— Oh mami... ¿Será que algún día podremos jugarlo juntos?
"Pero claro, bonita..." verás que te lo voy a mostrar también...

"Oh... qué delicioso...
—Sí...será algo delicioso, Cielo Riveros... Me lo dirás si no.
"Eso es bueno..." Siempre me ha gustado aprender cosas nuevas, mami...
— Sí.. Lo sé...y todo lo que sé te lo enseñaré... Lo prometo, cariño...
— Oh gracias mami... por eso te amo tanto...
—Yo también te amo mucho, hermosa..
Al ver que no me quedaba leche en los huevos, tuve que hacerle una señal a mi esposa de que esta noche era suficiente. Mirian Caballero, entendiendo inmediatamente mi petición, le dijo a Cielo Riveros.
"Linda... Creo que es hora de que vayamos a descansar... Ya es un poco tarde...
— ¿Mami?... pero ¿seguirás contándome más de lo que me contaste con tu tía Rebeca?

—Claro, niña.. Prometo que lo haré.. pero vamos... Es hora de que te vayas a la cama.
Cuando escuché las palabras de mi esposa, corrí al salón para que Cielo Riveros no me viera. Minutos después bajó Mirian Caballero y me dijo:
"Cariño... ¿Cómo estuvo la noche?
"Oh amor", respondí, abrazándola y dándole un beso. "Estuviste genial... simplemente genial..." No esperaba algo así...
"¿Por qué, Aldo?"
"Por todo lo que le revelaste a la chica..." es algo exquisitamente caliente... Tuve que...
"Oh, eso es bueno..." Lo único que lamento es que no me hayas vertido esa leche.
"No te preocupes, te daré tu ración..." jajajajajaja...
— Jajajajaja... ya verás, bribón...
"Gracias amor..." gracias por darme tanto calor...
-Nunca imaginé que mis secretos te pondrían así, Aldo.
"Bueno, ya ves que sí..." y quiero que sigas contándoselo a la niña hasta que termines tu historia de infancia...
"¿De verdad quieres eso, mi amor?"
—Sí, Mirian Caballero... Quiero eso.

"Está bien..." Así lo haremos.
"Bueno, es hora de ir a descansar..." mañana me espera la oficina.
"Oh amor, no lo pienses ahora... mejor ven, subamos a darte un masaje de espalda.
-Sí, subamos las escaleras.
El día que siguió me sentí tan cansado en la oficina que prácticamente no tenía ganas de hacer nada. proyecto que no tengo para cuando terminarlo. Y el calzado de anoche me dejó seco. Pero qué delicioso estaba todo. Uf. Qué buenas confidencias tenía Mirian Caballero. Me ponen más cachondo de lo que pensaba. Me gusta demasiado este pequeño juego. Es algo nuevo y candente. Excesivamente caliente. No importa que esté cansado, esta noche volveré a escuchar la continuación de las aventuras sexuales de mi esposa, cuando era niña, con esa tía. Qué gran cosa. Nunca hubiera imaginado que mi esposa guardaría esos secretos. Ni que escuchar sus confidencias me hiciera estar tan preparado. Al parecer, los juegos sexuales de chicas son algo real. ¿Y cómo no podrían serlo? ¿Que no disfruto de Cielo Riveros? Y no lo hizo¿Mi propia esposa se consolaba con ella cuando no podíamos tener sexo por el trabajo? Sí. El sexo infantil entre niñas y adultos es algo que realmente sucede. Es algo plenamente probado. Con esos pensamientos en su cabeza, el día pasó.
Un día sin fin. Maldito trabajo. Todo el maldito día me mantiene encerrado en un cubículo en medio de los estúpidos periódicos. Sin darme cuenta, cae la noche y sólo espero las diez para volver a casa. Cuando veo las manecillas del reloj marcando las diez, dejo todo tirado y salgo a mi coche. Arranco el motor y me dirijo hacia mi casa. En el camino pienso en todo lo que me espera. Maldita madre, es genial lo que Mirian Caballero le está contando a Cielo Riveros. Necesito escucharlo todo. El piche caliente de mi esposa se inició cuando era niña y eso le gustó. No es de extrañar que esté tan en la cama. Seguramente recuerda todo lo que le hizo su tía Rebeca en ese momento. Y también lo que hizo con su mamá y su papá. Sí, eso debe ser. Estoy casi seguro. Por eso también la descubrí jugando con Cielo Riveros en secreto.En un reflejo condicionado repite con Rubicita lo que aprendió cuando era niña. Sí, de eso no hay duda. Siento que la polla explota debajo de mis pantalones. Tengo calor. Es verano.
Finalmente llego al estacionamiento del apartamento. Cierro el coche y me dirijo a casa. Entro en silencio. No quiero que la niña se dé cuenta. Sólo Mirian Caballero, que ya debe estar preparada para la sesión de esta noche. Todo el interior está oscuro. Sólo una luz tenue ilumina el pasillo del piso superior. Subo las escaleras con cuidado y en silencio. Me acerco lentamente al dormitorio principal. El rayo de luz que sale de la puerta entreabierta me golpea en la cara. Miro hacia dentro sin hacer ningún ruido. Mi esposa está sentada con la niña en la cama. Los dos tienen una charla animada. Espero no haberme perdido nada. Como puedo, me paro frente a Mirian Caballero para que ella pueda verme. Ella me está esperando; por eso me ve de inmediato. Le hago una señal para que empiece la fiesta. Le oigo decirle a mi pequeña hija:
— Oh hermoso... ¿No quieres que siga contándote mi historia cuando eras niño?
—Sí, mami... Eso es lo que te iba a decir... Quiero que me cuentes más antes de que venga papá.
"Sí, tienes razón..." será mejor que nos demos prisa, porque si llega no podré contarte más.

