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La enfermera Adriana una completa perra, parte #2

La enfermera Adriana una completa perra, parte #2



Luego de que terminó nuestro descanso, me tocó seguir trabajando con la enfermera joven de 19 años. En la historia anterior no mencioné su nombre, se llama Adriana.

Éramos tres médicos: uno que estaba descansando (en el cuarto médico), otro que realizaba los ingresos de pacientes atendidos en urgencias y otro en la sala de observación revisando los laboratorios o estudios pendientes de los pacientes. Esa era el área que me tocaba a mí. Por suerte solo tenía dos pacientes: uno con un dolor abdominal esperando laboratorios y otro a quien le acababa de revisar los laboratorios, le diagnostiqué una infección urinaria y le daría salida con antibióticos.

Cuando generé el alta médica le entregué toda la información al paciente y a sus familiares; entendieron y se fueron. No tenía nada pendiente, pero la enfermera Adriana me dice que llegó un paciente para sutura con una herida profunda en la sala de procedimientos, y que ella iba a preparar todo mientras yo llegaba.

Cuando llego al área de procedimientos, está ella completamente desnuda en la camilla, masturbándose, y me dice: «Doctor, mire la herida profunda que tengo aquí». Era su vagina. Inmediatamente mi verga se puso dura. Se tocaba el clítoris y se metió el termómetro en la vagina; lo sacaba y metía rápidamente y gemía de placer. Le dije que iba a echar un vistazo para ver si todo estaba calmado. Di un vistazo y todas las luces estaban apagadas, no había pacientes en la sala de espera y regresé.

Ahora ella se masturbaba con más ganas, estaba toda mojada. Yo, con mi verga dura, la puse en cuatro en la camilla. Le metí mi verga y pegó un grito que le dije que se callara. Empecé a darle verga duro, le jalaba el pelo, le hice un nudo. Le metí mi dedo índice en el ano y le gustó mucho. La cambié de posición con las piernas abiertas hacia arriba mientras la besaba y le metía mi lengua hasta el fondo de su boca. Luego le mordí los pezones muy duro. Me acosté en la camilla y se subió encima mío; me daba unos sentones que sentía cómo me iba a venir. Ella me dijo: «Me vengo». Yo le dije que también y nos corrimos al mismo tiempo.

Mientras ella se limpiaba, el vigilante tocaba la puerta de la sala de procedimientos y dice: «Doctor, llegó una embarazada, parece que va a parir». Se me bajó la verga del susto no alcance a limpiarme y salí corriendo a atender a la paciente, efectivamente estaba en trabajo de parto, me tocó atenderlo solo ya que la enfermera Adriana estaba ocupada....

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