You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mi primer orgasmo fue adentro de la cola de un pibe (II)

La verdad es que yo quedé re ofendido con Ale por lo de la mordida. La verdad es que era mi amigo, y que un amigo te muerda la verga es la peor de las traiciones. Pasaron un par de semanas y nos cruzamos un día a la nochecita en el kiosco de cerca de casa. Cuando me vio corriendo al lado mío y nos pusimos a hablar mientras volvíamos a casa. 
- Perdoname, me desubiqué mal el otro día. No te quería hacer mal.
- Sos un pelotudo, me podés lastimar. Mirá si yo te muerdo a vos.
- Tenés razón, te pido perdón, de verdad, no me quiero perder tu amistad.
El camino que iba a mi casa atravesaba un caminito en medio de unos árboles frutales que a esa hora ya estaba oscurísimo. Ni bien empezamos a caminar por ahí le pregunté:
-Venís a casa?
- No, te quiero pedir disculpas nada más.
Al toque se puso de rodillas y me dio un beso en la bragueta del pantalón. 
- Sacala y te la chupo.
- No vas a hacer ninguna, no?
- Dale, estoy con ganas. La otra vez me agarró como emoción, no te quería morder.
Saqué la pijita, yo tenía trece años, y él se la comió entera. Era muy goloso Ale. Me di cuenta que se estaba pajeando. 
- Me tengo que ir le dije, después de un rato.
- Vení a casa mañana y nos quedamos despiertos, conseguí algo.
Le dije que sí, sin mucho interés, y me fui para casa. La verdad es que estuvo rica la chupada, pero yo seguía con miedo. Cuando sos chico las cosas te dan mucho miedo, pero también perdonás rápido. Al día siguiente me quedé en su casa. Comimos con su papá y después nos fuimos a su pieza a "dormir". Al rato que su papá se acostó Ale sacó algo que tenía escondido como un tesoro: una colección de revistas porno que había conseguido en la casa de un vecino. No quise preguntar, pero seguro que el vecino de al lado, un gordo pelado que le faltaban los dientes, le había dado las revistas a cambio de una manoseada o una chupada de pito, aunque no sé si Ale al gordo o el gordo a Ale. A sus 14 años ya había una lista de tipos que le querían hacer la cola a Ale, y una fila de chichas que querían comerle la verga. 
Ale dejó las revistas sobre la cama y empecé a revisarla. Siempre las revistas me parecieron muy falsas, las actrices porno eran como animales inmensos, con tetas y culos y conchas monstruosos. Lo que me gustaba era cuando las actrices parecían minas reales, pendejas flacas, y sobre todo si en la secuencia de fotos había alguna historia: el jardinero persigue a la niña rica de la casona y se la garcha en un granero a la fuerza, la mucama le chupa la concha a la señora rica para que no la echen, y cosas así. Estas no estaban mal y con Ale nos paramos unos frente a otro, nos desnudamos, por suerte era verano, nuestros cuerpos eran cuerpos de adolescentes, planos, aunque el de él tenía un tono más cobrizo, como se queman los pibes rubios al sol. Nos pajeamos encima de las revistas, que ya estaba pegoteadas. 
- Si querés que te perdone te voy a coger.
Él me miró sorprendido, pero como ya conocía mi pija no le debo haber dado miedo. 
Se puso en cuatro, tenía un culo delgado, fibroso, y un ano bien estrecho y color dulce de leche. No me pude resistir cuando lo vi así y le pasé la lengua. Fue instintivo, nunca había cogido, lo chupé, y no se me ocurrió meterle un dedo para dilatarlo, pensé que con mi pija, que era gruesita y dura, iba a poder garchármelo. Me costó bastante que entre, Ale se movía, se ve que le dolía, y lo único que logré es que le entre el glance y del prepucio. Como era muy apretado quedamos abotonados como perros. Me sacudí unas cuantas veces, no hizo falta más, y sentí por primera vez en mi vida un espasmo raro, una descarga eléctrica y después una debilidad terrible. Ya no quería coger, ni ver revista, sentí como verguenza, y me quedé tirado en la cama. Ale se levantó de su posición preocupado.
- Estás bien, Juli? Qué pasó? Te lastimaste?
Y no entendía bien, y no llegué a explicarle lo que sentía que se abrió la puerta de su pieza y entró su papá.  Vio que estábamos en pelotas con las revistas en la cama y empezó a los gritos. Le puso un cachetazo a Ale, agarró las revistas y se llevó a mi amigo a dormir en su habitación. Se ve que entendió que la mala influencia era yo. A la mañana siguiente, sin que nadie me escuche, me fui de la casa. Fue la última vez que tuvimos un encuentro con Ale. 

0 comentarios - Mi primer orgasmo fue adentro de la cola de un pibe (II)