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Mi peor pesadilla

Todos desde chicos tuvimos una obsesión con una profesora, alguna prima, alguna chica del colegio, etc.

La mía era Lu, la hermana mayor por 2 años de Javi, mí amigo de la infancia. Incontables tardes de Playstation, compitiendo en el FIFA, tratando de pasar el Crash o simplemente probando juegos que dejaríamos olvidados en algún cajón.

De chicos odiábamos que Lu se acerque a querer participar de nuestro ritual, inclusive porque las pocas veces que nos obligaron a compartir con ella, jugaba mejor que nosotros.

Recién cuando cumplí 14 o 15 años, ella ya con 17 mis hormonas y su increíble cuerpo ya desarrollado empezaron a hacer cambiar abruptamente mis sentimientos a sus interrupciones en nuestra habitación. Lamentablemente, ya solo eran para comunicados del tipo "virgos, la comida está lista", "mamá dice que pongas la mesa", "Fer se queda a comer?".

Ahí descubrí por primera vez que no supe valorar o aprovechar los momentos que tuve en el pasado. Éramos dos desconocidos prácticamente, ni lograba su saludo en los pasillos del colegio para sentirme un poco "capo".

Me acuerdo de haberme frustrado bastante incluso, esa chica solo me dirigía la palabra en mis incontables pajas donde me hacía la fantasía de ser un enorme cogedor, algo muy distante de la realidad en la que nunca había tenido una novia y mucho menos había logrado más que algunos besos de alguna que otra chica.

Por supuesto, nunca le conté nada de esto a Javi, siempre traté de las veces que estaba en su casa, disimular lo más posible perderme en el cuerpo de su hermana cuando tenía la suerte de cruzarme en algún pasillo o espacio común.

Mis intentos por llamar su atención eran tímidos, se notaban mucho esos dos años de diferencia entre mí inmadurez y lo avasallante de ella.

Cómo podrían culpar un adolescente de no saber encarar una charla contra una morocha de ojos verdes? No sé si hoy podría incluso sin conocerla de antemano, era impactante.

Fui a buscar la Coca-Cola, ella estaba mirando algún programa de preguntas y respuestas de la tarde, con el teléfono casi sin mirar la tele.

"Ya te decidiste qué carrera vas a hacer?" casi tartamudeando lo dije, pero sentí un rasgo de valentía en mí.

"Cómo?". Algo seca sin dejar de ver su teléfono.

"Si ya tenías decidida la carrera que ibas a seguir, me acuerdo que estabas entre veterinaria y contabilidad"

"Ahhh, jajaja si no sé que flasheaba. Ni loca lo de veterinaria, ya me anoté para seguir la carrera de contadora"

Había logrado una risa tierna de ella, supongo por mí memoria en ese detalle que alguna vez escuché en una cena familiar de las que participaba frecuentemente.

Mí problema es que no sabía cómo seguir eso. Milagrosamente cuando ya me iba a ir resignado con la botella en la mano.

"Y vos? Ya lo pensaste?"

"No estoy muy seguro la verdad, siendo sincero nada me parece interesante. Quería hacer un curso de fotografía pero no creo poder vivir de eso"

"Bueno tenés tiempo y quién te dice... Animate!"

Me alegró mucho su respuesta, realmente era la primera persona que no lo trataba como una ridiculez, no esperaba que sea ella quién me genere esa esperanza.

Me fui contento por haberme animado y por sus palabras.

Esa noche volví a mí casa, lo único que pensaba era en ella. De todo modo posible, desde manera romántica hasta hipersexualizada, la imaginaba entrando en mí cuarto, modelando para mí, bajando mí short y sin mediar palabras tragando mí pija.

Como de costumbre, esa noche la hice parte de mí ritual para dormir mejor.

Casi como si nada de eso hubiese existido, pasó nuestro primer año sin ella en el colegio, apenas tenía suerte si alguna que otra vez la cruzaba en lo de Javi e incluso nuestros planes en su casa eran más escasos. Ya empezábamos a "salir" más. Ir al cine, a la plaza, a lo de otros amigos, etc.

No habíamos dejado de ser dos "virgos" pero admito que empezamos a tener mayor contacto con chicas del curso y del colegio.

