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Ella me hizo descubrir mi pasión por agasajar mujeres.

Ella me hizo descubrir mi pasión por agasajar mujeres.
Ella era unos años más grande que yo. Rubia de pelo corto, linda figura. Tenía pantalones negros con agujeros que dejaban ver su piel y un top.
Pegamos buena onda enseguida, los besos me hicieron tener una erección al toque.
Me dijo que le encantaba ser bien atendida. Yo le dije que me pidiera lo que ella quisiera.
Me aclaro que no íbamos a coger y que tampoco me iba a practicar sexo oral por más que le haya encantado mi pija. Todo esto para mi era nuevo, no entendía bien que quería de mí.
Fuimos a un hotel, se sacó los pantalones y me pidió que yo me quitara toda la ropa mientras ella me miraba acostada en la cama.
Yo estaba muy caliente todavía y tenía una erección. Ella se reía. Cuando quedé completamente desnudo ella solo se reía.
Se puso los zapatos, me aclaro que lo hacía para poder caminar por la pieza más cómoda. Recordemos que no tenía pantalones ni tanga. Pidió por teléfono un vino espumante.
A mi me pidió que me pajee mirándola, ella tomaba vino y abría bien grandes las piernas.
Me dijo que no acabe, que solo me pajee para mantenerla dura y que me detenga.
Yo ya había aceptado no hacer preguntas y seguir su juego. Se paro y me hizo ponerme en cuatro patas a los pies de la cama, me dio un beso en el culo. Solo uno, me pregunto si me había gustado. Obviamente le dije que si. Exclamo -Me alegro, porque solo te voy a besar el culo y te lo voy a dejar rojo como primer medida-
Entonces empezó a nalguearme, le dije que era la primera vez que me ponía en 4. Y que me estaba encantando cada cosa que hacía. Yo quería cogerla y se lo dije.
-Solo me vas a coger con la lengua- Respondió.
Me dejó el culo rojo, yo soy blanco de piel y no podía creer lo loca que estaba. Ella se tocaba y estaba empapada.
Me dejo tomar una copa y fumar un cigarrillo mientras se acomodo en la cama con las piernas abiertas. Me puso la concha rosa y lampiña hermosa que tenía a unos centímetros de la cara. Se sacó los zapatos y me hizo bajar al suelo. Me puso una almohada y se reía mirándome el culo rojo. A mi me molestaba a esa altura y a la vez me encantaba lo que estaba haciendo conmigo.
Me dijo que le haga masajes en los pies y que le chupe la concha al mismo tiempo. Eso me pareció degradante y le dije que ya era demasiado. Por supuesto que se me hacía agua la boca.
-Degradante- Me dijo. Me hizo comerle el culo. Que por cierto era una delicia. Me hizo acostarme boca arriba y se sentó sobre mi cara.
Que rica que sos rubia. Le dije. Le confesé que me estaba encantando ser sumiso por primera vez.
Me dió 10 minutos para que me relaje porque se notaba que estaba nervioso.
Me fumé un pucho y me tome una copa. Cuando le dije que estaba listo para seguir ella volvió a nalguearme.
Se puso cómoda una vez más con las piernas abiertas y seguimos en lo mismo de antes. Masajes en los pies y sexo oral. Una delicia, a mi me encantaba cada momento. Yo la miraba a los ojos con la lengua adentro de su concha. Y ella se reía, amaba su roll dominante o eso parecía.
Tuvo tres orgasmos y así pasamos la noche en el hotel. Yo solo uno al final de la noche, acabe terriblemente la leche que había acumulado.
Nunca más la volví a ver, por decisión de ella. Hoy en día no tengo medios para contactarla.
Me gustaría tener una nueva experiencia similar, encontrar una mujer que se deje guiar y ser agasajada.

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