mi marido y nuestra familia fuimos invitados a pasar el día con otras familias y amigos para festejar un cumpleaños en una casa quinta
Obviamente, asistimos en familia, mi marido y mis 2 hijos. Yo me ocupé de los niños con otras madres, mientras nuestros esposos tomaban cerveza y reían en una mesa.
Mi outfit era muy simple. Una blusa que marcaba todo el contorno de mis pechos. Una pollera por debajo de la rodilla y sandalias bajas.
Juan era quien estaba en la parrilla, solo. Mientras asaba la carne. Un pequeño short marcaba el poderoso calibre que portaba entre sus piernas.
Fue allí que lentamente me acerqué a este, luego de haber observado fijamente su entrepierna en varias ocasiones sin ningún tipo de reparo.
¿cómo va la parrillada, señor Juan? Pregunté cómplice con una sonrisa.
va muy bien samanta En 10 minutos está listo, respondió
— ¡Sabes mi nombre!, espero que te hayan hablado bien de mí.
Comenté en forma de chiste.
— ¡Hay dos grandes razones por la que la gente suele hablar bien de vos, y las estoy viendo!
Me dijo el muy atrevido, mientras me miraba las tetas como un degenerado.
— me muero por comerme ese gran pedazo de carne. Comenté con doble sentido. Señalando la parrilla.
—¡sí, es pura carne sin hueso la que tengo! Contraatacó rápidamente.
Mis pezones explotaron La fina tela de mi blusa me dejaba en evidencia, marcando en gran manera estás dos puntas salientes sobre la circunferencia de mis senos.
Sin disimular este espectáculo, Juan me dijo: que lindo día para entrar a casa y jugar con esos timbres (claramente haciendo alusión a mis erectas ubres).
Hizo que me sonrojara mientras sonreía de forma cómplice, imaginando todas las cosas que él me haría con ese sable.
— espérame en 5 minutos en el cuartito de la jardinería. Dijo mientras me señalaba una pequeña edificación a unos metros. A lo cual asentí con mi cabeza. Mientras un fuego recorría mi útero.
, me fui acercando a este cuarto hecho de madera y chapas, al tiempo que veía como mi esposo contaba las mismas historias de siempre a sus amigos.
Una vez dentro del lugar señalado, bastaron unos instantes para que Juan entre en escena. Rápidamente, se acercó a mí y comenzó a besarme como un animal. Su lengua entró varias veces en mi boca mientras yo permanecía inmóvil.
— Rápido que tenemos poco tiempo me dijo.
Tomándome del cuello, guio mi rostro hasta su entre pierna, mostrándome que había algo enorme, ya erecto, que casi no cabía en ese pequeño short.
De rodillas frente a él bajé su boxer muy lentamente.
Fue ese el momento que comprendí que la fama que este tenía era completamente real. Su pene descomunalmente largo me dejaba completamente atónita. Las magnitudes de esta no cabían ni siquiera en mis fantasías más sucias. Comenzando a lamer sus testículos confirmé que el largo tronco llegaba pasando mi frente.
Tomando su pene con una mano comenzó a golpearlo en mi rostro una y otra vez hasta llegar a la dureza correcta.
Mi lengua rápidamente saboreo la verga del amigo de mi esposo
Desesperadamente, degusté unas cuantas gotas de líquido pre seminal que brotaron de su glande. Masajeándolo con ambas manos, tiraba su pellejo de atrás hacia adelante. Realmente me excitaba de sobre manera chuparle la verga como una puta.
Su pene era increíblemente largo,
Sin más contemplaciones comenzó a meterlo dentro de mi boca, ayudándose con sus manos, las cuales hacían presión sobre mi nuca. En unos de mis movimientos logré liberar mis dos enormes pechos de la cárcel de esa pequeña blusa que llevaba. Rápidamente, Juan saco su verga de mi boca y la puso entre mis tetas. Parecía estar gozando con la terrible rusa que le estaba realizando. Envolví la larga verga de este con mis tetas y las moví de arriba a abajo masturbándolo.
Ambos estábamos en llamas y casi sin tiempo.
Agarrándome del brazo me puso en pie. De un empujón me ubicó de espaldas a él y de frente a una de las paredes de madera de ese oscuro cuarto lleno de cajas y herramientas de jardín.