Teníamos las primeras fiestas en alguna casa, incluso probamos nuestras primeras cervezas, licores, mezclas, etc.

Ninguno de los dos realmente era feo, de hecho está mal que yo lo diga, pero éramos dos chicos lindos, no nos costaba conseguir chicas pero nos faltaba más iniciativa, aún éramos esos dos tontos que nos reiamos al escuchar la palabra "teta".

Sin embargo, esa falta de viveza, hacía que en general otros compañeros sean las puntas de lanza que se llevaban las mejores chicas o tenían mayor experiencia que nosotros.

Si debo admitir, que esos dos últimos años de colegio, poco había pensado en Lu, cada vez menos. Ocasionalmente en mis noches privadas para recordar viejas épocas.

En una de estas fiestas, previo a irnos a Bariloche, mí amiga Vic invitó compañeras de hockey, los chicos obviamente estuvimos bastante alzados peleando entre sí para llamar la atención de ellas.

Yo afortunadamente, hice match bastante rápido con Sofi, una morocha flaquita súper divertida. Incluso diría, ella me encaró a mí y yo apenas que tuve que subirme al tren de todas sus indirectas.

Mi peor pesadilla


A los pocos minutos estábamos a los besos en un sillón de la casa, su cinturita me volvía loco. Varias veces le di la indirecta de buscar un lugar más tranquilo en la casa pero ella me mandaba a callar y seguía con sus besos.

fiesta


Estaba que explotaba, ustedes me entienden.

El alcohol iba y venía y ya me encontraba bastante mareado y caliente. Quería meter mano por todas partes. Ella me tuvo que bajar un poco porque realmente me olvidaba que seguíamos frente a todo el mundo:

"Tranqui bombón, hoy algo te llevas pero disfrutemos la fiesta primero"

Se levantó y fué entusiasmada a jugar al beer pong mientras hablaba con sus amigas entre risas (posiblemente contando de mí acelere).

Yo por mí parte fui a buscar a Javi para contarle pero estaba haciéndose el lindo con un grupo de chicas y no quise interrumpir.

La fiesta seguía y veía que varios chicos se acercaban a Sofi, poco les importaba que yo hacía pocos minutos estaba a los besos con ella. De hecho, me sorprendía ver cómo incluso en esa situación no perdía oportunidad para mirarme y sonreírme, casi como transmitiendo tranquilidad de que "su promesa" seguía en pie.

Me relajé y me sumé a un equipo del beer pong, de hecho, me tocó competir contra ella.

Muy alegremente se acercó a desearme suerte con un beso, pero a la pasada, al oído deslizó "si me ganas, nos vamos a ese lugar tranquilo, si te gano yo, me vas a tener que invitar a cenar primero".

Ya empezaba a tener una presión que mi cuerpo alcoholizado no iba a poder gestionar como debía.

Traté de enfocar todo lo posible a mí objetivo (en todo sentido).

"Plaf!" El primer tiro fue una maravilla. Había embocado.

Ella me sonrió del otro lado sorprendida. Yo celebré como esos goles al minuto 90.

Tiraban ellos.

Empezó un compañero de equipo de Sofi y...

"Plaf!" También embocaba. Tomó mi compañera de equipo que en realidad era la que acompañaba en el ataque a Sofi los fines de semana en Hockey.

Sin embargo, no tuvo la puntería que una delantera requiere. Fallamos.

Fué ella ahora:

"Plaf!" Y me miró sonriente haciendo un gesto acariciando su panza como si tuviese hambre.

Íbamos 1-2 abajo. Era a 5.

Ahí tuvimos un bache que ninguno de los dos equipos acertó, hasta que fuimos alternando entre buenas y malas.

Como una película cliché, estábamos 4-4 y había que empezar a definir.

Estaba viendo al compañero de Sofi apuntar mientras pensaba en mí próximo tiro.

"Plaf!"

Esa vez, el ruido que sonó fué la burbuja de mí ilusión más que el líquido del vaso.

Había embocado.

Alzó en brazos a Sofi que reía y yo me daba la mano y abrazaba a mí compañera.

"Casi..."

Aunque ella no sabía lo dolido que estaba de mí lado posiblemente.

