Silvia D cumplía 50 años y su hermano Isaac, había preparado una buena fiesta con la familia y algunos buenos amigos, entre los que estábamos mi novia y yo, en una sala de fiestas que había contratado. Mientras la esperábamos, Gema P y yo no paramos de tontear y besarnos. Esta llevaba un sensual y corto, mono verde de tela, verde oliva claro, de manga larga, con la espalda abierta por la mitad en vertical, dejando ver que no llevaba sujetador, y un escote cruzado, que cuando se movía y se abría un poco, daban ganas de meter bien dentro la cabeza y comer sus grandes pechos. Mis manos pocas veces se separaban de su culo.
Silvia D no sabía nada y su madre fue quien la llevo engañada a la sala. Silvia venia guapísima y sexy, con un vestido negro, largo hasta debajo de las rodillas, con escote palabra de honor, con finísimos tirantes, y ajustadísimo, marcando sus pechos y culazo. Tras un rato Silvia se acercó a mí y Gema y nos dijo que ya veía que lo estábamos pasando bien y no solo comiendo y bebiendo. Gema le dijo que bien sabía que le encantaba estar conmigo desde que ella misma nos presentó. Silvia se rio, y antes de irse, nos dijo en bajito que a ver si después de la fiesta podía tener el regalo que más la apetecía, y toco disimuladamente mi paquete.
Tras la fiesta, unos cuantos fuimos a casa de Isaac a tomar algo más. Disimuladamente, mientras bailábamos, me puse en la espalda de Gema y metí mis manos por la apertura de la espalda, llevando mis manos hasta sus tetazas, agarrándolas. Gema no se aguantó mucho más y, tras un par de copas, me cogió de la mano y me llevo a una de las habitaciones. Apoye su espalda contra la puerta y nos besamos, apasionadamente, mientras mis manos acariciaban sus tetazas. No me fue nada difícil, abrir el escote del mono y que sus tetazas quedaran bien descubiertas. Las apreté fuerte y comencé a besarla el canalillo. Gema empezó a acariciar mi paquete. Sin dejar de apretarlas, mi lengua y pulgares, comenzaron a jugar con sus ricos pezones. En cuanto estuvieron bien duros, se los lamí, para terminar, comiendo sus tetazas, con mis manos jugando con ellas.
Gema se arrodillo, me quito los pantalones y agarro mi polla. Me masturbo fuerte, mientras me comía los huevos. Metió mi polla entre sus tetazas, las apretó y me hizo una cubana, antes de empezar a hacerme un riquísimo mamadón. Intentaron abrir la puerta, pero golpearon a Gema. Al otro lado, se oyó a Silvia diciendo que la dejáramos pasar, que ella quería participar en lo que sabía que estaríamos haciendo. Nos movimos un poco, sin que Gema parara de comerse mi polla, y Silvia pudo pasar. Se puso a mi lado y, sin decir ni una palabra más, nos empezamos a besar. Una de mis manos acariciaba su culazo y la otra sus pechos, tan ajustados en el vestido, notando que no llevaba sujetador. Silvia me dijo que por fin se habían ido todos y se pudo venir con nosotros, que estaba deseándolo desde que nos vio salir del salón. Y me dijo que mi novia y su hermano se habían ido a la habitación de este.
Sus pezones, pronto, se marcaron en el vestido y los acaricie con el pulgar. Cogí uno de los tirantes del vestido y lo bajé, tirando de él, hasta que uno de sus pechos salió del vestido. Agache la cabeza y se lo comí, mordiendo su pezón. Hice lo mismo con el otro tirante, dejando también libre el otro pecho, el cual acaricié, hasta que también se lo comí. El vestido era tan ajustado que no se le bajaba, aun teniendo los tirantes caídos.
Silvia se arrodillo y se unió a comerme la polla junto a su amiga. de vez en cuando Gema me hacia una cubana, con Silvia comiéndome el glande. Cuando Silvia me masturbaba con sus pechos, Gema era la que lo lamia. Ordené a Gema levantarse, y la comí las tetazas, mientras Silvia me hacia un mamadón, a una velocidad muy alta. Hice también levantar a Silvia y nos besamos los tres, mientras acariciaba sus culos y ellas me masturbaban a turnos.
