EL JEFE Y LA INVITACIÓN Parte 1
(Este es un relato de tres capítulos)
Cuando Marina comenzó a trabajar en la empresa, yo ya hacía dos años que estaba allí.
No fue de inmediato que me enamoré de ella, creo que fue a la semana.
Habíamos ido a beber algo luego del curro, era un viernes.
Ella tenía las piernas más increíbles que había visto en mi vida y creo que la propia Marina lo sabía, porque usaba unas minifaldas bien cortitas y las lucía con gusto y sin cortarse.
Eran unas piernas musculadas al extremo justo de seguir siendo femeninas, fibrosas, torneadas, unas rodillas redondeadas y perfectas, con un leve hoyuelo, unos muslos macizos y gráciles a la vez, gemelos y pantorrillas fibrosos, luego sabría que había jugado hockey sobre césped desde pequeña y mucha danza y ahora zumba y mucho gimnasio
Es raro que comience hablando de sus piernas, como si ella fuera un complemento de sus extremidades, pero es que esa vez que fuimos a beber algo, ella estaba sentada en una taburete en la barra y yo no podía despegar la vista de esas piernas formidables, torneadas y llevaba unos zapatos de tacón con una presilla que le ajustaba el tobillo y eran piernas largas además, ella medía 1,72.
Era muy maja por cierto y muy guapa, rubia, una media melena corta que no le llegaba a tocar los hombros, una cara armónica, serena, de rasgos clásicos, un rostro demasiado sereno y de líneas definidas y simétricas.
Y era de esas chicas tetudas que esconden esa parte de su cuerpo como un secreto que se adivina, porque llevaba las camisitas siempre cerradas, sin enseñar nada, pero se adivinaban por la forma, por como abultaban bajo la camisita de seda y el sujetador, por el contorno, que esas tetas eran tetazas, pero celosamente escondidas.
Como si ella se complaciera en enseñar sus piernas increíbles pero no sus pechos, como si estuviera más orgullosa y segura de sus piernas que de sus pechos.
Demás está decir que tenía un culo compacto, redondo y potente, muy bien puesto, pues las falditas que usaba eran bastante ceñidas.
Estaba en el sector de marketing como yo y a partir de aquel día, de aquella salida comenzamos a hacernos amigos.
Amigos, si pero yo ya estaba completamente pillado como un adolescente, teníamos muchas cosas en común, la misma edad, 29 años y gustos parecidos, era una chica culta, le gustaba leer y le interesaba el cine.
_Ya verás cuando conozcas a don Ortuño, el dueño de la empresa, menudo personaje_ le dije
_Joder, es que me tenéis asustadilla ya, con eso de que es un personaje el tío_ dijo Marina
_Es que es lo más bizarro que te puedas echar a la cara_ dijo otro de nuestros compañeros de trabajo.
_A mí es que me da tirria, por no decir asco, mira_ dijo Montse
_ ¿Asco?_ dijo Marina
_Es que parece sucio y es tan desaliñado, tan….no sé cómo describirle, ya le verás tú_ dijo Montse, frunciendo la carita.
Cuando nos quedamos solos con Marina, ella volvió a preguntarme.
_ ¿Pero qué es lo que tiene de tan especial ese tío?_ me preguntó, yo la sentía tan cerca de mí, que casi tenía una erección de solo mirarle las piernas y olía siempre de forma exquisita, perfumada, limpia, impecable.
_Es un poco lo que ha dicho Montse, muy desaliñado, desprolijo, usa unos trajes viejos, como de pana marrón y las corbatas desanudadas y el pelo despeinado, los pocos pelos que le quedan en la calva y una barba de varios días, muy descuidada y luego las cosas que dice…_
_ ¿Qué cosas dice? _
_Chorradas, es un tío….. ¿Cómo decirlo? Que se jacta de su propia ignorancia, una vez le escuché decir que la universidad no sirve para nada y que a él jamás se le ocurrió pasar ni cerca de alguna_
_Joder, que raro, siendo el dueño de una empresa de tecnología_
_Bueno, la heredó de su padre_
_ ¿Es muy alto?_ preguntó Marina, me extrañó que pensara en ese detalle.
_Que va, es un enano y bastante rellenito, medirá menos de 1,70 yo creo_
_Me lo imaginaba como un ogro_ dijo ella
_Tiene aspecto de abuelito que se ha quedado viviendo en la calle_
Francisco Menendez Ortuño tenía 69 años y había heredado esa empresa de su padre y de su abuelo, pero había sido hábil en reconvertirla, de una imprenta grafica en una empresa de tecnología de punta, hacía más de treinta y cinco años, tenía el capital, la logística, tenía los contactos y de alguna manera había sido hábil en ver lo que venía en el futuro.
Ese golpe de suerte, esa visión de futuro que le había hecho ganar mucho dinero era el punto central de su vida, volvía una y otra vez a ese momento de clarividencia que era el gran logro de su existencia.
_A principios de los 90 chavales, que lo vi tan claro como el agua, esto era el futuro, chicos y si no me subía a este tren, hala, ahora estaría juntando nabos en el campo_ dijo y golpeó con la palma de la mano un ordenador de nuestro escritorio.
Marina le miraba horrorizada, los brazos cruzados sobre el pecho, cruzada de piernas también, esas hermosas y musculadas piernas y pude notar que el viejo las miraba, era imposible no mirarlas.
Le gustaba enrollarse con nosotros, especialmente con los del equipo de marketing, claro con los del sector más técnico no podía meter baza.
_Vosotros hacéis buen equipo, me gusta el enfoque que le dais a la campaña_ dijo
Había coincidido que solo estábamos Marina y yo, con él.
_Si, es un trabajo de todo el equipo_ dije
Marina miró hacia un punto lejano y luego volvió a mirar al viejo, se la veía azorada y cohibida.
El viejo llevaba uno de esos blazers marrones de pana gastada y un pañuelo blanco en el bolsillo delantero y una camisa a cuadros azules sin corbata, parecía que no se había duchado ni afeitado en varios días, sentado en el escritorio en frente nuestro, con las piernas abiertas y una de ella colgando en el aire, la otra con la punta del pie en el suelo, tenía el rostro abotargado y con los parpados hinchados, yo sabía que le gustaba beber demasiado.
_Pero me doy cuenta que sois vosotros los que cortáis el bacalao ¿Sois pareja? ¿Estáis saliendo?_ dijo con una sonrisa y volvió a mirar las piernas de Marina.
_No, que va, solo compañeros de trabajo_ dijo ella muy seria
_Si estáis follando a mí me parecería muy bien, os lo digo, no tengo problemas con eso, mira, se trabaja mejor y todo_ dijo el viejo
Ella hizo un gesto de desagrado, el viejo lo noto.
_No te ofendas, chica, es lo más normal del mundo_
_No, si ya lo se_ dijo ella, pero vi como se había ruborizado, más de rabia que otra cosa.
_Somos buenos amigos y compartimos……la misma visión del trabajo en equipo_ dije yo
_Pues muy bien…..muy bien, perdona si te he ofendido, Marina, yo soy así, me gusta hablar clarito, sin pelos en la lengua, ya me conocerás_ dijo el viejo y se marchó.
_Pero que viejo idiota_ me dijo Marina, luego.
