Cómo saben vivo sola así que puedo hacer y vestirme como yo quiera o meter a quién yo quiera a mi casa, en está ocasión eran las 4 de la madrugada, tengo insomnio y no dejo de dar vueltas en la cama, no puedo contener el sueño. El libro que teminé de leer anoche me ha desvelado y parece que está noche me resultaba bastante complicado dormir. Reflexiono sobre la fragilidad del ser humano, sobre todo de las mujeres, aunque tal vez mentalmente seamos más fuertes que los hombres, físicamente no lo somos. Puestos a buscar ventajas, esta fragilidad física en comparativa con ellos tiene unas cuantas lecturas positivas. Mentalmente las mujeres somos mucho más intuitivas y también sensibles. También la sensibilidad física que nos ofrece nuestro cuerpo es superior a la de ellos. Tenemos la capacidad y la posibilidad de disfrutar de los placeres sexuales mucho más que cualquier hombre, claro está, siempre y cuando una se deje ir y todo lo que haga sea por convicción propia y no porque la obliguen, aunque el famoso "relájate y disfruta…" tambien lo aplican voluntariamente muchas mujeres y no nos engañemos, son muchas las mujeres a quienes les gusta jugar a sentirse forzadas por su pareja… Tambien somos bastante contradictorias, nos gusta una pareja que esté por nosotras, que sea divertido, bueno, atento, amable, cortés, delicado y sensible en la cama, etc,etc, la contradicción? Que muchas veces nos gusta que sean chulos, malos, sexualmente agresivos, es otra fantasía sexual? A lo mejor sí, al igual que el dicho de que los hombres que van de putas es porque buscan lo que su mujer no les hace, tal vez a las mujeres tambien nos gustan las aventuras con hombres que nos hagan lo que nuestros maridos no nos hacen o tal vez es que no nos lo dejamos hacer? Si existiera más comunicación íntima y menos "juegos prohibidos" o menos soñar y más disfrutar, seguro que las parejas durarían mucho más. Jajaja pero bueno después de mi discurso de filosofía en plena noche vamos a lo importante.
A mí me gusta lento, despacito, ir subiendo el ritmo poco a poco hasta llegar al climax, a la recta final….aunque también me gusta que me dominen y que me traten como si fuera una puta en celo, sentirme objeto sexual? Sí y viceversa, también me gusta que el hombre pueda ser mi objeto y hacer con él lo que me apetezca, y es que en el fondo no somos tan diferentes y a todos, nosotras y ellos nos gusta lo mismo, la cuestión es como llegar hasta el objetivo, aquí si hay unas cuantas diferencias pero el objetivo final siempre es el mismo.
El pensamiento… un hombre que me "menee" con fuerza, que me mueva y que me haga sentir como una batidora…. umm! me excito pensando en ello. Enciendo la luz de la mesita, la tenue luz permite ver el reflejo de la cama y de mi cuerpo en los espejos del armario. Es verano y acostumbro a dormir solo con una tanguita y una blusa sin nada debajo.

Sin premeditarlo me estoy acariciendo un pecho, el pezón muestra su agradecimiento y se endurece…. que agradable sensación. Acaricio el otro pecho y el pezón reacciona al instante, tengo unos pechos medianos no tan enormes, con una aureola muy sexy, así me lo dicen los hombres y les encanta chuparlos, mordisquearlos, estirarlos o frotar la punta de su polla con ellos. Dicen que se ven muy ricos cuando estoy saltando sobre ellos mientras su pene entra en mi vagina ver cómo rebotan.
Mientras con una mano sigo acariciando el pecho, con la otra voy bajando hasta el vientre, no aparto la mirada del espejo, me gusta ver como acaricio mi cuerpo. Los dedos de mis pies se mueven, es un acto reflejo involuntario, cuando siento placer se mueven, se separan y juntan, siempre ha sido así, desde que me masturbé por primera vez, los pies siempre han sido un termómetro más de mi temperatura sexual.


Empiezo a notar un leve cosquilleo y humedad entre las piernas, miro por el espejo y observo que las braguitas tienen una manchita justo en el centro. Mis manos ya han bajado hasta el pubis acariciando el escaso vello, con ambas manos inicio un masaje, arriba, abajo, en círculos, no me toco la vulva, solamente el pubis. Tomo mi tanguita y tiro de ella, subiendolas con fuerza hasta la cintura, al tener poco pelo, recorté el vello hace unos días, la tanguita toma la forma de la vulva y de una rajita que se hunde unos milímetros, me toco, la mancha de humedad es pegajosa y agradable, muevo los dedos de una mano en circulos alrededor de la zona del clitoris, el roce con la twnga es suave y muy agradable.