"Él no debe saber lo que hacías cuando eras niño, ¿verdad?"
-No, bonita, claro que no. Por eso nunca debes contarle nada de lo que yo te digo.
—Sí, mami... Entiendo... No lo diré.
"Lo sé, Rubicita—" Lo sé.
-Bueno dime ¿sí?... Quiero saber más.
— Sí. Escucha atentamente, cariño.
"Después de la noche en que mi tía Rebe me pidió que fuera a su habitación para revelar las pequeñas cosas que hacía con mi mamá y mi papá, y después de que ella me enseñó a jugar a "mamá y papá" por primera vez, solo quería que tuviéramos otra oportunidad de estar solos. Pero pasaron los días sin que mis padres salieran de casa. Entonces una tarde cuando me llevó al cine, mientras caminábamos por la calle, le comenté:
"Oh, tía Rebe... tiene días en los que no hacemos nada... y realmente quiero que me enseñes más juegos pequeños de los que crees...

-Sí, bonita, lo sé. Créeme, yo también estoy ansioso... pero ves que no ha sido posible.
-Sí...es verdad... ¿Pero entonces tendremos que esperar a que mis padres se vayan?
"Eso es lo mejor... cuando salen estamos seguros de que estamos solos y no corremos ningún peligro de ser descubiertos... Ya te lo he dicho, Elsi.
— Mmmm... sí, así es, tía... pero no sabes lo que siento... Por eso te lo digo.
"Veamos, dime..." ¿Qué sientes, bonita?
"Oh tía, siento como si me faltara algo... como si extrañara mucho jugar eso contigo... jejeje...
"Oh mi bebé... Te entiendo, te entiendo muy bien, porque siento lo mismo... pero tienes que entender que debemos esperar oportunidades... sólo entonces estaremos seguros...
-Está bien...y dime... ¿Qué película veremos hoy?
— Bueno, parece que está sucediendo el de Blancanieves y los siete enanitos... ¿te gustaría que lo viéramos juntos?
-Sí...si quisiera, tía...

-Muy bien, bonita... con eso estaremos un poco distraídas.
Cuando llegamos al cine, la tía Rebe compró las entradas y entramos al cine. Vimos que había poca gente dentro, por lo que había muchos lugares disponibles para elegir. La tía Rebe se quedó parada unos momentos como si buscara el mejor lugar para sentarse. Sentí cuando me tiró del brazo para llevarme atrás, justo donde los asientos estaban fijados a la pared más alejada de la pantalla. Nos sentamos juntos y me giré para mirar a mi alrededor. No había un alma cerca de nosotros. Cuando se apagaron las luces y empezó la película me dijo que esperara un momento porque me iba a comprar unos dulces. Regresó unos minutos después con varias golosinas y me dio algunas. Me deleité con los dulces mientras veía los dibujos animados que aparecían sobre el fondo blanco de la habitación.Poco después de que comenzara la actuación escuché sus cálidas palabras muy cerca de mi oído:
"Linda... ¿Te gusta la película?
-Oh sí, tía... es muy hermoso...
—Qué bueno que te guste, Elsi.... lo que pasa es que quiero ir al baño... Y quería pedirte que vinieras conmigo.
-Sí tía...si quieres voy contigo...
"Pero—" te perderás una parte...
"No importa..." Iré contigo... Quiero...
"Está bien..." Vamos, vamos.
Dejamos los dulces en los asientos, nos levantamos y caminamos en dirección a los baños. Cuando llegamos mi tía me preguntó:
—Elsi... ¿No tienes ganas de orinar?

