Martín era una persona sumamente pajera, se clavaba 2 o 3 al día, literal vivía únicamente para pajearse, su pieza estaba llena de revistas no por, tenía suscripción premium, pagaba onlys, todo, era literalmente un pajero compulsiva, no podía vivir sin él porno, si cabeza ya estaba quemada, pasada para el otro lado, cada mujer que se cruzaba en la calle se la imaginaba posando en pelotas, no podía tener nisiquiera una relación, era ya el colmo, las mujeres no se les acercaban, las espantaba, era un espanta vieja masivo, ya hasta a sus amigos le daba vergüenza, si galería llena de fotos no por de mujeres, en sus redes no hacía otra cosa que no sea seguir vendedoras de contenido, puro like a todas las que subían foto en ropa interior y mostrando el orto o hablando como trolitas, no sé le podía mantener una conversación sin que suelte un noooo a esa le rompo todo el orto, todo lo que quiera, era desesperante, llegó al punto que estaba pasado de vuelta, no había retorno. Así que un amigo le aconsejó que si tanto fantasiaba con mujeres porque no se convertía en una, al principio la idea le pareció asquerosa, ya que no se imaginaba a si mismo como una mujer, pero con el correr de los días la idea iba cambiando, poco a poco iba tomando forma en su cabeza, en vez di imaginar lo que le haría a una mujer de a poco se fue imaginando que haría como mujer, le fue pareciendo muy divertido, hasta que un día se decidió que eso sería bueno idea, pero no había forma que eso suceda, o eso pensó, pero resulta que si la había, su amigo le contó de un programa que se llamaba Gender Change, Male to Female, se decía por ahí que hace no mucho un bibliotecario lo usó y se transformó en una bibliotecaria muy puta que tenía sexo en la biblioteca. Así que Martín fue a convertirse en mujer, decidido a cambiar su vida, para bien quizás, aunque podría salir muy mal, pero no importaba, su antigua vida como Martín no daba para más, ahora solo era Martina.

Una chica de 22 años, muy linda, sexy, con un pelaso, una cinturita espectacular, unas curvas de infarto, una carita angelical, unas buenas tetas y culo redonditos, no muy grandes pero bien firmes. Medía poco más de 1.60 y tenía una cara de inocente, aunque no era para nada inocente, en la espalda baja, la zona del lumbar como si fuera un tatuaje tenía la maldición, su maldición era el líbido, este iba aumentar sin límite hasta que lo satisfaga, cada vez que este caliente y sin motivo apartente, ¿Un don o una maldición? Bueno eso es lo que iba a averiguar Martina.
Siguió viviendo su vida como su nada hubiera pasado, ahora era Martina, una joven, pero su mente era muy pajera, se seguía imaginando mujeres desnudas, aunque está vez no le generaba mucho, pq cada vez que pensaba en una se miraba a si misma, curvas, tetas, culo y una conchita era lo que tenía ahora, ya no tenía que andar imaginando mujeres le bastaba con verse desnuda, aunque eso le iba a resultar un problema, ya que ahora como mujer las cosas no le iban a ser tan fácil.
Él antes era una persona muy pajera y esa fue su maldición, no solo que ahora también sino que su líbido le subía, poniendo su cuerpo muy caliente, era una joven cachonda con ganas de sexo siempre, su vagina estaba mojada y muy caliente, palpitando le, sus pezones duros, su piel erizada y en su mente no podía pensar en otra cosa que no sea saciad su deseo sexual, pero fue raro, ya que no estaba pensando en culos, sino en tocarse, su cuerpo estaba reaccionando como mujer, cuando sus amigos hombres, con voz de hombres le hablaron, algo dentro suyo reaccionó, ahí se dió cuenta que las cosas si habían cambiado.

Para satisfacer sus nuevos deseos tuvo que tocarse, ya lo hacía, pero antes era fácil, un vídeo de mujeres y listo a los 5 minutos ya había terminado, está vez no, tocándose, masajeandose, metiéndose los dedos aún no le eran suficientes, se puso un vídeo para incrementar el placer pero no le resultó cómo el esperaba, ya que no le prestaba atención a la mujer, sino al hombre, a la larga verga que este tenida en como le daba a la actriz porno y como está recibía sus embestidas gimiendo, imaginar eso la prendió aún más, pensar en como podía experimentarlo, cuando se imaginó el sexo como mujer al fin se pudo venir.
Pero ese fue el antes y él después, después de eso, su mente se empezó a reconfigurar pero ahora para él otro lado, seguía pensando en mujeres, pero ahora también miraba hombres, sus alturas, sus músculos y sus bustos, eso también incrementaba su líbido, pero satisfacer los deseos como mujer no es tan fácil como cuando era un hombre, ya masturbarse no le ayudaba tanto, ahí se dió cuenta que ahora como mujer era una perra andante y vivía caliente, sólo había una cosa que le quedaba por probar. El sexo como mujer, llamo a su amigo que le había aconsejado el cambio Gael, para que lo ayude.
Este llegó y lo encontró en la cama masturbándose, viendo cómo se tocaba y se metía los dedos mientras gemia, pero no había resultado, le pidió ayuda, la única forma de ayudarlo a bajar su líbido era con sexo, a lo que Gael no se negó ni un segundo, el solo verlo ya lo había calentado, no iba a dejar pasar la oportunidad de cogerla, por más que antes haya sido hombre.