Riendo ella se acercó a mí.

"Me encanta la comida italiana..."

Me reí pero en mí cabeza solo se repetía la imagen de ese tiro que me dejó sin nada y adeudando una cena.

Ella se acercó y al oído agregó:

"Tranqui, no sos el único que está caliente, vamos a alguna habitación y la cena después me la pagas"

No dije nada y la llevé de la mano, quería empujar a todos pero disimulé lo mejor posible.

virgen
pijudo


Cerramos la puerta entre besos y por fin pude sacarme las ganas de levantar más ese vestidito. Apretaba su cola como si tuviese miedo que se escape a algún lado.

Ella estaba colgada de mí cuello dejando que disfrute de su cuerpo con torpes manoseos.

Me sacó la remera y yo hice lo propio con su vestido. Ambos en cuero, yo aún con el pantalón y ella con una tanga negra a juego con el vestido que estaba en el piso.

Se mordió el labio y llevó su mano a mí bulto.

"Epa, todo esto es por mí?"

Respondí como me salió, yendo a chuparle las tetas de forma desesperada. No tenía mucho, pero disfruté esos pezones de una forma increíble.

Ella cerraba sus ojos y disfrutaba contra la puerta mientras desabrochaba mí cinturón e iba abriéndose camino a mí verga.

"Ah no, sos un hijo de puta"

Abrió sus ojos para confirmar lo que había tocado.

Realmente sí bien era inexperto en materia sexual y vivía a pajas aún. Sí tenía la suerte de una pija bastante grande.

"No sé si pueda con eso jaja no tengo tanta experiencia..." me dijo algo nerviosa.

Yo para tratar de convencerla, llevé mis dedos a su conchita y sobre su tanga empecé a pajearla.

Se fué relajando y replicó agarrando y masturbándome a la par.

Era realmente hermoso sentir otras manos haciendo eso y ni hablar con lo linda que era.

"Sigamos en la cama..." Dijo entre suspiros y gemidos.

Así que ahí fuimos, aproveché de sacar su tanguita e ir a comerle la conchita. Apliqué todo lo que tantas porno me habían enseñado... Parecía gustarle, gemía y me agarraba del pelo apretándome contra su pelvis, su sabor era increíble, no lo imaginaba así pero tampoco podía parar.

La tuve un buen rato ahí hasta que no aguanté más, me acomodé como para cogerla y saqué un forro del bolsillo.

"Pará, pará. Perdón pero no, no me animo"

Me quería morir. Estaba que explotaba y ella en pelotas adelante mío toda empapada.

"Acostate, dejame devolverte el favor lindo"

Afortunadamente, se encargó de sacarme la frustración bastante rápido. A los pocos segundos la tenía llenándome de saliva la pija. Pajeando con muchas más ganas que antes y llevando la punta a su boquita.

Le pasó tiernamente la lengua primero y después fué de a poco metiendo más y más adentro suyo el resto.

Llegó hasta la mitad, se atragantó y la sacó lagrimeando y tosiendo.

"Uf hijo de puta, es enorme"

Admito que me subió muchísimo el ego, sabía que tenía buen porte pero pensaba que era mucho más común de lo que creía.

Volvió a intentar pero esta vez se centró en petear constante y sin frenar, no fué tan a fondo pero sí me llenó de baba la pija, no me dejó de pajear un segundo y siguió chupando sin parar.

No pude aguantar mucho más ese ritmo, empecé a largar espesos chorros de leche que fueron directo a su garganta. Ella aceptó unos cuántos pero después se vió vencida y los últimos fueron sobre mí pelvis mientras ella volvía a toser entre risas.

"Te juro que la próxima me preparo mentalmente para eso"

No sabía si se refería a coger o a tragarla toda, pero poco me importó. Lo importante era que habría una "próxima".

2 comentarios - Mi peor pesadilla

pacaaaa1 +1
Hermoso , que bueno que hayas vuelto
BohemianFantasy
Jajajaja estoy probando, a ver si me sale
morocho_sex +1
Bienvenida!!! Feliz de tu regreso y espero leer más relatos tuyos, se extrañaban la verdad. Saludos!
BohemianFantasy
Vengo motivada, veremos veremos!