Colocamos a Silvia a gatas en el borde de la cama y la dimos unos fuertes azotes en el culo. Gema le levanto el vestido hasta la cintura, dejando a la vista su tanga de hilo negro. Volvimos a dar buenos azotes a Silvia, hasta que su culo se enrojeció. Comencé a masturbar el coño a Silvia y Gema se arrodillo para volver a comerme la polla. Cuando la tuve dura nuevamente, la hice ponerme un condón. Aparte el tanga de Silvia y comencé a follarla el coño. Gema se levanto y nos besamos, mientras volvía a acariciar sus tetazas. De vez en cuando bajaba la cabeza para comérselas.
Gema se quitó el mono, quedándose con un tanga blanco y se sentó frente a Silvia, para que esta la comiera el coño, mientras yo seguía follando el coño. Me incline sobre la espalda de Silvia para agarrar sus pechos. Avisé a Silvia que quería que se corriera en mi boca, y seguí follándola duro, hasta que me aviso. Me arrodillé y la comí el coño, mientras acariciaba su culo. Mi lengua se movió fuerte dentro de su coño, hasta que se corrió. Entonces siguió moviéndose, pero más suave, para disfrutar de sus jugos.
Me levanté y comencé a follar el culo a Silvia, mientras esta seguía comiendo el coño a Gema. Cuando esta se iba a correr, también me aviso. Me tumbe en la cama. Silvia se sentó sobre mí, metiéndose mi polla en el culo, cabalgando como una loca. Gema se sentó sobre mi cara, apartando su tanga para que la comiera el coño. Mis manos agarraron sus tetazas y no pare de comer su coño y jugar con las tetazas, hasta que se corrió en mi boca.
Me senté en la cama y Silvia siguió cabalgando con mi polla en su culo. Acaricie sus tetas, mientras nos besábamos. Gema se colocó detrás de mí, notando sus tetazas en mi espalda, mientras me besaba el cuello. Baje mi cabeza para comer los pechos a Silvia y, Gema y ella se empezaron a besar.
Silvia se bajo y fue Gema quien se sentó ahora sobre mí, rodeándome con sus piernas. Aparte su tanga y metí mi polla en su coño. Acaricie sus muslos, mientras la comía las tetazas, junto a Silvia. Una de mis manos empezó a acariciar el culo a Silvia, para pasar a su coño tapado, y acabar metiéndose por su tanga, para volver a masturbarla.
Gema se echo hacia atrás, para sentir mi polla mas dentro de su coño. Estire mi mano acariciando sus tetazas, mientras Silvia se puso a gatas al lado de la cabeza de esta, para que Gema la coma los pechos. Deje de follar a Gema, para ponerme de rodillas detrás de Silvia y volver a follarla el coño. Gema se puso de rodillas a mi lado, para que la comiera los pechos, mientras la masturbaba. La hice ponerse a gatas al lado de Silvia, y las follé sus dos agujeros a ambas, turnándome. Cuando a una la follaba uno de sus agujeros, masturbaba a la otra. Ellas, mientras, se besaban. Cuando ambas se volvieron a correr, me centre, ya solo, en follar sus culos, bien fuerte.
Cuando me iba a correr, nos bajamos todos de la cama. Me puse de pie y ellas se arrodillaron. Gema me quito el condón, metió mi polla entre sus tetazas y me masturbo, mientras Silvia pasaba su lengua por mi glande. Cuando iba a correrme, aparte a Gema, y metí mi polla hasta el fondo de la boca de Silvia, corriéndome fuerte. Silvia no fue capaz de tragar todo mi semen y Gema la limpiaba con los dedos, el semen que la salía por la comisura, llevándoselo a su boca. Cuando termine de correrme, Silvia procedió a limpiarme bien la polla, mientras, yo, le comía las tetazas a Gema.
Yo tenía una sesión de fotos temprano al día siguiente, por lo que no podía quedarme más, por desgracia. Gema se fue a la habitación con mi novia e Isaac, mientras Silvia dijo que ella compartía el taxi conmigo, pues también se iba ya a casa. Nos vestimos y, mientras esperábamos el taxi, nos besábamos en el sofá sentados. En el taxi seguimos besándonos y metiéndonos mano y Silvia, cachondísima, me dijo que quería dormir conmigo, a lo que no pude negarme.