_ ¿Has visto? Es increíble que sea dueño de semejante empresa, siendo que no sabe nada de nada_
_A veces detrás de un hombre exitoso solo hay un listillo con suerte_ dijo ella
_Y seguramente pocos escrúpulos_ dije yo
_De eso seguro, se le ve que es….turbio…. tenía razón Montse_ dijo ella
_ ¿En qué cosa?:
_Que da un poco de asco_ dijo ella, frunciendo la elegante carita de rasgos tan clásicos, que aun así seguía conservando la compostura.
_Si, puede ser…._ dije
_Por suerte estabas tú hoy, joder Gabriel, me has hecho sentir tan a gusto desde que llegue, gracias tío_ me dijo y tocó mi brazo.
_Es un placer trabajar contigo_ dije y la miré, ella acercó su carita un poco más, sus piernas maravillosas casi rozaban las mías.
_ ¿Bebemos otra?_ dijo sonriendo y alejó su carita y miró al frente y luego giró otra vez hacía mí.
_ ¿Qué miras?_ dijo
_Imagina al viejo si nos viera ahora, con eso que dijo hoy_
_Que tontería, es un viejo machista, no puede entender que haya buen rollo de amistad entre un hombre y una mujer y nada más_ dijo ella, meneando la cabeza.
Joder, yo sentía que cada vez estaba más enamorado de ella y a la vez esa certeza me hacía ser más cauteloso, no quería arriesgar la confianza que ya había ganado.
A partir de ese día el viejo se nos pegó como una lapa, primero trataba de quedarse a solas con nosotros y luego ya nos mandaba a llamar a cualquier hora, para que fuéramos Marina y yo a su oficina, los proyectos de marketing marchaban bien y no es que ella y yo fuéramos los líderes de nada, pero el viejo solo quería estar con nosotros.
Le preguntaba cosas a Marina de su vida privada que eran muy incomodas, donde había estudiado, que hacían sus padres, cosas tontas, incluso le preguntó una vez cuanto medía, que era más alta que él, cosa que era verdad.
_Vosotros sois la hostia, joder, es que se ve que son dos empollones, dos cerebritos, con vosotros aprendo mogollón_ nos decía un día.
_Bueno, pero usted es el que ha tenido la visión de fundar esta empresa_ dije, en plan pelota, lo hacía para aliviar la tensión, pero noté que a Marina no le agradó que me pusiera en ese plan.
El viejo sonrió.
_Mira, Gabriel, yo no he leído un libro en mi vida, a mí no me hacen falta esas cosas, no es algo de lo que me sienta orgulloso pero, soy de los tíos que hacen las cosas, no de los que leen lo que otros hicieron_
_Bueno, leer ensancha la perspectiva, amplia el campo del pensamiento_ dijo Marina, estaba de pie, paradita sobre sus taconazos y joder, esas piernas musculadas, torneadas al rojo vivo, eran algo bestial.
_Hay gente que no lo necesitamos_ dijo el viejo secamente.
_Vale, puede ser…_ dijo ella, no queriendo llevar la contraria.
_Por eso me rodeo de gente inteligente, como vosotros_ dijo él, un poco más condescendiente.
_Pero que viejo imbécil, mira que enorgullecerse de que no ha leído un libro en su vida, hay que ser…..tarado…_dijo ella como encontrando el insulto justo.
Estábamos bebiendo algo luego del trabajo.
_Parece que está obsesionado con nosotros dos, ya en el trabajo alguien me ha comentado algo_ dije
_ ¿Si? ¿Qué dicen?_ dijo ella en un gesto duro, acomodándose el pelo con la mano.
_Que somos las nuevas mascotas del viejo_ dije
_ ¿Por qué las nuevas? ¿Ha tenido otras?_
_No lo sé_ dije
_Bueno, es lo que toca, pero me tiene bastante cansadita, mira si no fuera, que por suerte estás siempre tú en el medio, le denunciaría por acoso_
Me sorprendí de que dijera eso, bastante mosqueada.
_ ¿Si? ¿Por qué lo dices?_ dije
_Joder, Gabriel, ¿No has dado cuenta? ¿Cómo me mira las piernas? Es un viejo baboso, asqueroso_ dijo ella
_Pero qué cabrón_ dije.
Pero a la vez que estaba celoso y un poco cabreado, pensé que mirarle las piernas era lo que hacía todo el mundo en la oficina y es que las faldas que Marina llevaba era demasiado cortas, esos muslos musculados, como ceñían su culo duro y redondeado, ella parecía cada vez más potente además, sabía qué hacía clases de zumba y gimnasio todos los días.
Y luego resultó que un día el viejo me llama a su oficina.
_Pasa, Gabriel, anda, que gusto verte, chico ¿Cómo estás?_ me dijo
_Bien, muy bien_ dije, su presencia me cohibía
_Siéntate, mira, hay algo que quería comentarte, pero esto debe quedar estrictamente entre nosotros, top secret _ dijo, con su cara libidinosa y de recién levantado de la cama.
_Vale_ dije
_Esta chica, la nueva, Marina ¿estás saliendo con ella? ¿Te la estás tirando?_
Me quedé petrificado.
_La verdad, señor Ortuño……_
_Llámame Paco, chaval_
_La verdad señor Ortuño, Paco….no creo que este obligado a contarle algo….tan íntimo_ dije
_Venga, no lo tomes así, si te la estás tirando, vale, bien por ti, ya te digo por mí no hay problema, sino, que yo creo que no, es que te ha cogido cariño, como amigo, pero en fin me gustaría saberlo, eso es todo_ dijo
Me sentí un poco humillado, pero a la vez sentí que estaba obligado a decir algo.
_No somos novios, no ha sucedido nada entre nosotros, solo amigos_ dije
_Me lo suponía_ dijo él tocándose la punta del zapato, barato, con suela de goma, con la mano.
_ ¿Si? ¿Por qué?_ dije
_ Que buena está la tía ¿No? Esas piernas que tiene, más buena no puede estar, joder, lo que daría yo por….._ dijo
Me le quedé mirando.
_Anda, chico, vuelve al trabajo_ dijo él, sin sonreír, con un gesto duro.
Me había sorprendido, todo, que se franqueara así conmigo y por otro lado el que hubiese hablado de ese modo refiriéndose a Marina. Pensé en contárselo a ella, pero finalmente no lo hice y unos días más tarde sucedió lo de la invitación.
El viejo nos mandó a llamar.
_ ¿Qué es lo que querrá ahora?_ dijo Marina, ella seguía sin cortarse un pelo con las falditas, era muy rubia pero se ve que había comenzado a coger color en las piernas, ahora ligeramente bronceadas.
_Pasad, chicos, ya me iba pero os quería decir algo ¿Tenéis planes para el fin de semana? Me gustaría invitaros a un retiro de trabajo, quiero saber todo sobre la nueva campaña y tomar una decisión final, será en mi casa de Toledo_ dijo esto atropelladamente, de pie, en verdad estaba por salir.
_ ¿Es una invitación o…..?_ comenzó a decir Marina
_Es fuera del horario de trabajo, pero se os compensará, claro…._ dijo el viejo
_ ¿Este fin de semana?_ dije
_El viernes os pasó a recoger por aquí y el domingo por la noche os traigo de vuelta_
_ ¿Solo nosotros?_ dijo ella, se la veía azorada, el viejo nos arrollaba con sus locuras.
_Solo vosotros, sabéis que sois mi parejilla favorita_ dijo él
No pudimos responderle, nos había dejado sin palabras.
_Bueno, debo marcharme ahora, el viernes os doy asueto, os recojo aquí a las diez de la mañana_ dijo el viejo y se marchó con su traje desaliñado y arrugado de siempre.
