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Buena vecina 21

Mis 3 vecinos, mis 3 amigos, mis 3 pendejos pajeros se fueron, me dejaron sola, caliente y con ganas de más, no podía dejar de pensar en ellos tocándome y chupandome al mismo tiempo, dándome placer en cualquier parte del cuerpo que usaban de mi, cualquier parte de mí cuerpo que rozaban con sus vergas calientes y duras. Me acordaba que llegaron transpirados y sucios después de jugar a la pelota pero no les importo, mí ex no lo hizo jamás, siempre tenía que estar limpito y perfumado tal vez por eso nunca llegaba a explotar esta parte de mí, nunca supe que necesitaba que algún hombre vuelva sucio o transpirado por el trabajo o jugar a la pelota para garcharme así, solo para saciar su sed y usarme como una puta hasta que estos 3 pendejos lo hicieron y ahora, quería más.

Me duche y me probé algunas tangas de todo lo que había comprado, además en mí caja secreta tenía algunas que nunca use, pero no podía decidirme. “Está roja me queda bien, pero ya use roja hoy, mejor otra.” “Está negra, se me clava bastante bien en la cola, podría ser, además el conjunto hace juego” “Este conjunto blanco…Mmm no, creo que parezco un angelito y no es lo que hoy quiero” vi una cajita, algo viejo en el fondo que una vez hace mucho tiempo había comprado pero no usado. Estaba más nerviosa que cuando alguien tiene una primera cita con una persona que le gusta mucho y quiere verse perfecta, con la diferencia que yo pretendía verme como una puta para ellos. 

Les escribí en el grupo, haciendo una encuesta de qué color preferían, todos tenían opiniones distintas y me complicaron aún más la decisión. No voy a contarles la charla para no hacerlo tan largo innecesariamente, lo único que si voy a decir es que trataban de hacerme el juego de que no vendrían, que tenían otras cosas que hacer, que saldrían con sus amigos a la noche, no sabía si creerles o no, porque el fin de semana anterior me habían dejado plantada realmente y no quería arriesgarme, aunque tampoco parecer desesperada. 

A la tarde noche, yo también quería jugar como ellos lo hacían y creí que mandando fotos, mostrando las cositas que me probé, podría convencerlos fácilmente pero seguían haciéndose bastante los duros, el único que parecía estar cerca de aflojar y siendo realista, si lo encontraba solo no se iba a negar, era Nico, el fue el único que me pidió algo, como se imaginarán el pendejo está obsesionado con mis tetas. Me reí sola al pensar “No me molestaría jugar, a la mamá e hijo para darle la teta” perdón, cada vez más desfasados mis pensamientos.

Tal vez en él, estaba la clave. No quería escribirle, no sería lo mismo que tenerlo cara a cara donde no podría escaparse de mis dos armas seductoras para él. Tenía que jugármela y rezar porque todo saliera según lo planeado en mí mente, una musculosa blanca algo corta y bien escotada junto con un short que no dejaba ver nada pero si haces un movimiento descuidado seguramente un poco de las nalgas se vería, salí al patio y me dirigí directamente a la medianera, cuando lo llame salió la madre doña Mari, por suerte me saludó a lo lejos agitando la mano y sonriendo 

Mari: Estoy cocinando mí amor, después te saludo.
Yo: Haber cuando me invita a comer doña Mari eh. La saludé de la misma forma que ella.
Mari: Cuando vos quieras.
Yo: Listo, y yo los invito a la pile.

Cerramos un trato rápido alegremente, me cae muy bien su mamá, siempre fue buena conmigo. Nico se acercó al tejido y cada paso que se acercaba, miraba mis tetas disimuladamente aunque yo tenía los brazos cruzados, podía notar las ganas de desnudarme con la mirada.

