Con Sergio íbamos y veníamos, cada encuentro era fogoso, pero hace mucho que no nos veíamos menos.
La facultad era un entorno amigable, pero faltaba mi compañero…
Un Lunes por la mañana estábamos en la clase de Marketing, tenía que hacer un trabajo práctico así que ese día nos agruparon de a cinco.
Eran dos chicas, un chico, un señor y yo.
Para mí sorpresa era la primera vez que un hombre de edad pertenecía a mi grupo, me llamaba mucho la atención.
Su nombre era Omar, tenía 48 años y volvía a la facultad porque tenía esa deuda, casado, sin hijos.
La idea era juntarnos en una casa o café en la semana para diagramar el trabajo y que hacía cada uno, nos pasamos los teléfonos y en principio el Miércoles a las 19hs nos reunimos, debido a que dos del grupo trabajaban, entre ellos Omar.
Y así fue quedamos en un café cerca de la facu, hacia frío y comenzaba a lloviznar.
Habremos estado casi tres horas, ya era tarde, logramos avanzar bastante, solo nos restaba terminar un par de puntos.
Al salir del café, nos saludamos y Omar preguntó para que lado iban si quería que alcance algunos si iban para el lado de Liniers.
No sé porque pero yo fui el primero que dije que vivía por Versalles, que con alcanzarme a alguna parada de Liniers estaba perfecto, al resto no les convenía el aventón, iban para otro lado.
Dale, te alcanzo - dijo Omar.
Joya, si no te desvias, ¿seguro no? - pregunté
Obvio, vamos, el auto está acá en frente - contestó.
Por un momento pensaba: estoy yendo al auto de un desconocido, por más q sea un compañero de facultad, pero la verdad que la tirada me salvaba porque hacía mucho frío y llovía. Pero por el otro me empezaba a calentar de alguna manera, era muy bien parecido, se notaba que iba al gimnasio o hacia alguna actividad...
Corrimos bajo una lluvia ya casi torrencial, al entrar en el auto, un muy lindo auto, noté que estaba empapado, tanto cómo él, su camisa de había pegado en el cuerpo, eso me llamó poderosamente la atención, un abdomen bien marcado, buenos brazos y pectorales.
¡Que manera de llover la puta madre! - exclamó
Yo le contesté que si, estaba empezando a tiritar.
Ya pongo la calefa Ale - afirmó.
Emprendimos el viaje, nos fuimos aclimatando en temperatura y charla, me contó que trabajaba en una empresa de logística, el porque de volver a la facultad, el grupo, su mujer y en un momento empezó a hablar de las mujeres que estuvo, creo que me estaba poniendo a prueba si me gustaban, lo cual en algunas cosas acoté algo.
De todas maneras al hablar me miraba de una manera muy particular, no quería ser muy evidente al responder su mirada.
La cuestión es que la lluvia se estaba poniendo peor, ya no dejaba ver nada, la cual tuvo que estacionar el auto por un momento en una calle bajo un árbol, ya que también parecía granizar.
Entre puteadas, tanto suyas cómo mías, entendimos que no podíamos avanzar hasta que no pasase, estábamos en una calle oscura entre el viento, granizo árboles y la intensa lluvia, así que la idea era aguardar hasta que pase.
Ya no había más temática que la de la lluvia, habían pasado 5 minutos y seguía.
Parece que no tiene pinta de parar - dijo
Si, una cagada - agregué
Que se le va a hacer, habrá que esperar, voy a apagar un toque el auto por las dudas - me dijo.
La tormenta seguía entre truenos y rayos ahora, y fue uno el que cayó cerca de la cuadra, dejando sin luz casi todas las calles.
Todo quedó a oscuras, incluso el interior del auto.
Eso me provocó una fantasía, pero no debía ser tan lanzado.
En ese momento Omar se acomodó el bulto, y atinó a buscar algo detrás, su perfume pronunciado por su camisa mojada despertó en mi un impulso que por alguna razón no pude contener, me lancé sobre su cuerpo.
¿Que haces pendejo? - gritó exaltado.
Perdón, es que yo… - no sabía dónde meterme.
¿Vos sos puto? - me preguntó cómo enojado.
No, no, es que no veía, y yo pensé…perdón, perdón - traté de explicar la cagada que me había mandado.
¿Qué te pensaste? - seguía regañando
Si, si, perdón no se que me pasó y porque lo hice te pido disculpas - casi al borde de las lagrimas tratando de contenerlas.
Y habrá notado mi humillación porque me dijo: Está bien, está bien, no te hago bajar del auto porque llueve y apenas nos conocemos, pero yo no soy gay, me gustan las mujeres, ¿te queda claro? - me dijo.
