Yo no soy muy de fútbol la verdad. Pero el Mundial tiene esa cosa rara de hacer que una termine gritando por una selección que ni es suya… sobre todo si tiene un novio argentino al lado.
Estaba esperando pasar la tarde de otra manera pero se atravesó el mundial, encima con un monton de calor, me tocó llevar la remera de la seleccion que me quedaba un poco cortita.. y un cachetero, aprovechando que teniamos casa sola.
Mi novio quería apostar. Y eso es algo que la verdad no me gusta, andaba regañandolo por querer hacerlo, el solo argumentaba que estaba seguro que ganaria, yo me hice la indignada y le dije que entonces veria el partido el solo.. ya me ven haciendo berrinche en el cuarto jaja. Boca abajo con las nalgas saliendo del cachetero.
— ¿Te pondrás así vos?
- ¿Así como?
—Bueno pero es que así no se siente tanta emoción, no te enojes
- ¿Sigues? Ya te dije que me molesta eso
— Mmm entonces te propongo otra opción, pero primero dime si aceptas o no
- Primero dime, ¿como voy a aceptar sin saber?
— Una apuesta entre tú y yo amor.
Ahí ya empezó a oler a algo más, pero bueno, lo que queria yo era ganarle.
La apuesta quedó simple: si Argentina ganaba y Messi metía gol, yo perdía. Si no, él me compraba el bolso.
—¿Y si pierdo yo? —le pregunté, haciéndome la inocente.
—Si perdés, te rompo ese rico orto sin forro.
Me reí. Me hice la ofendida. Pero acepté.
A los 17 minutos, penal de Messi.
Mi novio gritó como si hubiera parido la patria y luego me miró con una sonrisa asquerosamente satisfecha.
—Ya perdiste, amor.
Yo todavía quería hacerme la digna, pero entre el calor y la remera cortita, la dignidad me duró menos que la defensa rival.
En el entretiempo terminamos comiendo snacks, tomando algo y él quitándome el cachetero, termine con la cola al airé. El segundo tiempo lo vi medio abierta en el sillón, con sus dedos jugando dentro de mi concha mientras Messi metía otro… y luego otro. Cada que se acercaban a la portería me hacia gemir, créanme que me estaba enamorando del fútbol esa manera de verlo y disfrutarlo me estaba encantando.
Aunque te juro que mi novio parecía más feliz por los goles que por mi culo.
Cuando terminó el partido, yo ya estaba demasiado caliente para discutir reglas al fin que me la habia pasado con una dosis de dedos todo el segundo tiempo. Me subí encima de él, lo besé, lo agarre y lo empecé a pajear.. mientras el me chupaba las tetas debajo de la remera.
Ya sentia como su pija puerteaba mi cola. 😆
—Una orteada te voy a dar — ando muerto de ganas.
—Sí, pero ponte condón amor.
—La apuesta era sin forro.
—Sí, pero primero quiero que me la metas en la cola, luego aquí — le dije mientras señalaba mi concha.
Creo que esa frase se le activó todo.
Se puso el condón rapidísimo, me acomodó sobre él y empecé a bajarme despacio, sintiendo cómo entraba mientras me agarraba la cintura. Al principio me costó, pero con lubricante, besos y él diciéndome lo buena que estaba. Terminé moviéndome como si el cuarto gol lo estuviera metiendo yo.. tenia la cola brillosa, continuamos garchando, mientras me agarraba el culo, le daba nalgadas y de tantas me lo dejo rojo y empezaba a sentir rico el anal.

Mi concha ya estaba llena de jugos después de un buen rato, la sacó, yo misma le quité el condon y le dije que cambiaramos de posición, me puse de perrito en el sillón.. sentí como separó una de mis nalgas, para poder ver cómo entraba su pija en el interior de mi concha.. una de nuestras mejores cogidas, se la sentí re dura y caliente dentro.. yo le paraba la cola pidiendo mas. Plas! plas! plas! Me estaba cogiendo muy rico.
Yo gemía, él me agarraba fuerte, de pronto me embistió y la metió hasta el fondo, sentí la leche caliente gorgoteando y saliendo de mi..

