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Enseñándole a mi esposo a ser un buen cornudo 2

ayer viernes se  puso  un vestido azul que parecía que lo tenía pegado a la piel y lo coronó con zapatos de taco aguja y unas medias de encaje muy sexys del mismo tono del vestido… ¡¡¡Estaba para matarla!!!
Durante la mañana yo no dejaba de imaginarme cosas, y para colmo mi mujer  me mandó un mensaje que decía que Raúl le había pedido que se quedara unos minutos más a la hora que todos salían a comer… Así que mi cabeza volaba. De hecho, no pude trabajar durante toda la mañana. Y al mediodía no aguanté más y me hice una tremenda paja… y así estuve hasta que mi esposa  llegó a casa.
Apenas entró se me abalanzó y me comió la boca y me decía que me amaba mucho. Yo comencé a pedirle que me cuente que había pasado, y ella con una tremenda carita de morbosa, me agarró de la mano y me llevó al dormitorio. Nos tiramos en la cama y entre besos y franeleo comenzó a contarme:
-Apenas entré a la oficina lo fui a saludar a Raúl… como siempre, nos saludamos con un beso en la mejilla, pero esta vez yo corrí levemente la cara y casi le doy un beso en la comisura de los labios… obviamente me hice la boluda, pero él se quedó medio asombrado… Durante la mañana, era yo la que iba a su oficina con cualquier pretexto… y se ve que se dio cuenta, porque me pidió que me quedara un rato a la hora del almuerzo… Cuando se fueron casi todos, me dirigí para su oficina, y apenas entré se paró y vino hacia mí con el pretexto de cerrar la puerta, fue entonces que al volver me tomó por atrás, haciéndome notar de nuevo su tremenda pija… y debo reconocer que eso ya me puso caliente.
– y vos ¿qué hiciste?
– Pará un poco… Dejame que te cuente… estas a mil 
-A diferencia de la otra vez, le agarré el brazo y lo aparte con una sonrisa. Y le volví a pedir que no haga esas cosas, ya que yo era una mujer casada… Raúl se me acercó nuevamente y mirándome fijo me dijo:
– No dejo de pensar en vos , imagino que recién te habrás dado cuenta como me pones de solo verte.
– Yo lo miraba y sonreía de forma sensual…
– que tiene el boludo de tu marido que hace que seas así?
– jajaja Nada del otro mundo, pero yo no soy como las minitas de acá que vos te volteas!
– Ya lo sé, vos sos distinta… Estoy seguro que en la cama sos una perra y que el boludo de tu marido te atiende mal!!
– y volvió a agarrarme de la cintura y pegarme hacia él. A esta altura yo ya estaba mojada… Intentó darme un beso, pero yo le corrí la cara. Nuevamente lo aparté de mí y le pedí que por favor parara con esta situación. Y con una tremenda cara de tipo seductor y ganador me respondió:
– Está bien! Pero quiero que sepas que tarde o temprano vas a ser mía. Y te aseguro que vas a gozar como nunca antes. Así que andá preparando a tu maridito para que se acostumbre a ser un cornudo… Aunque ahora te resistas, después me vas a pedir que te haga mía… Estoy seguro que debajo de ese vestido ya estas toda mojadita y sé que te empezaste a vestir así porque querés sacar a la putita que llevas dentro y estas buscando que alguien te coja!
-Pasó a mi lado para abrir la puerta, rozando mi cola descaradamente, lo que me hizo estremecer, y seguro él lo noto por la sonrisa de su cara. Y me dijo que ya no iba a decirme más nada, y que ahora era yo quien debía avanzar y amablemente como si nada hubiera pasado, me acompañó hasta el ascensor.
A todo esto, yo tenía mi mano llena de semen, pero seguía con la pija dura, ya que durante el relato de mi mujer no pude parar de tocarme. Mi esposa, que también estaba en llamas y ya se había sacado el vestido, también se estaba tocando y yo no pude contenerme y me acerqué a su concha  para comerle todos esos jugos…
-Asiii papito!!! ¡¡¡Que caliente estoy!!! Seguíiii!!!
- ¿Que querés que haga amor? Queres que lo encare a Raul? Aahhhhh!!!
-¡¡¡Si Tenes ganas, si!!! Pero lo tenés que hacer bien y que nadie se de cuenta. ¿Te lo querés coger?
-Siiii, aaahhh. ¡¡¡Metemela por favorrrr!!! Aaaahhh!
Empezamos a coger como locos y mi mujer me decía de todo:
-Asssiii papi asiiiii, aahhh!!!
-Te lo vas a coger??
– Siiii, quiero que me meta esa pija dura que tiene, aaaahh!!!!
– ¿Vas a ser su hembra?
– Siiiiii, voy a ser su puta!! Y vos el cornudito, ¿querés?
-Aaaahhh!!! Siiiiii, asiiiii, aaahhh! – y volvimos a acabar los dos de manera espectacular.
(Continuará)

4 comentarios - Enseñándole a mi esposo a ser un buen cornudo 2

Redfenix_
Excelente que continúe esta historia
Ferchuycele
Espetacular relato y para lo q ya somos cornudos nos identificamos mucho