Actualización
Hola a todos. Sé que me he tardado en actualizar este post. Tampoco creo que le importe a muchos, pero escribir sobre esto me ayuda mucho. Siento que esta plataforma es una especie de confesionario de muchas personas que viven o están pasando por algo similar.
En el anterior post, algunos me escribieron y agradezco sus consejos, sus mensajes de apoyo y, en algunos casos, su guía.
Les cuento que, en realidad, no ha pasado mucho… o al menos que yo sepa.
Por mi paz mental, no había querido seguir revisando nada del celular de mi esposa. Realmente he tratado de olvidar la situación, pero hace tres semanas pasó algo que fue detonando más y más mi curiosidad.
Les cuento.
Un viernes, durante la cena, platicaba con mi esposa sobre su auto. Este se descompuso y tuvimos que traerlo a la casa. Estuvo algunos días detenido en el garaje y necesitábamos repararlo lo antes posible, pero no encontrábamos un mecánico confiable.
Tenemos vecinos que se dedican a eso, pero ya habíamos tenido malas experiencias con ellos, por lo que estábamos buscando en diferentes lugares.
Hasta que esa noche ella me comentó que un amigo vendría a revisarlo, que él tenía un taller, etcétera.
Asentí y le dije que estaba bien porque no me pareció extraño.
El amigo mecánico vino al otro día. Yo había salido al trabajo y, cuando regresé, le pregunté a mi esposa qué había pasado con el mecánico.
Me dijo que su amigo le comentó que tenía que llevarse el auto y que le avisaría más tarde qué era lo que tenía.
Le pregunté a mi esposa quién era ese amigo. Realmente estaba más preocupado por saber a dónde se habían llevado el carro, esperando que no nos fueran a robar.
Ella me dijo que era de suma confianza, que no me preocupara. Me dijo que era un amigo de la prepa y me dio su nombre.
Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que no era un amigo.
Era su ex.
No quise decir nada. La verdad, ella no me había dicho su nombre hasta ese momento, pero yo ya sabía quién era por lo que había experimentado meses antes en redes.
La verdad, no dije nada y corrí a Facebook.
Pero, para mi sorpresa, ya había cerrado en mi dispositivo todas sus cuentas. La verdad, me sorprendí. Llevábamos años dejándolas así y, de un momento a otro, ya no podía acceder.
Días después vi su ordenador en la sala. Esperé a que se fuera a dormir y lo abrí. Sabía que su WhatsApp estaría abierto y comencé a buscar sus conversaciones.
Noté que el tipo seguía teniendo guardado su contacto con un emoji de berenjena, así que entré.
Hablaban del coche, pero su conversación no era de un tono formal o normal. Él se refería a ella como “nalgona” para todo, así le decía, y ella solo le decía por su nombre.
Pero él siempre usaba ese lenguaje cachondo. Le decía cosas como:
—Me vas a pagar con esas nalgotas.
Ella sonreía y le ponía cosas como:
—Estás loco.
En fin, fui recorriendo la conversación para ver mensajes más antiguos y todo era un poco de lo mismo. Él siempre vulgar, diciéndole lo buena que estaba y que se la cogería de nuevo algún día.
Siendo honesto, no sé cómo mi mujer puede seguir hablando con él.
Hasta que llegué a un mensaje que me heló la sangre.
El mensaje decía:
“Justo así me dejaste ayer”
Acompañado de una foto del miembro del vato, con semen saliéndole de la punta de la verga.
Les recordaré que el infeliz tiene un miembro muy grande. Siento que es el pene más grande que he visto.
Sin darme cuenta, el corazón me latía a toda velocidad y solo me preguntaba:
“¿Qué pasó ayer?”
Me obsesioné con saber qué había pasado, pero en WhatsApp no decía nada más. Así que busqué entrar a su cuenta de Messenger.
Me puse muy nervioso, ya que ahí estaba la conversación inicial. Cuando entré, inmediatamente busqué la conversación. Entré y noté que hablaban por ahí.
Todo era muy raro, ya que no había nada que destacar. Obviamente, él le coqueteaba, pero no había ningún indicio de que hubiera pasado algo.
Hasta que vi un mensaje que decía que se escribieran por Telegram.
Inmediatamente ingresé a su Telegram y mi sorpresa fue mayor.
