Una noche que no estaba planeada
Habíamos pasado semanas bastante complicadas. Entre discusiones, distancia y todo lo que había quedado sin decir, ninguno de los dos sabía exactamente qué iba a pasar con nosotros.
Pero esa noche nos volvimos a encontrar.
Al principio fue raro. Nos mirábamos como si los dos estuviéramos esperando que el otro diera el primer paso. Ella sonrió apenas, y yo entendí que todavía había algo ahí.
—¿Qué mirás? —me preguntó, haciéndose la distraída.
—A vos… hacía mucho que no podía mirarte así.
Se quedó callada. Bajó la mirada y sonrió.
Nos sentamos juntos. Hablamos de todo lo que había pasado, de lo que nos había dolido y también de cuánto nos habíamos extrañado. Poco a poco, la distancia empezó a desaparecer.
En un momento nuestras manos se rozaron.
Ninguno la apartó.
Ella me miró y dijo bajito:
—No sé qué estamos haciendo…
—Yo sí —le respondí—. Estoy intentando encontrarte otra vez.
Se acercó un poco más.
La conversación dejó de importar. Solo quedaron las miradas, las sonrisas y esa sensación de que, después de todo, todavía nos elegíamos.
La abracé fuerte. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y se quedó ahí unos segundos.
—Te extrañé muchísimo —me dijo.
—Yo también.
Y esa noche entendimos algo: quizás no necesitábamos volver a ser los de antes.
Quizás necesitábamos empezar de nuevo.
Pero esta vez, sin secretos, sin orgullo y con muchas más ganas de cuidarnos. ❤️🔥
Habíamos pasado semanas bastante complicadas. Entre discusiones, distancia y todo lo que había quedado sin decir, ninguno de los dos sabía exactamente qué iba a pasar con nosotros.
Pero esa noche nos volvimos a encontrar.
Al principio fue raro. Nos mirábamos como si los dos estuviéramos esperando que el otro diera el primer paso. Ella sonrió apenas, y yo entendí que todavía había algo ahí.
—¿Qué mirás? —me preguntó, haciéndose la distraída.
—A vos… hacía mucho que no podía mirarte así.
Se quedó callada. Bajó la mirada y sonrió.
Nos sentamos juntos. Hablamos de todo lo que había pasado, de lo que nos había dolido y también de cuánto nos habíamos extrañado. Poco a poco, la distancia empezó a desaparecer.
En un momento nuestras manos se rozaron.
Ninguno la apartó.
Ella me miró y dijo bajito:
—No sé qué estamos haciendo…
—Yo sí —le respondí—. Estoy intentando encontrarte otra vez.
Se acercó un poco más.
La conversación dejó de importar. Solo quedaron las miradas, las sonrisas y esa sensación de que, después de todo, todavía nos elegíamos.
La abracé fuerte. Ella apoyó la cabeza en mi pecho y se quedó ahí unos segundos.
—Te extrañé muchísimo —me dijo.
—Yo también.
Y esa noche entendimos algo: quizás no necesitábamos volver a ser los de antes.
Quizás necesitábamos empezar de nuevo.
Pero esta vez, sin secretos, sin orgullo y con muchas más ganas de cuidarnos. ❤️🔥
0 comentarios - ¿Te animás a mirarme un poquito más? 😈 EVE