Sus caricias empezaron a recorrer mi cuerpo sin pudor, sus manos invadieron mi entrepierna y sus dedos de a uno entraron en mí hasta dejarme mojada por completo. Pude sentir como levantó mi falda y corrió mi ropa interior a un costado.
Solo deseaba que me hiciera suya.
Bastaron segundos para que Juan se acomodara por atras y me la meta toda
Comenzó a penetrarme, mientras le suplicaba que lo hiciera de forma suave. Rápidamente, empecé a quedarme sin aire mientras sentía como este avanzaba por dentro de mí.
Sentía Como si un martillo taladrara mi cuerpo haciéndome sentir que me iba a partir en dos.
Sus movimientos eran rudos y de alta frecuencia, haciéndome gritar
Mis manos se apoyaban en la pared completamente entregada y mis senos rebotaban sin control mientras esté se sacudía descargando toda su furia.
Juancito me hacía gemir de placer, pero mi marido no me podía oír, ya que el volumen de la música que había en el ambiente era muy alto.
Con una mano me tiraba del cabello, con la otra me tomaba de los senos, mientras todo su pene calzaba por completo ensanchando mi canal vaginal.
Por la ventana podía ver a mi esposo hablar con sus amigos mientras Juan detrás de mí me pegaba una cogida bestial.
Sus manos como dos riendas se encadenaron a mi cintura, monopolizando el poder de mis movimientos. Suave y lentamente cuando me sacudía hacia adelante, pero duro y rápido cuando retrocedía. Rápidamente, llegué a tener un profundo orgasmo que me hizo pedirle que no se detenga. Algo que se repitió en varias ocasiones. El amigo de mi esposo demolía con cada uno de sus movimientos mi vagina.
Juan me cogia como si fuese una gata acabando como loco toda su leche
Luego de hacer mas cornudo a mi marido, Juan salió rápidamente de ese cuarto y volvió a la parrilla. Mientras yo me tomé unos minutos para limpiarme la crema batida que este me había dejado y recuperar el aliento. Me ardía mucho la vagina de tanto que esté la había frotado en seco. Me acomodé el pelo, la ropa y volví a la fiesta donde fui a sentarme con mi esposo.
Obviamente, asistimos en familia, mi marido y mis 2 hijos. Yo me ocupé de los niños con otras madres, mientras nuestros esposos tomaban cerveza y reían en una mesa.
Mi outfit era muy simple. Una blusa que marcaba todo el contorno de mis pechos. Una pollera por debajo de la rodilla y sandalias bajas.
Juan era quien estaba en la parrilla, solo. Mientras asaba la carne. Un pequeño short marcaba el poderoso calibre que portaba entre sus piernas.
Fue allí que lentamente me acerqué a este, luego de haber observado fijamente su entrepierna en varias ocasiones sin ningún tipo de reparo.
¿cómo va la parrillada, señor Juan? Pregunté cómplice con una sonrisa.
va muy bien samanta En 10 minutos está listo, respondió
— ¡Sabes mi nombre!, espero que te hayan hablado bien de mí.
Comenté en forma de chiste.
— ¡Hay dos grandes razones por la que la gente suele hablar bien de vos, y las estoy viendo!
Me dijo el muy atrevido, mientras me miraba las tetas como un degenerado.
— me muero por comerme ese gran pedazo de carne. Comenté con doble sentido. Señalando la parrilla.
—¡sí, es pura carne sin hueso la que tengo! Contraatacó rápidamente.
Mis pezones explotaron La fina tela de mi blusa me dejaba en evidencia, marcando en gran manera estás dos puntas salientes sobre la circunferencia de mis senos.
Sin disimular este espectáculo, Juan me dijo: que lindo día para entrar a casa y jugar con esos timbres (claramente haciendo alusión a mis erectas ubres).
Hizo que me sonrojara mientras sonreía de forma cómplice, imaginando todas las cosas que él me haría con ese sable.
— espérame en 5 minutos en el cuartito de la jardinería. Dijo mientras me señalaba una pequeña edificación a unos metros. A lo cual asentí con mi cabeza. Mientras un fuego recorría mi útero.
, me fui acercando a este cuarto hecho de madera y chapas, al tiempo que veía como mi esposo contaba las mismas historias de siempre a sus amigos.
