Hace uno tiempovino la amiga de mi esposa a pedirme un favor especial.
Resulta que su joven hija sacó malasnotas en la escuela por lo que reprobó su primer semestre de bachillerato y laamiga vino a pedirme empleo para la chica en cuestión. «Solo en lo queregresa a la escuela» dijo. Esto como castigo por no echarle ganas y como formade que haga unos pesos en lugar de estar sola en casa.
Sin duda le dije que si. Que vinieran al dia siguiente . Tengo un negocio localy me viene bien una ayudante para atender a los clientes y tareas menores delnegocio.
Yo tenía mucho tiempo de no verla, La conocí siendo muy peque y ni siquiera larecordaba bien.
Llegaron puntuales al día siguiente y la madre después de saludar me dejó conNaomi, su hija. Me dió las gracias y también me dió el permiso de regañarla y ponerlelos trabajos que quisiera.
Naomi es una joven muy delgadita, mejor dicho, flaca, flaca. Morenita de ojosgrandes y bonitos. Sus pupilas son café claros y sus pestañas largas curvadashacia arriba.
Tiene una nariz recta chiquita que hace juego con sus labios delgaditos y suboca bien delineada. Mide 1, 60 y es de piernas largas.
Al principio recién nos conocimos obviamente no teníamos nada de que hablar,por lo que nos limitábamos a expresar solo lo necesario pero con el pasode un par de meses se fue soltando y tomando confianza.
Yo soy un tipo en los 40, así que, bien podría ser su padre pero eso no fueimpedimento para llevarnos bien. Ella es bromista y de buen caracter. Esrisueña y le gusta poner música y andar cantando durante las horas de trabajo.
Cómo pasamos varias horas al día juntos empezamos a platicar y a conocernos. Meplaticaba de sus padres y su escuela. De su falta de ganas de asistir a clasesy de sus gustos musicales. Yo le enseñaba sobre el negocio y platicaba de misdías escolares etc.
Cierto día llegó al negocio vestida con blusa de tirantes y jeans de mezclillarotos, por lo que se veían sus hombros y parte de sus delgadas piernas, cosaque no pase inadvertida. El el tema sexual soy muy caliente y ya había tenidola oportunidad de saborear a una joven de su edad y se que con paciencia y buentrato se pueden obtener muy buenas «ganancias» .
Ese día me llamó la atención que a pesar de que Naomi es muy flaca tiene unastetas de buen tamaño y que sus piernas están cubiertas por unos vellitos muyfinos casi invisibles.
A partir de ese momento empecé a verla diferente y a tratarla mas como mujer y ella comenzó a notarlo. Iniciamos platicasmás profundas y tocamos el tema de las parejas. Le hacia elogios o le dabadetallitos y ella los aceptaba gustosa. Entre bromas le hacia insinuaciones decosas como que se me antojaba un caldo de huesitos o de como se sentirían unoshuesitos sentados en mis piernas. Naomi reia y me hacía algunos comentarios endoble sentido. Cierto día en el trabajo cometió un error defacturación y me dijo «me vas a agarrar a nalgadas» a lo que yo lerespondí «el día que traigas cachetero te las doy con mucho gusto». Reímos y nodijimos más pero al otro día llegó temprano, justo antes de abrir el negocio.Vestía una blusa delgadita para hacer deporte y unas licras verdesseco pegadas pegadas y antes de poder decir algo me dijo con un tono muypícaro y sugerente «hoy si lo traigo» y camino alejándose de mi para quepudiera ver cómo se le marcaba el cachetero en las nalgas. Entendíperfecto el mensaje y corrí a alcanzarla. Con el brazo izquierdo la toméde la cintura, con la mano derecha acaricie su cintura y su cadera. Me peguémucho a su oido y le dije «si te las ganaste»
No hubo más palabras, al momento nuestra respiración se hizo difícil, sevolteo, me abrazó por el cuello y comenzamos a comernos la boca con muchalujuria y deseo. Le besé la boca, el cuello, las mejillas, las orejas. La tomépor la diminuta cintura y pase mis manos por sus nalgas, la pegue a mi cuerpo yacaricie su espalda, sus piernas, su cabello, su tetas. Con el ritmo cardíacoacelerado metí mi lengua lo más profundo que pude en su cavidad oral mientrasmis manos llegaban a la punta de sus pechos. Le susurraba cosas como «quecuerpo tan flaquito y bello tienes» «que nalgas tan duritas y paraditas» «quetetas tan grandes me encontré aquí». No parábamos. Estábamos solos y con tiempopara llegar a mas.
