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Preste A Mí Marido Por Dinero

Preste A Mí Marido Por Dinero
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Está es la historia de cómo preste a mi marido a otra mujer. Me llamo Noelia, tengo 29 años, soy morenita y manicurista. Vivo con Oscar, mi marido, que tiene 33 y trabaja, bueno, trabajaba en la construcción.

Un día se quedó sin trabajo. Con lo que yo sacaba de las uñas apenas nos alcanzaba para la comida.

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Un día le pregunté a una de mis clientas, adineradas, Doña Zulema, si podía conseguirle trabajo entre sus contactos.

—Voy a hablar con mi marido, me dijo ella, viendo su celular.

Seguimos platicando mientras le hacía las uñas. Me preguntó por Oscar. Le dije que era muy responsable y trabajador, que se había quedado sin trabajo de un dia para otro. 

Después, de la nada, me preguntó 

—¿Y qué tal tu vida íntima?

Me reí, un poco cortada.

—De lo mejor, le respondí. Está dotado, la tiene bien grande y el sexo con él es increíble, le presumi.

Doña Zulema se adelantó más en el sillón.

— Dame más detalles. 

Le dije que Oscar coge duro, que me penetra por los dos agujeros. Que a veces me llena con su leche, hasta dos veces y me deja temblando, sin poder cerrar las piernas.

A la clienta se le puso la cara caliente. Se pasó la lengua por el labio.

— Sé nota que te tiene bien atendida. Yo te pagaría una buena suma si me prestás la pija de tu marido. 

Me quedé con la boca abierta y con el esmalte en el aire.

Oscar sin trabajo, la heladera casi vacia y una señora con dinero, pidiéndome prestada la pija de mi marido.

Salí del local pensando en eso. En si era una locura. O la única salida.

Esa tarde Oscar llegó a la casa con la cara de haber caminado por casi toda la ciudad.

Sin Trabajo, otra vez, dijo. Se dejó caer en la silla. Yo me le puse atrás, le besé el cuello y le hablé para consolarlo.

— No te preocupes, amor. Vamos a salir de esta, ya lo veras.. 

Lo besé en la boca, le acaricié el bulto. Ya se le estaba parando.

—Sé cómo animarte, le dije.

Le saqué la pija del pantalón, se lo lamí de la base a la punta, me lo metí como pude en la boca y se la chupé. Se la mamé con intensidad, mirándolo a los ojos. Oscar gimió me agarró el pelo.

Me levantó, me desnudó y me tiró en la cama, se colocó sobre mi y penetró de un golpe. La pija grande me abrió la concha, gemí como puta cuando comenzó a cogerme duro, clavándomela hasta el fondo. 

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Me hizo cabalgar, me lo monté, deslizando mi concha sobre su pija, rebotando sobre él, las tetas me saltaban, el me las apretaba.

Después me puso en cuatro y me la dio duro, vaginal, nalgueándome. Mientras me bombeaba la concha y yo gemía contra la almohada.

Cambió a anal. Me la fue metiendo lentamente. Se me abrieron los ojos, mientras sentía esa pija en el culo.

Me cogió profundo, agarrándome las caderas, embistiéndo rápido, sus testiculos golpeando mi concha, hasta que se retiró, me dio la vuelta y terminó sobre mis tetas, salpicándome con su leche caliente, el pecho, los pezones.

Me quedé jadeando, manchada, con él tirado a mi lado. Con la concha y el culo palpitandome.

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Nos quedamos abrazados en la cama.Oscar todavía respiraba agitado. Yo le acariciaba el pecho y, más abajo, la pija sensible, tibia, recién usada.

—Amor… hoy una clienta me hizo una oferta caliente.

Se rio. Pensando que era por mí.

—¿De qué. Que clase de oferta? 

— Quiere que te preste. A ti.
Dice que pagaría una buena suma de dinero por estar contigo.

Se incorporó un poco.

—Está loca!!. ¿Cómo va a pedir eso?

Le pasé los dedos por la pija, despacio.

—Quiere experimentar esto.
Y además… nos sacaría del aprieto. No hay trabajo y la comida no alcanza.

Oscar me miró serio. 

—¿Y estás dispuesta a aceptar? Sería serte infiel.

Le besé los labios.

—No, mi amor. Porque no me vas a engañár. Lo sabemos los dos.
Vos hacés el esfuerzo… y yo cobro.

Se quedó callado, la pija se le movió un poco entre mis dedos, traicionera.

—Noelia…

— No te estoy pidiendo que la quieras. Te estoy pidiendo que nos saques de esta, seria una vez, por dinero y después volvés a la cama conmigo.

Oscar se tapó la cara con la mano. No dijo que no, tampoco dijo que sí.

Yo seguí acariciándolo,
con la clienta en la cabeza y mi marido pensando si su pija iba a ser el único trabajo que le quedaba.


