Desde chico que yo era un gran bailarín, me encantaba, disfrutaba mucho el bailar y era realmente muy bueno y talentoso, pero mis bailes nunca le gustaban a mi familia, decían que era algo afeminado y de poco hombre que bailara y que eso era para las mujeres, así que nunca me dejaron inscribirme a una escuela de baile, pero mi pasión y sueño por eso era mucho mas fuerte que todas las críticas que tenía, así que no me importó y aprendía a bailar en secreto, era realmente muy bueno.
Encerrado en mi pieza mirando videos de YouTube de la gente bailando, mientras copiaba su técnica, lo hacía mejor que cualquier mujer, literalmente era un prodigio, pero de vez en cuando se daban cuenta en mi casa y me regañaban, querían que haga algo de hombres, fútbol, basquet o hasta rugby, pero eso no iba para nada conmigo.
Tenía un cuerpo flaquito bastante debilucho, con una grandísima motricidad, flexibilidad y coordinación, pero no era para nada musculoso, en la danza no lo necesitaba, pero para otros deportes mi falta de fuerza me pasaba factura, por lo que me hacía que iba a esos deportes pero en realidad me escapaba para ir a un salón abandonado a practicar mis bailes, no solo que era buenísimo sino que era mi propio maestro, en la escuela todos quedaban fascinados con mis dotes artísticos, a cada rato me preguntaban en qué academia de danza estaba, y su reacción cuando les decía que no iba a ninguna era muy graciosa, se quedaban petrificados con la boca afuera creyendo que los engañada, y seguido de eso se sorprendían llamando prodigio, porque en verdad si lo era.
Pero nada de eso me sirvió, ya que cuando mi padre se enteró de todo lo que hacía y de como seguía practicando baile pese a que él me dijo mil veces que lo dejo, llegó a un punto de quiebre en él que explotó, y un jueves cualquiera cómo sí no pasará nada se me cayó el mundo encima porque me echo de la casa, tirandome las cosas a la calle y diciéndome que yo ya no era su hijo, que me marche, que no quería un hijo gay, pero, ¿Cómo mo le hacía entender que yo no era gay? Si era medio afeminado y bailar quizás no era lo mejor para demostrar mi masculinidad, pero yo no tenía esos gustos.
Lamentablemente para mí ese fue el final, porque era imposible mostrarle eso, así que con lágrimas en los ojos y el corazón destrozado me marché para nunca volver, traté de ganarme la vida, pero me fue imposible, la industria del baile era solo para mujeres, era imposible para mí brillar así.

No tuve suerte en todas las veces que me probé y terminé trabajando en un burdel, ya que fue el único lugar que aceptaron para trabajar a alguien como yo, al principio solo lo hacía limpiando mesas, sirviendo tragos y barriendo el lugar, hasta que se dieron cuenta de mis habilidades de danza, en ese momento me ofrecieron que dé show vestido de mujer, ya que había mucha gente que le gustaban las trans, yo no era trans, pero mi cuerpo afeminado encajaba a la perfección con lo que buscaban, me ofrecieron $300 dólares por show, era realmente una locura, así que acepté, pensaba hacerlo por un par de veces, pero en ese momento cabe una tumba de la cuál iba a ser difícil salir.

Bailar en el tubo me era fácil, mis dotes eran espectaculares y mi cuerpo estaba hecho para eso, realmente resaltaba entre todas, mientras mi cintura se quebraba y tenía a todos hipnotizados mirando mi movimiento de cadera, como arqueaba la espalda, meneaba el culo y daba vueltas en ese tubo.
Llegué a llevarme hasta 2000 dólares en un solo día, entre las propinas que me ponían en mi tanga y sostén y el shows como tal, pero no todo era tan bueno ya que al ver cómo su mejor bailarina y la estrella del burdel podía irse me cambiaron el trato, y ahora sí no ofrecía el servicio extra no iba haber paga por show, el servicio extra incluía llevarme al cliente que más paga para darle sexo, como me había vuelto la bailarina más deseada si yo no me empezaba acostar con los clientes esto se iba poner feo para los dueños del burdel, así que me extorsionaron para que acepte.
Lastimosamente para mí no me quedó otra opción, después del mejor show de mi vida me tenía que llevar a un jugador de básquet profesional para atrás, esto iba a doler.
Un negro de casi dos metros con 25 centímetros entre las patas resultó ser el que más pago, casi 10000 dólares para obtenerme, así que no me quedó otra que irme con él.

