Soy profe de adultos, soy joven, y nunca falta una alumna que está buscando ordeñar al profe simpático y fachero. Siempre tenemos un grupo de whatsapp con el grupo para enviarles los materiales y tener comunicación por las dudas. Era 2018 y una mina me escribía siempre por privado para consultarme boludeces sin sentido. Era un chabona de unos 35 años, que trabajaba de recepcionista en una obra social. Rellenita, teñida de rubia con bucles y un par de tetas que le hacían una terrible presión a los botones de la camisa. Una tarde me habia escrito ya como cuatro veces, hasta el punto que me hinchó las pelotas. - No entiendo qué querés - le respondí.
Ella no tardó mucho en mandarme una foto en lencería, con las dos tetas en bandeja y mucha cara de puta.
- Quiero ser su mejor alumna. Y que me apruebe la materia.
Ese tipo de putita reventada me encanta. La cito directamente para el día siguiente, después de la clase.
Una vez que termino, nos despedimos y salimos todos de la escuela. Me subo al auto, doy una vuelta y la levanto por una callecita. En el asiento de atrás del auto nos besamos un poco, le desabotoné la camisa y le saqué para afuera las tetas . no me entraban en la boca, tenían el tamaño de mi cabeza. Se las amacijé un rato, las cachetee hasta que de repente ella me dice que pare. Caminando delante del auto vimos pasar a su marido.
- Arrancá, salgamos de acá.
Me pasé para adelante y salimos picando. La dejé sobre una avenida y seguí camino. Obvio que no fue nuestro último encuentro. ¿Quieren saber más?
Ella no tardó mucho en mandarme una foto en lencería, con las dos tetas en bandeja y mucha cara de puta.
- Quiero ser su mejor alumna. Y que me apruebe la materia.
Ese tipo de putita reventada me encanta. La cito directamente para el día siguiente, después de la clase.
Una vez que termino, nos despedimos y salimos todos de la escuela. Me subo al auto, doy una vuelta y la levanto por una callecita. En el asiento de atrás del auto nos besamos un poco, le desabotoné la camisa y le saqué para afuera las tetas . no me entraban en la boca, tenían el tamaño de mi cabeza. Se las amacijé un rato, las cachetee hasta que de repente ella me dice que pare. Caminando delante del auto vimos pasar a su marido.
- Arrancá, salgamos de acá.
Me pasé para adelante y salimos picando. La dejé sobre una avenida y seguí camino. Obvio que no fue nuestro último encuentro. ¿Quieren saber más?
3 comentarios - Me cogí una de mis alumnas de Fines