Sigo frotando mientras la otra mano se desplaza arriba y abajo acariciando la vulva y tambien la estrecha hendidura de mi culo, estoy muy excitada, con una sola mano me quito la húmeda tanga, con la otra separo y tenso la piel que cubre mi botoncito, el relieve de este sobresale prominentemente. Al acariciarlo se me pone la piel de gallina y se me eriza el vello del cuerpo. Los dedos de los pies se mueven sin cesar… estoy sintiendo tan rico.
Mientras estoy así, conecto mi teléfono a la televisión y empiezo a poner fotos de hombres desnudos con vergas enormes y gruesas para imaginar que cualquiera de ellos me coge.
Voy al baño a buscar aceite corporal, pero necesito algo más… quiero sentirme llena, poseida. Sin más, voy directo a mi cajón de juguetes y saco un dildo negro, el más grande que tengo, largo, muy gruesa y curvo les dejo la foto y el nombre por si wuieren comprarlo está enorme pero muy rico.

Es éste el dildo, la verdad si es muy muy grande pero se siente delicioso en la vagina te da un placer exquisito y te llena por completo haciéndote tener unos orgasmos increíbles y por el culito ahí si cuesta un poco de trabajo por el grosor y lo largo pero una vez que lo dominas uff es tu mejor aliado, a mi al principio si ne dolió mucho que básicamente mientras me sentaba en el me temblaban las piernas del dolor, me causaba un dolor bastante fuerte en la entrada de mi culito pero si me hacía gemir, lo que hice fue echar mucho mucho lubricante y si al principio los primeros sentones si me dolían pero ya después puro placer muy rico, eso sí después de terminar con el quedaba mi culito completamente abierto sin fuerza jajaja pero me dejaba exhausta.
Vuelvo a la cama y me tumbo de nuevo no sin antes colocar estratégicamente una par de almohadas a la altura de la cintura. Al tumbarme mi trasero queda elevado lo que facilita el acceso a mis zonas calientes, a su vez me permite una mejor visión del pubis y clitoris en el espejo. Rocío con una buena cantidad de aceite de almendras en mis punzantes y excitados pezones, clitoris, vulva y ano. Prosigo con un masaje lento y placentero, despacio y sin prisas, me recreo en el clitoris, despues en la rajita, abriendo y cerrando los labios vaginales, a continuación en circulos alrededor de mi culo.
Abro las piernas todo lo que puedo, gracias al aceite mis dedos se deslizan con mucha suavidad y facilidad, sin cesar, acaricio con un ritmo lento el clitoris, cada vez está más excitado, hinchado y duro, los dedos de la otra mano ya están dentro de mi vagina, primero la puntita, despues ya enteros, estoy muy mojada. A través del espejo puedo ver la hendidura rosada y brillante, estiro los labios vaginales abriendo aún más mi cueva, a través del espejo puedo ver el color rojo intenso de su interior. Dejo descansar por un instante el clitoris y bajo hasta mi culito, está bien lubricado pero lo rocío con un poco más de aceite, lubrico con ansia y a continuación introduzco mi dedo meñique, el culo se contrae y no me deja, es como si tuviera vida propia intentando cerrar la barrera de acceso, me gusta que se resista, relajo las nalgas y hago presión pero se contrae de nuevo hasta que… ooohh! El meñique entra poco a poco, los primeros centímetros son como una pared dura y cerrada… pero después.. ya está dentro y poco a poco puedo moverlo sin resistencia alguna, la puerta ya está abierta y preparada para mis envestidas…quiero más… los dedos en la vagina y el meñique en el culo no son suficiente, mientras cambio el meñique por el índice, con la otra mano busco mi enorme dildo, antes lo he lavadi pero aún y así prefiero prevenir y tomo un condón de la mesita de noche, se lo pongo y me entretengo jugando, me imagino una polla firme y gruesa mientras voy bajando la goma hasta cubrirla prácticamente entera, ya está listo! La lubrico con tanto aceite que casi se escurre de mis manos, umm! es grande y duro.
Mientras mi índice se mueve con soltura y absoluto dominio, amo y señor de mi culo, acerco el dildo al clitoris, empiezo a frotar presionando levemente, oohh! Suspiro de placer, al cabo de unos minutos decido proseguir mi camino hasta el húmedo e impaciente coño, elevo aún más las caderas, primero acaricio la rajita con la punta del pene de goma, arriba y abajo, así durante un par de minutos hasta que impaciente separo mis labios mayores con la verga gruesa de plástico, estos agradecidos se pegan al látex como si quisieran abrazar el dildo, introduzco solo la puntita, mi agujerito la recibe con gran placer, me quedo inmóvil. El dildo y mi índice cubren mis dos agujeros, decido proseguir e introduzco suavemente la verga de plástico, poco a poco va abriendose paso a través de mi mojado coño, está tan húmedo y el dildo untado con tanto aceite que se introduce con mucha soltura llegando hasta el fondo de mi excitada vagina, siento mi coño muy caliente y suelto un gran gemido afortunadamente vivía sóla y podía gemir al volumen que yo quisiera. Cuando vivía con mis papás y me masturbaba en las noches tenía que morder la almohada o mis labios para evitar ruidos, ahora podía gemir y gritar a la hora que quisiera, el dildo se ha apoderado de mi interior, ha entrado toda entera y no puedo verlo… Un hilito de saliva se escurre por la comisura de mis labios de la excitación y del antojo que tenía de una vergota, mantengo un dedo aguantando el dildo en mi interior, no quiero que se me escape, es mío! Mi coño está ardiente, segregando liquidos que lubricaban mi interior, me siento muy llena, que gustazo! Cómo soy muy delgadita y el dildo muy grande y grueso veo el bulto en mi abdomen, veo como mi abdomen tiene una protuberancia que es el dildo que está hasta el fondo y que me he tragado todo, eso me da más morbo.
A mí me gusta lento, despacito, ir subiendo el ritmo poco a poco hasta llegar al climax, a la recta final….aunque también me gusta que me dominen y que me traten como si fuera una puta en celo, sentirme objeto sexual? Sí y viceversa, también me gusta que el hombre pueda ser mi objeto y hacer con él lo que me apetezca, y es que en el fondo no somos tan diferentes y a todos, nosotras y ellos nos gusta lo mismo, la cuestión es como llegar hasta el objetivo, aquí si hay unas cuantas diferencias pero el objetivo final siempre es el mismo.
El pensamiento… un hombre que me "menee" con fuerza, que me mueva y que me haga sentir como una batidora…. umm! me excito pensando en ello. Enciendo la luz de la mesita, la tenue luz permite ver el reflejo de la cama y de mi cuerpo en los espejos del armario. Es verano y acostumbro a dormir solo con una tanguita y una blusa sin nada debajo.