Apenas llegamos trate de hacer que gaste energía chupándosela pero no hubo casi entre los pantalones se le notaba bien dura su gigantesca verga, me desnudó y me tiró encontrá de la cama, solo quería cogerme y de forma muy brusca, así fué me toma por detrás en 4 con el culo para arriba y empieza a cogerme por el culo, sin vaselina, sin estar lubricado, sin una gota de saliva y siendo muy agresiva, quería tomarme, no era más que un objeto para satisfacer su estatus, entre mis gritos de dolor empezó a pentrarme, brusco, muy agresivo, metiendo su verga hasta el fondo, clavandola muy fuerte, sentía como su pelvis chocaba contra mis nalgas, sus manos hundiéndose en mi cintura dolían, se agarraba para tomar impulso y empujar más fuerte, su verga en mi culo dolía, empujando cada centímetro de su masculinidad sobre una simple y débil bailarina que estaba para satisfacerlo, me cogió muy brusco, pero no importó, por suerte duro poco, pero obviamente lo descargó todo adentro, fueron los peores 10 minutos de mi vida, terminó y se fue como si nada, dejándome ahí, llorando sin voz, con el culo destrozado y lleno de semen, sintiéndome la pertenecia de un tipo adinerado.

Con él tiempo me fui acostumbrando, show tras show empecé aceptar quien era y quién iba a ser de ahora en adelante, una maldita stripper, pero no cualquiera, la mejor del lugar, mis shows se volvieron los mejores, porque no solo que bailaba sino que me desnudaba y empezaba a masturbarme enfrente de ellos, provocandolos, haciendo que lluevan los billetes.

Tanto que enseguida había uno que pagaba una fortuna únicamente para tomarme ahí, reclamando su premio, enfrente del resto, cogiendose a la stripper más cotizada del lugar, mientras el resto miraba como yo gritaba de placer siendo penetrada, ya sea por adelante o por atrás, no importa, ya no, ahora disfrutaba del sexo, aunque lo exagero, ya que él que me coga tiene que quedar bien enfrente de todos, así que siempre soy muy gritona y expresiva, pero no importa a ellos le gusta y yo lo disfruto. Me siento importante, deseada y sobre todo valioso, hay gente que paga para cogerme mientras yo amo que me abran las piernas y me partan como desee.

Pero no siempre es así, ya que los millonarios son complicados, a veces solo quieren alardear de su dinero y se piden a las mejores stripper del burdel únicamente para que vean como las tiene ahí y ni llega a usarlas, ese es el caso de él, posiblemente el hombre más rico que piso este lugar, pero usó a 3 y ya se canso, pidió a casi todas las del burdel, ahí estábamos viendo como se cogían a una mientras el resto miraba, así que a veces tocaba divertirnos entre nosotras, mientras me tocaba sola, y una compañera me masajeaba las tetas tratando de llegar al orgasmo, ya que si no me cogían necesitaba tocarme yo, no podía estar una noche sin diversión, me había convertido en toda una puta.


Otras veces nos llamaban para ambientar fiestas privadas, esas eran muy divertidas y alocadas, muchos adultos con plata, armaban las cosas más divertidas del mundo, dónde siempre terminaba pintando el descontrol y ahí terminabamos apareciendo nosotras, para animar las fiestas, llamaban a las mejores putas para divertirse.

Esas eran muy divertidas ya que terminaban en orgías totales, chupándosela a desconocidos mientras estoy cubierta de semen, atrás mío hay dos cogiendo, al lado mío una compañera o tal vez una desconocida de la fiesta que se nos sumó lamiendo los huevos a uno, mientras también está cubierta de semen, mientras suena un temon y hastamos hasta el culo de alcohol, y lo mejor de todo es que nos pagan por eso, algo que tranquilamente haría gratis, terminó cobrando muy bien por ser yo y disfrutar.

Porsupuesto que estás si terminan con 5/6 tipos cogiendo a la vez, mientras nosotras nos montamos sobre ellos, los que queden de pie después de las chupadas, saltando sobre los más resistentes, dándoles sus premios por aguantadores, en las escenas que son muy divertidas y satisfactorias de ver y participar, algunas cabalgando sobre los hombres mientras las que están al lado sin tener una pija se dedican a tocarnos para darnos más placer, en lo que es una escena totalmente porno, todas agitadas, transpiradas y gimiendo, eso siempre prende a los hombres que cayeron y terminan viniendo a por un segundo round, que obvio le damos.
Pero no todo es tan divertido y tan espectacular, sino que también tiene su lado meh, ahí somos un objeto, pero no solo de los clientes sino de los strippers hombres, generalmente personas bi, que casi siempre terminan siendo sometidos por otros hombres, así que a veces estos se desquitan con nosotros, ya que no dejan de ser hombres, corpulentos con mucha fuerza que le gusta coger más que ser cogidos.

