You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La Playa Convirtió a mi Amiga en mi Puta

La Playa Convirtió a mi Amiga en mi Puta

-I-
??? - ¿queres ir a la playa? 
Despertarme con un mensaje así no estaba en mis planes del día, no solo por mi notoria aversión a la playa (uno pensaría que no soy la persona más indicada para este tipo de invitaciones) si no porque el mismo provenía de alguien inesperado.
Yo - ¿Vos vas a la playa? 
Claudia - No, pero hoy me pintó.
Yo - ¿y… te pintó invitarme a mi? 
Lo cierto es que siempre me atrajo Claudia, petiza de linda cara, su pequeñez acentuaba sus atributos más prominentes, generando lo que algunos llamarían el paquete completo.
Claudia - Pensé que tal vez te gustaría verme con la maya… ¿y quien sabe? Capaz necesito alguien que me ponga el protector…
Para aquellos que aún no lo pensaban, esa actitud dejaba en claro que efectivamente, si era el paquete completo. La chica sabía usar su encanto, y era difícil resistir.
Yo - No tengo dudas que me gustaría… no sé qué tanto le gustará a mi novia jajaja
Ese era el gran problema, por más que quería darme el gusto de tener un episodio veraniego con esta zorrita de mis sueños, existía un impedimento un tanto mayor…
Claudia - solo hay una forma de averiguarlo.
Yo - ¿acusándote con estos mensajes? 
Claudia - Dale bobito, no te hagas el vivo
Sabía que no era buena idea, pero era imposible negar la intriga, la tentación de hacer aunque sea una pequeña travesura con alguien que siempre me cautivó, al fin y al cabo no fue una invitación explícita, simplemente serían dos personas tomando sol a la orilla del rio. En un intento de auto convencerme decidí ser un poco más juguetón.
Yo - No sé, deberías tratar de convencerme… capaz lo logras…
Claudia - ya dijiste que te gusta la idea, no creo que tenga que convencerte más…
No lo había pensado, medio que me había delatado hace un par de minutos… sintiéndome un poquito humillado no estaba seguro de que contestar, pero para mi fortuna, la chica no precisó respuesta alguna.
Claudia - ¿esto te ayuda? 
El mensaje se mantuvo ahí sin nada más, generando una expectativa gigante, de esas que te aceleran el corazón. Para mi fortuna, antes de tener que hablar, mi intriga fue calmada.
Claudia - La parte de abajo la ves en persona.
Adjunta una foto, una selfie sacada desde un ángulo alto, en la que se distinguía a mi compañera de conversación modelando la parte de arriba de la maya, sacando la lengua de manera juguetona y… para darle ese toque final, revelando con su mano uno de sus pezones.
Wow.
…
Yo - nos vemos en un rato.