Comencé a meter mis manos por la licra y pude sentir el prometido cachetero y lapiel magra de sus nalgas redondas. Fui bajando la prenda verde poco apoco hasta dejarla a medio camino, ahora el cachetero lo tenía expuesto parami. Yo no tenía idea si Naomi ya tenía experiencia sexual pero hasta ahí seveía comoda y caliente.
Seguí besando su cuello y comencé a bajar poco a poco. Mis manos comenzaron asubir la blusa que cubría el delgado cuerpo y mi boca fue llegando hasta ladiminuta cintura y el abdomen plano de Naomi. Yo me fui acomodando. Sin pararde acariciar y besar a esa nena me fui acercando a una silla que estabajunto al mostrador.
Quite la prenda superior y entonces pude contemplarel joven cuerpo. Unas tetas medianas cubiertas por un brasier blanco, unpiercing en el ombligo que hacia que Naomi se viera como una mujer muy sensual.
Yo sentado, ella de pie. Baje sus licras hastamedia rodilla. Le di vuelta y besé y acaricie sus nalgas encerradas en unhermoso cachetero blanco y cumplí mi palabra. Le comencé a dar pequeñasnalgadas mientras besaba su vientre. Ella jadeaba y se dejaba hacer cuanto yoquería. Baje ese panti y pude ver una mata de vellos escasos que cubría supubis. Ya no había retorno. Subí una de sus piernas en un costado de la silla yme hundí en su sexo. Un sabor delicado, limpio y pulcro que provenía de sushinchados labios.
Lami y succioné su clítoris mientras ella seretorcía de placer. Pasaron varios minutos así. Yo metía un dedo en suvagina y pude comprobar que esa joven apenas de 18 años si bien no teníamucha experiencia era notable que ya no era virgen, así que con más confianzaempuje un segundo dedo dentro de ella y empecé un delicioso mete-saca frenético mientras saboreaba todos los jugos que salían de esa panocha.
Me incorporé y volví a besarla sin que ella pusieraresistencia. Le dí a probar su deliciosa vagina con mi lengua y con ellapenetraba su boca como si fuera mi verga
Así, unidos y pegados la fui jalando hacia atrás dela tienda donde había unas cajas acomodadas perfectas para ponerla en cuatro.Ella se dejaba hacer cuanto yo quería, era obvio 18 años y 50 kg de peso eranada en comparación conmigo con 40 años 1.70 y 78 kilos de músculo ganados engimnasio. La acomodé, la senté en las cajas y por fin pude sacar de su encierroa mi dura verga que clamaba por sentir ese cuerpo.
No hubo palabras, solo tomé su sus mejillas y lepuse la verga en sus delicados labios y empuje. Ella la trago de unasola. Sentía su boca caliente y su lengua juguetona en la cabeza de mi fierro.Sin esperar comencé a follar su boquita hasta que la saliva salía de las comisurasde sus labios. Despeinada y aturdida la volteé de espaldas, la acomodé enlas improvisadas cajas abrí sus nalgas y le dejé ir toda mi verga dentro. Naomihasta entonces solo respiraba profundo sin hacer más ruidos pero en cuantosintió mi carne dentro soltó y delicioso gemido ahogado. Me quedé quietodejando que se sintiera atravesada por mi miembro y después de unos segundoscomencé a bombear mientras ella gemía cada vez con más placer. Gemía cada que mi trozo venudo entraba en su mojado hoyo. Así estuvimos variosminutos y cuando ví que estaba absorta disfrutando mi verga comencé con unatanda de nalgadas que la hacía retorcerse de dolor y de placer mientras ledecía «aquí están las nalgadas que tanto querías» ‘ aquí está lo que teganaste». Su pucha no pudo más y comenzó a expulsar un delicioso liquido queescurría por sus piernas y mis huevos.
Así linda putita, correte en mi verga» ledecía mientras mi mano llegó hasta su boca y metí el dedo medio en suslabios «cómetelo como si fuera otra verga» le dije y más líquido brotaba de esapanocha. La bombeé con la verga y con el dedo y ella los recibía gustosa hastaque no pude más y descargué toda mi leche en su interior. Nuestros gemidos sejuntaron igual que nuestros fluidos y continuamos así hasta que mi vergafue perdiendo vida . Las gotas de sudor caigan en su espalda y nosquedamos unidos varios minutos más ya sin sonidos, sin palabras. Nosincorporamos y le pase papel higiénico para que se limpiara. Se fue al otrolado donde estaban sus ropas y yo me quedé limpiando la verga. Abrimos elnegocio una hora tarde y pasamos el día atendiendo a los clientes perodefinitivamente nuestra relación había cambiado. Sus miradas, sus movimientos ysus atenciones me decían que esa vez apenas era el comienzo.