_Es muy raro todo esto ¿no?_ dijo ella
_Bueno, él suele hacer estos retiros de trabajo_ dije, creo que alguien me había comentado algo parecido.
_Yo no sé si debemos aceptar_ dijo ella
_Bueno, no te preocupes yo estaré contigo_ dije
_Si, lo sé, Gabriel, joder, eres un encanto, si no estuvieras tú no sé lo que haría_ dijo
De pronto la idea de pasar todo un fin de semana con Marina comenzó a parecerme una idea cojonuda, pensé que sería el momento ideal para que algo sucediera, yo de algún modo sería su héroe protector si el viejo intentaba algo fuera de lugar.
Hablé con uno de mis compañeros de trabajo y me dijo que si, que una vez habían hecho un retiro de trabajo en esa casa de Toledo, pero que él no había ido.
Ese viernes estábamos allí en la puerta de la empresa, yo con un bolso y Marina con una maleta carry on, con ruedecillas y una falda de color negra y una camisa blanca, que se anudaba en el vientre como un detalle más informal que la ropa de trabajo, zapatitos de tacón con la presilla sujetando el fino tobillo.
Una vez más admiré lo bien hechas que estaban sus piernas y esta vez la camisita con un botón desabrochado insinuaba lo que todos sospechábamos, tenía unas buenas tetazas, bastante más grandes de lo que se insinuaban y su corta melena rubia y su cara de líneas clásicas y rectas.
_No sabía cómo vestirme ni que ropa traer, te digo la verdad estoy bastante nerviosa_ me dijo
_No te preocupes, lo llevaremos bien, solo serán dos noches_ dije
_Luego de esto tú y yo Gabriel debemos hablar ¿no?_ dijo ella
_ ¿Si? ¿De qué quieres que hablemos?_ dije
_Yo hace ocho meses que he roto con mi novio, mi ex novio fue una relación muy larga, sabes y todavía lo estoy encajando_
_Ocho meses es mucho tiempo_ dije
_Estuve cinco años con él_ me dijo.
_Es bastante tiempo_
_Tú me has hecho sentir muy bien en este tiempo, gracias, tío_ dijo y me tocó un brazo, como solía hacer, la miré
¿Marina había querido decirme algo con eso?
En eso sonó un claxon y vimos un gran cochazo aparcar frente a nosotros.
Vimos aparecer la cabezota del viejo, con sus pelos blancos y raleados flotando sobre la calva.
_Subid, tu Marina, ven adelante y tu chico ve atrás…_dijo el viejo
No me gustó eso de ir en el asiento trasero, pero abrí la puerta a Marina y ella subió al coche con un elástico paso y pude entrever la mirada del viejo sobre la torneada y larga pierna de ella, metí las maletas en el asiento trasero y me acomodé yo.
Vi como ella se ajustaba el cinturón de seguridad y el coche arrancó.
Era una especie de nave espacial, nunca había estado dentro de un coche parecido, yo ni siquiera tengo uno y no le doy importancia a los coches.
_ ¿Qué coche es este?_ dijo ella
_Un BMW XM_ dijo el viejo
_Este coche debe salir más de 100.000 euros ¿verdad?_ dijo ella
_133000 euracos para ser exactos, pero con los coches me pasa como con las mujeres, me aburro de prisa_ dijo el viejo, íbamos a bastante velocidad y me dio una sensación de inseguridad ir por la carretera con este hombre ya mayor conduciendo semejante máquina.
_ ¿Te gustan los coches?_ preguntó al viejo a Marina
_ Como a cualquiera, si, algunos son bonitos, este es bonito_ dijo ella
_Los detalles del interior en madera están muy bien_ dije, no sé por qué me salían esos comentarios en plan pelota, no podía evitarlo.
Pensé que el viejo se estaría poniendo las botas de mirarle las piernas a Marina.
El viejo eligió la música del viaje sin preguntarnos, mucho rock clásico, Credence y Rod Stewart entre otros.
Llegamos a Toledo y luego cogimos un camino arbolado y subimos unas laderas y llegamos a una casa, totalmente construida en madera, muy grande.
_Esta es mi cabañita, mi refugio de la montaña_ dijo el viejo
La casa era muy amplia, no era una cabañita a pesar de ser de madera.
_Yo misma la construí_ decía el viejo, mientras nos la enseñaba.
No tenía dudas de que eso era mentira.
Marina parecía bastante impresionada.
_Os he puesto las habitaciones juntas, la mía está al otro lado de la casa, cruzando la cocina y la sala_ nos dijo.
Otra vez renacieron mis esperanzas de que algo podía suceder con Marina, más teniendo en cuenta lo que ella me había dicho por la mitad antes de que llegara el viejo.
_ Habéis traído traje de baño, ¿verdad?_ dijo él
_No…_ dijo ella, ya en la puerta de la habitación
_Lo primero luego de un viaje por carretera es el piscinazo, luego almorzamos, la piscina está por allí_ dijo el viejo y señaló hacía algún lugar.
_No sabíamos que debíamos traer bañador_ dije
_Tenéis bañadores sobre las camas, yo estoy en todo, chicos_ dijo el viejo y se marchó.
_ ¿Qué vas a hacer tú?_ dijo ella
_Creo que no tenemos opción, después de todo hace, calor, no estará mal la piscina ¿no?_
_Joder, es que yo no me creo todo esto_ dijo ella
_No debimos haber venido, nos va a tener de un lado para otro todo el tiempo_ agregó, frotándose el cuellito
_Bueno, si se pone muy pesado ponemos una excusa y nos marchamos_ dije yo
Entramos cada uno en su habitación, todo estaba acondicionado como un hotel de lujo, las toallas sobre la cama al lado de un bañador color azul.
Me desnudé, me puse el bañador.
Entonces golpearon a mi puerta.
_Gabriel, puedo entrar_ dijo ella, abrí la puerta y allí estaba, maldito viejo hijo de puta, ella llevaba un bikini tanga que al verla casi muero allí mismo, la parte delantera se sujetaba por detrás con un lazo y ella venía a pedirme que se lo anudará.
_Esto es todo muy raro, si no estuvieras tú, saldría corriendo, mira_ dijo ella, mientras le anudaba el bikini no podía dejar de mirarle el culo, el tanga se perdía entre sus nalgas, redondas, tersas, tenía un pedazo de culo haciendo juego con sus piernas increíbles.
A pesar de no llevar tacones sus piernas seguían siendo brutales, tenía un cuerpazo, la cintura pequeña y los pechos confirmaban todo, el secreto mejor guardado de Marina, eran unas tetazas del infierno y el bikini era muy pequeño, tanto el tanga como el sujetador.
_Joder, te cuidas, mucho, estás muy fuerte, tú_ dijo ella y volvió a tocarme un brazo, sentí mi polla dar un respingo dentro del bañador
Si, había ido mucha al gimnasio ese invierno.
_Gracias, tú también estás muy bien_ dije
_Gracias, lo que debe ser ese viejo en bañador ¿te imaginas?_ dijo ella
Sonreí, había querido impresionarnos con el coche y con la casa, pero su falta de estado físico sería evidente frente a nosotros, así que me sentí más confiado.
_ ¿Ha señalado por aquí?_ dijo Marina, ella llevaba unas chanclas y yo también, los deditos de sus pies eran delicados y pequeños.
_Creo que si_ dije, un sendero de lajas iba hasta un jardín, por detrás de la cocina, vimos la piscina de muy buen tamaño, unas sombrillas y sobre una tumbona el cuerpo obeso y rechoncho del viejo, entreví su gran panza sebosa.
