
La claridad de la luz que se prendió me despertó, como todas las mañanas mi marido se levanta y cree que nadie más debe seguir durmiendo, en ese momento lo detesto, es tan desconsiderado. Lo observé vistiéndose, no necesito saber la hora, sé que son las 6.05 am, todos los días es lo mismo, lo cotidiano, lo previsible. “Amor, ¿la camisa azul la lavaste?” me pregunta, media dormida contesto “está en el placard…”; “no la encuentro” dijo él; demala manera le digo “en la punta ahí está, fijáte”, pensé en agregar un insulto suave, pero era muy temprano. Se la puso, ya quiero que se vaya, sale de la pieza y regresa a darme un beso en la frente. Le regalo una media sonrisa fingida y se va. Tengo un ratito más para quedarme en la cama, pero ésta situación ya me despierta, es una desconsideración de su parte que ya no la discuto más, solo la soporto.
Quedo dando vueltas en la cama, trato de dormir y no puedo. Miro el reloj 6.15, cierro los ojos, estoy inquieta, pasaron minutos que parecen eternos, vuelvo a mirar 6.20, no tiene sentido seguir en la cama, me levanto, voy al baño a lavarme los dientes y la cara. Allí me descubro en el espejo y lo noto: mis dos pezones irreverentes sobresalen de la tela de la remera que uso para dormir, como dos timbres que desean ser tocados. Esa es mi inquietud, me levanté excitada. Me observo, una media sonrisa se me dibuja en la cara.

Tengo 40 años, hijos, soy ama de casa, vivo en una ciudad pequeña de Uruguay y estoy felizmente casada. Aunque esto último es solo una verdad a medias. Amo a mi esposo, amo a mi familia, quiero la realidad y estabilidad que vivo, tengo casa, auto, no me falta nada; pero …deseo otra cosa, añoro mi yo de otro tiempo. Mi marido me cumple, me coge, me hace acabar casi siempre, pero ya no me moviliza, ya no enciende la llama. Las mujeres entenderán de que hablo, no se trata de amor, es otra cosa. Buscando eso que me falta es que llegué a Poringa! y entre buenas y malas experiencias encontré lo que buscaba. Esto que les cuento y que escribe @TodoPensamientos es lo que me pasó una de esas mañanas.
Salí del baño, fui al teléfono, entré a P!, busqué en el chat y le dije solo “Holi” a las 6.35 de la mañana; sé que no recibiré una respuesta inmediata, pero sí en unos cuantos minutos. Él conoce el juego, sabe cómo hacerlo, él toca mis puntos exactos para darme placer; no sé cómo lo hace, pero lo hace, con solo una oración me puedo transformar en SU PUTA. Sí, aunque suene mal; la ama de casa, la madre de familia, la esposa fiel; se convierte en una hembra desesperada que hace locuras por calentura. Al principio me costó aceptarlo, porque había jugado con otros, pero “este” era distinto. Intenté ignorarlo, lo engañé, lo dejé plantado, me fui, borré mi cuenta; pero sola volví a él, no puedo dejarlo. Él me recibió, me comprendió, me hizo advertencias y sin darnos cuenta ya estábamos excitándonos de nuevo.
Seguí con mis tareas matutinas. La lucha de todas las mañanas: desperté a mis hijos para que vayan a la escuela; luego fui a preparar el desayuno; mientras volvía a mi pieza a vestirme. Calza, top, zapatillas y arriba una remera larga que cubra todo; casi lista para ir al gimnasio después de llevarlos. Volví a la cocina de pasada pegué un par de gritos para que se apuren, llegaron semidormidos y vestidos a sentarse a la mesa del comedor, el desayuno estaba servido. Desde el pasaplatos de la cocina los observé, miré el celular 7.16, abrí P! y vi su mensaje:
Él – Hola. Me levantéc on ganas de vos
Mi reacción fue automática: sentí una satisfacción interna, mi estado de ánimo cambió y mis tetas se endurecieron junto con mis pezones. Miré a mis hijos, desayunaban.
Él - quiero mandarte un mensaje mientras tus hijos desayunan.
El muy hijo de puta parecía que sabía lo que estaba ocurriendo, eso me provocó una mezcla de temor y excitación, estaba allí era real; conocía la escena.
Yo - ¿A ver? -respondí.
Él - Andá al baño yo entro por atrás, te espero. ¡Andá ya!.-escribió con tono imperativo.