Gael se desnudo y se paró al lado de la cama, quería ver si Martina era capaz de darle una mamada antes de cogerla, lo que no esperaba era que acepte tan rápido, enseguida se puso a mamarsela, a lo que Gael se aprovechó y la agarro del cuello y de la cabeza y la empujo encontra de su pija, haciendo que se la trague entera, pensó que se iba a quejar, hacer arcadas o simplemente apartarse pero no sucedió, así que le cogió la boca sin compasíon hasta el fondo, a garganta profunda, mientras Martina cerraba los ojos y trataba de tragarla toda, acostada en la cama dandole una mamada a su amigo.

Se la chupo por un rato pero no sé aguantó más, la acosto en la cama y se la metió, entró hasta el fondo, Martina toda desparramada, mientras Gael la tomaba de la cintura y la empezaba a coger bien fuerte, dominando por completo la situación, mostrándole a Martina que ella como mujer no iba a decidir, ella solo iba acatar, así que se puso a gemir, mientras disfrutaba y le pedía más a un Gael que se la cogió como quiso, empezó a darle cada vez mas fuerte, para satisfacerla.
Después la puso en 4 y se la siguió cogiendo, mientras Martina seguía como una putita, obteniendo lo que quería y calmando sus necesidades femeninas de verga.
Esto que pasó se empezó hacer costumbre, cada vez el líbido le subía más rápido, al principio fueron 5 días hasta que entró en celo, después al cuarto ya no aguantaba, así hasta que día por medio no podía evitar meterse los dedos hasta llegar al orgasmo, pero eso no era nada, venía más, él era un pajero por naturaleza, así que cualquier cosa lo iba a calentar, llegando al punto que prácticamente andaba caliente 24/7 veía un pecho bien bombeado y se calentaba, unos abdominales marcados y ya se estaba imaginando lamiendolos, unas manos bien grandes se las imaginaba en el cuello y cuando escuchaba una voz grave pensaba en él diciéndole tragatelo todo putita, así que prácticamente se masturbaba y cogía con Gael todos los días.

Cuando el líbido alto se le empezó hacer rutina y no estaba Gael para calmarla se compró un juguete, ya que prácticamente se vivía masturbando todos los días, seguía siendo un pajero, solo que ahora en un cuerpo de mujer y teniendo otra forma de pajearse, de hecho ahora había aumentado, ya que antes se paraba y listo, ahora no, pajearse no lo calmaba, seguía caliente, tanto que perdía la compostura, era literalmente una ninfómana, necesitaba vivir cogiendo, era una amante enfurecida de la verga.

Así esperaba a Gael, cuando el no podía ir un día, al otro día que se podía lo recibía así, desesperada, pidiendo verga a gritos mientras babeaba, con mirada lasciva y de sumisa que grita cogeme, con la boca abierta para que se la meta así nomás y meneando el culo como una perrita.

Ni bien llegó no esperó, se la metió en la boca directo dándole lo que quería, verga, mientras ella la chupaba con desesperación, estando a 4 patas, metiéndose la verga entera en la boca, bien hasta el fondo de su garganta, tragandola como una puta sin ayudarse de sus manos, ya se había vuelto una mamadora profesional. Chuparla era su vocación.

Así estuvo un rato hasta que venció la resistencia de Gael y este se vino, con la verga metida en la garganta empezó a correrse pero Martina ni se inmutó, recibiendo toda la carga de semen directamente en la garganta, seguía chupando mientras tragaba como podía y ese la enchufaba hasta el fondo, no podía tragar todo, unas gotas empezaban a resbalarse de su boca y a chorrear pero ni así se sacaba la verga de la boca, hasta que succiono lo más que pudo y le dejo la verga bien chupada, con casi todo en la boca y obvio se lo trago, mientras se lo mostraba a él como lo saboreaba y le decía que era su comida favorita, después le limpió los hilitos que habían quedado en la pija, no quería desperdiciar nada.

