Antes de atrevernos, veníamos hablando el tema hacia años, finalmente hace dos años probamos un trio. Costo encontrar al hombre, ya que mi esposa deseaba probar penetración doble simultánea, Lo vimos en un sitio porno y nos gustó.
El solo imaginar a mi esposa penetrada por otro hombre fue excitante. Queríamos ahora probar de nuevo pero con un tipo mayor. Con experiencia. Despues de mucho buscar, nos encontramos en una fiesta con Ignacio, que fue compañero de clases de mi marido en la universidad. Flaco, alto y simpático, buen mozo buena pinta, culto. Recien separado y sin pareja, el hombre ideal. Lo invitamos 4 veces a cenar mi esposa cada vez mostraba más y más, hasta que Ignacio me preguntó si eran ideas de el o había aquí un plan para armar un cuento sexual. Le confesé que si, que si mi esposa le gustaba entonces era de él la próxima jugada. Me requetegusta me dijo, es deliciosa, ya me la imagino desnuda sentadita encima de mi, me dijo. Preguntó si estaría solo o los tres. Organizamos una cena sexy, mi esposa se vestiría como putita, colaless, minifalda, blusa transparente y botas de cuero. Ignacio llego puntual con una botella de espumante. Charlamos, bebimos poco y bailamos. Hasta que Ignacio tomo a mi mujer y la besó. Sali de la habitación, corri al dormitorio, encendí velas, música suave de jazz y puse agua y condones. Entraron a la habitación besándose, él le tomaba las nalgas masajeándoselas. Luego abrió la blusa y chupo las tetas largo rato. Entonces mi esposa le baja el pantalón, se arrodilla y le hace una mamada de putamadre. Le chupo los huevos, el ano y la verga, un buen trozo de carne duro de unos 22 cms. Con venas prominentes y cabezón. Despues de mucho chuparnos, acariciarnos y masturbarnos, Ignacio se sentó en el borde mi mujer se sube y se deja caer ensartándose todo el pene hasta que desaparece hundido entre las carnes de mi flaca. ¿Te gusta, amor? le pregunte yo. Entre gemidos apenas pudo decir que si. Movía el culo en círculos para disfrutárselo mejor. Ignacio mordía los pezones, entonces era el momento: Ignacio se acostó, ella quedo montada, yo me ubique por detrás. Los 3 empezamos un meneo rítmico para sentir que penetrábamos a la vez. Mi verga despareció entre las carnes de mi mujer. Hasta que pasados los 5 a 10 minutos ella grita como perrita, “…culeenme huevones dijo, déjenme bien culeada, me gusta ser culeada, dame leche amorcito, Ignacio macho, dame semen”. Gritaba. El orgasmo duró bastante y ellos siguieron, yo me dedique a tomar fotos. Escuche que Ignacio tuvo otro orgasmo y mi esposa tragaba semen. Luego en el baño Ignacio y yo rociamos orina sobre mi esposa, mientras ella reia, era la reina de la noche. Lo repetimos una semana después, pero esta vez fue Ignacio el que la penetro por el ano y yo me dediqué a mirar y tomar fotos. Creo que lo repetiremos, estas prácticas sexuales mantienen
El solo imaginar a mi esposa penetrada por otro hombre fue excitante. Queríamos ahora probar de nuevo pero con un tipo mayor. Con experiencia. Despues de mucho buscar, nos encontramos en una fiesta con Ignacio, que fue compañero de clases de mi marido en la universidad. Flaco, alto y simpático, buen mozo buena pinta, culto. Recien separado y sin pareja, el hombre ideal. Lo invitamos 4 veces a cenar mi esposa cada vez mostraba más y más, hasta que Ignacio me preguntó si eran ideas de el o había aquí un plan para armar un cuento sexual. Le confesé que si, que si mi esposa le gustaba entonces era de él la próxima jugada. Me requetegusta me dijo, es deliciosa, ya me la imagino desnuda sentadita encima de mi, me dijo. Preguntó si estaría solo o los tres. Organizamos una cena sexy, mi esposa se vestiría como putita, colaless, minifalda, blusa transparente y botas de cuero. Ignacio llego puntual con una botella de espumante. Charlamos, bebimos poco y bailamos. Hasta que Ignacio tomo a mi mujer y la besó. Sali de la habitación, corri al dormitorio, encendí velas, música suave de jazz y puse agua y condones. Entraron a la habitación besándose, él le tomaba las nalgas masajeándoselas. Luego abrió la blusa y chupo las tetas largo rato. Entonces mi esposa le baja el pantalón, se arrodilla y le hace una mamada de putamadre. Le chupo los huevos, el ano y la verga, un buen trozo de carne duro de unos 22 cms. Con venas prominentes y cabezón. Despues de mucho chuparnos, acariciarnos y masturbarnos, Ignacio se sentó en el borde mi mujer se sube y se deja caer ensartándose todo el pene hasta que desaparece hundido entre las carnes de mi flaca. ¿Te gusta, amor? le pregunte yo. Entre gemidos apenas pudo decir que si. Movía el culo en círculos para disfrutárselo mejor. Ignacio mordía los pezones, entonces era el momento: Ignacio se acostó, ella quedo montada, yo me ubique por detrás. Los 3 empezamos un meneo rítmico para sentir que penetrábamos a la vez. Mi verga despareció entre las carnes de mi mujer. Hasta que pasados los 5 a 10 minutos ella grita como perrita, “…culeenme huevones dijo, déjenme bien culeada, me gusta ser culeada, dame leche amorcito, Ignacio macho, dame semen”. Gritaba. El orgasmo duró bastante y ellos siguieron, yo me dedique a tomar fotos. Escuche que Ignacio tuvo otro orgasmo y mi esposa tragaba semen. Luego en el baño Ignacio y yo rociamos orina sobre mi esposa, mientras ella reia, era la reina de la noche. Lo repetimos una semana después, pero esta vez fue Ignacio el que la penetro por el ano y yo me dediqué a mirar y tomar fotos. Creo que lo repetiremos, estas prácticas sexuales mantienen
1 comentarios - Segunda vez: un trío con mi esposa