Resulta que su joven hija sacó malasnotas en la escuela por lo que reprobó su primer semestre de bachillerato y laamiga vino a pedirme empleo para la chica en cuestión. «Solo en lo queregresa a la escuela» dijo. Esto como castigo por no echarle ganas y como formade que haga unos pesos en lugar de estar sola en casa.
Sin duda le dije que si. Que vinieran al dia siguiente . Tengo un negocio localy me viene bien una ayudante para atender a los clientes y tareas menores delnegocio.
Yo tenía mucho tiempo de no verla, La conocí siendo muy peque y ni siquiera larecordaba bien.
Llegaron puntuales al día siguiente y la madre después de saludar me dejó conNaomi, su hija. Me dió las gracias y también me dió el permiso de regañarla y ponerlelos trabajos que quisiera.
Naomi es una joven muy delgadita, mejor dicho, flaca, flaca. Morenita de ojosgrandes y bonitos. Sus pupilas son café claros y sus pestañas largas curvadashacia arriba.
Tiene una nariz recta chiquita que hace juego con sus labios delgaditos y suboca bien delineada. Mide 1, 60 y es de piernas largas.
Al principio recién nos conocimos obviamente no teníamos nada de que hablar,por lo que nos limitábamos a expresar solo lo necesario pero con el pasode un par de meses se fue soltando y tomando confianza.
Yo soy un tipo en los 40, así que, bien podría ser su padre pero eso no fueimpedimento para llevarnos bien. Ella es bromista y de buen caracter. Esrisueña y le gusta poner música y andar cantando durante las horas de trabajo.
Cómo pasamos varias horas al día juntos empezamos a platicar y a conocernos. Meplaticaba de sus padres y su escuela. De su falta de ganas de asistir a clasesy de sus gustos musicales. Yo le enseñaba sobre el negocio y platicaba de misdías escolares etc.
Cierto día llegó al negocio vestida con blusa de tirantes y jeans de mezclillarotos, por lo que se veían sus hombros y parte de sus delgadas piernas, cosaque no pase inadvertida. El el tema sexual soy muy caliente y ya había tenidola oportunidad de saborear a una joven de su edad y se que con paciencia y buentrato se pueden obtener muy buenas «ganancias» .
Ese día me llamó la atención que a pesar de que Naomi es muy flaca tiene unastetas de buen tamaño y que sus piernas están cubiertas por unos vellitos muyfinos casi invisibles.
A partir de ese momento empecé a verla diferente y a tratarla mas como mujer y ella comenzó a notarlo. Iniciamos platicasmás profundas y tocamos el tema de las parejas. Le hacia elogios o le dabadetallitos y ella los aceptaba gustosa. Entre bromas le hacia insinuaciones decosas como que se me antojaba un caldo de huesitos o de como se sentirían unoshuesitos sentados en mis piernas. Naomi reia y me hacía algunos comentarios endoble sentido. Cierto día en el trabajo cometió un error defacturación y me dijo «me vas a agarrar a nalgadas» a lo que yo lerespondí «el día que traigas cachetero te las doy con mucho gusto». Reímos y nodijimos más pero al otro día llegó temprano, justo antes de abrir el negocio.Vestía una blusa delgadita para hacer deporte y unas licras verdesseco pegadas pegadas y antes de poder decir algo me dijo con un tono muypícaro y sugerente «hoy si lo traigo» y camino alejándose de mi para quepudiera ver cómo se le marcaba el cachetero en las nalgas. Entendíperfecto el mensaje y corrí a alcanzarla. Con el brazo izquierdo la toméde la cintura, con la mano derecha acaricie su cintura y su cadera. Me peguémucho a su oido y le dije «si te las ganaste»
No hubo más palabras, al momento nuestra respiración se hizo difícil, sevolteo, me abrazó por el cuello y comenzamos a comernos la boca con muchalujuria y deseo. Le besé la boca, el cuello, las mejillas, las orejas. La tomépor la diminuta cintura y pase mis manos por sus nalgas, la pegue a mi cuerpo yacaricie su espalda, sus piernas, su cabello, su tetas. Con el ritmo cardíacoacelerado metí mi lengua lo más profundo que pude en su cavidad oral mientrasmis manos llegaban a la punta de sus pechos. Le susurraba cosas como «quecuerpo tan flaquito y bello tienes» «que nalgas tan duritas y paraditas» «quetetas tan grandes me encontré aquí». No parábamos. Estábamos solos y con tiempopara llegar a mas.
