
Sentir de nuevo
En algún lado escuché o leí algo que me hizo caer en mi triste realidad, que en la costumbre de un matrimonio de años, la esposa se vuelve un objeto más en el hogar y así me sentía justamente, más olvidado que aquel tostador viejo que dejamos de usar y que en su momento fue un regalo de bodas allá a mediado de los 90's, Rubén mi esposo en su momento fue el hombre perfecto en todo sentido, en la cama sobre todo, me sentia llena, ahora ni me mira cuando se va al trabajo, mi hijo se fue a estudiar a otra ciudad la universidad y yo diariamente me quedaba en casa sola.
Supongo que también yo fui buena en mis mejores años, pensaba, ver las mismas tetas, el mismo trasero, la misma vagina, oler el mismo perfume durante años cansan a cualquiera, no culpaba a mi esposo, realmente lo entendía porque igual, su presencia ya no me encendía, aveces cerraba los ojos y me obliga a traer de vuelta al Ruben joven y fornido del que me enamoré, recordaba aquellas escapadas a los moteles después de esperarlo fuera de su trabajo para escaparnos un rato y hacer el amor como locos, salía de bañarse, recordaba su cuerpo musculoso y varonil, su pecho lleno de vello, su pene erecto y muy muy duro apuntandome, su bigote negro y tupido, su mirada penetrante, ni me daba cuenta cuando yo sola lo esperaba ya abierta de piernas.
¿Cómo es que muere todo eso? No es que mi esposo me diera asco o que yo le diera asco a él, pero ya somos algo más en la casa, hace unos meses me puse un conjunto de lencería blanco, medias con liguero y un babydoll precioso cubriendo mi viejo cuerpo, me miró como a un maniquí, quizo hacerme el amor, juro que lo intento, su pene nuevamente despertó y me lo metió con ganas, unos instantes después sentí como dentro de mi se fue haciendo flácido, me miró con tristeza no dijo nada, salió completamente de mi se dio la vuelta y se quedó dormido, senti que el atuendo me estorbaba, me lo quité, lo metí en una bolsita y fue directo a la basura, al otro día nadie hablo nada al respecto.

El pasado fin de semana vino de visita Esther, mi mejor amiga, le platique la situación no al detalle pero si lo suficiente, ella ya es divorciada me dijo que la acompañará al gimnasio quizá un poco de ejercicio me haría bien, le dije que si, le comenté a Rubén que me inscribiría al gimnasio, me miró y me dijo que estaba bien, se levantó de la mesa, fue al refrigerador saco una cerveza, se sentó en la sala y comenzó a ver el juego de fútbol, lo miré ya con poco cabello, con sus movimientos cansados y su mirada perdida en la pantalla, fui a mi recámara prepare mis cosas unos mallones algo ajustados una playera que era de mi hijo y mis tenis, a la mañana siguiente Esther llegó por mi, nos fuimos al centro deportivo, entramos al zumba un rato y fuimos a los aparatos, ahí conocí a Manuel, un chico que a lo mucho tenida 23 años, un poco más joven que mi hijo, era el instructor, nos puso a hacer algunos ejercicios, lo miraba le daba un aire a Rubén pero sin bigote, varias veces lo descubrí observándome también, al principio creí que era para ver cómo hacia los ejercicios que me indicaba pero sentia algo más, pensé que estaba loca, me sentía riducula pensando en que podría gustarle a un jovencito, había infinidad de chicas jóvenes en el lugar, de hermosas figuras, traseros perfectos, como es que yo con todo flácido le llamara la atención.
Pero por otro lado pensarlo me hacía sentir bien, fantasear que de verdad le gustaba a Manuel me divertía y me daba ánimos para regresar al gimnasio, iba muy frecuentemente, en mi cuerpo ya se notaba algo el cambio, mi trasero lo sentía mucho más firme, me sentía bien, Manuel y yo nos hicimos amigos, normal sin coqueteos ni nada, me dio su número y yo le di el mio, platicamos aveces durante toda la noche por mensajes, de tonterías y no más, una vez Manuel me preguntó si aceptaría salir con él a una cita, para tomar un café o quizá ir por una cerveza, mire a Rubén a un lado de mi dormido, lo pensé, quería aceptar pero dar un si me hacía sentir culpable, le dije que tal vez, deje abierta la posibilidad.