Así que a veces terminamos siendo las perritas de ellos, cuando necesitan descargar un poco si frustración después de ser sometidos por hombres con gustos raros, ellos nos terminan sometiendo a nosotras, que no tenemos la opción de someter a nadie y terminamos siempre igual, siendo cogidas por todos, ahi estoy a 4 patas mientras me someten, uno por uno, todos los de la fiesta descargandose en mi, llenandome, usandome como una puta, porque esdo es lo que soy, mientras alguna de las mias me da animos para aguantar y me ayuda a disfrutarlo más de lo que ya lo disfruto. Fin.
Encerrado en mi pieza mirando videos de YouTube de la gente bailando, mientras copiaba su técnica, lo hacía mejor que cualquier mujer, literalmente era un prodigio, pero de vez en cuando se daban cuenta en mi casa y me regañaban, querían que haga algo de hombres, fútbol, basquet o hasta rugby, pero eso no iba para nada conmigo.
Tenía un cuerpo flaquito bastante debilucho, con una grandísima motricidad, flexibilidad y coordinación, pero no era para nada musculoso, en la danza no lo necesitaba, pero para otros deportes mi falta de fuerza me pasaba factura, por lo que me hacía que iba a esos deportes pero en realidad me escapaba para ir a un salón abandonado a practicar mis bailes, no solo que era buenísimo sino que era mi propio maestro, en la escuela todos quedaban fascinados con mis dotes artísticos, a cada rato me preguntaban en qué academia de danza estaba, y su reacción cuando les decía que no iba a ninguna era muy graciosa, se quedaban petrificados con la boca afuera creyendo que los engañada, y seguido de eso se sorprendían llamando prodigio, porque en verdad si lo era.
Pero nada de eso me sirvió, ya que cuando mi padre se enteró de todo lo que hacía y de como seguía practicando baile pese a que él me dijo mil veces que lo dejo, llegó a un punto de quiebre en él que explotó, y un jueves cualquiera cómo sí no pasará nada se me cayó el mundo encima porque me echo de la casa, tirandome las cosas a la calle y diciéndome que yo ya no era su hijo, que me marche, que no quería un hijo gay, pero, ¿Cómo mo le hacía entender que yo no era gay? Si era medio afeminado y bailar quizás no era lo mejor para demostrar mi masculinidad, pero yo no tenía esos gustos.
Lamentablemente para mí ese fue el final, porque era imposible mostrarle eso, así que con lágrimas en los ojos y el corazón destrozado me marché para nunca volver, traté de ganarme la vida, pero me fue imposible, la industria del baile era solo para mujeres, era imposible para mí brillar así.

No tuve suerte en todas las veces que me probé y terminé trabajando en un burdel, ya que fue el único lugar que aceptaron para trabajar a alguien como yo, al principio solo lo hacía limpiando mesas, sirviendo tragos y barriendo el lugar, hasta que se dieron cuenta de mis habilidades de danza, en ese momento me ofrecieron que dé show vestido de mujer, ya que había mucha gente que le gustaban las trans, yo no era trans, pero mi cuerpo afeminado encajaba a la perfección con lo que buscaban, me ofrecieron $300 dólares por show, era realmente una locura, así que acepté, pensaba hacerlo por un par de veces, pero en ese momento cabe una tumba de la cuál iba a ser difícil salir.

Bailar en el tubo me era fácil, mis dotes eran espectaculares y mi cuerpo estaba hecho para eso, realmente resaltaba entre todas, mientras mi cintura se quebraba y tenía a todos hipnotizados mirando mi movimiento de cadera, como arqueaba la espalda, meneaba el culo y daba vueltas en ese tubo.
Llegué a llevarme hasta 2000 dólares en un solo día, entre las propinas que me ponían en mi tanga y sostén y el shows como tal, pero no todo era tan bueno ya que al ver cómo su mejor bailarina y la estrella del burdel podía irse me cambiaron el trato, y ahora sí no ofrecía el servicio extra no iba haber paga por show, el servicio extra incluía llevarme al cliente que más paga para darle sexo, como me había vuelto la bailarina más deseada si yo no me empezaba acostar con los clientes esto se iba poner feo para los dueños del burdel, así que me extorsionaron para que acepte.
Lastimosamente para mí no me quedó otra opción, después del mejor show de mi vida me tenía que llevar a un jugador de básquet profesional para atrás, esto iba a doler.
Un negro de casi dos metros con 25 centímetros entre las patas resultó ser el que más pago, casi 10000 dólares para obtenerme, así que no me quedó otra que irme con él.
Apenas llegamos trate de hacer que gaste energía chupándosela pero no hubo casi entre los pantalones se le notaba bien dura su gigantesca verga, me desnudó y me tiró encontrá de la cama, solo quería cogerme y de forma muy brusca, así fué me toma por detrás en 4 con el culo para arriba y empieza a cogerme por el culo, sin vaselina, sin estar lubricado, sin una gota de saliva y siendo muy agresiva, quería tomarme, no era más que un objeto para satisfacer su estatus, entre mis gritos de dolor empezó a pentrarme, brusco, muy agresivo, metiendo su verga hasta el fondo, clavandola muy fuerte, sentía como su pelvis chocaba contra mis nalgas, sus manos hundiéndose en mi cintura dolían, se agarraba para tomar impulso y empujar más fuerte, su verga en mi culo dolía, empujando cada centímetro de su masculinidad sobre una simple y débil bailarina que estaba para satisfacerlo, me cogió muy brusco, pero no importó, por suerte duro poco, pero obviamente lo descargó todo adentro, fueron los peores 10 minutos de mi vida, terminó y se fue como si nada, dejándome ahí, llorando sin voz, con el culo destrozado y lleno de semen, sintiéndome la pertenecia de un tipo adinerado.

