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Recuerdos que extraño

Mi nombre es Gastón y nunca me gustaron las mujeres. Me calentaban mucho los hombres y me imaginaba siendo la nena de alguno de ellos. Veía mucho porno de hombres musculosos cogiendo con mujeres flaquitas porque yo soy así y de pelo corto y me imaginaba que era yo a quien estaban haciéndole la cola. Me encantaba. Estas cosas ya las hacia desde chico, como también vestirme de mujer y mirarme al espejo o sacarme fotos en tanga y esas cosas. Ayudaba mucho el  tener un pito tan chico.


Tenia 19 años y todavia no me habian hecho la cola asi que vivia re caliente y me sentia como una trola alsada. Empecé a llevar tanga y corpiño abajo de la ropa y ese tipo de cosas. Un dia, en esta misma pagina donde habia subido algunas fotos empecé a hablar con algunos hombres. Todos decian y pedian más o menos lo mismo, me resultaba aburrido. Pero hubo uno que me llamó la atención. Vivía muy lejos de mi barrio pero igual me quería llamar. Le dije que videllamada no iba a hacer porque me da verguenza pero me dijo para llamarme por llamada comun.

Eran más o menos la una de la tarde y yo vivia solo y me encontraba en mi casa. Ese hombre tenia 51 años y me pidió que me metiera algo en la cola mientras lo escuchaba. Tenia solamente un palo de amasar de esos de cocina pero la madera no era tan dura. Le dije que no tenia sentido porque no me podia ver, pero me dijo que lo hiciera igual y que lo escuchara. Entonces empezó a hablarme como si me estuviera cogiendo y me hacia mover la cola con el palo que se iba metiendo cada vez más.

Al principio me dolió un poco pero me derretia por la forma en la que me hablaba, me decia "Vas a ser mi putita ahora, sabés?" Si, le decia yo. "Si señor" me tenés que decir respondió el y me tenes que tratar de usted. Si señor, le dije y mientras escuchaba como se pajeaba y respiraba excitado, me decia "Vos vas a acostumbrarte a ser mi hembra, sabés", si señor volvi a responder. "Bueno ahora mové la cola" me dijo y sin darme cuenta empecé a gemir del placer, tenia el palo tan adentro que ya no me dolia la cola. Solamente me movia y sentia como si fuera su pija clavandome.

El acabó y yo también. Me dijo "que linda putita me encontré" y yo le respondia gracias señor. Me dijo que practicara todos los dias para sonar cada vez más con voz de nena. Ese mismo dia me volvió a llamar y se complació de ver que me esforzaba por sonar como una nena. Si yo te digo que entregues la colita, vos que haces me decia el. Se la entrego señor respondia yo y otra vez se calentaba y se volvia a pajear, mientras yo de nuevo me metia el palo en la cola.

A partir de ese dia me llamaba todos los dias, siempre en horario de mediodia o de tarde que eran los momentos donde el estaba en su oficina, trabajando. De noche no hablababamos nunca. Yo amaba complacerlo porque escuchaba lo bien que la pasaba mientras me escuchaba gemir, cosa que me salia natural. "Me encanta lo putita y obediente que sos" me decia. "Siempre vas a ser mi putita sabés". Si señor le decia yo.

Con el tiempo se fue poniendo más perverso me hacia preguntas mientras duraba la llamada. Me preguntaba cosas de mi dia a dia o me hacia llamar por telefono a alguien solamente para que escuche como gemia, hablandole bien trola. Esto era posible porque yo tenia dos celus. Uno personal y otro del trabajo. El sabiendolo disfrutaba mucho tirandome numeros al azar y haciendome preguntar cualquier pavada mientras me seguia moviendo y gimiendo con el palo en la cola o directamente sin decir nada y dejarlo en altavoz. Eso dejó muchas historias interesantes que ya contaré en algun momento.

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