Nos acercamos, se escuchaba el correr del agua fresca en el pleno mediodía.
El viejo se levantó de la tumbona.
_A veros mi parejilla_ dijo se puso en pie y entonces lo vi yo a él.
La panza obscena, el cuerpo seboso y bastante peludo, cano, las piernas gruesas y llevaba una bañador extraño, una especie de sunga brasileño, y se le marcaba un abultado paquete y a menos que se lo hubiese rellenado con algo, era evidente que tenía un pollón descomunal allí entre las piernas.
_Pero que guapos estáis los dos, carne de gimnasio y juventud_ dijo él con una sonrisa.
Miré a Marina y estaba completamente cortada, seguramente había visto lo mismo que yo, pensé que el viejo era tan idiota que bien se podría haber rellenado el bañador ese con algodón.
_Ahí tenéis unos mariscos y unas birritas_ dijo señalando la mesa y luego se arrojó al agua.
Yo tenía hambre así que me acerqué a la mesa, cogí una gamba y me serví un poco de cerveza.
_Que viejo más idiota_ dijo ella en mi oído
Estaba muy próxima a mí y pude sentir su olor y su perfume.
_ ¿Quieres cerveza?_ dije, me daba corte estar hablando de él estando tan cerca, aunque ahora estaba nadando el cabrón.
_Se debe haber rellenado con algo ahí abajo, que idiota_ volvió a decir ella, vi que Marina tenía el rostro arrebatado y rojo de vergüenza, sus tetazas oscilaron, tenía el vientre plano y ejercitado y sus muslos eran tan musculados y carnosos que cortaban el aliento.
_Venid al agua chicos, no os perdáis esto_ dijo él, no iba a darnos tregua el maldito, estábamos en sus manos.
Nos metimos en el agua también, nadamos un poco.
_Joder, se está bien aquí ¿No?_ dijo el viejo
Marina tenía el pelo mojado, ya, su cara quedaba más guapa aún con el pelo empapado.
_Si, mola mucho esto, ¿hace mucho que compro esta casa?_ dijo ella
_Yo mismo la construí, hace unos diez años, después de que murió mi segunda mujer, era hora de comenzar de nuevo_ dijo el viejo
_Oh, lo siento_ dijo ella y se irguió un poco y asomaron sus tetazas empapadas, y se le transparentaban los pezones, ella volvió a sumergirse otro poco.
_Ya está, la vida te da oportunidades, siempre, perdida y oportunidad, eso es todo_ dijo el viejo, le odie en ese momento, porque Marina pareció mirarle con menos odio y yo sabía que era todo una monserga sin sentido que el mismo viejo había escuchado por ahí.
_Si, es verdad…_ dijo ella
El viejo salió del agua, miré el sunga mojado también se transparentaba bastante, no era relleno lo que llevaba ahí, era un pedazo de polla, delineado por la fina tela, hasta se veía la cabeza de la verga y la forma en cómo se movía de un lado a otro como un gato muerto metido allí dentro de la tela.
Vi como Marina miraba para otro lado y volvía a sumergirse, las nalgas compactas y firmes emergieron por un momento como los lomos de una ballena, el viejo intercambió una mirada cómplice conmigo mientras se secaba con una toalla.
Luego comimos esos mariscos y bebimos cerveza fría y luego el viejo nos dijo que dormiría una siesta.
Marina también me dijo que estaba un poco cansada y dormiría un poco.
Fuimos a nuestras habitaciones.
_Oye, Gabriel, cuando despierte de la siesta, te llamo ¿vale?, no quiero quedarme sola con él_ dijo ella
_Si, tú tranquilla_
_Que viejo tan idiota ¿no?_ volvió a decirme, llevaba una toalla alrededor de la cintura y así con esa especie de falda sus piernas lucían tan espectaculares como cuando llevaba mini falda.
_ ¿Por qué lo dices?_ dije
_Traernos hasta aquí para que le veamos el coche, la casa y la polla que se carga, por mí como si le midiera un metro_ dijo ella con rabia contenida.
_Joder, que guapa eres cuando te pones así_ dije.
Intenté besarla, mis labios tocaron los suyos.
_No Gabriel, espera, todavía no_ dijo ella y me apartó con la manita en mi pecho
_Vale_
_No voy a poder lidiar con los dos, hijo, con ese viejo verde y contigo_ dijo ella con cierto reproche.
_Vale, perdona_
_Durmamos un poco y luego hablamos_ dijo ella
Iba a entrar en mi cuarto.
_Gabriel_ dijo ella, en el marco de la puerta.
_ ¿Que?_
_Tú también me gustas, pero tenme un pelín de paciencia_ estaba muy guapa, con su pelo todavía húmedo
_Cuenta con ello_ dijo y cogí su manita.
Luego entramos cada uno en su cuarto.
Yo me recosté en la cama y cerré los ojos, pero la visión del cuerpo espectacular de Marina me obnubilaba la mente. Era un cuerpo de amazona, firme, musculado, acostumbrado a hacer mucho deporte, noté que nadaba muy bien también, un cuerpo potente y exquisito a la vez.
Su cara de rubia, clásica, un poco fría y distante no hacía del juego del todo con ese cuerpazo de guerrera espartana.
Y luego ese puto viejo, que cabrón, montar semejante paripé para enseñar su pollón.
Entonces comencé a tocarme la polla, tu también me gustas, había dicho ella, joder, tal vez esta misma noche, joder, y acabé por correrme en la soledad de ese cuarto ajeno, como el de un hotel, había un televisor, lo encendí, pero al rato me dormí.
Cuando desperté, ya era muy tarde, eran casi las cinco de la tarde, había dormido dos horas.
Me vestí, me puse una camisa y unos pantalones y descalzo, salí al pasillo y golpeé la puerta de la habitación de Marina.
Nadie respondió, volví a intentar, me parecía raro que si ella se hubiera despertado no me hubiese llamado, abrí la puerta, temerariamente, pero no había nadie allí.
Es más, la cama lucia como si ella ni siquiera se hubiera acostado.
Llegué hasta la sala, tenía una estufa a leña, con piedra alrededor de la madera y varios sofás y unos grandes ventanales que daban al exterior, vi el BMW del viejo sobre la entrada de grava y entonces algo extraño me llamó la atención, unas chanclas, una al costado del sofá y la otra un poco más allá, eran las chanclas que ella había usado en la piscina.
Fui hasta la piscina, no había nadie allí tampoco, comencé a preocuparme, pero sin saber por qué debía estar preocupado.
Y luego recordé que el viejo había dicho que su habitación estaba del otro lado de la casa, recorrí un largo pasillo, había varias puertas cerradas, una habitación abierta, en ella había una vitrina, con armas, escopetas de caza y algunos rifles y unos sillones de cuero y salí otra vez a ese pasillo y escuché un sonido como el rechinar de un mueble o de una cama y caminé descalzo por ese pasillo y mis pies se enredaron con algo, era un trozo de tela.
Estaba un poco oscuro y al principio no vi bien de que se trataba, lo levanté del suelo y me quedé pasmado, era el sujetador del bikini, el que yo mismo había ayudado a anudar en la espalda de Marina.
Y luego escuché un gemido, ahogado, pero claro, nítido y luego me acerqué a la puerta que quedaba y pegué un oído en ella y escuché, un gemido ahogado como el anterior y otro y un sonido como de chupeteo y un nuevo gemido ¿femenino?
