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El jinete

El jinete


Esto pasó cuando tenia 18 años de edad, fuimos a visitar unos parientes de parte de mi madre a Guadalajara (México) estaba de vacaciones de verano, llegamos y mis primas me invitaron a pasear por el pueblo, no era muy grande pero si muy bonito, el tipo pueblo mexicano rodeado por vegetación y gente amable.

Ese fin de semana era fiesta patronal, uno de los organizadores era mi tío, que es muy fanático de los toros, el jaripeo y los caballos, estaba muy emocionado porque pudo conseguir que un famoso jinete de toros llegará al pueblo y más porque se quedaria en el rancho de mis tíos.

La verdad yo ni idea sobre de quién era esa persona, pero casi todos de mi familia estaban muy emocionados.

Una noche antes del evento, me encontraba en mi habitación, ya lista para dormir, se me antojo un café así que baje a la cocina, desde ahí había un balcón que miraba hacia un jardín, pude ver a una persona algo bajita, vestido de negro, estaba de espaldas, el humo de un cigarro salía de su boca, se dio la vuelta y noto que lo miraba, me saludo alzando la mano, saludo que le respondí, era una persona común, un hombre quizá de unos 40 años, moreno pero con mirada penetrante, serio con una barba de candado mal arreglada, muy varonil, algo en mi interior se descontroló.

Los hombres de mi entorno aunque atractivos y varoniles, eran de aspecto cuidado, pero él no, tenía un magnetismo salvaje, no era atractivo, pero tampoco feo.

Estaba por salir de la cocina cuando está persona entro, me saludo muy cortés, me preguntó si no había algún problema si tomaba un vaso de agua, le dije que no, que si quería le preparaba una taza de café, con una sonrisa me dijo que si, se lo serví y me agradeció, cuando me acerque y pude olerlo fue algo que me descontroló aún más, estaba acostumbrada a oler hombres formales como mi padre o mi hermano, mis maestros, perfumes de diseñador, pero él no, él olía si a una persona limpia, pero con perfume barato, un aroma fuerte a tabaco y a campo, sin darme cuenta me estaba humedeciendo.

Le dije que si lo podía acompañar y me respondió que para él sería un placer, estaba en pijama una muy horrible aún algo infantil, comenzamos a platicar ahí, fue cuando me di cuenta de quién era, era el famoso jinete de quién tanto hablaban, no pensé que fuera así, me lo imaginaba muy diferente, pero él era una persona muy agradable y sencilla, le dije que venía de visita, que no era de ahí, estuvimos hablando un buen rato hasta que le dije que me tenía que ir, me dio un apretón de mano y wow era fuerte, aspera varonil en todos los sentidos, me dijo que mañana su montada me la dedicaba a mi.

No pensaba ir a ese evento no era algo que me llamara la atención pero obviamente ya no pensaba igual, tenía que ir, sobre todo por él, me arregle super linda con un vestido rosa floreado, unas sandalias de tacón bajito y el cabello suelto.

Fuimos todos, al ser mi tío uno de los organizadores estuvimos en asientos preferentes, pasaban y pasaban jinetes, unos salían volando muy lastimados, hasta que le tocó el turno de él, lo anunciaron y todos muy emocionados gritando su nombre, fue al centro del ruedo saludo a todos busco donde estábamos nosotros y nos saludo sobre todo a mi, cosa que mis padres y mi familia les sorprendió, se quitó la camisa, tomo un cigarro y lo encendió, se preparó a dónde estaba el toro y acción, salio el toro saltaba y daba vueltas pero él lo domino, su pequeño pero fuerte cuerpo moreno y sudado aguantaba en cada brinco y vuelta del animal, tardo así unos minutos cuando todos alrededor gritaron aún más, el toro se calmo y él aún arriba, se bajó de un salto y agradeció al público se dio la vuelta y me miró estaba a punto de un orgasmo y no sabía porque.

No había sentido nada parecido hasta ese momento, estuvimos en la feria un rato más y volvimos a casa de mis tíos.

Esa noche estaba muy inquieta y excitada que no podía dormir, fantaseaba con ese hombre, aunque ya había estado con algunos chicos, mi cuerpo me pedía un hombre de verdad, me estuve masturbando un rato, hacía calor así que moría de sed, baje a la cocina por un poco de agua.

Me imaginé que ese hombre ya se había ido, que solo había quedado en mis mente y ahí estaría, pero de nuevo lo mire por el balcón de la cocina ahí mirando a la nada fumando, con ese aire misterioso y como si fuera coincidencia se volteo a mi y nos quedamos mirando, se dirigió a la cocina algo de mi, me dijo que me quedara ahí, ya era tarde probablemente ya todos estaban durmiendo. Entro a la cocina, nos miramos un momento, se acercó a mi y me dio un beso, una parte de mi quería empujarlo y darle una buena cachetada, lo intente pero me tomo con fuerza, el sabor a cigarro de su boca inundó mi pequeños labios, así que ya no puse resistencia, metía su lengua a mi boca y saboreaba, mientras acariciaba mis nalgas por encima de mi pijama que era en esa noche esa solo un short y una blusa, no tenía ropa interior, no acostumbraba dormir así, como mucha ropa encima, estaba temerosa y nerviosa pero muy excitada, una de sus manos subió mi blusa para sacarme las tetas, las cuales acariciaba y después las mordia y jugaba con mis pezones.

Con su otra mano se bajó los pantalones y su ropa interior, saco una verga no tan grande pero si gruesa, lleve mi mano hacia ella estaba muy dura, me pidió que se la chupara,me arrodille y me la llevé a la boca, no podía creer lo rica que sabía la verga de un verdadero macho, me tomo del cabello como si fuera unas riendas e hizo que me tragara toda, sentía que me ahogaba pero la expresión de mi macho me hacía continuar.

Me levanto me puse contra la mesa él a mis espaldas y quitó los shots, ya estaba húmeda me subió la pierna y comenzó a acariciar mi vagina con la punta de su verga, hasta que sentí como la metió de un empujón, me tomó de la cintura y me follaba super rico, no tarde en tener mi primer orgasmo que aunque quería reprimirlo no pude, mis jugos mojaban mi piernas, no dejaba de moverse mientras llevaba sus manos a mis tetas y presionaba mis pezones que ya estaban muy duritos.

Después me dio la vuelta, frente a él nos comenzamos a besar mientras me subía a la mesa y se colocaba entre mis piernas.

—Mira muñequita ¿Te gusta mi verga? Mira como te va a entrar— me decia mientras me volvía a penetrar.

No podía parar de gemir, estaba a punto de tener otro orgasmo y él se dio cuenta y aumento la velocidad, me vine a chorros otra vez.

Me dijo que también él tenía que terminar, me dijo que quería dentro de mi, cosa que no accedí, se salió y me lleno el abdomen lleno de semen, me tomo del cabello y me hizo que me pusiera de rodillas.

—Ahora muñequita limpia mi verga—

Lo hice con todo el gusto su lechita era deliciosa.

Me sentí ya toda una mujer en manos de ese macho delicioso...

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