-Sí, tía Rebe... Yo también quiero...
"Entonces ven... entraremos juntos.
Inmediatamente entramos en uno de los baños privados. Después de cerrar la puerta, mi tía se levantó la falda, se bajó los pantalones y se sentó en el moño. La observé de pie con ojos lascivos, porque verla así me recordaba irrevocablemente las ocasiones en que jugábamos juntos nuestros pequeños juegos secretos. El ardor de mi sangre se reveló cuando escuché el suave chorrito de orina proveniente del interior de su vientre. Mi tía me miró sin quitarme los ojos de encima. Había algo en su mirada que me decía que le gustaba que la viera así. Y por supuesto a mí también me encantó verlo. Cuando terminó de ventilar su vejiga me preguntó:
"Linda... ahora orinas..." Vamos. Ven, te bajaré los calzoncillos.
Con toda la confianza ganada en nuestros juegos ocultistas, no me opuse en absoluto a todo lo que ella me pedía. Entonces me acerqué y él comenzó a bajarme las bragas, levantó mi vestidito y me sentó en el inodoro. Comencé a verter mis cálidos líquidos internos en el tanque blanco mientras ella me miraba con los mismos ojos de deseo que había visto brillar de esa manera especial cuando jugábamos en el ático. Cuando terminé de llenar mi pequeña orina, mi tía me dijo:

— Oh hermoso... qué deliciosos suenan tus chorros cuando orinas...
-¿De verdad te gusta, tía?... También me gustó verte orinar...
-¿A ti también te gusta verme, Elsi?
-Sí, tía... Me encanta...
— Mmmm...que delicioso... ¿Sabes qué, Linda?
"¿Qué tía?...
—Quería hacerlo aquí mismo... ¿Quieres?
-Oh, tía, sí... Eso es lo que te iba a decir...
-Está bien... sólo tenemos que hacerlo rápido, en caso de que venga alguien.
"Sí..." Entiendo.
Mi tía empezó a quitarme las bragas que tenía a la altura de las rodillas y a ponerlas en el inodoro. Lugo me dijo:
"Vamos bonita... quítame el mío..."
Obedecí rápidamente y le bajé los pantalones blancos, poniéndolos sobre los míos. Levantó la falda, abrió las piernas lo más que pudo y me dijo:
-Vamos, Elsi... Pon tu cabecita entre mis piernas y lame mi...
Me interpuse entre el pubis abultado y peludo abriéndolo con las manos, viendo que estaba todo mojado por la reciente micción, pero también por el calor del momento. Sumergí mi dedo más largo en la caverna húmeda y comencé a hundirlo poco a poco, mientras ella cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás disfrutando de la deliciosa caricia. Era evidente que a mi tía le gustaba hacerlo conmigo en el baño de una sala de cine, porque vio cómo se mordía los labios para de alguna manera silenciar los gemidos que amenazaban con salir de su hermosa boca. Después de mucho tiempo de hurgar en su hendidura, me pidió que la chupara. Acerqué mi cara a su entrepierna, reabrí sus labios vulvares y sumergí mi lengua en su cavidad caliente. Comencé a mover mi bulto dentro de su hoyo húmedo insertando y quitando la punta de la hendidura rosa.Cuando mi tía sintió los primeros estertores de su inminente llegada, me gritó en voz baja:
— Oh Elsi... quédate más conmigo.. ponlo más profundamente dentro... Voy a orinar en tu boquita...
Obedecí y presioné mi cara con fuerza contra su linda lechosa, metiendo mi lengua lo más adentro que pude. En ese momento comenzó a estremecerse en las garras de los espasmos más delirantes. Sentí cómo sus líquidos fluían dentro de mi boca abierta mientras chupaba y chupaba ese delicioso pastel que latía entre mis labios. Cuando su cuerpo dejó de temblar, fui yo quien le rogó con anhelo:
"Tía Rebe... por favor... Quiero orinarte en la boca...
"Por supuesto, pequeño... Vamos, siéntate en la taza.