El juego se había iniciado, un cosquilleo me subió por todo el cuerpo. El rol, la fantasía, la calentura, extrañaba eso, lo anhelaba desde que me levanté y él lo había sentido; a cientos de kilómetros había percibido mi excitación; él, un extraño a quien apenas conozco por fotos; él, con quien sueño y me masturbo sin decírselo; no lo podía creer. Miré a mis hijos y como una autómata salí apresurada hacia el baño, con el celular en la mano. Entré, cerré la puerta con llave, no prendí la luz solo ingresaban las primeras luces de la mañana por la ventana; leí el celular una sucesión de mensajes decían:
Él- entramos juntos, te parto la boca de un beso y te arrincono contra la puerta y empiezo a besarte, a toquetearte, te aprieto las tetas por debajo de la remera y te hago sentir mi verga dura. ¿La sentís?
Me tiré hacia atrás contra la pared, me miré en penumbras en el espejo, mi rostro había cambiado, no estaba allí la esposa y madre, estab ala hembra. Bajé mi mano hacia la entrepierna, tenía la concha mojada...empapada. Pensé: “hijo de mil puta, no podés ponerme así, te odio” volví a mirar la pantalla:
Él- te levanto la remera, te tomo de las muñecas, levanto tus brazos con una mano y te empiezo a chupar las tetas, gemís despacito como una puta, se te nota la calentura en la piel.
yo- mmm…estas recaliente. Apuráte que tengo que llevar a los chicos a la escuela.
Él- Te vas a ir cogída, hoy no vas a ver porno -me dice y agrega graficando lo que fantaseamos- te muerdo los pezones.
Yo- ahhhggggg….
El- te doy vuelta y te bajo la calza, tu culo queda a midisposición
Yo- Ayyy hdp.
Él- Calláte que van a escuchar, me agacho te separo los cachetes y te chupo el culo. Doy dos pasos para atrás, me bajo el pantalón, te agarro de la cabeza, te hago arrodillar y chupar mi pija, mmmmm........que caliente está tu boca putita. ¿querías pija? así, así tragála toda. Hay putita como me gusta cogerte la boca.
Una catarata de mensajes inunda mi pantalla, él está caliente, me quiere coger ya, quiere que vaya cogída a llevar a los chicos, a mí me encanta. Apoyo el celular en el botiquín, para dejar mis manos libres y comienzo a tocarme: mi dedos suben por el costado de mi cuerpo hacia mis pechos, los amasan con ternura y firmeza, levanto el top, me aprieto los pezones y me provoco un leve gemido, saco una mano y la llevo a mi boca, chupo mis dedos como si le chupara la pija, la babeo toda, voy hacia mi concha, me bajo la calza y con la urgencia que él me transmite me ensarto los dedos, sin pensarlo. Mi cajeta esta caliente, mojada, dispuesta. Miro mi cara en el espejo, me gusto, allí está: la hembra, la puta, la mujer deseada, la que se entrega a un macho, la que quiere ser cogída de verdad, no por compromiso.

Como si hubiera una conexión invisible, él escribe:
Él- te paras, me das la espalda, te hago poner frente al espejo. Estas con la remera arriba y la calza abajo toda despeinada, con cara de deseo, de calentura, de hacer algo rápido. Sin perder tiempo te la meto de una en la concha.
Yo- ahhhhh……
Solo eso puedo contestar. Estoy en el baño con la calza por las rodillas, el top en el cuello y mordiendo la remera para que no se baje, mientras, me meto dos dedos en la concha y me aprieto los pezones. Así me miro en el espejo, allí está la puta, salió de adentro, esa que se siente viva, esa hembra que calienta machos y que a la vez se calienta y goza con el juego sexual, que le permite ser infiel de mente, sin serlo de cuerpo.
Como una ráfaga de su calentura los mensajes llegan, estamos en la fantasía, él lo sabe, los breves monosílabos que expreso alcanzan para que sepa lo que estoy haciéndome y lo que me producen sus palabras.
Él- te la meto de una a fondo, gemís fuerte, te tapo la boca y te sigo cogiendo sin piedad. Te digo al oído: “puta esto querías porque yo te quiero coger y no lo hicimos en toda la semana"
Yo- hay …hijo de puta
Él- te la ensarto a fondo volvés a gemir. Tenés la concha que hierve, me quemás la pija, los pezones durísimos, te miras y ves la trola que está dentro tuyo, ensartada por tu macho. Mientras te cojo la concha te meto el dedo en el culo, abrís grande los ojos y gemís… ahhhh.....