No paramos de besarnos y meternos mano, ni en el ascensor, ni en mi casa, hasta que llegamos a la habitación. Allí, Silvia me empujo, tirándome a la cama, dejándome tumbado. Ella se tiro sobre mi y nos seguimos besando, con mis manos acariciando su culazo. Agarré su vestido y lo fui subiendo, poco a poco, hasta que lo tuvo por la cintura. Seguí acariciando su culazo y también lo azotaba. Silvia se giro y coloco su coño en mi cara. Aparte su tanga y la empecé a comer el coño. Silvia me desabrocho el pantalón y me saco la polla, comiéndomela. Hicimos un rico 69, hasta que nos corrimos ambos.
Ambos nos desnudamos, nos metimos en la cama y nos volvimos a besar y meter mano. Pellizqué sus pezones y se los comí, cuando los tuvo bien duros. No pare de hacerlo, mientras la volvía a masturbar. Cuando se corrió, nos besamos bien y nos quedamos dormidos, bien abrazados.
Cuando sonó el despertador por la mañana, Silvia y yo nos dimos un buen beso de buenos días. La cogí de la mano y la llevé al baño para darnos una ducha juntos. Mientras se calentaba el agua, nos besamos y Silvia comenzó a masturbarme. Entre a la ducha con la polla ya dura y Silvia se arrodillo para hacerle una gran mamada a mi pollón mañanero. La zorra no paro de comérmela a una gran velocidad hasta que me corrí. Se trago mi semen y paso mi polla por sus pechos, manchándolos con algo de mi semen, que se acababa yendo al caerle el agua en ellas.
Levante a Silvia y nos besamos. Nos empezamos a masturbar mutuamente y no tardo en ponérmela dura, nuevamente. Sali y me puse un condón. Entre y la cogí en vilo, apoyándola contra la pared. Metí mi polla en su coño y follamos, mientras nos besamos y acariciaba sus muslos y sus pechos, los cuales mordí varias veces. Cuando se corrió, bajé a Silvia y la puse contra la pared. Me eche sobre su espalda, metí mi polla en su culo y se lo folle, mientras aplastaba su cuerpo y su cara contra la pared. No saque mi polla hasta que me corrí, dentro de su culo.
Nos terminamos de duchar bien, entre beso y beso. Nos vestimos y lleve a Silvia a su casa, antes de irme a la sesión de fotos.
Silvia D no sabía nada y su madre fue quien la llevo engañada a la sala. Silvia venia guapísima y sexy, con un vestido negro, largo hasta debajo de las rodillas, con escote palabra de honor, con finísimos tirantes, y ajustadísimo, marcando sus pechos y culazo. Tras un rato Silvia se acercó a mí y Gema y nos dijo que ya veía que lo estábamos pasando bien y no solo comiendo y bebiendo. Gema le dijo que bien sabía que le encantaba estar conmigo desde que ella misma nos presentó. Silvia se rio, y antes de irse, nos dijo en bajito que a ver si después de la fiesta podía tener el regalo que más la apetecía, y toco disimuladamente mi paquete.
Tras la fiesta, unos cuantos fuimos a casa de Isaac a tomar algo más. Disimuladamente, mientras bailábamos, me puse en la espalda de Gema y metí mis manos por la apertura de la espalda, llevando mis manos hasta sus tetazas, agarrándolas. Gema no se aguantó mucho más y, tras un par de copas, me cogió de la mano y me llevo a una de las habitaciones. Apoye su espalda contra la puerta y nos besamos, apasionadamente, mientras mis manos acariciaban sus tetazas. No me fue nada difícil, abrir el escote del mono y que sus tetazas quedaran bien descubiertas. Las apreté fuerte y comencé a besarla el canalillo. Gema empezó a acariciar mi paquete. Sin dejar de apretarlas, mi lengua y pulgares, comenzaron a jugar con sus ricos pezones. En cuanto estuvieron bien duros, se los lamí, para terminar, comiendo sus tetazas, con mis manos jugando con ellas.
