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Mi mejor amiga me pide que la embarace

Esta experiencia fue enviada por un seguidor, yo solo organicé sus ideas y lo estructuré:

Suena inverosímil, lo sé, pero me gustaría que usen esa incredulidad para imaginar lo que fue para mí recibir aquella propuesta.

Era una noche luego de terminar el trabajo. Todos ya se habían ido y nos tocó horario de cierre, por lo que estábamos algo agotados. Cuando salimos del local, me ofrecí a llevarla a su casa como ya acostumbraba de vez en cuando.

El camino estuvo lleno de una charla banal, pausada, hablando de lo tedioso que se ponía el trabajo, hablando mal de algunos compañeros, y pensando que haríamos en nuestro día de descanso. Así eran las cosas con Jemima.

Ella es directa, pero al mismo tiempo con tacto para decir las cosas. Cuando recién empecé solía cubrirme y corregirme a puertas cerradas. Desde esos momentos fue que empecé a sentir atracción por ella. Es bonita, de estatura media, de cabello rubio natural que solía teñir de morado, con unos ojos azules que cautivaban a los clientes...

Y así me agarró al momento de pedirme aquello. Perdido en las fantasías imposibles donde ella era mi musa prohibida... "¿Sabes...? Lilly y yo hemos estado pensándolo y... Queremos formar una familia"

Además de alegrarme por los planes de mi mejor amiga, me puse un poco alerta. Aquel deseo no cuadraba con la chica que había conocido hace unos años, pero la dejé continuar.

"Hemos estado viendo opciones, pero ambas hemos llegado a la misma conclusión... Y ¿Sabes? No pudimos pensar en alguien mejor para ser el padre biológico de nuestro hijo".

Y ahí fue cuando terminé de caer por completo en lo que me estaba querido decir. Ni en mis fantasías más salvajes había llegado a ver esto como una posibilidad, pero ahí estaba ella, a mi lado... Mi mejor amiga diciendo que quería un hijo de mí...

"Tú no tendrías que hacerte cargo de nada. Solo vienes... Haces "tu trabajo" y a partir de ahí es tema de nosotras. Claro, si quieres puedes estar presente, verlo crecer... Si deseas hasta podemos decirle que eres tú su papá... O solo quedarte como el tío buena onda. Cómo tú gustes"

Había algo raro en su tono de voz. No había pena ni vergüenza, no había desconfianza, y de alguna forma, no se sentía como un verdadero trato. Podía notar como ella lo veía más como una oferta ganar-ganar para mí. Y es que pensándolo de la forma más... ¿Morbosa? ¿Enfermiza? ¿Irresponsable? - posible, yo no perdía nada, y podía pasar un "buen tiempo".

Entonces pregunté la pregunta clave... ¿Inseminación artificial o natural? Y la respuesta era la que mi lado consciente temía escuchar, pero mi lado carnal ansiaba con locura...

"Natural... Queremos que todo sea natural. Lo ideal es tomar turnos. Un tiempo yo... Y si no hay resultado, un tiempo ella, y así sucesivamente."

Suspiré en aquel momento. Sin darme cuenta habíamos llegado por fin a su casa. Tras estacionarme en frente, respondí:

"Bueno... Es raro porque aún recuerdo cuando, además de no querer hijos, dijiste que si en algún momento llegabas a quererlos teniendo novia, dejarías a la otra embarazarse... Qué no querías tu cuerpo pasando por ese proceso"

"Las cosas cambian, Leo", Respondió ella con serenidad mientras se desabrochaba el cinturón de seguridad.

Nunca negué la belleza de Jemima, nunca negué a mí mismo la atracción física hacia ella, pero todo eran siempre fantasías... Cosas que yo imaginaba, un refugio que mi lívido encontraba en mi mente, pero ahora la tenía al lado mío, prácticamente pidiéndome que tengamos relaciones sexuales sin protección.

"Entonces empezaríamos tú y yo... ¿Cierto?" Respondí imaginando la escena en mi cabeza.

"Así es..."

Esa noche Jemima se bajó del auto sin insistir. Caminó hacia la ventana de mi lado y se despidió con un beso en la mejilla "Te daremos tiempo para pensarlo, y cuando lo hayas pensado, solo me avisas".

No pude dormir correctamente. Una mezcla entre excitación sexual y duda me mantenían despierto. Tener sexo con Jemima y Lilly, las dos chicas más bonitas de todo el personal... Yo, yo... ¿Era una oportunidad que debía tomar o por mi bienestar mental debía rechazar? Pasé días con esa duda en mi mente.

En el trabajo ella me trataba normal, y Lilly también. Las dos me saludaban, me bromeaban, la dinámica era la misma, pero mi mente ya no podía sostenerlo más. Ya no podía evitar malinterpretar sus risas, sus manos en mi hombro, las miradas intercambiadas.

Me estaba volviendo loco poco a poco. Quería aceptar, pero algo me hacía temer... De cualquier forma, esta noche le escribí... "Oye Mimi... Lo estuve pensando y acepto. Dime cuándo nos podemos ver para ver eso".

Sentí que soné estúpido en el mensaje, pero ella no tardó en responder. "Perfecto! No sabes lo feliz que me hace leer esto... Ven mañana en la tarde, por favor."

Escribo esto en la madrugada, mañana es mi día de descanso, y el de ella también, sin embargo, Lilly trabaja, por lo cual sé que estaremos solo los dos en su casa. Veremos qué sucede. Yo les contaré lo que suceda...

Estaré leyendo sus comentarios.

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