Gael la tomo y la empujó contra la pared, al fin iba a obtener lo que necesitaba, verga, su concha bien caliente, casi hirviendo se lo pedía a gritos, necesitaba una buena cogida y él se la dió, contra la pared se la metió bien duro, mientras ella sacaba el culo para que se la coga mas fuerte. Gael le dió como él quiso, bien fuerte y duro a la putita de Martina, que estaba a los gritos pelados mientras la cogían, no podía ocultar su placer, sus pulsaciones aceleradas, al fin su cuerpo estaba soltando la dopamina y se estaba calmando, el líbido le estaba empezando a bajar, pero esto recién empezaba, faltaba toda una hora de gemir como una puta mientras Gael le rompía en la concha.

Buscó la manera de mantener el líbido bajo y a la única forma posible de hacerlo fue está, andar todo el día usando juguetes, para andar recibiendo placer con cada paso, brivadores, plug anales, bala, vivía con algo metido en la concha o en el culo, porque sino el líbido se le disparaba tanto que era capaz se ponerse en bolas para coger en medio de la calle.Fin.

Una chica de 22 años, muy linda, sexy, con un pelaso, una cinturita espectacular, unas curvas de infarto, una carita angelical, unas buenas tetas y culo redonditos, no muy grandes pero bien firmes. Medía poco más de 1.60 y tenía una cara de inocente, aunque no era para nada inocente, en la espalda baja, la zona del lumbar como si fuera un tatuaje tenía la maldición, su maldición era el líbido, este iba aumentar sin límite hasta que lo satisfaga, cada vez que este caliente y sin motivo apartente, ¿Un don o una maldición? Bueno eso es lo que iba a averiguar Martina.
Siguió viviendo su vida como su nada hubiera pasado, ahora era Martina, una joven, pero su mente era muy pajera, se seguía imaginando mujeres desnudas, aunque está vez no le generaba mucho, pq cada vez que pensaba en una se miraba a si misma, curvas, tetas, culo y una conchita era lo que tenía ahora, ya no tenía que andar imaginando mujeres le bastaba con verse desnuda, aunque eso le iba a resultar un problema, ya que ahora como mujer las cosas no le iban a ser tan fácil.
Él antes era una persona muy pajera y esa fue su maldición, no solo que ahora también sino que su líbido le subía, poniendo su cuerpo muy caliente, era una joven cachonda con ganas de sexo siempre, su vagina estaba mojada y muy caliente, palpitando le, sus pezones duros, su piel erizada y en su mente no podía pensar en otra cosa que no sea saciad su deseo sexual, pero fue raro, ya que no estaba pensando en culos, sino en tocarse, su cuerpo estaba reaccionando como mujer, cuando sus amigos hombres, con voz de hombres le hablaron, algo dentro suyo reaccionó, ahí se dió cuenta que las cosas si habían cambiado.

Para satisfacer sus nuevos deseos tuvo que tocarse, ya lo hacía, pero antes era fácil, un vídeo de mujeres y listo a los 5 minutos ya había terminado, está vez no, tocándose, masajeandose, metiéndose los dedos aún no le eran suficientes, se puso un vídeo para incrementar el placer pero no le resultó cómo el esperaba, ya que no le prestaba atención a la mujer, sino al hombre, a la larga verga que este tenida en como le daba a la actriz porno y como está recibía sus embestidas gimiendo, imaginar eso la prendió aún más, pensar en como podía experimentarlo, cuando se imaginó el sexo como mujer al fin se pudo venir.
Pero ese fue el antes y él después, después de eso, su mente se empezó a reconfigurar pero ahora para él otro lado, seguía pensando en mujeres, pero ahora también miraba hombres, sus alturas, sus músculos y sus bustos, eso también incrementaba su líbido, pero satisfacer los deseos como mujer no es tan fácil como cuando era un hombre, ya masturbarse no le ayudaba tanto, ahí se dió cuenta que ahora como mujer era una perra andante y vivía caliente, sólo había una cosa que le quedaba por probar. El sexo como mujer, llamo a su amigo que le había aconsejado el cambio Gael, para que lo ayude.
Este llegó y lo encontró en la cama masturbándose, viendo cómo se tocaba y se metía los dedos mientras gemia, pero no había resultado, le pidió ayuda, la única forma de ayudarlo a bajar su líbido era con sexo, a lo que Gael no se negó ni un segundo, el solo verlo ya lo había calentado, no iba a dejar pasar la oportunidad de cogerla, por más que antes haya sido hombre.