Una vez dentro del lugar señalado, bastaron unos instantes para que Juan entre en escena. Rápidamente, se acercó a mí y comenzó a besarme como un animal. Su lengua entró varias veces en mi boca mientras yo permanecía inmóvil.
— Rápido que tenemos poco tiempo me dijo.
Tomándome del cuello, guio mi rostro hasta su entre pierna, mostrándome que había algo enorme, ya erecto, que casi no cabía en ese pequeño short.
De rodillas frente a él bajé su boxer muy lentamente.
Fue ese el momento que comprendí que la fama que este tenía era completamente real. Su pene descomunalmente largo me dejaba completamente atónita. Las magnitudes de esta no cabían ni siquiera en mis fantasías más sucias. Comenzando a lamer sus testículos confirmé que el largo tronco llegaba pasando mi frente.
Tomando su pene con una mano comenzó a golpearlo en mi rostro una y otra vez hasta llegar a la dureza correcta.
Mi lengua rápidamente saboreo la verga del amigo de mi esposo
Desesperadamente, degusté unas cuantas gotas de líquido pre seminal que brotaron de su glande. Masajeándolo con ambas manos, tiraba su pellejo de atrás hacia adelante. Realmente me excitaba de sobre manera chuparle la verga como una puta.
Su pene era increíblemente largo,
Sin más contemplaciones comenzó a meterlo dentro de mi boca, ayudándose con sus manos, las cuales hacían presión sobre mi nuca. En unos de mis movimientos logré liberar mis dos enormes pechos de la cárcel de esa pequeña blusa que llevaba. Rápidamente, Juan saco su verga de mi boca y la puso entre mis tetas. Parecía estar gozando con la terrible rusa que le estaba realizando. Envolví la larga verga de este con mis tetas y las moví de arriba a abajo masturbándolo.
Ambos estábamos en llamas y casi sin tiempo.
Agarrándome del brazo me puso en pie. De un empujón me ubicó de espaldas a él y de frente a una de las paredes de madera de ese oscuro cuarto lleno de cajas y herramientas de jardín.
Sus caricias empezaron a recorrer mi cuerpo sin pudor, sus manos invadieron mi entrepierna y sus dedos de a uno entraron en mí hasta dejarme mojada por completo. Pude sentir como levantó mi falda y corrió mi ropa interior a un costado.
Solo deseaba que me hiciera suya.
Bastaron segundos para que Juan se acomodara por atras y me la meta toda
Comenzó a penetrarme, mientras le suplicaba que lo hiciera de forma suave. Rápidamente, empecé a quedarme sin aire mientras sentía como este avanzaba por dentro de mí.
Sentía Como si un martillo taladrara mi cuerpo haciéndome sentir que me iba a partir en dos.
Sus movimientos eran rudos y de alta frecuencia, haciéndome gritar
Mis manos se apoyaban en la pared completamente entregada y mis senos rebotaban sin control mientras esté se sacudía descargando toda su furia.
Juancito me hacía gemir de placer, pero mi marido no me podía oír, ya que el volumen de la música que había en el ambiente era muy alto.
Con una mano me tiraba del cabello, con la otra me tomaba de los senos, mientras todo su pene calzaba por completo ensanchando mi canal vaginal.
Por la ventana podía ver a mi esposo hablar con sus amigos mientras Juan detrás de mí me pegaba una cogida bestial.
Sus manos como dos riendas se encadenaron a mi cintura, monopolizando el poder de mis movimientos. Suave y lentamente cuando me sacudía hacia adelante, pero duro y rápido cuando retrocedía. Rápidamente, llegué a tener un profundo orgasmo que me hizo pedirle que no se detenga. Algo que se repitió en varias ocasiones. El amigo de mi esposo demolía con cada uno de sus movimientos mi vagina.
Juan me cogia como si fuese una gata acabando como loco toda su leche
Luego de hacer mas cornudo a mi marido, Juan salió rápidamente de ese cuarto y volvió a la parrilla. Mientras yo me tomé unos minutos para limpiarme la crema batida que este me había dejado y recuperar el aliento. Me ardía mucho la vagina de tanto que esté la había frotado en seco. Me acomodé el pelo, la ropa y volví a la fiesta donde fui a sentarme con mi esposo.
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