_Oh!......._
(Este es un relato de tres capítulos)
Cuando Marina comenzó a trabajar en la empresa, yo ya hacía dos años que estaba allí.
No fue de inmediato que me enamoré de ella, creo que fue a la semana.
Habíamos ido a beber algo luego del curro, era un viernes.
Ella tenía las piernas más increíbles que había visto en mi vida y creo que la propia Marina lo sabía, porque usaba unas minifaldas bien cortitas y las lucía con gusto y sin cortarse.
Eran unas piernas musculadas al extremo justo de seguir siendo femeninas, fibrosas, torneadas, unas rodillas redondeadas y perfectas, con un leve hoyuelo, unos muslos macizos y gráciles a la vez, gemelos y pantorrillas fibrosos, luego sabría que había jugado hockey sobre césped desde pequeña y mucha danza y ahora zumba y mucho gimnasio
Es raro que comience hablando de sus piernas, como si ella fuera un complemento de sus extremidades, pero es que esa vez que fuimos a beber algo, ella estaba sentada en una taburete en la barra y yo no podía despegar la vista de esas piernas formidables, torneadas y llevaba unos zapatos de tacón con una presilla que le ajustaba el tobillo y eran piernas largas además, ella medía 1,72.
Era muy maja por cierto y muy guapa, rubia, una media melena corta que no le llegaba a tocar los hombros, una cara armónica, serena, de rasgos clásicos, un rostro demasiado sereno y de líneas definidas y simétricas.
Y era de esas chicas tetudas que esconden esa parte de su cuerpo como un secreto que se adivina, porque llevaba las camisitas siempre cerradas, sin enseñar nada, pero se adivinaban por la forma, por como abultaban bajo la camisita de seda y el sujetador, por el contorno, que esas tetas eran tetazas, pero celosamente escondidas.
Como si ella se complaciera en enseñar sus piernas increíbles pero no sus pechos, como si estuviera más orgullosa y segura de sus piernas que de sus pechos.
Demás está decir que tenía un culo compacto, redondo y potente, muy bien puesto, pues las falditas que usaba eran bastante ceñidas.
Estaba en el sector de marketing como yo y a partir de aquel día, de aquella salida comenzamos a hacernos amigos.
Amigos, si pero yo ya estaba completamente pillado como un adolescente, teníamos muchas cosas en común, la misma edad, 29 años y gustos parecidos, era una chica culta, le gustaba leer y le interesaba el cine.
_Ya verás cuando conozcas a don Ortuño, el dueño de la empresa, menudo personaje_ le dije
_Joder, es que me tenéis asustadilla ya, con eso de que es un personaje el tío_ dijo Marina
_Es que es lo más bizarro que te puedas echar a la cara_ dijo otro de nuestros compañeros de trabajo.
_A mí es que me da tirria, por no decir asco, mira_ dijo Montse
_ ¿Asco?_ dijo Marina
_Es que parece sucio y es tan desaliñado, tan….no sé cómo describirle, ya le verás tú_ dijo Montse, frunciendo la carita.
Cuando nos quedamos solos con Marina, ella volvió a preguntarme.
_ ¿Pero qué es lo que tiene de tan especial ese tío?_ me preguntó, yo la sentía tan cerca de mí, que casi tenía una erección de solo mirarle las piernas y olía siempre de forma exquisita, perfumada, limpia, impecable.
_Es un poco lo que ha dicho Montse, muy desaliñado, desprolijo, usa unos trajes viejos, como de pana marrón y las corbatas desanudadas y el pelo despeinado, los pocos pelos que le quedan en la calva y una barba de varios días, muy descuidada y luego las cosas que dice…_
_ ¿Qué cosas dice? _
_Chorradas, es un tío….. ¿Cómo decirlo? Que se jacta de su propia ignorancia, una vez le escuché decir que la universidad no sirve para nada y que a él jamás se le ocurrió pasar ni cerca de alguna_
_Joder, que raro, siendo el dueño de una empresa de tecnología_
_Bueno, la heredó de su padre_
_ ¿Es muy alto?_ preguntó Marina, me extrañó que pensara en ese detalle.
_Que va, es un enano y bastante rellenito, medirá menos de 1,70 yo creo_
_Me lo imaginaba como un ogro_ dijo ella
_Tiene aspecto de abuelito que se ha quedado viviendo en la calle_
Francisco Menendez Ortuño tenía 69 años y había heredado esa empresa de su padre y de su abuelo, pero había sido hábil en reconvertirla, de una imprenta grafica en una empresa de tecnología de punta, hacía más de treinta y cinco años, tenía el capital, la logística, tenía los contactos y de alguna manera había sido hábil en ver lo que venía en el futuro.
Ese golpe de suerte, esa visión de futuro que le había hecho ganar mucho dinero era el punto central de su vida, volvía una y otra vez a ese momento de clarividencia que era el gran logro de su existencia.
_A principios de los 90 chavales, que lo vi tan claro como el agua, esto era el futuro, chicos y si no me subía a este tren, hala, ahora estaría juntando nabos en el campo_ dijo y golpeó con la palma de la mano un ordenador de nuestro escritorio.
Marina le miraba horrorizada, los brazos cruzados sobre el pecho, cruzada de piernas también, esas hermosas y musculadas piernas y pude notar que el viejo las miraba, era imposible no mirarlas.
Le gustaba enrollarse con nosotros, especialmente con los del equipo de marketing, claro con los del sector más técnico no podía meter baza.
_Vosotros hacéis buen equipo, me gusta el enfoque que le dais a la campaña_ dijo
Había coincidido que solo estábamos Marina y yo, con él.
_Si, es un trabajo de todo el equipo_ dije
Marina miró hacia un punto lejano y luego volvió a mirar al viejo, se la veía azorada y cohibida.
El viejo llevaba uno de esos blazers marrones de pana gastada y un pañuelo blanco en el bolsillo delantero y una camisa a cuadros azules sin corbata, parecía que no se había duchado ni afeitado en varios días, sentado en el escritorio en frente nuestro, con las piernas abiertas y una de ella colgando en el aire, la otra con la punta del pie en el suelo, tenía el rostro abotargado y con los parpados hinchados, yo sabía que le gustaba beber demasiado.
_Pero me doy cuenta que sois vosotros los que cortáis el bacalao ¿Sois pareja? ¿Estáis saliendo?_ dijo con una sonrisa y volvió a mirar las piernas de Marina.
_No, que va, solo compañeros de trabajo_ dijo ella muy seria
_Si estáis follando a mí me parecería muy bien, os lo digo, no tengo problemas con eso, mira, se trabaja mejor y todo_ dijo el viejo
Ella hizo un gesto de desagrado, el viejo lo noto.
_No te ofendas, chica, es lo más normal del mundo_
_No, si ya lo se_ dijo ella, pero vi como se había ruborizado, más de rabia que otra cosa.
_Somos buenos amigos y compartimos……la misma visión del trabajo en equipo_ dije yo
_Pues muy bien…..muy bien, perdona si te he ofendido, Marina, yo soy así, me gusta hablar clarito, sin pelos en la lengua, ya me conocerás_ dijo el viejo y se marchó.
_Pero que viejo idiota_ me dijo Marina, luego.
_ ¿Has visto? Es increíble que sea dueño de semejante empresa, siendo que no sabe nada de nada_
_A veces detrás de un hombre exitoso solo hay un listillo con suerte_ dijo ella
_Y seguramente pocos escrúpulos_ dije yo
_De eso seguro, se le ve que es….turbio…. tenía razón Montse_ dijo ella
_ ¿En qué cosa?:
_Que da un poco de asco_ dijo ella, frunciendo la elegante carita de rasgos tan clásicos, que aun así seguía conservando la compostura.