-II-

En algún momento un hombre muy honesto dijo estas palabras, “no me gusta la arena, es áspera e irritante, y termina en todos lados”, me inclino a concordar con este individuo cada vez que toco la playa, pero en esta ocasión había cierto incentivo para el suplicio.
Al llegar comencé el ritual al que uno se somete cuando alguien lo espera en un lugar así, es decir, mirar de lado a lado entre el mar de gente con poca ropa hasta encontrar tu objetivo. Para mi fortuna este proceso no fue más que un minuto o dos, no era tanto el cúmulo escaneable. Ya una vez sentado en la toalla meticulosamente plantada para mi, me encontré con mi anfitriona, quien no compartía la carencia de vestimenta de los demás, optando por el momento en llevar una remera holgada y shorts de jean.
Yo - Así que… la playa…
Ella estaba mirando con calma las olas, visiblemente intentando relajarse.
Claudia - Si, con estos temas de la facu se me ocurrió que podría hacerme bien, ademas compré cartas y no me salió ninguna linda, necesito desestresarme.
Yo - ¿y qué tal? 
Claudia - Me molesta el ruido, y el viento…
Yo - Si, a mi también.
Ambos miramos a la nada por un momento.
Claudia - Pero bueno… intentar disfrutar un poco - dijo a la par que se desprendía de su remera, revelando el bikini que se había hecho presente en aquella foto, así como un par de tetas aún más impresionante de lo que creía iban a ser. Luego de verme estupefacto un segundito y regalarme una risita burlona, se dio la vuelta para sacarse el short, acostándose boca abajo.
Claudia - ¿te vas a quedar mirándome el culo o me vas a ayudar con el protector? 
Yo - Emmm… si… digo, si te ayudo.
Me dio la botella y se recostó. 
Me mantuve observándola un segundo, ojeando su espalda, viendo cómo daba un indicio sobre la forma de su cuerpo, y obviamente, desviando a veces la mirada un poco más abajo hacia sus nalgas.
Claudia - ¿vas a empezar o no? ¿O queres esto también?
Tras decir eso, desató el nudo del bikini, terminando de desnudar su espalda, y terminando el proceso de expansión que se venía gestando en mi entrepierna.
Sin poder decir mucho, puse manos a la obra escurriendo un poco del protector solar en la espalda de la joven, esparciéndolo, tal vez un poco torpemente, por cada zona que lo necesitara. Era lindo sentir su piel, obviamente no era la primera vez que hiciera algo así, pero la clandestinidad del momento le daba cierta excitación extra, la cual se reflejaba en mi nerviosismo al mover las manos.
Claudia - Que lindo se siente - dijo volteando a verme con una sonrisa. - ¿qué dirá tu novia eh?no creo que le guste verte así…
Yo - ¿y le gustará verme así?
Tras decir eso le di una suave nalgada, que la hizo dar un pequeño saltito muy lindo de ver.
Claudia - Que atrevidito nene…
Yo - es que tenías arena, para sacartela… de hecho tenes un poco más, te la saco? 
Lo pensó un segundo.
Claudia -Bueno dale…
Reforzado por la nalgada y la actitud de la dama, decidí jugármela un poquito más.
Una vez que Claudia volvió a su posición inicial, estando fuera del alcance de su visión, en un movimiento ágil pero sigiloso me acerqué y lamí la nalga arenosa, una vez, dos veces, para terminar con un beso en la misma.
Claudia - Neneeeee, estamos en público, ¡que atrevido en serio que sos!
Ambos reímos y nos miramos fijamente.
Yo - ¿te pasó protector ahí?
Claudia - Mmm, ahora me dan ganas de lamerte a vos… - pausó para ver mi erección - y algo me dice que a vos te gustaría también…
Miré hacia las dunas, encontrando a pocos pasos un rinconcito aislado por arbustos y árboles. Sonriendo tomé de la muñeca a la chica y la hice levantarse.
Yo - Vení, a ver si no soy el único atrevido - dicho esto, le di la segunda palmada del día y la hice caminar hacia los arbustos. En el camino disfruté la vista, el movimiento de su culo, rebotando cada nalga al paso de su andar, a la par que volvía a atarse la parte de arriba de la maya.
Ni un segundo pasó entre que nos acomodamos entre las ramas y que se agachara frente a mi, pasando las manos por mi short de manera ansiosa.
Yo - wow, ¿quien es la atrevida al final? 
Claudia - cállate nenito - dijo bajándome la ropa, sonriendo y mordiéndose el labio al ver mi verga - callate y disfrutame.
Puntuó sus palabras con una lamida, desde la base hasta la cabeza, para comenzar su labor con maestría. 
Viéndola desde arriba la dejé trabajar unos minutos, disfrutando el movimiento constante y la calidez de su boca dándome placer, dándole caricias en el pelo para hacerle saber que lo hacía bien.
Yo -Aaaah, que rico nena, seguí…
Casi como respuesta, la nena me regaló un lindo gemido, generando una vibración placentera dentro de su boca. Luego se la sacó con un chupon fuerte y dijo…
Claudia - ¿Te gusta? 
Yo - Me encanta…Pero no bajes tanto la guardia - dije a la par que tomaba su pelo, como haciendo una colita con mi mano - porque acá mando yo putita…
Con esas palabras comencé a liderar yo, cambiando el movimiento de su cabeza por una verdadera violada de cara. Por un momento todo el sonido de fondo desapareció en mi mente, dando pasó a la sinfonía babosa que su boca me propinaba al atragantarse con mi verga, sinfonía que daba su banda sonora al enchastre en el que se encontraba su cara como receptora de tal cogida, corriéndose el maquillaje y dejando caer hilos de baba desde su mentón hasta sus tetas.
Hasta el momento ella acompañaba mi movimiento con uno propio, intentando evitar mi completo dominio.
Yo - quiero hacer algo, quédate quieta…
En respuesta dejó caer sus brazos y paró el movimiento de su cabeza. Satisfecho con su sumisión posé una mano en su nuca y empecé a moverme, dándole embestidas suaves al principio, para hacerle creer que iba a ser fácil para ella, solo para comenzar inmediatamente después a darle con todo, con la intención clara de abrirle la garganta.
Yo - Dale puta, relájate…
