Desde hace un tiempo tengo una vecina que se mudo al apartamento de arriba, que es un fuego, tremenda pendeja. Cuando digo tremenda, no solamente por lo buena que está, sino por lo provocadora.
Por lo que supe vive sola por el fallecimiento de su padre, heredó una buena cantidad de guita, que le permite vivir decentemente, por lo que aún continúa trabajando.
Cada fin de semana me la cruzo en el pasillo, siempre vestida con un short que se le nota desde las piernas hasta el inicio de las nalgas. Con un top apretado que le junta las tetas.
"Vecino, cómo está?", hablándome de usted, hasta que un día entre chiste y chiste le pregunté, por qué me decía usted. Me dijo que era porque me notaba más grande que ella, si, ella tiene 19, nos llevamos diez años. Pero ese trato lo que hacía era calentarme la cabeza y la verga.
Un día, siento que golpean mi puerta. Yo me estaba terminando de bañar, entonces me puse una toalla y fui a la puerta. Era ella diciéndome con forzada vergüenza (cómo Emilia diciendo chocolate de leche), si podía alcanzarle algo que se cayó desde su ventana a mi patio.
Le dije que si, que pasara y se sentara en el sillón. Cuando fui al patio, era ropa interior de ella que había caído. Específicamente una tanga de color rojo.
"Ay que vergüenza vecino, muchas gracias". Mientras se paraba para agarrar la tanga. En ese movimiento que se levantó, pude ver como rebotaban sus tetas y un pezon se empezaba a dejar a ver. Recordemos que estaba envuelto en una toalla, por lo que se me empezó a parar muy fuerte y eso se notaba.
En modo muy Emilia, dice "Espero que no se me caiga más nada para tu lado". Mientras intenta acomodarse el top que lo único que hacía era descubrir más sus pezones.
En ese instante, la quedo mirando, me río, y le digo "A vos te gusta provocar, te vas a tener que aguantar". Ahí ella se empezó a reir y cuando arremetí a comerle la boca, ella se dejó y me empezó a tocar la pija por encima de la toalla.
Se agachó rápidamente para chuparme la pija, con unos movimientos de desespero, escupidas y gargantas profundas. "Estás re bueno, vecino, y tenés tremenda verga", mientras se golpeaba su cara y yo intentaba sacarle el top para verle mejor las tetas.
La muy puta me decía que hacía dos semanas que no garchaba, lo cuál en mi promedio era normal, pero ella estaba sedienta de verga. Al punto que el desespero fue tal, que apenas le bajé el short y estaba sin ropa interior, me pidió que la cogiera.
Sentía su concha algo abierta, porque de seguro se la cogieron varias vergas, pero ella hacia fuerza con sus paredes internas de la concha. ¿Te gusta esto? Me decía mientras se reía, y se la ponía sin forro.
Luego de cogerla en cuatro, se me sentó arriba y empezó a cabalgar mientras esas tetas no paraban de moverse. Hasta que en un momento debido a su peso y altura, pude cogerla en el aire y darle con más fuerza. "Me estás abriendo toda hijo de puta" mientras sollozaba, eso no hacia más que apurar mi acabada.
No aguanté mucho más y le llené la concha de leche. Cuando ella pensó que no tenía más semen para darle, apenas se la saco y ella empezó a jugar con su boca y lengua en la punta de mi pene para sacarme el último jugo. Sin pensar que de lo caliente que estaba, volví a acabar un poco más.
Luego de charlar un rato, la muy hija de puta me dice "Me encanto coger contigo, la verdad que coges muy bien, mucho mejor que mi novio."
Le digo algo enojado "¿Cómo novio?". Se rió de manera infantil mientras se llevaba un dedo a la boca diciendo "Si, si, hoy me visita por primera vez, estaba trabajando en el espejo exterior". No tuve otra reacción que reírme, abrirle la puerta y decirle "Hasta el próximo viaje de tu novio".
Por lo que supe vive sola por el fallecimiento de su padre, heredó una buena cantidad de guita, que le permite vivir decentemente, por lo que aún continúa trabajando.
Cada fin de semana me la cruzo en el pasillo, siempre vestida con un short que se le nota desde las piernas hasta el inicio de las nalgas. Con un top apretado que le junta las tetas.
"Vecino, cómo está?", hablándome de usted, hasta que un día entre chiste y chiste le pregunté, por qué me decía usted. Me dijo que era porque me notaba más grande que ella, si, ella tiene 19, nos llevamos diez años. Pero ese trato lo que hacía era calentarme la cabeza y la verga.
Un día, siento que golpean mi puerta. Yo me estaba terminando de bañar, entonces me puse una toalla y fui a la puerta. Era ella diciéndome con forzada vergüenza (cómo Emilia diciendo chocolate de leche), si podía alcanzarle algo que se cayó desde su ventana a mi patio.
Le dije que si, que pasara y se sentara en el sillón. Cuando fui al patio, era ropa interior de ella que había caído. Específicamente una tanga de color rojo.
"Ay que vergüenza vecino, muchas gracias". Mientras se paraba para agarrar la tanga. En ese movimiento que se levantó, pude ver como rebotaban sus tetas y un pezon se empezaba a dejar a ver. Recordemos que estaba envuelto en una toalla, por lo que se me empezó a parar muy fuerte y eso se notaba.
En modo muy Emilia, dice "Espero que no se me caiga más nada para tu lado". Mientras intenta acomodarse el top que lo único que hacía era descubrir más sus pezones.
En ese instante, la quedo mirando, me río, y le digo "A vos te gusta provocar, te vas a tener que aguantar". Ahí ella se empezó a reir y cuando arremetí a comerle la boca, ella se dejó y me empezó a tocar la pija por encima de la toalla.
Se agachó rápidamente para chuparme la pija, con unos movimientos de desespero, escupidas y gargantas profundas. "Estás re bueno, vecino, y tenés tremenda verga", mientras se golpeaba su cara y yo intentaba sacarle el top para verle mejor las tetas.
La muy puta me decía que hacía dos semanas que no garchaba, lo cuál en mi promedio era normal, pero ella estaba sedienta de verga. Al punto que el desespero fue tal, que apenas le bajé el short y estaba sin ropa interior, me pidió que la cogiera.
Sentía su concha algo abierta, porque de seguro se la cogieron varias vergas, pero ella hacia fuerza con sus paredes internas de la concha. ¿Te gusta esto? Me decía mientras se reía, y se la ponía sin forro.
Luego de cogerla en cuatro, se me sentó arriba y empezó a cabalgar mientras esas tetas no paraban de moverse. Hasta que en un momento debido a su peso y altura, pude cogerla en el aire y darle con más fuerza. "Me estás abriendo toda hijo de puta" mientras sollozaba, eso no hacia más que apurar mi acabada.
No aguanté mucho más y le llené la concha de leche. Cuando ella pensó que no tenía más semen para darle, apenas se la saco y ella empezó a jugar con su boca y lengua en la punta de mi pene para sacarme el último jugo. Sin pensar que de lo caliente que estaba, volví a acabar un poco más.
Luego de charlar un rato, la muy hija de puta me dice "Me encanto coger contigo, la verdad que coges muy bien, mucho mejor que mi novio."
Le digo algo enojado "¿Cómo novio?". Se rió de manera infantil mientras se llevaba un dedo a la boca diciendo "Si, si, hoy me visita por primera vez, estaba trabajando en el espejo exterior". No tuve otra reacción que reírme, abrirle la puerta y decirle "Hasta el próximo viaje de tu novio".
0 comentarios - Le gustaba provocar y no aguantó. Se llevó toda mi leche.