No, perdón, me tengo que ir- le dije intentando bajar del auto, decidido a salir esa situación tan vergonzosa.
No podía encontrar la manija, hasta que di con ella y cuando intenté salir, una mano me llevó consigo bruscamente agarrándome la nuca.
Si me la querés chupar, tenés que ser mi puta - exclamó Oscar llevándome la cara hacia su bragueta.
Comenzó a bajarla liberando un pedazo de carne bien cabezona con bastante piel por descubrir.
Ni bien la sacó, descubrió bien su glande y me la puso en la boca.
Mmmm, si, chupala putita - me empezó a decir.
Sabía que quería que sea su puta, así que comencé a deleitar y gemir cómo tal.
Era increíble cómo al petear esa pija de repente se convirtieron en 19 cm de carne bien dura, debía tener un grosor 5 cm de ancho y una cabeza descomunal que apenas me cabía en la boca.
Tenía un olor a macho que me calentaba más aún, un perfume que bajaba hasta su prolijo recortado vello púbico y sobre todo un sabor nuevo en mi boca.
Por un momento me olvidé del pedazo de Sergio, está vez tenía en mi boca la pija más grande en tamaño y en edad jamás degustada.
Si, seguí chupándola - mientras sus ojos se iban para arriba, cómo también los míos…
Estuve un buen rato peteando y disfrutando ese falo, mientras me mojaba mi ropa interior, hasta que de repente sin darme cuenta me explotó en mi boca toda su leche, era una catarata por liberarse bien espesa y calentita.
Debía ser que hace mucho no tenía sexo, porque fue una cantidad descomunal y se vino muy rápido.
Fue tanta la cantidad que por un momento casi se me escapa, así que fui corriendo hacia la puerta para abrir y tirarla. Por alguna razón, quizás costumbre sentía que solo podía tomar la de Sergio.
Omar puso en marcha el coche y me dejó en la parada más cercana, le agradecí, pero casi sin mediar palabras me dijo al bajar:
De esto no se habla más. Si vas a ser mi puta quiero que te comportes y te vistas como tal, chau. - extendió la mano cómo para que lo saludara cómo hombre.
Y bajé, pensando si la había cagado, pero sentí que era una oferta a volver a hacer otra cosa, nunca me trataron como puta, quizá una fantasía por desbloquear y alimentar.
Pero eso seguirá en otro capítulo…
La facultad era un entorno amigable, pero faltaba mi compañero…
Un Lunes por la mañana estábamos en la clase de Marketing, tenía que hacer un trabajo práctico así que ese día nos agruparon de a cinco.
Eran dos chicas, un chico, un señor y yo.
Para mí sorpresa era la primera vez que un hombre de edad pertenecía a mi grupo, me llamaba mucho la atención.
Su nombre era Omar, tenía 48 años y volvía a la facultad porque tenía esa deuda, casado, sin hijos.
La idea era juntarnos en una casa o café en la semana para diagramar el trabajo y que hacía cada uno, nos pasamos los teléfonos y en principio el Miércoles a las 19hs nos reunimos, debido a que dos del grupo trabajaban, entre ellos Omar.
Y así fue quedamos en un café cerca de la facu, hacia frío y comenzaba a lloviznar.
Habremos estado casi tres horas, ya era tarde, logramos avanzar bastante, solo nos restaba terminar un par de puntos.
Al salir del café, nos saludamos y Omar preguntó para que lado iban si quería que alcance algunos si iban para el lado de Liniers.
No sé porque pero yo fui el primero que dije que vivía por Versalles, que con alcanzarme a alguna parada de Liniers estaba perfecto, al resto no les convenía el aventón, iban para otro lado.
Dale, te alcanzo - dijo Omar.
Joya, si no te desvias, ¿seguro no? - pregunté
Obvio, vamos, el auto está acá en frente - contestó.
Por un momento pensaba: estoy yendo al auto de un desconocido, por más q sea un compañero de facultad, pero la verdad que la tirada me salvaba porque hacía mucho frío y llovía. Pero por el otro me empezaba a calentar de alguna manera, era muy bien parecido, se notaba que iba al gimnasio o hacia alguna actividad...
Corrimos bajo una lluvia ya casi torrencial, al entrar en el auto, un muy lindo auto, noté que estaba empapado, tanto cómo él, su camisa de había pegado en el cuerpo, eso me llamó poderosamente la atención, un abdomen bien marcado, buenos brazos y pectorales.
¡Que manera de llover la puta madre! - exclamó
Yo le contesté que si, estaba empezando a tiritar.
Ya pongo la calefa Ale - afirmó.
