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Giuliana mujer lactante e infiel. Parte 6

Salvador había tenido una llamada con su mamá, ya que Dante había ido a buscarlo a su casa y me había escrito mensajes, también me había llamado, pero no le respondí. Estábamos teniendo una charla tratando de definir mi decisión: quedarme con Salvador o volver con Dante
Yo:- Si! Claro que me gustaría. Pero no te expondré a vos a qué mí marido te lastime

Salva:- ¿Vas a volver con él?

Yo:- Si... No lo hago porque lo quiero, sino para resguardarte a vos. Me moriría de tristeza si algo te hace- lo acaricie

Salva:- ¿Entonces si vos estás dispuesta a hacer algo así es porque me amas??

Yo:- Claro que te amo. Pero no quiero que él te haga algo, te lastime o te golpee

Salva:- Yo quisiera ponerme en tu lugar para que no sufras, mi hermosa! No puedo soportar que estés con alguien que no te merece, que no te valora, que no te cuida. Yo si lo haría y lo haré siempre. Tampoco nada les haría faltar. Por favor, hermosa. Pensalo. Quédate conmigo!

Yo:- Es que si te hubiera conocido a vos antes que a Dante y hubiera sido con vos con quién me casé y tuvieramos un hijo, te hubiera elegido pero no. Lo elijo a Dante

Nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente, en mi mirada corrían lágrimas de tristeza, eran más bien una mezcla de enojo, de bronca y de amor por lo que comenzaba a sentir por Salvador. Mientras que creo que Salvador en su mirada era mas por decepción, tristeza y por el amor que me tenía.

Me abrazó, me dió muchos besos suaves en mi cuello mientras íbamos calmándonos. Recuperando la calma

Salva:- ¡Te amo, mi Yulita!

Yo:- ¡Te amo, Salvi!

Nos dimos un largo beso con lengua y mucha pasión. Trate de que esa pasión no despertara más calentura que la que me estaba generando pero es difícil. Salvador conoce todos mis puntos débiles, sabe muy bien como me gustan los besos, como me gusta calentarme y como hace que acabe y mucho. Sus manos recorrían mí cuerpo lentamente y yo me estremecía ante él. Me volvía a dejar llevar pero escuchamos que Jeremías estaba llorisqueando. Nos detuvimos en seco y fui a verlo. Estaba chupándose como enojado su puño: Tenía hambre. Lo levanté, me senté en un sillón y lo veía que Jere buscaba desesperado mi pezón que al sentir la calentura que tenía con Salvador, los tenía durísimos a ambos y nuevamente con leche. Se prendió y comenzó a mamar haciendo fuerza, como desesperándose. Lo tocaba, le hacía mimos en su pequeño rostro mientras lo miraba. Él abrió los ojos y me miró. Sentí esa conexión que siempre tuvimos con mi bebé. Le levanté su manito con la que abarcaba mi pecho, se la sostuve mientras le daba besos suaves. Yo sonreí al verlo que sus movimientos iban calmándose. Al levantar la mirada lo veo a Salvador parado viéndonos con detenimiento esbozando una dulce sonrisa. Yo le hago seña que se acerque, él lo hizo. Se sentó a mi lado mientras amamantaba a Jere. Me daba besos cortos y suaves por mis mejillas, mi nariz y un suave por mi boca. Yo le regalé una sonrisa y me dio un beso mucho más pasional, mucho más húmedo y con tanto deseo que quería nuevamente coger con el. Jeremías se había dormido y al soltar mí pecho de sus labios le quedaban gotas de leche y yo se las quite y le puse mis dedos a Salvador que no dudo en chuparmelos con devoción y mucha lengua.

Él al darle mis dedos me miraba de una manera muy penetrante, muy desafiante y muy caliente. No di tantas vueltas, me levanté, apoyé con cuidado a Jere y enseguida volví hacia Salvador y lo abracé, apoyando mis pechos en su rostro

Salva:- Quiero que me ahoguen con ellos

Yo:- Ay, no... no podría ser capaz de hacerte eso...