N: Hola Maca, que paso ?
Yo: No, nada. Pero quería preguntarte algo y que me digas la verdad. ¿Van a venir hoy o no ?
N: No se, de verdad porque ya teníamos planes.
Yo: Así que tenés planes ?
N: Si ya habíamos arreglado con los chicos del equipo y algunas chicas.
Yo: Mira vos. Dije haciéndole notar mí molestia. 

Cuando estaba por responderme, apareció su papá, se acercó a saludar brevemente, debo admitir que aunque me lleve una diferencia de 20 años aproximadamente y no sean de mí gusto las personas mucho más grandes que yo, no estaba mal. Intercambiamos chistes y tonterías para después dejarnos solos de nuevo. Pero no sin antes despedirse con algunas miradas a mis tetas, ya entiendo de dónde viene tanta calentura de su hijo por las tetas, aparentemente viene de familia y continúe hablando con su hijo.

Yo: Así que, ¿te vas a ir ?
N: No sé, no tengo muchas ganas.
Yo: Y de qué tenés ganas ? 

Agarre el tejido que nos dividía con mí mano izquierda a la altura de mí cabeza y la derecha la puse en mí cintura, el fijo inmediatamente su vista en mis pechos, no llevaba corpiño y gracias a la fina tela de mí musculosa podía notar sin problemas mis pezones duros y parados. No podía responder, al pendejo se le nublo la vista y las palabras no le salían.

Yo: Ey, mí cara está acá. Levantó la vista. ¿De que tenés ganas ?
N: Ya te podes imaginar. Dijo mirando mis tetas nuevamente.
Yo: No, no lo sé, decime.
N: De agarrar esas tetas fuerte y comerlas enteras.
Yo: Ah si ? Dije mirando mis pechos y levantandolos aún más.
N: Si, me hiciste poner la verga re dura.
Yo: A ver..

Baje mí mano izquierda, a la altura de su verga con la palma hacía su lado, él me miró y miró a ambos lados asegurando que nadie vea nada de lo que estaba por pasar, acercó su cadera y por fin pude tocar con mis dedos entre el alambrado su verga, como pude agarre la cabeza e intentaba hacer un leve movimiento como masturbandolo, el cerro los ojos por un momento dejándose llevar por el placer, me mordía los labios mirando su verga y después sus ojos “Movete vos” deje la mano quieta y ahora él se movía cogiendo mí mano. Que rica sensación es lo prohibido, más cuando corres peligro de que te vean y si es gente conocida, peor.

Yo: Seguís sin saber qué hacer ?
N: No, ya sé que voy a hacer.
Yo: Que ?
N: Seguí Maca, agarrame la verga.
Yo: Mmm.. Está bien dura, como a mí me gusta.
N: Vos me la pones así.
Yo: Yo te hago poner la verga dura ?
N: Si, me hice muchas pajas pensando en esto.
Yo: Se ve que me imaginaste de todas formas, pendejo pajero. 
N: Muchas formas, después te cuento, pero segui.
Yo: Que color de ropa interior te gusta que me ponga ?
N: Que difícil, todos te quedan bien, pero uno negro me encanta, te ves muy putita.
Yo: Contame, que vas a hacer entonces ?
N: Te voy a acabar en la mano, acá.

Saque la mano rápidamente, si él acababa ahí, no me ayudaría a que vengan a mí casa los 3 más tarde.

N: Que haces ?
Yo: No voy a dejar que me acabes acá.
N: Porque ?
Yo: Porque después no me vas a ayudar.
N: Si te voy a ayudar te lo juro.
Yo: Si querés acabarme en la mano, vení a mí casa y si no, imagino otros lugares donde podes acabar.
N: Donde ?

No me preocupe en mirar a ambos lados como él hizo para asegurarme que nadie me vea, después de todo, si el padre me veía que hacía esto no creo que lo fuera a retar a su hijo sino por lo contrario, lo felicitaría

Yo: Encerrado en tu pieza, arriba de un pedazo de papel higiénico, pensando en mí. Y sinó  Acá. Dije juntando mis tetas con ambas manos y moviéndolas. Vos sabrás qué hacer.