_Si, puede ser…._ dije
_Por suerte estabas tú hoy, joder Gabriel, me has hecho sentir tan a gusto desde que llegue, gracias tío_ me dijo y tocó mi brazo.
_Es un placer trabajar contigo_ dije y la miré, ella acercó su carita un poco más, sus piernas maravillosas casi rozaban las mías.
_ ¿Bebemos otra?_ dijo sonriendo y alejó su carita y miró al frente y luego giró otra vez hacía mí.
_ ¿Qué miras?_ dijo
_Imagina al viejo si nos viera ahora, con eso que dijo hoy_
_Que tontería, es un viejo machista, no puede entender que haya buen rollo de amistad entre un hombre y una mujer y nada más_ dijo ella, meneando la cabeza.
Joder, yo sentía que cada vez estaba más enamorado de ella y a la vez esa certeza me hacía ser más cauteloso, no quería arriesgar la confianza que ya había ganado.
A partir de ese día el viejo se nos pegó como una lapa, primero trataba de quedarse a solas con nosotros y luego ya nos mandaba a llamar a cualquier hora, para que fuéramos Marina y yo a su oficina, los proyectos de marketing marchaban bien y no es que ella y yo fuéramos los líderes de nada, pero el viejo solo quería estar con nosotros.
Le preguntaba cosas a Marina de su vida privada que eran muy incomodas, donde había estudiado, que hacían sus padres, cosas tontas, incluso le preguntó una vez cuanto medía, que era más alta que él, cosa que era verdad.
_Vosotros sois la hostia, joder, es que se ve que son dos empollones, dos cerebritos, con vosotros aprendo mogollón_ nos decía un día.
_Bueno, pero usted es el que ha tenido la visión de fundar esta empresa_ dije, en plan pelota, lo hacía para aliviar la tensión, pero noté que a Marina no le agradó que me pusiera en ese plan.
El viejo sonrió.
_Mira, Gabriel, yo no he leído un libro en mi vida, a mí no me hacen falta esas cosas, no es algo de lo que me sienta orgulloso pero, soy de los tíos que hacen las cosas, no de los que leen lo que otros hicieron_
_Bueno, leer ensancha la perspectiva, amplia el campo del pensamiento_ dijo Marina, estaba de pie, paradita sobre sus taconazos y joder, esas piernas musculadas, torneadas al rojo vivo, eran algo bestial.
_Hay gente que no lo necesitamos_ dijo el viejo secamente.
_Vale, puede ser…_ dijo ella, no queriendo llevar la contraria.
_Por eso me rodeo de gente inteligente, como vosotros_ dijo él, un poco más condescendiente.
_Pero que viejo imbécil, mira que enorgullecerse de que no ha leído un libro en su vida, hay que ser…..tarado…_dijo ella como encontrando el insulto justo.
Estábamos bebiendo algo luego del trabajo.
_Parece que está obsesionado con nosotros dos, ya en el trabajo alguien me ha comentado algo_ dije
_ ¿Si? ¿Qué dicen?_ dijo ella en un gesto duro, acomodándose el pelo con la mano.
_Que somos las nuevas mascotas del viejo_ dije
_ ¿Por qué las nuevas? ¿Ha tenido otras?_
_No lo sé_ dije
_Bueno, es lo que toca, pero me tiene bastante cansadita, mira si no fuera, que por suerte estás siempre tú en el medio, le denunciaría por acoso_
Me sorprendí de que dijera eso, bastante mosqueada.
_ ¿Si? ¿Por qué lo dices?_ dije
_Joder, Gabriel, ¿No has dado cuenta? ¿Cómo me mira las piernas? Es un viejo baboso, asqueroso_ dijo ella
_Pero qué cabrón_ dije.
Pero a la vez que estaba celoso y un poco cabreado, pensé que mirarle las piernas era lo que hacía todo el mundo en la oficina y es que las faldas que Marina llevaba era demasiado cortas, esos muslos musculados, como ceñían su culo duro y redondeado, ella parecía cada vez más potente además, sabía qué hacía clases de zumba y gimnasio todos los días.
Y luego resultó que un día el viejo me llama a su oficina.
_Pasa, Gabriel, anda, que gusto verte, chico ¿Cómo estás?_ me dijo
_Bien, muy bien_ dije, su presencia me cohibía
_Siéntate, mira, hay algo que quería comentarte, pero esto debe quedar estrictamente entre nosotros, top secret _ dijo, con su cara libidinosa y de recién levantado de la cama.
_Vale_ dije
_Esta chica, la nueva, Marina ¿estás saliendo con ella? ¿Te la estás tirando?_
Me quedé petrificado.
_La verdad, señor Ortuño……_
_Llámame Paco, chaval_
_La verdad señor Ortuño, Paco….no creo que este obligado a contarle algo….tan íntimo_ dije
_Venga, no lo tomes así, si te la estás tirando, vale, bien por ti, ya te digo por mí no hay problema, sino, que yo creo que no, es que te ha cogido cariño, como amigo, pero en fin me gustaría saberlo, eso es todo_ dijo
Me sentí un poco humillado, pero a la vez sentí que estaba obligado a decir algo.
_No somos novios, no ha sucedido nada entre nosotros, solo amigos_ dije
_Me lo suponía_ dijo él tocándose la punta del zapato, barato, con suela de goma, con la mano.
_ ¿Si? ¿Por qué?_ dije
_ Que buena está la tía ¿No? Esas piernas que tiene, más buena no puede estar, joder, lo que daría yo por….._ dijo
Me le quedé mirando.
_Anda, chico, vuelve al trabajo_ dijo él, sin sonreír, con un gesto duro.
Me había sorprendido, todo, que se franqueara así conmigo y por otro lado el que hubiese hablado de ese modo refiriéndose a Marina. Pensé en contárselo a ella, pero finalmente no lo hice y unos días más tarde sucedió lo de la invitación.
El viejo nos mandó a llamar.
_ ¿Qué es lo que querrá ahora?_ dijo Marina, ella seguía sin cortarse un pelo con las falditas, era muy rubia pero se ve que había comenzado a coger color en las piernas, ahora ligeramente bronceadas.
_Pasad, chicos, ya me iba pero os quería decir algo ¿Tenéis planes para el fin de semana? Me gustaría invitaros a un retiro de trabajo, quiero saber todo sobre la nueva campaña y tomar una decisión final, será en mi casa de Toledo_ dijo esto atropelladamente, de pie, en verdad estaba por salir.
_ ¿Es una invitación o…..?_ comenzó a decir Marina
_Es fuera del horario de trabajo, pero se os compensará, claro…._ dijo el viejo
_ ¿Este fin de semana?_ dije
_El viernes os pasó a recoger por aquí y el domingo por la noche os traigo de vuelta_
_ ¿Solo nosotros?_ dijo ella, se la veía azorada, el viejo nos arrollaba con sus locuras.
_Solo vosotros, sabéis que sois mi parejilla favorita_ dijo él
No pudimos responderle, nos había dejado sin palabras.
_Bueno, debo marcharme ahora, el viernes os doy asueto, os recojo aquí a las diez de la mañana_ dijo el viejo y se marchó con su traje desaliñado y arrugado de siempre.