Con él tiempo me fui acostumbrando, show tras show empecé aceptar quien era y quién iba a ser de ahora en adelante, una maldita stripper, pero no cualquiera, la mejor del lugar, mis shows se volvieron los mejores, porque no solo que bailaba sino que me desnudaba y empezaba a masturbarme enfrente de ellos, provocandolos, haciendo que lluevan los billetes.

Tanto que enseguida había uno que pagaba una fortuna únicamente para tomarme ahí, reclamando su premio, enfrente del resto, cogiendose a la stripper más cotizada del lugar, mientras el resto miraba como yo gritaba de placer siendo penetrada, ya sea por adelante o por atrás, no importa, ya no, ahora disfrutaba del sexo, aunque lo exagero, ya que él que me coga tiene que quedar bien enfrente de todos, así que siempre soy muy gritona y expresiva, pero no importa a ellos le gusta y yo lo disfruto. Me siento importante, deseada y sobre todo valioso, hay gente que paga para cogerme mientras yo amo que me abran las piernas y me partan como desee.

Pero no siempre es así, ya que los millonarios son complicados, a veces solo quieren alardear de su dinero y se piden a las mejores stripper del burdel únicamente para que vean como las tiene ahí y ni llega a usarlas, ese es el caso de él, posiblemente el hombre más rico que piso este lugar, pero usó a 3 y ya se canso, pidió a casi todas las del burdel, ahí estábamos viendo como se cogían a una mientras el resto miraba, así que a veces tocaba divertirnos entre nosotras, mientras me tocaba sola, y una compañera me masajeaba las tetas tratando de llegar al orgasmo, ya que si no me cogían necesitaba tocarme yo, no podía estar una noche sin diversión, me había convertido en toda una puta.


Otras veces nos llamaban para ambientar fiestas privadas, esas eran muy divertidas y alocadas, muchos adultos con plata, armaban las cosas más divertidas del mundo, dónde siempre terminaba pintando el descontrol y ahí terminabamos apareciendo nosotras, para animar las fiestas, llamaban a las mejores putas para divertirse.

Esas eran muy divertidas ya que terminaban en orgías totales, chupándosela a desconocidos mientras estoy cubierta de semen, atrás mío hay dos cogiendo, al lado mío una compañera o tal vez una desconocida de la fiesta que se nos sumó lamiendo los huevos a uno, mientras también está cubierta de semen, mientras suena un temon y hastamos hasta el culo de alcohol, y lo mejor de todo es que nos pagan por eso, algo que tranquilamente haría gratis, terminó cobrando muy bien por ser yo y disfrutar.

Porsupuesto que estás si terminan con 5/6 tipos cogiendo a la vez, mientras nosotras nos montamos sobre ellos, los que queden de pie después de las chupadas, saltando sobre los más resistentes, dándoles sus premios por aguantadores, en las escenas que son muy divertidas y satisfactorias de ver y participar, algunas cabalgando sobre los hombres mientras las que están al lado sin tener una pija se dedican a tocarnos para darnos más placer, en lo que es una escena totalmente porno, todas agitadas, transpiradas y gimiendo, eso siempre prende a los hombres que cayeron y terminan viniendo a por un segundo round, que obvio le damos.
Pero no todo es tan divertido y tan espectacular, sino que también tiene su lado meh, ahí somos un objeto, pero no solo de los clientes sino de los strippers hombres, generalmente personas bi, que casi siempre terminan siendo sometidos por otros hombres, así que a veces estos se desquitan con nosotros, ya que no dejan de ser hombres, corpulentos con mucha fuerza que le gusta coger más que ser cogidos.

Así que a veces terminamos siendo las perritas de ellos, cuando necesitan descargar un poco si frustración después de ser sometidos por hombres con gustos raros, ellos nos terminan sometiendo a nosotras, que no tenemos la opción de someter a nadie y terminamos siempre igual, siendo cogidas por todos, ahi estoy a 4 patas mientras me someten, uno por uno, todos los de la fiesta descargandose en mi, llenandome, usandome como una puta, porque esdo es lo que soy, mientras alguna de las mias me da animos para aguantar y me ayuda a disfrutarlo más de lo que ya lo disfruto. Fin.
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