Salva:- Quiero morirme y revivir entre tus hermosas tetas- me las iba recorriendo con las yemas de sus dedos- te juro que me encantan. Me vuelven loco

Yo:- Tanto te gustan?

Salva:- En realidad vos sos la que me gustas: me gustas así, completa. Con decirte que luego de saber que tu marido no le gustaban tus tetas con leche y mi fantasía siempre lo fue... como que me volví loco. Ya quería probar, aunque por comentarios y vivencias de lactofilos que la leche es tibia y dulce... dios... pensar en vos y en eso, podía acabar y sin tocarme...

Yo:- Como que acabar y sin tocarte???

Salva:- Si... cuando estoy muy caliente, pensando en vos y en eso que pasamos en el complejo, te imaginaba y se me ponía muy dura, pensaba en tus tetas y tu cuerpo y mi pija estaba como mástil, parecía moverse sola y me imagine tu hermosa concha o tus tetas con esa leche especial...- cerró los ojos y pude ver su pija como daba respingos y comenzaba a brotar su semen

Aggghhh.... mmmmmmmmmmm... -iba recuperando su voz que aún estaba quebrada y au respiracion agitada- ahora... ahora lo entendes, mi... mi amor?

Yo:- Me sorprende todo eso que logras...

Salva:- Es que vos lo lograste... hacia tiempo que cuando he estado con alguien muchas veces debía estimularme, es decir tocarme y con vos es diferente, es algo único...

Yo:- Gracias, mi amor...- Nos besamos y fue un beso con mucha lengua.

Sentí sus manos que me acariciaba por mi espalda y mientras se acomodaba las almohadas y me atraía encima de él. Su respiración estaba acelerada y su voz se iba agravando a medida que iba moviéndome más y más contra su cuerpo.

En un ligero movimiento me metió su pija dentro de mi humeda cavidad y fue entrando más y más. Nuevamente Salvador apretó con delicadeza mis tetas y las pellizcaba, las acariciaba y estiraba. Esa mezcla exquisita que realizaba con sus manos, hizo que me estremeciera y mordiera mis labios. Al verme me dijo

Salva:- ¿Te gusta que te haga así?

Yo:- Si... segui- le ordené.

Mientras me movía despacio con una de sus manos en mi cadera, la otra se dedicaba a tocar mi teta, que mi pezon estaba duro y elevado como esperando deseoso sentir su boca. No aguanté más y comencé a moverme más fuerte y con mis brazos lo atrapaba contra mi cuerpo y sentia sus jadeos mientras resfregaba su rostro contra mis tetas. Esa sensación me hizo explotar nuevamente y le anuncié

Yo:- Ay mi amor... voy a acabar...

Salva:- Si... siiii... acabame todo... que yo también... yo también... aaaagggghhhhh...

En nuestros gritos ahogados, apoyando nuestras bocas contra el hombro del otro, sentíamos como salía todo nuestros líquidos. Al ir bajando esa intensidad, intentaba recuperar mi respiración, lo miré a los ojos y le sonreí.

Salva:- Te amo, mi hermosa Yulita...

Yo:- Te amo, Salvi- me sonrei- te amo...

Salva:- Quería decirte algo que nose como lo tomaras pero... es algo que tengo mucho deseo...

Yo:- Si... decime...

Me acarició lentamente por mi rostro y me sonrió

Salva:- Me gustaría que pudiéramos compartir todo esto diariamente y también que si continuamos cogiendo así, quiero tener un bebé con vos- Su confesión me dejó impactada, no porque no me guste, pero no me lo esperaba- ¿Que pasa, amor? ¿Me precipite en decirte algo así??

Yo:- Me sorprendiste...

Salva:- ¿No te gustó? Bah... ¿no te gustaría que vos y yo podamos formar una familia?

Yo:- Es que si se llega a enterar Dante de esto, vamos a terminar muy mal los dos

Salva:- No... eso jamas. Nos iríamos a donde sea para vivir tranquilos y juntos nosotros con tu bebé, nuestro bebé...

Yo quedé en silencio y solo lo acariciaba lentamente, mientras lo miraba a los ojos. Respiré profundo y le respondí:

CONTINUARÁ!

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