Continué en el mismo movimiento brusco, generando que su saliva vuele por todas partes, y eventualmente logré mi cometido, forzando la cabeza de mi pija a entrar en la garganta de la chica.
Yo -Si, así… dejala ahí…
Mantuve su cara pegada a mi pelvis mientras disfrutaba el apriete que me daba su garganta, diez segundos, 20 segundos, así la obligué a estar hasta que decidí taparle la nariz, para agregar a la dominación.
Los golpes en mi pierna no se tardaron, sabía que no respiraba pero eso me prendía, la dejé golpear dos o tres veces y, finalmente, torciendo y esparciendo mucha saliva por todo el tronco de mi verga, la dejé libre. Con un fuerte respiro se la sacó de la boca y me miró con ojos llorosos.
Claudia - que malo que sos conmigo - dio un chupon - pero como me calienta - dio otro - ¿te la chupo mejor que tu novia?
Yo - mmmmmmm, no sé - dije yo poniendo la mirada en el cielo para gemir, mientras volvía a elogiar su habilidad con caricias - puede ser…
Claudia -Mmmm, ¿y entonces por qué no la dejas así me podes dar esto todos los días?
Sus palabras me bajaron a tierra, volví a ver su cara enchastrada y esta vez fui yo quien le sacó la pija de la boca, para darle una bofetada y agarrarla del cuello.
Yo - Vos tenes que saber tu lugar… ella es mi novia… y vos sos mi puta.
Subiendo mi mano de su cuello hasta su boca se la abrí con los dedos, para volver a penetrarla mientras nuestros ojos conectaron fijamente, dándole comienzo al proceso nuevamente.
Embestidas brutales y arcadas volvieron a culminar en mi glande atascado en su garganta, devolviéndome a ese hermosa placer por el que tanto trabajé.
Si bien podría haber repetido la humillación de dejarla sin aire, algo inesperado pasó, aun teniendo mi verga incrustada en la garganta, la putita decidió que quería ser fiel a su profesión, y comenzó a mover la cabeza sin privarme del apriete que disfrutaba.
Yo - Mmmmm. Aprendiste bien puta… lastima que no tengo forros…
Claudia continuó chupando por un segundo, pero como respuesta a las palabras de su dueño se levantó, y dándome la espalda apoyó una mano en un árbol y con la otro se apretó la nalga, parando el culo para mi.
Claudia - A las putas se las cogen.
Verdaderamente la había domado, y para disfrutar de la completa sumisión en la que se encontraba, le di la tercera nalgada del día, finalmente conectando con su culo como merecía, dejando impresa mi mano en su nalga izquierda y provocando un gritito agudo extremadamente gratificante.
Sin querer darle ningún tipo de poder, siendo que ella dio la orden inicial, puse mi pene rozando sus labios.
Yo - pedimela…
Claudia - metela dale…
Yo - pedimela bien puta…
Seguí dando círculos en su entrada.
Claudia - ¡cogeme por favor!
Yo -ahora si…
Dicho esto, la metí. Nuestros cuerpos chocaban rítmicamente a la par que ambos respirábamos agitados entre gemidos, sus tetas, que hasta este momento continuaban aprisionadas por su ropa, aún así bamboleaban de una forma deliciosa, forma que se volvió aún más deliciosa cuando decidí liberarlas.
Yo - ¿te acordas que estamos en público no? Cualquiera te puede escuchar perrita 
Claudia - Me importa una mierda - dijo sin dejar de gemir - violame, ¡partime al medio!
Para cumplir con su sueño levanté su pierna y la mantuve en el aire, dándome espacio para efectivamente, partirla al medio.
Claudia - ¡Dios si!, más, ¡dame más! 
Continuamos así varios minutos, completamente en un trance sexual que nos sacaba del riesgo de estar garchando en un lugar transitado.
Yo - Puta…
Claudia - No pares… por favor no pares…
Yo - No voy a parar, pero decime, ¿que sos para mi? 
Jadeó un par de veces por las embestidas.
Claudia - Tu p… tu puta… ¡soy tu puta, tu zorra, tu objeto, pero cogeme!
Yo - Entonces prométeme una cosa…
Claudia - Lo que quieras, pero no me dejes de coger…
Yo - prométeme que para cerrar el trato te vas a tomar toda la leche… ahí si vas a ser mi putita…
Claudia - Si… si… SI! - dijo en un gritó que combinó con los gemidos de su climax, dejando caer su cuerpo en mis brazos satisfecha.
Pero claro, yo aún no estaba satisfecho, por lo que la levanté tomándola del pelo, continuando las embestidas.
Yo - Ahora vas a probar tus jugos, de la punta de mi pija, ni contestes, acentí nomas…
Me dio el gusto y movió su cabeza, dejándome claro que la había hecho mía. En un movimiento me desprendí de su cuerpo y ella supo que hacer, apoyando las rodillas en la arena se metió mi verga en la boca nuevamente, esta vez embadurnada con una mezcla de su propia saliva y flujos. Con sus últimas fuerzas tomó mi mano y la puso nuevamente en su nuca, y entendiendo perfectamente su intención, le regalé una violada de boca similar a las anteriores.
Sin perder la brutalidad del comience, hice de esa boca una concha más, un agujero Perfecto para desquitarme, hasta que con un último movimiento pélvico comencé a descargar en la entrada de su garganta, provocándole arcadas con cada disparo de semen que le obligaba a tomar.
Al sacarla observé mi obra de arte, su cara hecha un completo desastre de baba y leche, y en sus labios, una sonrisa.
Claudia - ahora si soy tu puta.
Yo también sonreí ante su ocurrencia.
Yo -limpiamela - le dije acercando nuevamente mi miembro a su cara.
Y así lo hizo, con cariño.

-III- 

Luego de semejante cogida, llevé de la mano a mi puta hacia el auto.
Al entrar, cada uno sentado en su respectivo puesto, ver lo desastrosa que quedó su cara me generó un sentimiento de orgullo, había hecho mi trabajo bien.
Yo - no está tan mal la playa che…
Claudia - No, la verdad me ayudó mucho hoy, me desestresó bastante… - me miró mientras manejaba por la rambla, y luego agregó - aunque me dejó con un poco de hambre…
Y tras decir eso volvió a su posición natural, sacando mi pene afuera y dándose un último gusto en el camino.

0 comentarios - La Playa Convirtió a mi Amiga en mi Puta