You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Dale duro a Mamá XIV

El fin de semana de la mudanza

Ana insistió en venir a ayudarme. Dijo que mi papá estaba de viaje y que Sofi estaba con su suegra. Llegó el viernes por la tarde con el coche lleno de cosas: sábanas nuevas, toallas, comida casera y hasta un set de cocina.

Dale duro a Mamá XIV

Pasamos todo el día acomodando. Por la noche, cuando ya casi todo estaba en su lugar, Ana se paró en medio de la sala con las manos en la cintura, sudada por el esfuerzo, usando unos leggins grises que le marcaban brutalmente ese culote que tanto amo.

—Listo, mi rey… ya tienes tu nuevo hogar —dijo sonriendo, pero con un toque de melancolía

No pude contenerme. Me acerqué por detrás, la abracé fuerte y le metí las manos por debajo de la blusa, apretándole las tetas.

—Ma… gracias por venir —le susurré al oído, restregándole la verga dura contra su culo—. Pero todavía falta estrenar la casa.

Ana soltó un gemido bajito y empujó el culo hacia atrás.

—Entonces estrénala como debes… —respondió con voz cachonda.

La llevé hasta la terraza. La noche estaba fresca. La empiné contra el barandal, le bajé los leggins hasta las rodillas y le escupí en el culo. Se la metí primero en la concha, profundo y lento, disfrutando cada centímetro. Después, cuando ya estaba bien mojada, se la saqué y se la metí en el ano sin prisa.

— ¡Ayyy Dany…! —gimió, agarrándose fuerte del barandal—. Qué rico se siente en tu nueva casa…

La cogí con fuerza pero sin prisa, agarrado de sus anchas caderas, viendo cómo ese culote maduro y perfecto rebotaba contra mí. Le di nalgadas, le tiré del cabello y le susurré al oído todo lo que le iba a extrañar.

Ana se corrió dos veces: una en la concha y otra cuando la tenía completamente empalada por el culo.

Yo terminé descargándome profundamente dentro de su ano, llenándola mientras ella temblaba.

Después nos duchamos juntos y terminamos en la cama nueva, donde la cogí una vez más, esta vez más lento y cariñoso, mirándola a los ojos.

Al amanecer, mientras se vestía para regresar a Toluca, Ana me abrazó fuerte y me dijo:

—Aunque estés lejos… este culote sigue siendo tuyo. Cuando quieras venir, o cuando yo pueda escaparme, aquí estaré para ti, mi rey. Siempre.

madura

La besé por última vez antes de que se fuera.

Ahora estoy solo en Guadalajara. Con un buen trabajo, un departamento nuevo… y dos mujeres que siguen ocupando mi mente: mi mamá, que cada día me necesita más, y mi hermana, que lleva en su vientre un secreto que solo nosotros dos conocemos.

La vida sigue… pero nada es sencillo.

milf

0 comentarios - Dale duro a Mamá XIV