Sin premeditarlo me estoy acariciendo un pecho, el pezón muestra su agradecimiento y se endurece…. que agradable sensación. Acaricio el otro pecho y el pezón reacciona al instante, tengo unos pechos medianos no tan enormes, con una aureola muy sexy, así me lo dicen los hombres y les encanta chuparlos, mordisquearlos, estirarlos o frotar la punta de su polla con ellos. Dicen que se ven muy ricos cuando estoy saltando sobre ellos mientras su pene entra en mi vagina ver cómo rebotan.
Mientras con una mano sigo acariciando el pecho, con la otra voy bajando hasta el vientre, no aparto la mirada del espejo, me gusta ver como acaricio mi cuerpo. Los dedos de mis pies se mueven, es un acto reflejo involuntario, cuando siento placer se mueven, se separan y juntan, siempre ha sido así, desde que me masturbé por primera vez, los pies siempre han sido un termómetro más de mi temperatura sexual.


Empiezo a notar un leve cosquilleo y humedad entre las piernas, miro por el espejo y observo que las braguitas tienen una manchita justo en el centro. Mis manos ya han bajado hasta el pubis acariciando el escaso vello, con ambas manos inicio un masaje, arriba, abajo, en círculos, no me toco la vulva, solamente el pubis. Tomo mi tanguita y tiro de ella, subiendolas con fuerza hasta la cintura, al tener poco pelo, recorté el vello hace unos días, la tanguita toma la forma de la vulva y de una rajita que se hunde unos milímetros, me toco, la mancha de humedad es pegajosa y agradable, muevo los dedos de una mano en circulos alrededor de la zona del clitoris, el roce con la twnga es suave y muy agradable.

Sigo frotando mientras la otra mano se desplaza arriba y abajo acariciando la vulva y tambien la estrecha hendidura de mi culo, estoy muy excitada, con una sola mano me quito la húmeda tanga, con la otra separo y tenso la piel que cubre mi botoncito, el relieve de este sobresale prominentemente. Al acariciarlo se me pone la piel de gallina y se me eriza el vello del cuerpo. Los dedos de los pies se mueven sin cesar… estoy sintiendo tan rico.
Mientras estoy así, conecto mi teléfono a la televisión y empiezo a poner fotos de hombres desnudos con vergas enormes y gruesas para imaginar que cualquiera de ellos me coge.
Voy al baño a buscar aceite corporal, pero necesito algo más… quiero sentirme llena, poseida. Sin más, voy directo a mi cajón de juguetes y saco un dildo negro, el más grande que tengo, largo, muy gruesa y curvo les dejo la foto y el nombre por si wuieren comprarlo está enorme pero muy rico.

