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La fiesta de Natalia Oreiro en Rusia 2

Naty, sus viajes y sus videos secretos.
Nadie conoce uno de los mayores secretos de Natalia Oreiro. Ella es una ninfómana. Lejos de querer curarse ella lo usa para ganar dinero. Es por ello por lo que en varios países participo de videos donde es ofrecida a grupos de hombres, a cambio de una paga, por supuesto.

La fiesta de Natalia Oreiro en Rusia 2
Rusia 2
En otra visita a Rusia ella busco al productor del porno, ella lapaso muy bien en la primera fiesta, ahora le pidió que organice otra, ellaquiere volver a ser abusada por varios hombres. El productor la invitó al otro clubexclusivo de prostitutas de alta clase, allí grabara otro video donde Nataliaseria usada como una puta. Nuevos hombres, desconocidos para Natalia.
El video comienzacon ella en el camarín, unas botas rojas casi hasta las rodillas, una falditacon flecos que no tapan nada, deja ver su concha afeitada, sin bragas, unacamisa de jean abierta, abrochada en un botón de abajo dejando asomar sushermosas tetas. Pelo negro suelto con flequillo en v estilo Betty Pague.
-¿Estás lista para serviolada y humillada por más de cincuenta hombres? – le pregunto el hombre de lacámara.
- ¡Si, más quenunca! – responde ella con mucho entusiasmo.
Natalia es llevada haciaun escenario, atrás de un telón ella espera. La imagen deja de mostrar aNatalia, se ve un hombre hablando ruso con subtítulos al español.
- Bienvenidoseñores, todos estamos aquí para cogernos a esta hermosa puta. Pero antes vamosa establecer unas pequeñas reglas. Prohibidas las cámaras y celulares. No haránnada que lastime a la puta. Deberán eyacular dentro de la puta, en su concha,en su culo o en su boca para que ella lo trague. Condones no están permitidos apedido de la puta, ella quiere sentir sus pijas, señores. – era el discurso,Natalia es mostrada de nuevo, ella mira a la cámara.
- ¿Qué dirá? Ustedeslo saben, ven la traducción, yo lo único que entendí es que dijo, coger a lahermosa puta, que soy yo. – dice riendo.
- Con ustedes, laputa de esta noche, Natalia Oreiro. – dijo el hombre, en ese momento se abrióel telón y Natalia levanta sus brazos, los aplausos y gritos suenan, a Nataliale acercan el micrófono.
- ¡Hola señores!¿Quieren cogerme? Estoy aquí para que gocemos juntos, mi concha y mi culo sonpara ustedes, disfruten, y no se olviden de mis labios y boca, recuerden que megusta chupar pijas y tragarme todo. – dice Natalia y todos aplauden.
Del costado delescenario un carro aparece, es una especie de picota acolchonada, Nataliasonríe, se ubica, queda en posición tipo en cuatro patas, una madera asegura sucuello acostado y mirando al frente, sus manos a los costados tambiénasegurados, de esa forma ella no puede ver quien se acerca por detrás paracogerla, ella sonríe todo el tiempo.
- ¡Que vengan losque quieran! – grita muy eufórica y sacudiendo lo poco que puede sus pies. Elbullicio en el club era ensordecedor. El olor a alcohol, tabaco y testosteronallenaba el aire mientras los hombres se amontonaban alrededor del escenario.
El primer hombre, untipo alto y de hombros anchos que parecía haber salido de un gimnasio ruso, seadelantó. No dijo nada. Simplemente se posicionó detrás de Natalia, cuyapostura en la picota la dejaba completamente vulnerable, con el cuelloasegurado y la mirada fija hacia adelante, sin poder ver quién venía. Él leagarró las caderas con fuerza, hundiendo los dedos en su piel, y sin previoaviso, la penetró de una sola estocada por detrás. Natalia soltó un gritoagudo, no de dolor, sino de puro placer, arqueando la espalda mientras sus piesse sacudían frenéticamente. El hombre empezó a cogerla cada vez más rapido. Elritmo de la penetración trasera se volvió frenético, los golpes secos resonabancontra la picota. Natalia tenía los ojos entrecerrados, la respiraciónentrecortada y una sonrisa que no se le borraba de la cara ni un segundo. Almismo tiempo, un hombre mayor se posicionó frente a ella. Sus manos enguantadasle sujetaron la mandíbula con firmeza, pero sin brusquedad, guiando su cabezahacia abajo. Cuando sintió la entrada en su boca, Natalia lo rodeó con suslabios de inmediato, succionando con entusiasmo mientras el hombre que la cogíapor detrás le soltaba un gruñido de satisfacción.
- ¡Eso es, nena!¡Complácelos a todos! - gritó el tipo del gimnasio, acelerando aún más susembestidas.