Gael se desnudo y se paró al lado de la cama, quería ver si Martina era capaz de darle una mamada antes de cogerla, lo que no esperaba era que acepte tan rápido, enseguida se puso a mamarsela, a lo que Gael se aprovechó y la agarro del cuello y de la cabeza y la empujo encontra de su pija, haciendo que se la trague entera, pensó que se iba a quejar, hacer arcadas o simplemente apartarse pero no sucedió, así que le cogió la boca sin compasíon hasta el fondo, a garganta profunda, mientras Martina cerraba los ojos y trataba de tragarla toda, acostada en la cama dandole una mamada a su amigo.

Se la chupo por un rato pero no sé aguantó más, la acosto en la cama y se la metió, entró hasta el fondo, Martina toda desparramada, mientras Gael la tomaba de la cintura y la empezaba a coger bien fuerte, dominando por completo la situación, mostrándole a Martina que ella como mujer no iba a decidir, ella solo iba acatar, así que se puso a gemir, mientras disfrutaba y le pedía más a un Gael que se la cogió como quiso, empezó a darle cada vez mas fuerte, para satisfacerla.
Después la puso en 4 y se la siguió cogiendo, mientras Martina seguía como una putita, obteniendo lo que quería y calmando sus necesidades femeninas de verga.
Esto que pasó se empezó hacer costumbre, cada vez el líbido le subía más rápido, al principio fueron 5 días hasta que entró en celo, después al cuarto ya no aguantaba, así hasta que día por medio no podía evitar meterse los dedos hasta llegar al orgasmo, pero eso no era nada, venía más, él era un pajero por naturaleza, así que cualquier cosa lo iba a calentar, llegando al punto que prácticamente andaba caliente 24/7 veía un pecho bien bombeado y se calentaba, unos abdominales marcados y ya se estaba imaginando lamiendolos, unas manos bien grandes se las imaginaba en el cuello y cuando escuchaba una voz grave pensaba en él diciéndole tragatelo todo putita, así que prácticamente se masturbaba y cogía con Gael todos los días.

Cuando el líbido alto se le empezó hacer rutina y no estaba Gael para calmarla se compró un juguete, ya que prácticamente se vivía masturbando todos los días, seguía siendo un pajero, solo que ahora en un cuerpo de mujer y teniendo otra forma de pajearse, de hecho ahora había aumentado, ya que antes se paraba y listo, ahora no, pajearse no lo calmaba, seguía caliente, tanto que perdía la compostura, era literalmente una ninfómana, necesitaba vivir cogiendo, era una amante enfurecida de la verga.

Así esperaba a Gael, cuando el no podía ir un día, al otro día que se podía lo recibía así, desesperada, pidiendo verga a gritos mientras babeaba, con mirada lasciva y de sumisa que grita cogeme, con la boca abierta para que se la meta así nomás y meneando el culo como una perrita.

Ni bien llegó no esperó, se la metió en la boca directo dándole lo que quería, verga, mientras ella la chupaba con desesperación, estando a 4 patas, metiéndose la verga entera en la boca, bien hasta el fondo de su garganta, tragandola como una puta sin ayudarse de sus manos, ya se había vuelto una mamadora profesional. Chuparla era su vocación.

Así estuvo un rato hasta que venció la resistencia de Gael y este se vino, con la verga metida en la garganta empezó a correrse pero Martina ni se inmutó, recibiendo toda la carga de semen directamente en la garganta, seguía chupando mientras tragaba como podía y ese la enchufaba hasta el fondo, no podía tragar todo, unas gotas empezaban a resbalarse de su boca y a chorrear pero ni así se sacaba la verga de la boca, hasta que succiono lo más que pudo y le dejo la verga bien chupada, con casi todo en la boca y obvio se lo trago, mientras se lo mostraba a él como lo saboreaba y le decía que era su comida favorita, después le limpió los hilitos que habían quedado en la pija, no quería desperdiciar nada.

Gael la tomo y la empujó contra la pared, al fin iba a obtener lo que necesitaba, verga, su concha bien caliente, casi hirviendo se lo pedía a gritos, necesitaba una buena cogida y él se la dió, contra la pared se la metió bien duro, mientras ella sacaba el culo para que se la coga mas fuerte. Gael le dió como él quiso, bien fuerte y duro a la putita de Martina, que estaba a los gritos pelados mientras la cogían, no podía ocultar su placer, sus pulsaciones aceleradas, al fin su cuerpo estaba soltando la dopamina y se estaba calmando, el líbido le estaba empezando a bajar, pero esto recién empezaba, faltaba toda una hora de gemir como una puta mientras Gael le rompía en la concha.

Buscó la manera de mantener el líbido bajo y a la única forma posible de hacerlo fue está, andar todo el día usando juguetes, para andar recibiendo placer con cada paso, brivadores, plug anales, bala, vivía con algo metido en la concha o en el culo, porque sino el líbido se le disparaba tanto que era capaz se ponerse en bolas para coger en medio de la calle.Fin.
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