Me di vuelta para regresar  hacia mí casa y aprovechando que sabía que me miraba moví un poco la cola, ya saben, como para darle un poquito más. Me quedé esperando ansiosa, pasaban los minutos y no aparecía, cuando empecé a pensar que la lealtad a sus amigos era mayor sus ganas de estar conmigo, ¿Que creen ? El timbre sonó.

Yo: ¿Quién es ?. Grité de adentro, dándole poca importancia.
N: Yo.
Yo: Quien es yo ?. Dije abriendo la puerta, reconocía su voz.
N: Yo, Nico.

Abrí la puerta de calle, entró y se quedó a mí lado, pase llave a la puerta “Entra” le dije pero me hizo una seña de caballero dejándome pasar “Seguro quiere verme el culo, bueno que lo vea” pensé. No me dejó ni hablar, ni preguntar nada, fue directo al grano.

N: Sacame la leche.
Yo: Como ?
N: Lo que escuchaste, sacame la leche.
Yo: Pero me vas a ayudar con lo que te pedí ?
N: Para que hagas eso, tenés que darme más.
Yo: ¿Qué más querés ? Te saco la leche y vos me ayudas, ese es el trato.
N: El trato es otro, yo te ayudo pero vos cumplís algunas fantasías.
Yo: Como cuales ?
N: Después te las digo.
Yo: Y lo que me estás pidiendo ahora ?
N: Eso lo vas a hacer, porque sos una putita, me calentaste y ahora tenés que pagar por eso.

Me quedé helada de que me hable así, pero también lo quería, necesitaba que no dejen de tratarme como lo hicieron hoy. Se sentó en el sillón y me ordenó “Empezá” lo notaba muy nervioso, él quería ser el “Macho”, el que mandaba y yo opté por subirle el autoestima, ser buena con el y cederle el mando para que crea que puede hacer lo que quiera conmigo.

Me arrodille, él se bajó un poco la bermuda y el boxer pero yo quise continuar “Déjame a mí” le dije mordiéndome el labio inferior, mirando sus ojos y su verga con cara de deseosa, de necesitar su verga. Él se relajo mientras yo bajaba hasta los tobillos su ropa, volví a ver su verga nuevamente, rara, con la piel casi cubriendo la cabeza pero así y todo cada vez me gustaba más.

Yo: Decime vos, ¿cómo querés que te saque la leche, despacio o fuerte ?
N: Arranca despacio y cada vez más fuerte.

Sabía que respondería eso, sinó lo hacía de esa forma tal vez no soportaría más de 2 minutos en mis manos. Lo pajie suave de arriba abajo, se la chupe dos o tres veces “Que rica” le dije y continúe dándole placer con mí mano. Aumente la velocidad, ya lo tenía donde quería, un pendejo totalmente indefenso en mis manos, estaba completamente recostado en mí sillón con las manos al costado de su cuerpo y la cabeza tumbada hacia atrás, nadie se la había chupado así o tal vez nadie se la había chupado en su vida, de vez en cuando me miraba y con una mano tocaba mí cara o pelo débilmente.

Yo: Quiero saber qué fantasías tenés conmigo, quiero que me digas, que querés que te cumpla.
N: Quiero que me lleves a un telo, nunca fui.
Yo: No hay problema, vamos a ir. Eso solo ?
N: No, quiero que te disfraces para mí. No sabes cuántas veces me pajie pensando en eso.
Yo: De que ? Muchas ?
N: Te imaginé con todos y todos me gustaron, quiero que te pongas uno con el que más puta te sientas.
Yo: Mmm… puedo tener una idea. Pero contarme, te pajiaste mucho ?
N: Hace meses que me pajeo todos los días pensando en vos, pero desde hace años empecé.
Yo: Que pendejo atrevido.
N: Te di la leche de todas las formas que te imagines en mí cabeza.
Yo: Y ahora me la podes dar de la forma que quieras de verdad, ¿te diste cuenta ?
N: No lo había pensado.
Yo: Decime lo que quieras y yo te lo hago.
N: No puedo decidir, hacelo vos.