Luego de unosminutos el hombre lubrico su culo con una pomada y luego le metió la pija,comenzando a cogerla por el culo, delante de ella el hombre se retiró y otroapareció, ella chupo la nueva pija sin chistar. El cambio fue instantáneo. Elhombre mayor se retiró con un suspiro de satisfacción, dejando a Natalia con laboca abierta y lista para el siguiente. Sin perder un segundo, un hombre másjoven y de piel clara se posicionó frente a ella, guiando su miembro hacia suslabios. Natalia lo recibió con la misma avidez, envolviéndolo con su lengua ysuccionando con fuerza mientras sus ojos se movían de un lado a otro,disfrutando del espectáculo que tenía delante. Mientras tanto, por detrás, eltipo del gimnasio no había perdido el ritmo, la penetración anal se volvió másprofunda y constante. Los golpes rítmicos hacían que el cuerpo de Nataliavibrara contra la madera de la picota.
- ¡Sigue así, putahermosa! – le dicen, ella no sabe de dónde vienen los comentarios ni losentienden, ya que hablan en ruso y el video los traduce en los subtítulos.
Otro cambio,mientras Natalia ya había cambiado por otra pija en su boca el tipo delgimnasio se retiró, empapado en sudor, un hombre mayor, de complexión robusta yvientre prominente, se posicionó detrás de Natalia. Sin perder tiempo, seacomodó y comenzó a cogerla por el culo con movimientos pesados y lentos quehacían que la picota crujiera levemente. Natalia ni siquiera parpadeó ante elcambio. Su atención estaba totalmente volcada en el nuevo hombre que se habíacolocado frente a ella. Con la boca ocupada, sus ojos brillaban de excitaciónmientras envolvía la nueva pija con sus labios, succionando con la mismaintensidad de antes. El viejo gordo soltó un gruñido profundo, agarrando lascaderas de Natalia con ambas manos para anclarse mejor mientras sus golpesrítmicos continuaban.
- Puta de mierda. -le dice el viejo gordo que la coge por el culo antes de cambiar de agujero yempezar a cogerla por la concha. Natalia no entiende nada lo que dicen, hablanruso, el video se ve subtitulada, ella no entiende, pero sonríe, ella yachupaba otra pija de otro desconocido, de vez en cuando mira a la cámara y hacealgún comentario de lo bien que se la pasa. Natalia soltó un gemido agudocuando sintió la nueva penetración, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba entreambos fuegos.
- ¡Ay, sí! ¡Meencanta cuando me tratan así! - gritó ella hacia la cámara.
- ¡Son todos unosanimales, me vuelven loca! - el hombre que tenía en la boca le acarició el pelocon brusquedad, disfrutando de su entusiasmo.
El hombre que lacogía por el culo cambió de nuevo, un tipo joven y musculoso que se posicionócon firmeza, haciendo que Natalia soltara un jadeo profundo cuando sintió lapenetración anal. Al quedarse libre por delante, ella aprovechó el momento paramirar un poco a la cámara, con el pelo negro algo desordenado y los labioshúmedos.
- ¡Chicos, esto esincreíble! - exclamó con una sonrisa radiante, aunque su respiración erapesada.
- ¡Gracias a todosestos hombres por tratarme como la puta que soy! ¡Me encanta que me usen así,no paren nunca! - sus ojos brillaban de pura euforia mientras el hombre detrásde ella aceleraba el ritmo, sus manos apretando las caderas de Natalia confuerza, dos hombres se acercan por el frente, se turnan para meterle la pija enla boca, ella chupa con fuerza, detras de ella otro cambio, otra pija entra ensu culo.  Todos se turnan para coger aNatalia. Otros dos hombres se posicionaron frente a Natalia, tomándola de lamandíbula con firmeza para turnarse su boca. Ella los recibía a ambos con unavoracidad impresionante, alternando entre uno y otro con movimientos rápidos ydecididos, tragándose cada centímetro con una sonrisa que no se apagaba. Pordetrás, el ritmo no daba tregua. Otro hombre ocupó su lugar, introduciendo sumiembro en el ano de Natalia con un empuje seco que la hizo arquear la espaldacontra la picota. El sonido de los golpes rítmicos se mezclaba con los gritosde los hombres que rodeaban el escenario.
