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Mi amiga megatetona, se me dió la oportunidad

Claudia era una amiga con la que salíamos cada tanto, sin nada sexual, eran esas juntadas que se terminaban recién en la primera salida del sol.

Siempre tuvo unas tetas enormes, que fueron creciendo con el pasar de los años, hasta llegar a los 30.

En verano era impresionante ver esos melones enormes sostenidos por prilis o tops que pedían ayuda de tan apretados que estaban.

En una de esas reuniones de verano y la verdad, con mucho ratoneo en la cabeza, empezamos a hablar de sexo, algo que hacíamos siempre.

"Yo siempre tengo problemas con los boludos que salgo", me tiró, y yo con suma atención la escuché.

"No saben jugar bien con mis gemelas", mientras re reia y por mi mente pasaban mis sueños de pajas, en las que soñaba como esas tetas me apretaban la pija sin parar.

En la conversación me puse un poco nervioso, porque me preguntó directo si nunca le había visto las tetas con atención, siendo su amiga de años.

Quedé perplejo, y cuando estuve a punto de responderle, ella me dijo "Dale, tocalas, apretalas, si esto va a quedar acá". Todo por encima de la ropa.

Yo empecé a ponerme al palo, ella con su top todo apretado hace un tit drop que me dejó sin palabras, ver cómo esas tetas enormes se dejaban ver, las aureolas bien marcadas y los piercings que se los puso hacia poco.

Mientras había silencio, me manoteó la verga y me empezó a pajear. "Dale, sabes más veces que me masturbe pensando en que te la chupaba?" cuando se la llevó con la boca al fondo.

Me la dejo toda con líquido preseminal y saliva, finalmente, se me dió. Le puse la pija entre sus monumentales tetas, mientras las apretaba con sus manos. No paraba de mirarme y reírse.
Les juro que esos minutos para mí fueron horas, y la sentenció con un "Hoy no me vas a coger, pero te voy a dejar sin leche" mientras escupía mi pija y seguía moviendo sus tetas.

En mi mente tenía ganas de hacerle de todo, pero iba a respetar su decisión de sacarme toda la leche.

Y así fue, mientras iba realizando disparos de leche, ella gemía, se reía, me decía "no aguantas nada", mientras no paraba de masturbarme.

Un baño impresionante de leche en sus tetas que se iba cayendo por su vientre y piernas, hasta que me dijo algo que me descolocó: "no limpies mucho, déjame todo acá en el medio de las tetas y vamos al supermercado a comprar más birras".

Efectivamente, con todas las tetas lecheadas, y su top bien marcado, fuimos por la calle, pero con ganas de que cumpla su promesa de garcharmela.
Mi amiga megatetona, se me dió la oportunidad

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