Comencé a meter mis manos por la licra y pude sentir el prometido cachetero y lapiel magra de sus nalgas redondas. Fui bajando la prenda verde poco apoco hasta dejarla a medio camino, ahora el cachetero lo tenía expuesto parami. Yo no tenía idea si Naomi ya tenía experiencia sexual pero hasta ahí seveía comoda y caliente.
Seguí besando su cuello y comencé a bajar poco a poco. Mis manos comenzaron asubir la blusa que cubría el delgado cuerpo y mi boca fue llegando hasta ladiminuta cintura y el abdomen plano de Naomi. Yo me fui acomodando. Sin pararde acariciar y besar a esa nena me fui acercando a una silla que estabajunto al mostrador.
Quite la prenda superior y entonces pude contemplarel joven cuerpo. Unas tetas medianas cubiertas por un brasier blanco, unpiercing en el ombligo que hacia que Naomi se viera como una mujer muy sensual.
Yo sentado, ella de pie. Baje sus licras hastamedia rodilla. Le di vuelta y besé y acaricie sus nalgas encerradas en unhermoso cachetero blanco y cumplí mi palabra. Le comencé a dar pequeñasnalgadas mientras besaba su vientre. Ella jadeaba y se dejaba hacer cuanto yoquería. Baje ese panti y pude ver una mata de vellos escasos que cubría supubis. Ya no había retorno. Subí una de sus piernas en un costado de la silla yme hundí en su sexo. Un sabor delicado, limpio y pulcro que provenía de sushinchados labios.
Lami y succioné su clítoris mientras ella seretorcía de placer. Pasaron varios minutos así. Yo metía un dedo en suvagina y pude comprobar que esa joven apenas de 18 años si bien no teníamucha experiencia era notable que ya no era virgen, así que con más confianzaempuje un segundo dedo dentro de ella y empecé un delicioso mete-saca frenético mientras saboreaba todos los jugos que salían de esa panocha.
Me incorporé y volví a besarla sin que ella pusieraresistencia. Le dí a probar su deliciosa vagina con mi lengua y con ellapenetraba su boca como si fuera mi verga
Así, unidos y pegados la fui jalando hacia atrás dela tienda donde había unas cajas acomodadas perfectas para ponerla en cuatro.Ella se dejaba hacer cuanto yo quería, era obvio 18 años y 50 kg de peso eranada en comparación conmigo con 40 años 1.70 y 78 kilos de músculo ganados engimnasio. La acomodé, la senté en las cajas y por fin pude sacar de su encierroa mi dura verga que clamaba por sentir ese cuerpo.
No hubo palabras, solo tomé su sus mejillas y lepuse la verga en sus delicados labios y empuje. Ella la trago de unasola. Sentía su boca caliente y su lengua juguetona en la cabeza de mi fierro.Sin esperar comencé a follar su boquita hasta que la saliva salía de las comisurasde sus labios. Despeinada y aturdida la volteé de espaldas, la acomodé enlas improvisadas cajas abrí sus nalgas y le dejé ir toda mi verga dentro. Naomihasta entonces solo respiraba profundo sin hacer más ruidos pero en cuantosintió mi carne dentro soltó y delicioso gemido ahogado. Me quedé quietodejando que se sintiera atravesada por mi miembro y después de unos segundoscomencé a bombear mientras ella gemía cada vez con más placer. Gemía cada que mi trozo venudo entraba en su mojado hoyo. Así estuvimos variosminutos y cuando ví que estaba absorta disfrutando mi verga comencé con unatanda de nalgadas que la hacía retorcerse de dolor y de placer mientras ledecía «aquí están las nalgadas que tanto querías» ‘ aquí está lo que teganaste». Su pucha no pudo más y comenzó a expulsar un delicioso liquido queescurría por sus piernas y mis huevos.
Así linda putita, correte en mi verga» ledecía mientras mi mano llegó hasta su boca y metí el dedo medio en suslabios «cómetelo como si fuera otra verga» le dije y más líquido brotaba de esapanocha. La bombeé con la verga y con el dedo y ella los recibía gustosa hastaque no pude más y descargué toda mi leche en su interior. Nuestros gemidos sejuntaron igual que nuestros fluidos y continuamos así hasta que mi vergafue perdiendo vida . Las gotas de sudor caigan en su espalda y nosquedamos unidos varios minutos más ya sin sonidos, sin palabras. Nosincorporamos y le pase papel higiénico para que se limpiara. Se fue al otrolado donde estaban sus ropas y yo me quedé limpiando la verga. Abrimos elnegocio una hora tarde y pasamos el día atendiendo a los clientes perodefinitivamente nuestra relación había cambiado. Sus miradas, sus movimientos ysus atenciones me decían que esa vez apenas era el comienzo.
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