Era mí momento de volar su cabeza, hacer que piense que era su puta y todo lo que se le ocurra. Escupí mí mano y aumente la velocidad, el gemía bastante, mí concha de mojo a la velocidad de sus gemidos, cada vez que le veía la pija me gustaba más.

Yo: Te cuento algo ?
N: Aja..
Yo: Yo también me pajie mucho por vos.

El abrió los ojos mirándome sorprendido, era verdad que me toque pensando en él pero tampoco fue “mucho” una mentirita.

Yo: Y sabes que ?
N: Que ?
Yo: Tenés una verga mejor de lo que pensé.
N: Es más grande ?
Yo: Mucho más grande de lo que me imaginaba (Tampoco era verdad)
N: Uff…Que te imaginabas ?
Yo: Que me cogías en cualquier lado, donde vos tengas ganas y me llenabas de leche.
N: Donde te la daba ?
Yo: Ahora vas a ver, voy a cumplir mí fantasía yo también.

No era tan así pero le sumaba morbo y además sabía el punto débil que tenía por mí. Hice un gran esfuerzo haciendo garganta profunda varias veces sin parar hasta que la saliva chorreaba a montones por su verga y mí boca igual.

N: Voy a acabar.
Yo: Todavía no, acá no es como en mí fantasía.

Deje de chuparla y el me miró mientras me sacaba la musculosa, tenía los pezones duros y parados, mis tetas más firmes, las agarre y escupí. Lleve su verga entre ellas y empecé a pajearme, sentía su calor en mí, cada vez que bajaba quedaba al descubierto una parte de la cabeza de su verga casi morada, estaba claro que ya no aguantaba más, sus gemidos de pendejo me parecían muy excitantes y aumentaba la velocidad, mientras que sin detenerme seguía escupiendo entre ellas.

N: Ay si, tantas pajas me hice, imaginando esto. Que buenas tetas.
Yo: Se siente mejor que tus pajas ?
N: Mucho mejor, ¿vos también querías esto ?

No tanto como él, pero se ve que sí.

Yo: Si, me imaginaba esto así, me encanta.
N: Que pensabas ?
Yo: Que te pajeaba con mis tetas así, fuerte y me las llenabas todas de leche. 
N: Si así, seguí.
Yo: Mírame, mírame como te pajeo con mis tetas pendejo, lléname las tetas de leche.
N: No pares, no pares.
Yo: Dale, dame la lechita, ensuciame las tetas con tu leche.

Pocos segundos después empezó a acabar, fue por puro instinto o ganas de ese momento pero en un acto reflejo abrí la boca y saque la lengua, teniendo la esperanza de poder probar su leche y para mí asombro, era riquísima.

Quedó rendido en mí sillón y para darle una última vista, junté unas pocas gotas para ponerlas en mí boca y tragarlas.

Yo: Te gustó ?
N: Mucho, ya quiero que cumplas tu fantasía de nuevo. 
Yo: Quédate tranquilo, que mí parte la estoy haciendo, ahora ¿Vos vas a hacer tu parte?
N: Si, aunque no quiera hacerlo y tenerte solo para mí, tengo que cumplir mí parte.
Yo: Me vas a volver a tener sola para vos bebé, no te olvides que tengo que llevarte a un telo. Dije dándole un pico cariñosamente.
N: Es verdad, ya se me ocurrió algo para cumplir con mí parte.
Yo: Ah si ? Que cosa ?
N: Vení, vamos a tu pieza.

Nos miramos juguetonamente, él tomó mí mano y me llevó a mí propio cuarto, yo iba sonriendo detrás de él y con las tetas aún llenas de leche. ¿Qué se le ocurrirá a este pendejo ahora ?

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