Un día mientras salía del gimnasio Manuel estaba sobre mi auto, me obligó a ir con él, la suerte estuvo de mi lado, recibí un mensaje de Rubén, que llegaría tarde porque tenía que hacer algo que no recuerdo en el trabajo, Manuel y yo fuimos a un bar cercano, nos tomamos algunas cerveza, reímos y platicamos bastante, tuvimos química, me miraba y yo él, cuando menos me lo espere nos dimos un beso, mi corazón comenzó a latir muy fuerte, mi cuerpo despertó, mi vagina comenzó a humedecerse, si ese día Manuel me hubiera pedidos ir a coger sin dudar lo hubiera aceptado, pero no, solo fueron algunos besos, pero ricos y bien dados, llegue a casa y Rubén aún no, me metí a bañar, cuando escuché que cerraban la puerta de la casa, baje, cervi la cena y miraba a mi esposo, él no noto nada pero yo me sentía viva y radiante.
En la siguiente cita con Manuel le dije directamente con la seguridad que me a dado mi edad que nos fuéramos directo al motel, esa tarde me sentí despertar, recibir, los besos jovenes de Manuel en mi cuerpo me hicieron feliz, sentirme deseada otra vez me emocionaba, ver aquel cuarto ajeno, sentir esas sábanas horribles del motel me hizo sentir sucia y atrevida, no quería amor, solo quería sexo, deseo y pasión y Manuel lo entendió, no hubo palabras bonitas, solo gemidos y sudor, me miraba cabalgando sobre un jovencito que bien podría ser mi hijo, miraba mis tetas moviéndose, fue lo mejor que había sentido en años, cuando Manuel me dijo que ya iba a terminar y le pedí que lo hiciera en mis pechos, ni siquiera me bañe, no me limpie su semen, así tal y cual me fui a casa, quería que Rubén oliera que otro macho tuvo a su esposa, quería darle en el orgullo, pero ni lo noto.

Varias veces llegue así, con el semen de Manuel dentro de mi, y claro que olía a él pero Rubén ni se inmutaba, estaba como muerto.
Una noche desesperada me fui a tomar con Manuel, después al motel, me lleno las tetas se semen nuevamente ya era tarde tenía llamadas de Rubén que no quise contestar, cerca de la casa de Manuel le dije que le quería hacer sexo oral, lo hice y le suplique que me llenará la cara de su leche, así sucia me fui a casa, borracha, cogida y con leche de macho por todas partes, entre a mi casa, Ruben estaba en la sala sentado, mirándome cerrar la puerta, fue conmigo, con una cara furiosa, me dijo que como es que llegaba así, borracha, pero al acercarse más me miró el rostro, me preguntó que era lo que tenia, le dije con mucha crueldad que era semen de un macho, que lo necesitaba desde hace tiempo, que él ya no me llenaba, me miraba sorprendió y lleno de dolor y celos, me saque las tetas y le dije que mirara, que también estaba llena de semen y mi vagina repleta de ella igualmente.
No espere lo que hizo Rubén, me dio una bofetada, nos quedamos sin palabras, de alguna manera lo entendía, no era correcto, lo sé, pero yo igual lo había lastimado, estaba a punto de soltarme a llorar y pedirle perdón, pero no me dejó, me tomo del cabello y me llevo al cuarto, me lanzo a la cama y me desnudo, también él se quitó la ropa, me dijo que si quería eso, así lo tendría, me trataría como una puta, comenzó a lamerme los pechos limpiando el semen de Manuel, también lo hizo en mi rostro, era algo irreal, pero rapidamente entre a su juego, le dije que si, eso quería que me tratara como una puta, mientras me penetraba me suplicaba que le contara todas las veces que me fui a tener sexo con Manuel, se lo conté todo, sin ocultar nada, esa ocasión lo hicimos toda la noche, me tomo como ya no lo había hecho.
Quedamos exhaustos, sucios el cuarto apestaba a sexo y a sudor, yo estaba pegajosa de tanto semen sobre mi, realmente era lo que los dos necesitábamos.
Al otro día nos metimos a bañar, cambie la ropa de cama y mi marido era otro, me miraba de nuevo, con deseo, con amor, se disculpo por la bofetada y me beso largo rato, me beso como antes, se fue al trabajo y me dijo que me amaba, me sentía genial...
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