Gema se arrodillo, me quito los pantalones y agarro mi polla. Me masturbo fuerte, mientras me comía los huevos. Metió mi polla entre sus tetazas, las apretó y me hizo una cubana, antes de empezar a hacerme un riquísimo mamadón. Intentaron abrir la puerta, pero golpearon a Gema. Al otro lado, se oyó a Silvia diciendo que la dejáramos pasar, que ella quería participar en lo que sabía que estaríamos haciendo. Nos movimos un poco, sin que Gema parara de comerse mi polla, y Silvia pudo pasar. Se puso a mi lado y, sin decir ni una palabra más, nos empezamos a besar. Una de mis manos acariciaba su culazo y la otra sus pechos, tan ajustados en el vestido, notando que no llevaba sujetador. Silvia me dijo que por fin se habían ido todos y se pudo venir con nosotros, que estaba deseándolo desde que nos vio salir del salón. Y me dijo que mi novia y su hermano se habían ido a la habitación de este.
Sus pezones, pronto, se marcaron en el vestido y los acaricie con el pulgar. Cogí uno de los tirantes del vestido y lo bajé, tirando de él, hasta que uno de sus pechos salió del vestido. Agache la cabeza y se lo comí, mordiendo su pezón. Hice lo mismo con el otro tirante, dejando también libre el otro pecho, el cual acaricié, hasta que también se lo comí. El vestido era tan ajustado que no se le bajaba, aun teniendo los tirantes caídos.
Silvia se arrodillo y se unió a comerme la polla junto a su amiga. de vez en cuando Gema me hacia una cubana, con Silvia comiéndome el glande. Cuando Silvia me masturbaba con sus pechos, Gema era la que lo lamia. Ordené a Gema levantarse, y la comí las tetazas, mientras Silvia me hacia un mamadón, a una velocidad muy alta. Hice también levantar a Silvia y nos besamos los tres, mientras acariciaba sus culos y ellas me masturbaban a turnos.
Colocamos a Silvia a gatas en el borde de la cama y la dimos unos fuertes azotes en el culo. Gema le levanto el vestido hasta la cintura, dejando a la vista su tanga de hilo negro. Volvimos a dar buenos azotes a Silvia, hasta que su culo se enrojeció. Comencé a masturbar el coño a Silvia y Gema se arrodillo para volver a comerme la polla. Cuando la tuve dura nuevamente, la hice ponerme un condón. Aparte el tanga de Silvia y comencé a follarla el coño. Gema se levanto y nos besamos, mientras volvía a acariciar sus tetazas. De vez en cuando bajaba la cabeza para comérselas.
Gema se quitó el mono, quedándose con un tanga blanco y se sentó frente a Silvia, para que esta la comiera el coño, mientras yo seguía follando el coño. Me incline sobre la espalda de Silvia para agarrar sus pechos. Avisé a Silvia que quería que se corriera en mi boca, y seguí follándola duro, hasta que me aviso. Me arrodillé y la comí el coño, mientras acariciaba su culo. Mi lengua se movió fuerte dentro de su coño, hasta que se corrió. Entonces siguió moviéndose, pero más suave, para disfrutar de sus jugos.
Me levanté y comencé a follar el culo a Silvia, mientras esta seguía comiendo el coño a Gema. Cuando esta se iba a correr, también me aviso. Me tumbe en la cama. Silvia se sentó sobre mí, metiéndose mi polla en el culo, cabalgando como una loca. Gema se sentó sobre mi cara, apartando su tanga para que la comiera el coño. Mis manos agarraron sus tetazas y no pare de comer su coño y jugar con las tetazas, hasta que se corrió en mi boca.
Me senté en la cama y Silvia siguió cabalgando con mi polla en su culo. Acaricie sus tetas, mientras nos besábamos. Gema se colocó detrás de mí, notando sus tetazas en mi espalda, mientras me besaba el cuello. Baje mi cabeza para comer los pechos a Silvia y, Gema y ella se empezaron a besar.
Silvia se bajo y fue Gema quien se sentó ahora sobre mí, rodeándome con sus piernas. Aparte su tanga y metí mi polla en su coño. Acaricie sus muslos, mientras la comía las tetazas, junto a Silvia. Una de mis manos empezó a acariciar el culo a Silvia, para pasar a su coño tapado, y acabar metiéndose por su tanga, para volver a masturbarla.
