, todavía sorprendida, pero con una sonrisita como si le hubiera gustado el piropo.
Yo a esa altura era un espectador. Estaba ahí pero ero como si no estaba.
- Perdona, si te molesta que hablemos del tema lo dejamos acá. A tu marido se nota que al contrario le gusta, dijo, mientras se acerco a mí y me levanto la remera que tapaba la erección que tenía debajo del pantalón.
Había hecho una buena jugada. Poniéndome en evidencia le daba vía libre a mi esposa para decidir por ella si quería continuar con el jueguito.
Se hizo un silencio nervioso. Los dos la miramos y ella miraba mi erección.
- No está bien, no me molesta. Contesto mientras ponía la mano sobre mi pantalón.
Esa conducta hizo que Oscar pusiera su mano en su miembro como tratando de parar la erección que le venía. A mi me estallaba el pene y me falto poco para acabar. A mi mujer se le encendió la cara de deseo y las calzas azules mostraban signo de humedad entre las piernas.
- A ver nena, mostrame ese culo divino que tienes, dijo Oscar.
- Puedo? Me pregunto ella.
- Si amor mostrale, dije yo casi sin poder hablar.
se levanto, camino unos pasos y se paro de espaldas a nosotros sacando la cola para afuera.
- Que pedazo de culo tiene tu mujer, y me parece que tiene ganas que alguien se lo rompa, no nena?
i asintió con la cabeza.
- Bueno, entonces sácate todo y mostrame bien ese orto, pendeja, dijo ya sacado Oscar.
i se saco las zapatillas y siempre de espaldas a nosotros se saco las calzas dejando ver una tanga blanca metida en su cola.
En un segundo estábamos los tres desnudos. Mi esposa seguía parada de espaldas ya con su cola al aire y parada, Oscar en el mismo lugar con su miembro totalmente parado en la mano y yo me puse de frente para no perderme nada y me masturbaba a un ritmo frenético.
- Nena, mira como se pajea tu marido, se ve que le gusta que seas una putita y que me muestres el culo.
dio vuelta la cara para mirarnos y se mordió el labio inferior. Oscar se paro y fue hasta donde estaba ella y le empezó a manosear el culo. Yo trataba de aguantar a no acabar.
- Que culo duro nena que tienes
- Vamos al dormitorio puta que quiero comerme este orto divino, ordeno Oscar.
Camino al dormitorio Oscar iba al lado demujer y yo caminaba detrás viendo como seguía con los dedos en el culo de ella.
- Tirate en la cama en cuatro, culo para arriba que no aguanto más. Le ordenó.
se puso en cuatro, paro la cola y pego su cara en la almohada. Oscar se arrodillo atrás, me miro y dijo:
- Pedime que le abra la cola a tu mujer, mientras le golpeaba la cola con el miembro.
Yo no decía nada
- Puta, hasta que tu marido no me lo pida no te la meto, continuó.
me miro y dijo
- Por favor, pedile.
- Oscar hágale la cola a mi mujer por favor.
Ahí vi como el miembro de Oscar se perdía en el culo de mi esposa. Ella pego un grito y comenzó a hamacarse. Oscar le entraba con todo. Rebotaba en la cola de ella. Le agarraba las tetas que parecía que se las iba a arrancar. Vivi solo gemía.
- Anda pibe, dale un beso a tu mujer que se esta portando muy bien, me dijo.
Me puse de rodillas al lado de ellos para buscarle la boca
No se cuanto tiempo paso, pero ella acabo como seis veces y yo ya iba por el segundo. Oscar era de hierro. No había acabado nunca y la tenía dura como al principio.
.
- Désela a mi esposa la leche le grite yo descontrolado.
y la metió de un golpe en el culo d emi esposa Vivi que una oleada de semen que ella agradeció con otro orgasmo.
Oscar se vistió y se fue satisfecho
0 comentarios - disfruto la cola de mi esposa