En la conversación con él había muchos videos de él masturbándose y la conversación simplemente me dejó con la boca abierta.
Mi esposa le mandaba mensajes diciéndole que lo veía, que ella también se estaba masturbando.
Yo estaba helado, pero no sé cómo describir esto, porque es imposible que no te excites. Hay enojo, ira y mil cosas más, pero realmente te excitas, porque es normal.
Seguí subiendo en la conversación y ella le decía cosas como:
—La tienes bien rica, bien gorda.
Hubo un mensaje que me dejó muy mal. Él le preguntó si la tenía más grande que su esposo o algo así.
Mi esposa le dijo que mucho más.
Obviamente, estaba cachonda, pero ese mensaje me hirió.
Ese día sentía dolor en el estómago, pero no podía dejar de leer y ver las fotos que él le mandaba. Mi esposa simplemente le ponía cosas cachondas.
Cerré el ordenador. No quise seguir. Solo me fui a dormir.
Días después, mi esposa me dijo que el auto ya estaba listo y que había que recogerlo. Le dije que yo lo haría. Realmente quería ver a este tipo en persona; habían pasado tantas cosas por mi cabeza que necesitaba saber qué estaba pasando.
Pero ella me dijo que no, que ella iría, que no me preocupara.
Al siguiente día, ella se metió a bañar por la noche, así que aproveché para abrir su computadora y entrar.
Vi mensajes de los típicos, pero ahí estaba cuando él le decía que el auto ya había quedado. Le dijo que fuera a recogerlo, que estaba muy ansioso de verla y que ella ya sabía qué quería de pago.
Mi esposa le dijo que ella lo recogería.
Él le puso emojis de una berenjena con gotitas alrededor y le mandó fotos de su pene, diciéndole que eso se iba a comer.
Ella solo ponía emojis y caritas, como diciéndole que estaba loco.
Cuando lees esto, puedes preguntarte por qué escribo como si todo fuera muy rápido. La realidad es que no hay muchos mensajes y lo que sí noto es que hacen videollamadas todos los días, en diferentes horarios, obviamente cuando yo no estoy.
En fin, este viernes mi mujer debe ir a recoger el auto y no sé qué va a pasar.
Hola a todos. Sé que me he tardado en actualizar este post. Tampoco creo que le importe a muchos, pero escribir sobre esto me ayuda mucho. Siento que esta plataforma es una especie de confesionario de muchas personas que viven o están pasando por algo similar.
En el anterior post, algunos me escribieron y agradezco sus consejos, sus mensajes de apoyo y, en algunos casos, su guía.
Les cuento que, en realidad, no ha pasado mucho… o al menos que yo sepa.
Por mi paz mental, no había querido seguir revisando nada del celular de mi esposa. Realmente he tratado de olvidar la situación, pero hace tres semanas pasó algo que fue detonando más y más mi curiosidad.
Les cuento.
Un viernes, durante la cena, platicaba con mi esposa sobre su auto. Este se descompuso y tuvimos que traerlo a la casa. Estuvo algunos días detenido en el garaje y necesitábamos repararlo lo antes posible, pero no encontrábamos un mecánico confiable.
Tenemos vecinos que se dedican a eso, pero ya habíamos tenido malas experiencias con ellos, por lo que estábamos buscando en diferentes lugares.
Hasta que esa noche ella me comentó que un amigo vendría a revisarlo, que él tenía un taller, etcétera.
Asentí y le dije que estaba bien porque no me pareció extraño.
El amigo mecánico vino al otro día. Yo había salido al trabajo y, cuando regresé, le pregunté a mi esposa qué había pasado con el mecánico.
Me dijo que su amigo le comentó que tenía que llevarse el auto y que le avisaría más tarde qué era lo que tenía.
Le pregunté a mi esposa quién era ese amigo. Realmente estaba más preocupado por saber a dónde se habían llevado el carro, esperando que no nos fueran a robar.
Ella me dijo que era de suma confianza, que no me preocupara. Me dijo que era un amigo de la prepa y me dio su nombre.
Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que no era un amigo.
Era su ex.
No quise decir nada. La verdad, ella no me había dicho su nombre hasta ese momento, pero yo ya sabía quién era por lo que había experimentado meses antes en redes.
La verdad, no dije nada y corrí a Facebook.