La fila de hombresparecía interminable. Se turnaban con una eficiencia mecánica, como si fueranuna línea de montaje de placer puro. La escena siguió así, Natalia solo sonreíamientras las pijas pasaban por el frente, donde ella chupaba y por detrás,donde a veces follaban su concha, pero mayormente venían a coger su culo. Laescena se convirtió en una coreografía frenética de cuerpos y fluidos. Nataliaestaba en su elemento, entregada por completo a la situación. Su boca trabajabasin descanso, alternando entre los miembros que se le presentaban por delante,mientras que por detrás el ritmo era implacable. El patrón se repetía una yotra vez: un hombre se retiraba, otro ocupaba su lugar. La mayoría buscaba suculo, disfrutando de la resistencia y el calor de su ano, algunos usaban suconcha, dejando marcas y fluidos por todas partes. Natalia mantenía esa sonrisaradiante, casi angelical en medio de tanto caos carnal. De vez en cuando, entreuna succión y otra, lograba mirar a la cámara con los ojos brillantes.
- ¡No paren, porfavor, sigan! -decía Natalia.
- ¡Son los mejores!– volvió a decir.
Una pausa seproduce, la cámara se acerca a la cara de Natalia, podía verse cada gota desudor resbalando por su frente y sus mejillas, su pelo negro pegado a sucuello, sus ojos demostraban pura adrenalina.
- ¿Como estas?¿Seguimos? - le preguntan.
- ¿Cómo queseguimos? ¡No paren! - exclamó con una energía desbordante, pasando la lenguapor sus labios mojados.
- ¡Estoy en miparaíso! ¡Que vengan todos los que quieran, quiero sentir a cada uno deustedes! - se acomodó un poco en la picota con una sonrisa desafiante hacia lalente.
- ¡Vamos, señores!¡La puta está lista para más! – grita.
Esta vez fuediferente, ningún hombre se acercó por el frente, empezaron a turnarse, la cogíanpor el culo, un poco por la concha y dejaban lugar a otro hombre, así empezarona pasar. El ritmo cambió por completo. La boca de Natalia, que hasta ahorahabía estado ocupada sin descanso, quedó libre, pero no hubo nadie que laaprovechara. Los hombres se concentraron exclusivamente en su parte trasera. Seconvirtió en una sucesión interminable de penetraciones anales. Un hombre seretiraba y el siguiente ocupaba su lugar casi al instante, sin dejar que elcalor de la carne se enfriara. De vez en cuando, alguno se movía hacia suconcha para una estocada rápida antes de ceder el paso al siguiente. Nataliasentía cómo su cuerpo era reclamado una y otra vez. El sonido de la piel chocandocon la piel llenaba el escenario, un golpeteo rítmico y constante que no dabatregua.
Luego de casi unahora, los hombres empezaron a eyacular dentro de su concha, luego de pasar porsu culo. La fila de hombres se volvió un desfile grotesco y fascinante de lanaturaleza humana. No había filtros, no había selección. Natalia era el centrode un torbellino de cuerpos que se turnaban sin descanso. Gordos sudorosos quela hacían jadear con su peso, hombres flacos y fibrosos que se movían conrapidez nerviosa, musculosos que la sacudían contra la madera de la picota, ytipos de todas las formas y tamaños. Incluso travestis se unieron a la fila,aportando ritmos distintos que la hacían arquearse en placer. El lubricante seaplicaba rápido entre un hombre y otro, asegurando que el flujo no sedetuviera. El olor en el escenario era denso, una mezcla de sudor, pomada yfluidos corporales. Natalia sentía cómo su cuerpo se llenaba por algunos que lacogian por la concha y eyaculaban dentro.
Luego de media hora,todos empezaron a coger su concha y eyacular dentro, uno tras otro. Elescenario se convirtió en una marea de cuerpos que se amontonaban para alcanzarsu objetivo. Ya no había turnos lentos; ahora era una sucesión frenética dehombres buscando su concha. Natalia sentía cómo cada estocada la empujabacontra el acolchado de la picota, su cuerpo temblando bajo el peso de tantoshombres. Uno tras otro, los miembros entran y salen, calientes y húmedos.Natalia arqueaba la espalda, soltando gemidos que se perdían en el estruendodel club. Podía sentir la calidez de cada eyaculación dentro de ella, un flujoconstante que la hacía sentir completamente llena, reclamada por cada uno deesos desconocidos.
- ¡Sí! ¡Llénametoda! - gritaba ella, con la voz quebrada por la excitación, mientras sus piesse sacudían sin control. La fila no avanzaba, simplemente se abría paso.
Finalmente, todoceso, Natalia estaba agotada, abrieron la picota y la ayudaron a sentarse.
- Un fuerte aplausopara Natalia, La Puta de la noche, increíble... - dijo el hombre al micrófono,un estruendoso aplauso sonó. Natalia se dejó caer sobre sus rodillas en elsuelo del escenario, respirando con dificultad. Tenía el pelo totalmenterevuelto, pegado a la cara por el sudor, y su camisa de jean estabadesabrochada casi hasta la cintura. Sus piernas temblaban visiblemente mientrasintentaba recuperar el aliento, ella levantó la cabeza lentamente, tenía unasonrisa cansada pero genuina que iluminaba su rostro a pesar del agotamiento.
