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Celos de una madre. Parte 1.

¡Hola! Mi nombre es Gabriela, tengo 34 años. Si bien no me considero una señora grande, es verdad que mi cuerpo ha adquirido unas proporciones bastante favorables para ser considerada una MILF. No soy muy alta realmente, apenas pasando los 1.55 mts, y mis pechos si bien no son pequeños, tampoco son muy grandes que digamos, más bien de un tamaño mediano (36B), pero mis caderas hacen que me defienda bastante bien, pues a raíz de que tuve a mi hijo, Julián, estas han ido tonificándose de forma correcta, sumándole por supuesto los ejercicios adecuados, pues me gusta mantenerme activa y en forma, aunque sea un par de días a la semana yendo al gym.


Julián y yo estuvimos solos prácticamente desde que nació, por lo que hemos desarrollado una relación bastante cercana entre madre e hijo, y me ha costado un poco de trabajo aceptar el hecho de que mi niño, ya no es un niño, pues hace nada cumplió 19 años y se encuentra en su primer semestre universitario... ciertamente ya no es mi niño. Debido a la carrera que eligió, tuvo que irse a estudiar a la metrópolis, por lo que llevaba varios meses sin verlo, pero por fortuna se acercaban vacaciones de invierno, y el iba a regresar a casa, conmigo, por 3 semanas... y es ahí donde sucedió esto que les voy a contar:


Como podrán imaginar, yo me sentía súmamente contenta por volver a ver a mi niño, esto iba a ser grandioso, 3 semanas en las que Julián y yo íbamos a pasarla en grande, como en los viejos tiempos... o eso es lo que pensaba yo. Esa noche en que mi hijo llegaba a casa quise esforzarme en que todo fuera perfecto. Le preparé su comida favorita, espaguetti a la boloñesa, incluso compré una botella de vino tinto para compartir con él un par de copas, pues desde que era pequeño siempre hablaba de tomar vino cuando creciera. Hice el esfuerzo de ponerme bonita, y aunque mi primera opcion era un vestido espectacular que solía usar cuando tenía mas o menos su edad, sentía que ya no era adecuado para mí, pues al mirarme en el espejo, me sentí un poco ridícula. El vestido era bastante corto, y mis caderas y trasero no ayudaban mucho en realidad, haciendo que este me llegara incluso más arriba de lo que recordaba, ¡prácticamente en el borde de mis nalgas! por más que intentaba bajarlo, este no hacía otra cosa que subirse, aparte al sentarme podía notar los pliegues en mi vientre y costados. Yo estaba segura de que me había mantenido en forma, pero el vestido no mentía, no podái evitar mostrar algo de relieve en mí, y practicamente la única parte que se mostraba "decente" era el escote, ya que mis pechos, aunque habían crecido un poco, no cambiaron mucho de mi juventud. No; no podía usar ese vestido delante de Julián, ¿qué iba a pensar de su madre?. Decidí ponerme algo un poco más holgado y ya que mi niño volviera a la universidad me encargaría de sacar ese vestido en alguna escombrada. Por lo mientras, porfín mi pequeño Julian habia llegado aunque... no fue la velada que yo esperaba.


-¡Julián! Grité llena de emoción al recibirlo en la puerta, para posterior abrazarlo con todas mis fuerzas y darle un beso en su mejilla.
-Hola mamá, veo que me extrañaste bastante. Contestó mientras me rodeaba con sus brazos... bastante cambiados en realidad.
-Uy, ¿y esto? Pero bueno, si has hecho bastante ejercicio eh, jaja ¿qué le pasó a mi niño que no cargaba ni el garrafón?
-Bueno, es que no podía permanecer de ese modo por siempre, ¿no? En la uni tienen un gym bastante equipado, y Gisela ha estado cuidando mis rutinas bastante bien.
-¿Gisela? Contesté con una sorpresa un poco menos maternal de lo que me hubiera gustado admitir.
-¡Oh, claro! No te he hablado de ella, jaja, disculpa. Gisela es una de las encargadas del gym. Se graduó el semestre pasado y ahora se encarga de las rutinas en principiantes como yo, bueno, aparte tambien me ha encaminado a rutinas un poco más avanzadas hehe, mira, es ella. Seguido de esto Julián sacó su celular, y me enseñó una foto que tenía de fondo, donde estaba él, junto a una chica, que cláramente se veía mayor, y normal, si acababa de graduarse. Guapa, no lo voy a negar, pues para la complexión tan fit que esta mostraba, tenía unos pechos que ya los hubiera querido tener yo en cualquier noche de diversión. Pero había algo en ella, en sus mirada toda burlona... mustia, que me causaba una mala espina. Y a todo esto... ¿qué hacia una foto de ambos en su fondo de pantalla?
-Eh... esta chica... es que acaso ella...
-Si, jaja, perdón, ando bastante distraido, es mi novia.


Por un momento sentí que me faltaba el aire y me mareaba, ¿novia? de esa... ¿esa suripanta? pero ¿¡cómo se atreve a acercarse a mi bebé de esa forma!? fácilmente le llevaba 5 años, ¿qué le pasa? y luego Julián, ¿qué clase de gustos tan malos ha sacado? ¡necesitaba hacerlo entrar en razón, necesitaba hacerle ver él era mucho hombre para esa gata! Julián necesitaba otra mujer, una que se preocupara por él, una que lo conociera y lo quisiera más que nada en el mundo, alguien como... como... oh, no. Salí de ese trance que seguro duró una eternidad, pues Julián me miraba un pcoo preocupado ya.