_Es muy raro todo esto ¿no?_ dijo ella
_Bueno, él suele hacer estos retiros de trabajo_ dije, creo que alguien me había comentado algo parecido.
_Yo no sé si debemos aceptar_ dijo ella
_Bueno, no te preocupes yo estaré contigo_ dije
_Si, lo sé, Gabriel, joder, eres un encanto, si no estuvieras tú no sé lo que haría_ dijo
De pronto la idea de pasar todo un fin de semana con Marina comenzó a parecerme una idea cojonuda, pensé que sería el momento ideal para que algo sucediera, yo de algún modo sería su héroe protector si el viejo intentaba algo fuera de lugar.
Hablé con uno de mis compañeros de trabajo y me dijo que si, que una vez habían hecho un retiro de trabajo en esa casa de Toledo, pero que él no había ido.
Ese viernes estábamos allí en la puerta de la empresa, yo con un bolso y Marina con una maleta carry on, con ruedecillas y una falda de color negra y una camisa blanca, que se anudaba en el vientre como un detalle más informal que la ropa de trabajo, zapatitos de tacón con la presilla sujetando el fino tobillo.
Una vez más admiré lo bien hechas que estaban sus piernas y esta vez la camisita con un botón desabrochado insinuaba lo que todos sospechábamos, tenía unas buenas tetazas, bastante más grandes de lo que se insinuaban y su corta melena rubia y su cara de líneas clásicas y rectas.
_No sabía cómo vestirme ni que ropa traer, te digo la verdad estoy bastante nerviosa_ me dijo
_No te preocupes, lo llevaremos bien, solo serán dos noches_ dije
_Luego de esto tú y yo Gabriel debemos hablar ¿no?_ dijo ella
_ ¿Si? ¿De qué quieres que hablemos?_ dije
_Yo hace ocho meses que he roto con mi novio, mi ex novio fue una relación muy larga, sabes y todavía lo estoy encajando_
_Ocho meses es mucho tiempo_ dije
_Estuve cinco años con él_ me dijo.
_Es bastante tiempo_
_Tú me has hecho sentir muy bien en este tiempo, gracias, tío_ dijo y me tocó un brazo, como solía hacer, la miré
¿Marina había querido decirme algo con eso?
En eso sonó un claxon y vimos un gran cochazo aparcar frente a nosotros.
Vimos aparecer la cabezota del viejo, con sus pelos blancos y raleados flotando sobre la calva.
_Subid, tu Marina, ven adelante y tu chico ve atrás…_dijo el viejo
No me gustó eso de ir en el asiento trasero, pero abrí la puerta a Marina y ella subió al coche con un elástico paso y pude entrever la mirada del viejo sobre la torneada y larga pierna de ella, metí las maletas en el asiento trasero y me acomodé yo.
Vi como ella se ajustaba el cinturón de seguridad y el coche arrancó.
Era una especie de nave espacial, nunca había estado dentro de un coche parecido, yo ni siquiera tengo uno y no le doy importancia a los coches.
_ ¿Qué coche es este?_ dijo ella
_Un BMW XM_ dijo el viejo
_Este coche debe salir más de 100.000 euros ¿verdad?_ dijo ella
_133000 euracos para ser exactos, pero con los coches me pasa como con las mujeres, me aburro de prisa_ dijo el viejo, íbamos a bastante velocidad y me dio una sensación de inseguridad ir por la carretera con este hombre ya mayor conduciendo semejante máquina.
_ ¿Te gustan los coches?_ preguntó al viejo a Marina
_ Como a cualquiera, si, algunos son bonitos, este es bonito_ dijo ella
_Los detalles del interior en madera están muy bien_ dije, no sé por qué me salían esos comentarios en plan pelota, no podía evitarlo.
Pensé que el viejo se estaría poniendo las botas de mirarle las piernas a Marina.
El viejo eligió la música del viaje sin preguntarnos, mucho rock clásico, Credence y Rod Stewart entre otros.
Llegamos a Toledo y luego cogimos un camino arbolado y subimos unas laderas y llegamos a una casa, totalmente construida en madera, muy grande.
_Esta es mi cabañita, mi refugio de la montaña_ dijo el viejo
La casa era muy amplia, no era una cabañita a pesar de ser de madera.
_Yo misma la construí_ decía el viejo, mientras nos la enseñaba.
No tenía dudas de que eso era mentira.
Marina parecía bastante impresionada.
_Os he puesto las habitaciones juntas, la mía está al otro lado de la casa, cruzando la cocina y la sala_ nos dijo.
Otra vez renacieron mis esperanzas de que algo podía suceder con Marina, más teniendo en cuenta lo que ella me había dicho por la mitad antes de que llegara el viejo.
_ Habéis traído traje de baño, ¿verdad?_ dijo él
_No…_ dijo ella, ya en la puerta de la habitación
_Lo primero luego de un viaje por carretera es el piscinazo, luego almorzamos, la piscina está por allí_ dijo el viejo y señaló hacía algún lugar.
_No sabíamos que debíamos traer bañador_ dije
_Tenéis bañadores sobre las camas, yo estoy en todo, chicos_ dijo el viejo y se marchó.
_ ¿Qué vas a hacer tú?_ dijo ella
_Creo que no tenemos opción, después de todo hace, calor, no estará mal la piscina ¿no?_
_Joder, es que yo no me creo todo esto_ dijo ella
_No debimos haber venido, nos va a tener de un lado para otro todo el tiempo_ agregó, frotándose el cuellito
_Bueno, si se pone muy pesado ponemos una excusa y nos marchamos_ dije yo
Entramos cada uno en su habitación, todo estaba acondicionado como un hotel de lujo, las toallas sobre la cama al lado de un bañador color azul.
Me desnudé, me puse el bañador.
Entonces golpearon a mi puerta.
_Gabriel, puedo entrar_ dijo ella, abrí la puerta y allí estaba, maldito viejo hijo de puta, ella llevaba un bikini tanga que al verla casi muero allí mismo, la parte delantera se sujetaba por detrás con un lazo y ella venía a pedirme que se lo anudará.
_Esto es todo muy raro, si no estuvieras tú, saldría corriendo, mira_ dijo ella, mientras le anudaba el bikini no podía dejar de mirarle el culo, el tanga se perdía entre sus nalgas, redondas, tersas, tenía un pedazo de culo haciendo juego con sus piernas increíbles.
A pesar de no llevar tacones sus piernas seguían siendo brutales, tenía un cuerpazo, la cintura pequeña y los pechos confirmaban todo, el secreto mejor guardado de Marina, eran unas tetazas del infierno y el bikini era muy pequeño, tanto el tanga como el sujetador.
_Joder, te cuidas, mucho, estás muy fuerte, tú_ dijo ella y volvió a tocarme un brazo, sentí mi polla dar un respingo dentro del bañador
Si, había ido mucha al gimnasio ese invierno.
_Gracias, tú también estás muy bien_ dije
_Gracias, lo que debe ser ese viejo en bañador ¿te imaginas?_ dijo ella
Sonreí, había querido impresionarnos con el coche y con la casa, pero su falta de estado físico sería evidente frente a nosotros, así que me sentí más confiado.
_ ¿Ha señalado por aquí?_ dijo Marina, ella llevaba unas chanclas y yo también, los deditos de sus pies eran delicados y pequeños.
_Creo que si_ dije, un sendero de lajas iba hasta un jardín, por detrás de la cocina, vimos la piscina de muy buen tamaño, unas sombrillas y sobre una tumbona el cuerpo obeso y rechoncho del viejo, entreví su gran panza sebosa.