Pero, para mi sorpresa, ya había cerrado en mi dispositivo todas sus cuentas. La verdad, me sorprendí. Llevábamos años dejándolas así y, de un momento a otro, ya no podía acceder.
Días después vi su ordenador en la sala. Esperé a que se fuera a dormir y lo abrí. Sabía que su WhatsApp estaría abierto y comencé a buscar sus conversaciones.
Noté que el tipo seguía teniendo guardado su contacto con un emoji de berenjena, así que entré.
Hablaban del coche, pero su conversación no era de un tono formal o normal. Él se refería a ella como “nalgona” para todo, así le decía, y ella solo le decía por su nombre.
Pero él siempre usaba ese lenguaje cachondo. Le decía cosas como:
—Me vas a pagar con esas nalgotas.
Ella sonreía y le ponía cosas como:
—Estás loco.
En fin, fui recorriendo la conversación para ver mensajes más antiguos y todo era un poco de lo mismo. Él siempre vulgar, diciéndole lo buena que estaba y que se la cogería de nuevo algún día.
Siendo honesto, no sé cómo mi mujer puede seguir hablando con él.
Hasta que llegué a un mensaje que me heló la sangre.
El mensaje decía:
“Justo así me dejaste ayer”
Acompañado de una foto del miembro del vato, con semen saliéndole de la punta de la verga.
Les recordaré que el infeliz tiene un miembro muy grande. Siento que es el pene más grande que he visto.
Sin darme cuenta, el corazón me latía a toda velocidad y solo me preguntaba:
“¿Qué pasó ayer?”
Me obsesioné con saber qué había pasado, pero en WhatsApp no decía nada más. Así que busqué entrar a su cuenta de Messenger.
Me puse muy nervioso, ya que ahí estaba la conversación inicial. Cuando entré, inmediatamente busqué la conversación. Entré y noté que hablaban por ahí.
Todo era muy raro, ya que no había nada que destacar. Obviamente, él le coqueteaba, pero no había ningún indicio de que hubiera pasado algo.
Hasta que vi un mensaje que decía que se escribieran por Telegram.
Inmediatamente ingresé a su Telegram y mi sorpresa fue mayor.
En la conversación con él había muchos videos de él masturbándose y la conversación simplemente me dejó con la boca abierta.
Mi esposa le mandaba mensajes diciéndole que lo veía, que ella también se estaba masturbando.
Yo estaba helado, pero no sé cómo describir esto, porque es imposible que no te excites. Hay enojo, ira y mil cosas más, pero realmente te excitas, porque es normal.
Seguí subiendo en la conversación y ella le decía cosas como:
—La tienes bien rica, bien gorda.
Hubo un mensaje que me dejó muy mal. Él le preguntó si la tenía más grande que su esposo o algo así.
Mi esposa le dijo que mucho más.
Obviamente, estaba cachonda, pero ese mensaje me hirió.
Ese día sentía dolor en el estómago, pero no podía dejar de leer y ver las fotos que él le mandaba. Mi esposa simplemente le ponía cosas cachondas.
Cerré el ordenador. No quise seguir. Solo me fui a dormir.
Días después, mi esposa me dijo que el auto ya estaba listo y que había que recogerlo. Le dije que yo lo haría. Realmente quería ver a este tipo en persona; habían pasado tantas cosas por mi cabeza que necesitaba saber qué estaba pasando.
Pero ella me dijo que no, que ella iría, que no me preocupara.
Al siguiente día, ella se metió a bañar por la noche, así que aproveché para abrir su computadora y entrar.
Vi mensajes de los típicos, pero ahí estaba cuando él le decía que el auto ya había quedado. Le dijo que fuera a recogerlo, que estaba muy ansioso de verla y que ella ya sabía qué quería de pago.
Mi esposa le dijo que ella lo recogería.
Él le puso emojis de una berenjena con gotitas alrededor y le mandó fotos de su pene, diciéndole que eso se iba a comer.
Ella solo ponía emojis y caritas, como diciéndole que estaba loco.
Cuando lees esto, puedes preguntarte por qué escribo como si todo fuera muy rápido. La realidad es que no hay muchos mensajes y lo que sí noto es que hacen videollamadas todos los días, en diferentes horarios, obviamente cuando yo no estoy.
En fin, este viernes mi mujer debe ir a recoger el auto y no sé qué va a pasar.
0 comentarios - Creo que estoy a punto de ser cornudo. (2)