-Mamá... ¿estás bien? de repente sentía que te desvanecías, ¿necesitas que te ayude a tomar la presión o algo? Ay, pero si es que es un santo... y yo con tantos pensamientos malos en mi cabeza.
-N-no cariño, que va, jaja, es que es un poco tarde y ha sido un día pesado, pero estoy bien, descuida.
-¿Segura? La verdad es que... pensaba salir con Gisela a un antro, pero si necesitas que me quede contigo, yo...
-¿Salir con Gisela? oh, ¿ella vino acá tambien?
-Si bueno, de hecho ella tambien es de aquí jaja, vaya coincidencia. y pues vino tambien a ver su familia.
-Vaya coincidencia, ciertamente... -¿no me jodas que estas 3 semanas, mi Julián la va a pasar con la puta esa?- Bueno... que no pasa nada, sal a divertirte, cariño, que seguramente ella estará bastante ocupada estas vacaciones, así que mejor aprovecha hoy que puedes estar con ella jaja... -como si no la vieras todos los dias- Anda, que yo estaré acá a tu regreso, solo que si llegas y estoy dormida, cierra mi puerta, cariño.
-Está bien, no te preocupes mamá, no creo tardar mucho.


¡Ja! vaya montón de mierda, eran las 3 am y Julián no regresaba, seguro estaba bien entretenido con la zorra esa, y mientras yo acá en mi cama, toda idiota, aparte muriendo de calor y ganas de estar desnuda, pero eso tendría que esperar a que Julián se regresara a la uni. Decidí ponerme un camisón bastante fresco, de seda, y ver si aun podía esperar a que mi niño regresara.


Mi cabeza no dejaba de dar vueltas y con ello mi cuerpo en la cama, la cual sentía que era una sartén y me quemaba. Carajo, Julián, ¿cómo pudiste fijarte en alguien que cláramente era una mujerzuela? Seguramente la puta se lo había llevado a un motel barato, donde podía besarlo sin ninguna delicadeza, o peor... él a ella. Seguramente Julián, tan inocente y joven, no podía apartar sus labios del cuerpo de esa estúpida, de su boca, de su cuello... de sus pechos. En mi mente no paraban de formarse imágenes donde Julián la tomaba en esos brazos tan fuertes, y sin darme cuenta, mis pezones estaban poniendose tan duros que fácilmente podrían cortar mi camisón, y eso me ponía aun más molesta.


Mi cuerpo cada vez ardía más y más, y con ello mi rabia. Era algo que jamás habia sentido, ni siquiera con mi marido cuando eramos nóvios en la secundaria, y no faltaba alguna chica estúpida que le hablaba con más cariño del necesario. Ni ahí llegué a molestarme tanto como en este preciso momento, con la ramera esa, mientras Julián seguramente la sujetaba con fuerza, y la penetraba con más y más intensidad, ¡a la vez que ella no paraba de gemir y de pedirle que la follara aún más fuerte!


Mis bragas estaban empapadas. Había decidido usar unas negras de encaje... por alguna razón, y estas escurrían de mis fluidos. Ya mi mano había alzado mi camisón y se dedicaba con fervor a frotar mi clítoris totalmente hinchado, mientras la otra se encargaba de castigar a mis pezones, que no sabían distinguir entre pensamientos de rabia y de excitación. Ya no lo aguantaba más, y alzando las piernas me quité esas bragas que a este punto ya solo me estorbaban, y las arrojé a la obscuridad de mi habitación, para continuar masturbandome, ahora de forma directa, abriéndose paso a través de la jungla que tenía en medio de mis piernas y tocando por completo mis hinchados labios... seguramente esa idiota estaba completamente rasurada para que Julián pudiese comersela sin acabar con un solo pelo en su boca... maldita.


Cada vez estaba tocándome más rico, y con esto mi furia aumentaba exponensialmente. Mis dedos no paraban de entrar y salir de mi coño, tan húmedo, tan hinchado... ¡tan solitario! ¿Dónde estabas, Julián? ¡Mamá te necesitaba! Más temprano que tarde, y con tres dedos jugando hábilmente dentro de mí, a la par de otros dos jalando con furia mi pezón, terminé... tan violentamente como un volcán en erupción, mientras en mi mente Julián terminaba tambien... dentro mío.


La noche seguía en su apogeo, siendo ya las 4:30 am, y mi puerta se encontraba cerrada, y yo estaba tapada con mi covertor; Julián había regresado... y... ¿yo me había quedado dormida con el camisón arriba? Ay no, ay no... no... no, estaba segura de que antes de quedarme dormida, me habia acomodado mi ropa... ¿no? Carajo, de verdad esperaba eso, pero ahora necesitaba orinar y para colmo no encontraba mis bragas, ¿dónde las había lanzado?, bueno ya será en la mañana.


Al salir al pasillo la casa se econtraba en silencio, y apaciguada... o eso pensaba yo. Lo cierto es que Julián tenía su puerta entreabierta, apenas un dedo, y salía luz de ese espacio, cláramente su lámpara suave. Decido ir y comprobar si no se había quedado dormido como solía hacerlo, para apagarle la luz y cerrar... pero no era el caso. Al llegar a la entrada de su habitación escuché ruidos... no tan comunes, mas bien ruidos combinados con jadeos, obvio... la curiosidad es poderosa. Al acercar mi cabeza a la abertura, mis ojos no podían creer lo que veían. Julian estaba recostado en su cama, en almohadas, desnudo... completamente desnudo, mientras que con una mano estaba masturbando su verga... ¡una verga enorme! ¡Era gruesa, con una cabeza rosada hermosa, y un tronco con venas que alcanzaba a ver hasta donde estaba! Ademas sus bolas, eran tan grandes, se veían... deliciosas y sin vello alguno. Por último, y lo que más me sorprendió, era que Julian en su otra mano y sosteniendo contra su rostro tenía algo negro, una prenda pequeña... unas bragas... ¡mis bragas!


Fin de la primera parte.

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