Nunca me olvido de esa noche. Era pleno invierno friooooo y en casa hacía ese frío que te obliga a cerrar todo y quedarte adentro con algo caliente en las manos. Tomás había caído con su novia, Lu, con la excusa de ver una peli. Él nunca fue exactamente mi amigo… más bien alguien del grupo, de esos que están pero no terminás de confiar, pero bueno eramos pendejos..
Desde que entraron, algo ya estaba raro. Lucía saludó con un beso apenas más lento de lo normal. No fue nada concreto, pero quedó flotando. yo maquinaba como loco, Yo hice como que no lo noté. pero estaba re sensible a cualquier cosa.
Nos acomodamos en el sillón, luces bajas, la tele de fondo. Tomás estaba distraído con el celular (un nokia 5200 azul) como siempre. Lu, en cambio, parecía mucho más presente. Cada tanto se inclinaba hacia mí para comentar algo de la película, demasiado cerca. Podía sentir su perfume mezclado con el olor del café que había puesto a hacer, no me olvido mas, ah, me acuerdo que estabamos viendo la pelicula "La masacre de Texas"
En un momento dije que iba a preparar algo caliente. Ella se levantó enseguida:
—Te ayudo —dijo, sin mirar a Tomi
En la cocina el aire era otro. Más chico, más íntimo. Mientras servíamos el café, nuestras manos se rozaron. Un segundo de más. nadie dijo nada. Volvimos al living como si nada, pero ya no era como antes.
La película siguió, pero nadie la estaba mirando en serio. En algún punto, Tomás se levantó. Dijo que tenía que irse un rato, algo rápido, que volvía enseguida. Ni siquiera me acuerdo qué excusa dio. Solo sé que la puerta se cerró… y el silencio quedó raro, diferente...
Nos quedamos ahí, sentados. La tele seguía prendida, pero ahora era puro ruido de fondo.
—Qué frío hace… —murmuró ella, acercándose un poco más.
Le ofrecí la mantita que estaba en el sillón. Terminamos compartiéndola. Su pierna tocó la mía. No se corrió. Yo tampoco.
Fue gradual, como si ninguno quisiera ser el primero en romper del todo esa línea. Pero ya la habíamos cruzado sin decirlo. Otro roce. Su mano apoyándose cerca de la mía. Después directamente encima.
La miré. Ella ya me estaba mirando.
—Esto está mal… —dijo en voz baja.
Pero no se movió.
Ahí fue cuando pasó. Un beso corto, casi una prueba. Nos quedamos a milímetros después, como esperando que algo nos frenara. No pasó nada. Entonces vino otro, más decidido.
El resto se fue dando sin que lo pensemos demasiado. La distancia desapareció, la respiración cambió, todo se volvió más urgente pero al mismo tiempo contenido, como si en cualquier momento la puerta pudiera abrirse.
Cada sonido nos hacía frenar un segundo. Cada pausa hacía que volviéramos con más intensidad, pero siempre al borde, sin terminar de romper del todo ese clima cargado.
En un momento nos separamos apenas, respirando agitados. Ella se acomodó el pelo, nerviosa, y soltó una risa bajita, de esas que no sabés si son por nervios o por otra cosa.
—Se va a dar cuenta… —dijo.
Miré la puerta. Seguía cerrada.
—Todavía no volvió —le respondí.
Nos quedamos en silencio unos segundos más. Esa clase de silencio que ya dice todo.
Cuando escuchamos ruido afuera, nos alejamos de golpe. Cada uno a su lugar, la manta de por medio, la tele como coartada.
Tomás entró como si nada, hablando de cualquier cosa. Nosotros también actuamos como si nada.
Pero ya nada era igual. Y los dos lo sabíamos... Al final se tenia que ir y esa fue mi oportunidad
FIN DE LA PARTE 1

Ya pensar en eso me dejó re al palo...
Desde que entraron, algo ya estaba raro. Lucía saludó con un beso apenas más lento de lo normal. No fue nada concreto, pero quedó flotando. yo maquinaba como loco, Yo hice como que no lo noté. pero estaba re sensible a cualquier cosa.
Nos acomodamos en el sillón, luces bajas, la tele de fondo. Tomás estaba distraído con el celular (un nokia 5200 azul) como siempre. Lu, en cambio, parecía mucho más presente. Cada tanto se inclinaba hacia mí para comentar algo de la película, demasiado cerca. Podía sentir su perfume mezclado con el olor del café que había puesto a hacer, no me olvido mas, ah, me acuerdo que estabamos viendo la pelicula "La masacre de Texas"
En un momento dije que iba a preparar algo caliente. Ella se levantó enseguida:
—Te ayudo —dijo, sin mirar a Tomi
En la cocina el aire era otro. Más chico, más íntimo. Mientras servíamos el café, nuestras manos se rozaron. Un segundo de más. nadie dijo nada. Volvimos al living como si nada, pero ya no era como antes.
La película siguió, pero nadie la estaba mirando en serio. En algún punto, Tomás se levantó. Dijo que tenía que irse un rato, algo rápido, que volvía enseguida. Ni siquiera me acuerdo qué excusa dio. Solo sé que la puerta se cerró… y el silencio quedó raro, diferente...
Nos quedamos ahí, sentados. La tele seguía prendida, pero ahora era puro ruido de fondo.
—Qué frío hace… —murmuró ella, acercándose un poco más.
Le ofrecí la mantita que estaba en el sillón. Terminamos compartiéndola. Su pierna tocó la mía. No se corrió. Yo tampoco.
Fue gradual, como si ninguno quisiera ser el primero en romper del todo esa línea. Pero ya la habíamos cruzado sin decirlo. Otro roce. Su mano apoyándose cerca de la mía. Después directamente encima.
La miré. Ella ya me estaba mirando.
—Esto está mal… —dijo en voz baja.
Pero no se movió.
Ahí fue cuando pasó. Un beso corto, casi una prueba. Nos quedamos a milímetros después, como esperando que algo nos frenara. No pasó nada. Entonces vino otro, más decidido.
El resto se fue dando sin que lo pensemos demasiado. La distancia desapareció, la respiración cambió, todo se volvió más urgente pero al mismo tiempo contenido, como si en cualquier momento la puerta pudiera abrirse.
Cada sonido nos hacía frenar un segundo. Cada pausa hacía que volviéramos con más intensidad, pero siempre al borde, sin terminar de romper del todo ese clima cargado.
En un momento nos separamos apenas, respirando agitados. Ella se acomodó el pelo, nerviosa, y soltó una risa bajita, de esas que no sabés si son por nervios o por otra cosa.
—Se va a dar cuenta… —dijo.
Miré la puerta. Seguía cerrada.
—Todavía no volvió —le respondí.
Nos quedamos en silencio unos segundos más. Esa clase de silencio que ya dice todo.
Cuando escuchamos ruido afuera, nos alejamos de golpe. Cada uno a su lugar, la manta de por medio, la tele como coartada.
Tomás entró como si nada, hablando de cualquier cosa. Nosotros también actuamos como si nada.
Pero ya nada era igual. Y los dos lo sabíamos... Al final se tenia que ir y esa fue mi oportunidad
FIN DE LA PARTE 1

Ya pensar en eso me dejó re al palo...
1 comentarios - La novia de mi amigo... (PARTE 1)