Es éste el dildo, la verdad si es muy muy grande pero se siente delicioso en la vagina te da un placer exquisito y te llena por completo haciéndote tener unos orgasmos increíbles y por el culito ahí si cuesta un poco de trabajo por el grosor y lo largo pero una vez que lo dominas uff es tu mejor aliado, a mi al principio si ne dolió mucho que básicamente mientras me sentaba en el me temblaban las piernas del dolor, me causaba un dolor bastante fuerte en la entrada de mi culito pero si me hacía gemir, lo que hice fue echar mucho mucho lubricante y si al principio los primeros sentones si me dolían pero ya después puro placer muy rico, eso sí después de terminar con el quedaba mi culito completamente abierto sin fuerza jajaja pero me dejaba exhausta.
Vuelvo a la cama y me tumbo de nuevo no sin antes colocar estratégicamente una par de almohadas a la altura de la cintura. Al tumbarme mi trasero queda elevado lo que facilita el acceso a mis zonas calientes, a su vez me permite una mejor visión del pubis y clitoris en el espejo. Rocío con una buena cantidad de aceite de almendras en mis punzantes y excitados pezones, clitoris, vulva y ano. Prosigo con un masaje lento y placentero, despacio y sin prisas, me recreo en el clitoris, despues en la rajita, abriendo y cerrando los labios vaginales, a continuación en circulos alrededor de mi culo.
Abro las piernas todo lo que puedo, gracias al aceite mis dedos se deslizan con mucha suavidad y facilidad, sin cesar, acaricio con un ritmo lento el clitoris, cada vez está más excitado, hinchado y duro, los dedos de la otra mano ya están dentro de mi vagina, primero la puntita, despues ya enteros, estoy muy mojada. A través del espejo puedo ver la hendidura rosada y brillante, estiro los labios vaginales abriendo aún más mi cueva, a través del espejo puedo ver el color rojo intenso de su interior. Dejo descansar por un instante el clitoris y bajo hasta mi culito, está bien lubricado pero lo rocío con un poco más de aceite, lubrico con ansia y a continuación introduzco mi dedo meñique, el culo se contrae y no me deja, es como si tuviera vida propia intentando cerrar la barrera de acceso, me gusta que se resista, relajo las nalgas y hago presión pero se contrae de nuevo hasta que… ooohh! El meñique entra poco a poco, los primeros centímetros son como una pared dura y cerrada… pero después.. ya está dentro y poco a poco puedo moverlo sin resistencia alguna, la puerta ya está abierta y preparada para mis envestidas…quiero más… los dedos en la vagina y el meñique en el culo no son suficiente, mientras cambio el meñique por el índice, con la otra mano busco mi enorme dildo, antes lo he lavadi pero aún y así prefiero prevenir y tomo un condón de la mesita de noche, se lo pongo y me entretengo jugando, me imagino una polla firme y gruesa mientras voy bajando la goma hasta cubrirla prácticamente entera, ya está listo! La lubrico con tanto aceite que casi se escurre de mis manos, umm! es grande y duro.
Mientras mi índice se mueve con soltura y absoluto dominio, amo y señor de mi culo, acerco el dildo al clitoris, empiezo a frotar presionando levemente, oohh! Suspiro de placer, al cabo de unos minutos decido proseguir mi camino hasta el húmedo e impaciente coño, elevo aún más las caderas, primero acaricio la rajita con la punta del pene de goma, arriba y abajo, así durante un par de minutos hasta que impaciente separo mis labios mayores con la verga gruesa de plástico, estos agradecidos se pegan al látex como si quisieran abrazar el dildo, introduzco solo la puntita, mi agujerito la recibe con gran placer, me quedo inmóvil. El dildo y mi índice cubren mis dos agujeros, decido proseguir e introduzco suavemente la verga de plástico, poco a poco va abriendose paso a través de mi mojado coño, está tan húmedo y el dildo untado con tanto aceite que se introduce con mucha soltura llegando hasta el fondo de mi excitada vagina, siento mi coño muy caliente y suelto un gran gemido afortunadamente vivía sóla y podía gemir al volumen que yo quisiera. Cuando vivía con mis papás y me masturbaba en las noches tenía que morder la almohada o mis labios para evitar ruidos, ahora podía gemir y gritar a la hora que quisiera, el dildo se ha apoderado de mi interior, ha entrado toda entera y no puedo verlo… Un hilito de saliva se escurre por la comisura de mis labios de la excitación y del antojo que tenía de una vergota, mantengo un dedo aguantando el dildo en mi interior, no quiero que se me escape, es mío! Mi coño está ardiente, segregando liquidos que lubricaban mi interior, me siento muy llena, que gustazo! Cómo soy muy delgadita y el dildo muy grande y grueso veo el bulto en mi abdomen, veo como mi abdomen tiene una protuberancia que es el dildo que está hasta el fondo y que me he tragado todo, eso me da más morbo.
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