Emprendimos el viaje, nos fuimos aclimatando en temperatura y charla, me contó que trabajaba en una empresa de logística, el porque de volver a la facultad, el grupo, su mujer y en un momento empezó a hablar de las mujeres que estuvo, creo que me estaba poniendo a prueba si me gustaban, lo cual en algunas cosas acoté algo.
De todas maneras al hablar me miraba de una manera muy particular, no quería ser muy evidente al responder su mirada.
La cuestión es que la lluvia se estaba poniendo peor, ya no dejaba ver nada, la cual tuvo que estacionar el auto por un momento en una calle bajo un árbol, ya que también parecía granizar.
Entre puteadas, tanto suyas cómo mías, entendimos que no podíamos avanzar hasta que no pasase, estábamos en una calle oscura entre el viento, granizo árboles y la intensa lluvia, así que la idea era aguardar hasta que pase.
Ya no había más temática que la de la lluvia, habían pasado 5 minutos y seguía.
Parece que no tiene pinta de parar - dijo
Si, una cagada - agregué
Que se le va a hacer, habrá que esperar, voy a apagar un toque el auto por las dudas - me dijo.
La tormenta seguía entre truenos y rayos ahora, y fue uno el que cayó cerca de la cuadra, dejando sin luz casi todas las calles.
Todo quedó a oscuras, incluso el interior del auto.
Eso me provocó una fantasía, pero no debía ser tan lanzado.
En ese momento Omar se acomodó el bulto, y atinó a buscar algo detrás, su perfume pronunciado por su camisa mojada despertó en mi un impulso que por alguna razón no pude contener, me lancé sobre su cuerpo.
¿Que haces pendejo? - gritó exaltado.
Perdón, es que yo… - no sabía dónde meterme.
¿Vos sos puto? - me preguntó cómo enojado.
No, no, es que no veía, y yo pensé…perdón, perdón - traté de explicar la cagada que me había mandado.
¿Qué te pensaste? - seguía regañando
Si, si, perdón no se que me pasó y porque lo hice te pido disculpas - casi al borde de las lagrimas tratando de contenerlas.
Y habrá notado mi humillación porque me dijo: Está bien, está bien, no te hago bajar del auto porque llueve y apenas nos conocemos, pero yo no soy gay, me gustan las mujeres, ¿te queda claro? - me dijo.
No, perdón, me tengo que ir- le dije intentando bajar del auto, decidido a salir esa situación tan vergonzosa.
No podía encontrar la manija, hasta que di con ella y cuando intenté salir, una mano me llevó consigo bruscamente agarrándome la nuca.
Si me la querés chupar, tenés que ser mi puta - exclamó Oscar llevándome la cara hacia su bragueta.
Comenzó a bajarla liberando un pedazo de carne bien cabezona con bastante piel por descubrir.
Ni bien la sacó, descubrió bien su glande y me la puso en la boca.
Mmmm, si, chupala putita - me empezó a decir.
Sabía que quería que sea su puta, así que comencé a deleitar y gemir cómo tal.
Era increíble cómo al petear esa pija de repente se convirtieron en 19 cm de carne bien dura, debía tener un grosor 5 cm de ancho y una cabeza descomunal que apenas me cabía en la boca.
Tenía un olor a macho que me calentaba más aún, un perfume que bajaba hasta su prolijo recortado vello púbico y sobre todo un sabor nuevo en mi boca.
Por un momento me olvidé del pedazo de Sergio, está vez tenía en mi boca la pija más grande en tamaño y en edad jamás degustada.
Si, seguí chupándola - mientras sus ojos se iban para arriba, cómo también los míos…
Estuve un buen rato peteando y disfrutando ese falo, mientras me mojaba mi ropa interior, hasta que de repente sin darme cuenta me explotó en mi boca toda su leche, era una catarata por liberarse bien espesa y calentita.
Debía ser que hace mucho no tenía sexo, porque fue una cantidad descomunal y se vino muy rápido.
Fue tanta la cantidad que por un momento casi se me escapa, así que fui corriendo hacia la puerta para abrir y tirarla. Por alguna razón, quizás costumbre sentía que solo podía tomar la de Sergio.
Omar puso en marcha el coche y me dejó en la parada más cercana, le agradecí, pero casi sin mediar palabras me dijo al bajar:
De esto no se habla más. Si vas a ser mi puta quiero que te comportes y te vistas como tal, chau. - extendió la mano cómo para que lo saludara cómo hombre.
Y bajé, pensando si la había cagado, pero sentí que era una oferta a volver a hacer otra cosa, nunca me trataron como puta, quizá una fantasía por desbloquear y alimentar.
Pero eso seguirá en otro capítulo…
0 comentarios - Soy la puta de mi compañero de facu Parte 1