Definitivamente la mejor forma de celebrar una victoria.
Estaba esperando pasar la tarde de otra manera pero se atravesó el mundial, encima con un monton de calor, me tocó llevar la remera de la seleccion que me quedaba un poco cortita.. y un cachetero, aprovechando que teniamos casa sola.
Mi novio quería apostar. Y eso es algo que la verdad no me gusta, andaba regañandolo por querer hacerlo, el solo argumentaba que estaba seguro que ganaria, yo me hice la indignada y le dije que entonces veria el partido el solo.. ya me ven haciendo berrinche en el cuarto jaja. Boca abajo con las nalgas saliendo del cachetero.
— ¿Te pondrás así vos?
- ¿Así como?
—Bueno pero es que así no se siente tanta emoción, no te enojes
- ¿Sigues? Ya te dije que me molesta eso
— Mmm entonces te propongo otra opción, pero primero dime si aceptas o no
- Primero dime, ¿como voy a aceptar sin saber?
— Una apuesta entre tú y yo amor.
Ahí ya empezó a oler a algo más, pero bueno, lo que queria yo era ganarle.
La apuesta quedó simple: si Argentina ganaba y Messi metía gol, yo perdía. Si no, él me compraba el bolso.
—¿Y si pierdo yo? —le pregunté, haciéndome la inocente.
—Si perdés, te rompo ese rico orto sin forro.
Me reí. Me hice la ofendida. Pero acepté.
A los 17 minutos, penal de Messi.
Mi novio gritó como si hubiera parido la patria y luego me miró con una sonrisa asquerosamente satisfecha.
—Ya perdiste, amor.
Yo todavía quería hacerme la digna, pero entre el calor y la remera cortita, la dignidad me duró menos que la defensa rival.
En el entretiempo terminamos comiendo snacks, tomando algo y él quitándome el cachetero, termine con la cola al airé. El segundo tiempo lo vi medio abierta en el sillón, con sus dedos jugando dentro de mi concha mientras Messi metía otro… y luego otro. Cada que se acercaban a la portería me hacia gemir, créanme que me estaba enamorando del fútbol esa manera de verlo y disfrutarlo me estaba encantando.
Aunque te juro que mi novio parecía más feliz por los goles que por mi culo.
Cuando terminó el partido, yo ya estaba demasiado caliente para discutir reglas al fin que me la habia pasado con una dosis de dedos todo el segundo tiempo. Me subí encima de él, lo besé, lo agarre y lo empecé a pajear.. mientras el me chupaba las tetas debajo de la remera.
Ya sentia como su pija puerteaba mi cola. 😆
—Una orteada te voy a dar — ando muerto de ganas.
—Sí, pero ponte condón amor.
—La apuesta era sin forro.
—Sí, pero primero quiero que me la metas en la cola, luego aquí — le dije mientras señalaba mi concha.
Creo que esa frase se le activó todo.
Se puso el condón rapidísimo, me acomodó sobre él y empecé a bajarme despacio, sintiendo cómo entraba mientras me agarraba la cintura. Al principio me costó, pero con lubricante, besos y él diciéndome lo buena que estaba. Terminé moviéndome como si el cuarto gol lo estuviera metiendo yo.. tenia la cola brillosa, continuamos garchando, mientras me agarraba el culo, le daba nalgadas y de tantas me lo dejo rojo y empezaba a sentir rico el anal.

Mi concha ya estaba llena de jugos después de un buen rato, la sacó, yo misma le quité el condon y le dije que cambiaramos de posición, me puse de perrito en el sillón.. sentí como separó una de mis nalgas, para poder ver cómo entraba su pija en el interior de mi concha.. una de nuestras mejores cogidas, se la sentí re dura y caliente dentro.. yo le paraba la cola pidiendo mas. Plas! plas! plas! Me estaba cogiendo muy rico.
Yo gemía, él me agarraba fuerte, de pronto me embistió y la metió hasta el fondo, sentí la leche caliente gorgoteando y saliendo de mi..

Definitivamente la mejor forma de celebrar una victoria.
6 comentarios - La Apuesta Argentina