Cuando leo esto, como si él tuviera un mando a distancia sobre mí, mi mano abandona mis tetas y comienza a jugar con el agujero de mi culo y me meto la primera falange de mi dedo. Siento el placer de los dos orificios ocupados. Ya no pienso, solo gozo, el orgasmo empieza a gestarse.
- "Mamá está todo bien? vamos que se hace tarde. -Escucho del otro lado de la puerta.
Vuelvo a la realidad, son las 7.29, han pasado pocos minutos del juego. “Un rapidin” como él había prometido. Pero sin orgasmo. Enojada contesto: “voy, vayan abriendo la puerta de la cochera”. Me arreglo un poco, como puedo me subo la calza, tengo la concha empapada, me bajo la remera, no va a tapar la marca de humedad que atravesará mis piernas. Salgo del baño, tomo un buzo y me lo ato en la cintura y voy hacia el auto. Los chicos están allí, todos atrás y el celular en el asiento del acompañante, como si quisiera que él esté allí.
Vamos hacia el Colegio, en los dos semáforos que hay de camino reviso el celular, lo leo apurada y a escondidas, no cerré P!, tengo una calentura, una urgencia entre mis piernas, siento la concha mojada. Que bien que traje el buzo para taparme. Leo:
Él- te das vuelta y me pedís: "metémela en el culo que quiero llevar tu leche adentro toda la mañana". Doy un paso atrás y te separás los cachetes del culo y te apoyo la cabeza, te duele, no entra; como desesperada agarrás una crema del botiquín te la ponés en la mano y me embadurnás la pija "metéla hijo de puta, por favor, que la necesito adentro". Yasí con la pija embadurnada de crema entra la cabeza, luego el tronco y finalmente sentís los huevos pegándote en la concha
Avanzo, llego al segundo semáforo y vuelvo a leer:
Él- me apretás la verga y te digo "hija de puta me querés hacer acabar rápido”. "Si....que me tengo que ir, dame ya tu leche y andáte" me decís mientras te tocás la concha y te pajeás, allí mismo acabás y yo acabo, llenándote el culo de leche. Me empujás, te levantás la ropa, fruncís el culo para sentir la leche adentro, me agarrás de la cara, medas un beso y me decís: "esperá que salgamos y después andáte...gracias".

Cuando llegué a la escuela, casi tiro a los chicos, bajaron del auto, me quedé mirando como ingresaban al establecimiento y me invadió un estado de relajación completo, al fin estaba sola a pesar de estar en medio del bullicio del ingreso escolar. Apoyé mi cuerpo por completo en el asiento, cerré los ojos, y allí sentí como se producía. Cada centímetro de mi cuerpo lo percibía, mis pechos como rocas, mis pezones como picos, mi abdomen endurecido, se estiraron la punta de mis pies, apreté el volante con ambas manos y tuve ese orgasmo contenido desde mi casa. Mi mente estaba en blanco, solo era cuerpo.
Tac, tac, tac…!!! Tres golpes en el vidrio de mi puerta interrumpen mi trance placentero. Abro los ojos, miro y veo a una mami. Bajo el vidrio, me pregunta no sé qué cosa, yo no bajo del auto, solo la miro y mi mente está en otro lado; está en su pija, en su cuerpo, siento mi concha empapada, mis pezones duros, necesito ya volver a descargarme, con tranquilidad, es casi una obligación para mi cuerpo. Solo le contesto: “lo charlamos en el chat de mamis”, saludo y vuelvo a casa, no al gimnasio, a mi casa.
CONTINUARÁ…
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