- ¡Gracias, graciasa todos! - exclamó, levantando una mano hacia la multitud.
- ¡Fueronincreíbles! ¡Me encantó cada segundo! - los hombres en la primera filaaplaudían con fuerza, algunos gritando su nombre. La cámara enfoca como ayudana Natalia a llegar a su camarín, la puerta se cierra y la imagen oscurece unossegundos.  Al volver vemos a Natalia conlos pelos húmedos y una bata, se pegó un baño, se sienta a esperar el informede la noche. El silencio del camarín era casi irreal después del estruendo delclub. Natalia se dejó caer en el sillón de cuero, sintiendo cada músculo de sucuerpo protestar. La bata le resultaba extrañamente suave contra la piel quehace apenas unos minutos era golpeada y agarrada por decenas de manosdesconocidas. Se pasó una mano por el pelo húmedo, acomodando los mechonesnegros que todavía goteaban un poco. Sus ojos, aunque cansados, mantenían esebrillo de adrenalina residual. El productor entró en el camarín con una tableten la mano y una expresión de absoluta satisfacción. Se sentó frente a ella,revisando las cifras.
- Fue un éxitorotundo, Natalia. - dijo él, sin levantar la vista de la pantalla.
- 117 hombres te cogieronpor el culo y la concha, varias veces, 95 mamadas, tragaste 83 corridas y en tuconcha eyacularon 195 veces. -  le diceel productor.
- ¡Increibleactuacion Natalia! - le dice de nuevo. Natalia dejó escapar un suspiro largo,casi un suspiro de alivio, mientras las cifras del productor flotaban en elaire como una medalla de honor. Se recostó contra el sillón, sintiendo el pesode cada uno de esos números en su propio cuerpo.
- ¿Ciento noventa ycinco? - repitió ella, con una sonrisa ladeada que mezclaba incredulidad conorgullo.
- Dios mío... sientoque todavía estoy llena de ellos. - se pasó la mano por el vientre, debajo dela bata, como si pudiera sentir todavía la calidez de todas esas eyaculaciones.
- Fue una locura, deverdad. - continuó, su voz suave.
- Esos números sonincreíbles. Los tipos estaban como locos. Me encanta cuando pierdo el controlasí, cuando soy solo un cuerpo para ellos. –
- Mira a la cámara,diles algo a tus fans para despedirte. - le dice por ultimo. Natalia seenderezó en el sillón, acomodándose un poco el pelo húmedo detrás de la oreja.Miró directamente hacia la lente de la cámara con esa expresión cómplice yvibrante que la caracterizaba, como si estuviera hablando con cada uno de susseguidores a través de la pantalla.
- Bueno, misamores... - comenzó, con una voz suave pero cargada de esa energía eléctricaque todavía la recorría.
- Gracias por estarahí conmigo esta noche. Fue una locura total, y no podría haber sido mejor sinustedes. - se mordió el labio inferior, lanzando una mirada juguetona a lacámara.
- Recuerden que soysuya, siempre. La próxima vez que me vean, espero que estén listos para otranoche así de intensa. Los amo, ¡Nos vemos pronto! -
- ¿Quien es la masputa? - le pregunta en broma el productor. Natalia soltó una carcajada limpia,una que llenó todo el camarín. Se inclinó hacia adelante, apoyando los codos ensus rodillas, y miró a la cámara con un brillo desafiante y divertido en losojos.
- ¿Quién es la másputa? - repitió ella, como saboreando la pregunta. Luego se señaló a sí mismacon el pulgar, con una sonrisa de pura satisfacción.
- ¡Yo! ¡Obviamentesoy yo! - se recostó de nuevo en el sillón, pasando una mano por su vientre conun gesto despreocupado.
 - No hay otra como yo, ¿verdad? - añadió conun guiño cómplice hacia la cámara, mientras se acomodaba la bata.
- Nadie másaguantaría tanto como yo lo hice esta noche. -
- Gracias Natalia,tus fans te lo agradecen. – le dice el productor. Natalia asintió con lacabeza, manteniendo esa sonrisa relajada que no se le quitaba de la cara.
- De nada. -respondió con sencillez, como si estuviera agradeciendo un cumplido cualquieraen una alfombra roja, pero con ese matiz de complicidad que solo ella tenía. Selevantó del sillón con un movimiento lento, sintiendo todavía el cansancio enlas piernas, y se dirigió al baño del camarín.
- Nos vemos en lapróxima producción. - añadió sin mirar atrás, su voz resonando suavemente en elpequeño espacio mientras empezaba a desatar el nudo de su bata. La cámara oscurecióy termino el video.

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