Pasaron dos días. Oscar seguía buscando trabajo. Nada. 

Zulema, mi clienta, me escribía:

¿Hablaste con tu marido?

Al segundo “no hay nada”, Oscar se sentó en la cama, cansado, y me miró.

— Acepto, pero solo una vez. Lo hago por ti.

Pactamos el encuentro, que seria en la casa de Zulema, la hora y el dinero por adelantado.

Oscar se vistió impecable, yo lo peiné. Lo besé en la boca.

—Volvé a mí. Amor...

Cuando llegó. Zulema lo esperaba en bata. El se asombro al verla, 44 Años, hermosa, rubia teñida, bien cuidada, de tetas grandes.

Ella lo midió de arriba abajo.

— Así que vos sos el marido de Noelia, dijo, pícara.

— Sos más guapo de lo que me decía.

Hablaron un rato, mientras tomaban vino. Después ella sacó el celular y le mostró la transferencia a mi cuenta. El número que nos sacaba del pozo.

—Vamos al grano. Le dijo directa.

Lo llevó a la habitación, le pidió que se desnudara, mientras lo miraba observó. 

Cuando le vio la pija grande, soltó un suspiro.

—Guau!!!. Sí que es... grande.

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Se sacó la bata, mostrándole sus tetas grandes y pesadas, la concha depilada. A Oscar se le terminó de parar. 

Ella se arrodilló enfrente, le agarró la pija y se la chupó con devoción . Se la lamió, la cabeza, el tronco, mientras le tocaba los testículos.

Cuando tuvo confianza, él la acostó en la cama, le chupó las tetas, se colocó sobre ella y la penetró.

Zulema gimió profundo, mientras le abría la concha con su pija, cogiendola despacio y luego subiendo la intensidad. 

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Después la colocó encima, le hizo cabalgarlo, ella gemía mientras rebotaba sobre él. 

Él le chupaba las tetas y la nalgueaba, embistiéndola desde abajo, ella gimiendo como endemoniada.

Luego la puso en cuatro y le metió la pija en la concha desde atrás, se la dio duro, cogiendola fuerte, haciéndola gemir y venirse más de una vez.

—Si querés, te hago el anal. Le preguntó mi marido.

—Eso noooo!!. Me desgarráras, le dijo ella. 

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Oscar se rio y siguió cogiendola vaginal, hondo, nalgueándola, hasta que se la sacó y le terminó sobre las nalgas y le dio una nalgada fuerte.

Zulema se giró, todavía temblando, la concha chorreandole y le tocó la pija.

—Gracias Oscar, Valés cada centavo, ahora se porque tienes loca a tu mujer.

En mi celular saltó la notificación de la transferencia. Yo me quedé mirando el número. 

Mi marido acababa de coger con mi clienta y con ese dinero, nos arreglariamos un buen tiempo. 

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Cuando Oscar llegó a la casa, lo abracé y lo besé.

—Gracias mi amor.

—¿Te gustó?, le pregunté, a secas.

Se encogió de hombros, sacandose la camisa.

—No estuvo nada mal. Pero contigo lo disfruto más.

Se metió a bañar y cuando salió envuelto en una toalla, yo ya lo esperaba desnuda en la cama, con las piernas abiertas.

Me acerqué, le saqué la toalla y le acaricié la pija.

—Gracias por tu sacrificio mi amor, hora de tu recompensa.

Se la chupé con ganas, babosa, se la lamí de la cabeza hasta los testículos. 

Oscar me acostó en la cama, me chupó las tetas, los pezones, bajó a comerme la concha y me hizo gemir.

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Me la metió en la concha y comenzó a cogerme duro y mientras me la clavaba le hablé sucio, contra su oído.

—¿Te la cogiste así?

—Sí. Pero no quiso dame el culo. Me dijo. 

—Yo sí te lo doy.

Me puse en cuatro para él, el me metío la pija en el culo lentamente, cuando la tuvo adentro, comenzó a cogerme duro, sus caderas chocando contra mis nalgas, yo gemía contra la almohada .

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Unos minutos después me la saco y se acostó. Le agarré la pija, me la metí en la concha y empecé a rebotar sobre el. Él me chupaba las tetas, mientras lo cabalgaba con intensidad, y me embestía desde abajo haciendome gemir.

Se vino eyaculando a chorros adentro de mi concha y yo alcancé el orgasmo y caí sobre su pecho.

Lo besé y abracé.

—Mañana vamos de compras, amor y llenamos la heladera.

—Sí, mi amor. Me respondio agitado. 

Al lado, en la mesita, vibró el celular.

Un mensaje de Zulema:

¿Cuándo podemos repetir con tu marido…?

Oscar no lo vio, pero yo sí.

Muy pronto lo volvería a prestar... 

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2 comentarios - Preste A Mí Marido Por Dinero

eder891
Woooow que excitante relato, van puntos 🔥