Gema se echo hacia atrás, para sentir mi polla mas dentro de su coño. Estire mi mano acariciando sus tetazas, mientras Silvia se puso a gatas al lado de la cabeza de esta, para que Gema la coma los pechos. Deje de follar a Gema, para ponerme de rodillas detrás de Silvia y volver a follarla el coño. Gema se puso de rodillas a mi lado, para que la comiera los pechos, mientras la masturbaba. La hice ponerse a gatas al lado de Silvia, y las follé sus dos agujeros a ambas, turnándome. Cuando a una la follaba uno de sus agujeros, masturbaba a la otra. Ellas, mientras, se besaban. Cuando ambas se volvieron a correr, me centre, ya solo, en follar sus culos, bien fuerte.
Cuando me iba a correr, nos bajamos todos de la cama. Me puse de pie y ellas se arrodillaron. Gema me quito el condón, metió mi polla entre sus tetazas y me masturbo, mientras Silvia pasaba su lengua por mi glande. Cuando iba a correrme, aparte a Gema, y metí mi polla hasta el fondo de la boca de Silvia, corriéndome fuerte. Silvia no fue capaz de tragar todo mi semen y Gema la limpiaba con los dedos, el semen que la salía por la comisura, llevándoselo a su boca. Cuando termine de correrme, Silvia procedió a limpiarme bien la polla, mientras, yo, le comía las tetazas a Gema.
Yo tenía una sesión de fotos temprano al día siguiente, por lo que no podía quedarme más, por desgracia. Gema se fue a la habitación con mi novia e Isaac, mientras Silvia dijo que ella compartía el taxi conmigo, pues también se iba ya a casa. Nos vestimos y, mientras esperábamos el taxi, nos besábamos en el sofá sentados. En el taxi seguimos besándonos y metiéndonos mano y Silvia, cachondísima, me dijo que quería dormir conmigo, a lo que no pude negarme.
No paramos de besarnos y meternos mano, ni en el ascensor, ni en mi casa, hasta que llegamos a la habitación. Allí, Silvia me empujo, tirándome a la cama, dejándome tumbado. Ella se tiro sobre mi y nos seguimos besando, con mis manos acariciando su culazo. Agarré su vestido y lo fui subiendo, poco a poco, hasta que lo tuvo por la cintura. Seguí acariciando su culazo y también lo azotaba. Silvia se giro y coloco su coño en mi cara. Aparte su tanga y la empecé a comer el coño. Silvia me desabrocho el pantalón y me saco la polla, comiéndomela. Hicimos un rico 69, hasta que nos corrimos ambos.
Ambos nos desnudamos, nos metimos en la cama y nos volvimos a besar y meter mano. Pellizqué sus pezones y se los comí, cuando los tuvo bien duros. No pare de hacerlo, mientras la volvía a masturbar. Cuando se corrió, nos besamos bien y nos quedamos dormidos, bien abrazados.
Cuando sonó el despertador por la mañana, Silvia y yo nos dimos un buen beso de buenos días. La cogí de la mano y la llevé al baño para darnos una ducha juntos. Mientras se calentaba el agua, nos besamos y Silvia comenzó a masturbarme. Entre a la ducha con la polla ya dura y Silvia se arrodillo para hacerle una gran mamada a mi pollón mañanero. La zorra no paro de comérmela a una gran velocidad hasta que me corrí. Se trago mi semen y paso mi polla por sus pechos, manchándolos con algo de mi semen, que se acababa yendo al caerle el agua en ellas.
Levante a Silvia y nos besamos. Nos empezamos a masturbar mutuamente y no tardo en ponérmela dura, nuevamente. Sali y me puse un condón. Entre y la cogí en vilo, apoyándola contra la pared. Metí mi polla en su coño y follamos, mientras nos besamos y acariciaba sus muslos y sus pechos, los cuales mordí varias veces. Cuando se corrió, bajé a Silvia y la puse contra la pared. Me eche sobre su espalda, metí mi polla en su culo y se lo folle, mientras aplastaba su cuerpo y su cara contra la pared. No saque mi polla hasta que me corrí, dentro de su culo.
Nos terminamos de duchar bien, entre beso y beso. Nos vestimos y lleve a Silvia a su casa, antes de irme a la sesión de fotos.
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