Nos acercamos, se escuchaba el correr del agua fresca en el pleno mediodía.
El viejo se levantó de la tumbona.
_A veros mi parejilla_ dijo se puso en pie y entonces lo vi yo a él.
La panza obscena, el cuerpo seboso y bastante peludo, cano, las piernas gruesas y llevaba una bañador extraño, una especie de sunga brasileño, y se le marcaba un abultado paquete y a menos que se lo hubiese rellenado con algo, era evidente que tenía un pollón descomunal allí entre las piernas.
_Pero que guapos estáis los dos, carne de gimnasio y juventud_ dijo él con una sonrisa.
Miré a Marina y estaba completamente cortada, seguramente había visto lo mismo que yo, pensé que el viejo era tan idiota que bien se podría haber rellenado el bañador ese con algodón.
_Ahí tenéis unos mariscos y unas birritas_ dijo señalando la mesa y luego se arrojó al agua.
Yo tenía hambre así que me acerqué a la mesa, cogí una gamba y me serví un poco de cerveza.
_Que viejo más idiota_ dijo ella en mi oído
Estaba muy próxima a mí y pude sentir su olor y su perfume.
_ ¿Quieres cerveza?_ dije, me daba corte estar hablando de él estando tan cerca, aunque ahora estaba nadando el cabrón.
_Se debe haber rellenado con algo ahí abajo, que idiota_ volvió a decir ella, vi que Marina tenía el rostro arrebatado y rojo de vergüenza, sus tetazas oscilaron, tenía el vientre plano y ejercitado y sus muslos eran tan musculados y carnosos que cortaban el aliento.
_Venid al agua chicos, no os perdáis esto_ dijo él, no iba a darnos tregua el maldito, estábamos en sus manos.
Nos metimos en el agua también, nadamos un poco.
_Joder, se está bien aquí ¿No?_ dijo el viejo
Marina tenía el pelo mojado, ya, su cara quedaba más guapa aún con el pelo empapado.
_Si, mola mucho esto, ¿hace mucho que compro esta casa?_ dijo ella
_Yo mismo la construí, hace unos diez años, después de que murió mi segunda mujer, era hora de comenzar de nuevo_ dijo el viejo
_Oh, lo siento_ dijo ella y se irguió un poco y asomaron sus tetazas empapadas, y se le transparentaban los pezones, ella volvió a sumergirse otro poco.
_Ya está, la vida te da oportunidades, siempre, perdida y oportunidad, eso es todo_ dijo el viejo, le odie en ese momento, porque Marina pareció mirarle con menos odio y yo sabía que era todo una monserga sin sentido que el mismo viejo había escuchado por ahí.
_Si, es verdad…_ dijo ella
El viejo salió del agua, miré el sunga mojado también se transparentaba bastante, no era relleno lo que llevaba ahí, era un pedazo de polla, delineado por la fina tela, hasta se veía la cabeza de la verga y la forma en cómo se movía de un lado a otro como un gato muerto metido allí dentro de la tela.
Vi como Marina miraba para otro lado y volvía a sumergirse, las nalgas compactas y firmes emergieron por un momento como los lomos de una ballena, el viejo intercambió una mirada cómplice conmigo mientras se secaba con una toalla.
Luego comimos esos mariscos y bebimos cerveza fría y luego el viejo nos dijo que dormiría una siesta.
Marina también me dijo que estaba un poco cansada y dormiría un poco.
Fuimos a nuestras habitaciones.
_Oye, Gabriel, cuando despierte de la siesta, te llamo ¿vale?, no quiero quedarme sola con él_ dijo ella
_Si, tú tranquilla_
_Que viejo tan idiota ¿no?_ volvió a decirme, llevaba una toalla alrededor de la cintura y así con esa especie de falda sus piernas lucían tan espectaculares como cuando llevaba mini falda.
_ ¿Por qué lo dices?_ dije
_Traernos hasta aquí para que le veamos el coche, la casa y la polla que se carga, por mí como si le midiera un metro_ dijo ella con rabia contenida.
_Joder, que guapa eres cuando te pones así_ dije.
Intenté besarla, mis labios tocaron los suyos.
_No Gabriel, espera, todavía no_ dijo ella y me apartó con la manita en mi pecho
_Vale_
_No voy a poder lidiar con los dos, hijo, con ese viejo verde y contigo_ dijo ella con cierto reproche.
_Vale, perdona_
_Durmamos un poco y luego hablamos_ dijo ella
Iba a entrar en mi cuarto.
_Gabriel_ dijo ella, en el marco de la puerta.
_ ¿Que?_
_Tú también me gustas, pero tenme un pelín de paciencia_ estaba muy guapa, con su pelo todavía húmedo
_Cuenta con ello_ dijo y cogí su manita.
Luego entramos cada uno en su cuarto.
Yo me recosté en la cama y cerré los ojos, pero la visión del cuerpo espectacular de Marina me obnubilaba la mente. Era un cuerpo de amazona, firme, musculado, acostumbrado a hacer mucho deporte, noté que nadaba muy bien también, un cuerpo potente y exquisito a la vez.
Su cara de rubia, clásica, un poco fría y distante no hacía del juego del todo con ese cuerpazo de guerrera espartana.
Y luego ese puto viejo, que cabrón, montar semejante paripé para enseñar su pollón.
Entonces comencé a tocarme la polla, tu también me gustas, había dicho ella, joder, tal vez esta misma noche, joder, y acabé por correrme en la soledad de ese cuarto ajeno, como el de un hotel, había un televisor, lo encendí, pero al rato me dormí.
Cuando desperté, ya era muy tarde, eran casi las cinco de la tarde, había dormido dos horas.
Me vestí, me puse una camisa y unos pantalones y descalzo, salí al pasillo y golpeé la puerta de la habitación de Marina.
Nadie respondió, volví a intentar, me parecía raro que si ella se hubiera despertado no me hubiese llamado, abrí la puerta, temerariamente, pero no había nadie allí.
Es más, la cama lucia como si ella ni siquiera se hubiera acostado.
Llegué hasta la sala, tenía una estufa a leña, con piedra alrededor de la madera y varios sofás y unos grandes ventanales que daban al exterior, vi el BMW del viejo sobre la entrada de grava y entonces algo extraño me llamó la atención, unas chanclas, una al costado del sofá y la otra un poco más allá, eran las chanclas que ella había usado en la piscina.
Fui hasta la piscina, no había nadie allí tampoco, comencé a preocuparme, pero sin saber por qué debía estar preocupado.
Y luego recordé que el viejo había dicho que su habitación estaba del otro lado de la casa, recorrí un largo pasillo, había varias puertas cerradas, una habitación abierta, en ella había una vitrina, con armas, escopetas de caza y algunos rifles y unos sillones de cuero y salí otra vez a ese pasillo y escuché un sonido como el rechinar de un mueble o de una cama y caminé descalzo por ese pasillo y mis pies se enredaron con algo, era un trozo de tela.
Estaba un poco oscuro y al principio no vi bien de que se trataba, lo levanté del suelo y me quedé pasmado, era el sujetador del bikini, el que yo mismo había ayudado a anudar en la espalda de Marina.
Y luego escuché un gemido, ahogado, pero claro, nítido y luego me acerqué a la puerta que quedaba y pegué un oído en ella y escuché, un gemido ahogado como el anterior y otro y un sonido como de chupeteo y un nuevo gemido ¿femenino?
_Oh!......._
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