Me posicioné como ella me pidió y abrí las piernas al máximo. Mi tía se arrodilló y acercó su boca a mi pequeña sin pelo, que ya ardía de ganas de sentir su lengua dentro. Ella abrió suavemente los breves pliegues de mis labios centrales y puso la punta de su lengua caliente en mi puerta. Dejé escapar un ligero gemido de alegría al sentir el cálido toque, pero ella puso una de sus manos sobre mi boca como para indicarme que me callara. No tuve más remedio que apretar bien las mandíbulas para evitar que salieran los jadeos de placer, mientras la tía Rebe comenzaba a chupar mi cosita delirantemente, entrando y saliendo de mi apretado. Dada la genialidad de sus lenguas sensuales, no pude aguantar mucho tiempo para sentir que pronto me desbordaría dentro de ella. Entonces le dije:
— Tía.... Voy a orinar... Voy a orinar... yaaaaa....
Ella no esperó más para quedarse con mi boca abierta y enterró su lengua dentro de mí tanto como pudo. Eso fue suficiente para que me estremeciera de alegría y comenzara a verter mi pequeña orce en su boca abierta, que recibió mis efluvios calientes con increíble deleite.
-Después de terminar de divertirse, empezó a ponerse mis bragas y luego a hacer lo mismo. Una vez que estuvimos listos me tomó de la mano y volvimos a nuestros asientos. La película aún no había terminado, así que continuamos sentados y viendo los dibujos animados hasta que terminó el programa. Me sentí más que feliz mientras caminábamos de regreso a casa, porque habían pasado varios días desde que jugué con mi tía, y en esta ocasión, incluso sin poder creerlo, ella había sabido aprovechar muy bien las circunstancias ofreciéndome la oportunidad de aprender cosas nuevas. Tomados de la mano, avanzamos por las calles charlando alegremente sobre el tema de la película que ni siquiera habíamos visto en su totalidad. De repente mi tía me dijo:
-Elsi, dime... ¿Qué te pareció la historia de Blancanieves?
"Divino... Me encantaron los dibujos animados...
"Son muy bonitos, ¿no?...

"Sí..." Siempre me han gustado los dibujos animados, tía...
—¿De verdad te gustan mucho?...porque conozco algunas películas de dibujos animados que son muy especiales, lindas....
-Oh, tía... ¿y dónde podemos verlos?
"Bueno, en casa..." cuando tus padres no estén, por supuesto.
— ¿Por qué?... ¿Es malo para ellos vernos?
-Mira Elsi, te lo explico... Las películas de las que hablo no son las mismas que vimos hoy.
— ¿No?... pero me dijiste que...
— Que eran caricaturas, ¿no eran así?... y efectivamente lo son... pero es un tipo diferente de caricatura, linda...
"Oh... No lo entiendo muy bien, tía...
—Espera a que te lo diga, Elsi... lo que quiero decir es que son dibujos animados... pero haciendo pequeñas cosas similares a las que tú y yo hacemos...

Me sorprendí mucho cuando escuché lo que estaba diciendo. Entonces le pregunté con duda:
"¿Quieres decir—" que las películas de dibujos animados reproducen lo mismo que nosotros?
"Exactamente, bonita... eres muy inteligente y lo entiendes rápidamente... jejejejeje...
— Jijijiji... sí tía, eso parece...
"Y es muy bueno que seas así, cariño..." ahora dime... ¿Te gustaría que algún día nos viéramos a ti y a mí?
"Sí.... Quiero verla contigo, tía...
"¿Está bien..." Te diré lo que vamos a hacer... Cuando estemos solos iré a alquilar la película y luego la veremos los dos... Bine?
-Sí, tía...
— Bueno... pero ya sabes... Ni una palabra a nadie sobre nada, ¿eh?
"Por supuesto, tía... Lo sé.

"Perfecto, bonito..." ¿sabes?.. Te amo demasiado...
"Oh, tía... Yo también te amo mucho... De verdad...
Entre charlas llegamos a la casa.
“-Los días pasaron rápido y finalmente se presentó la tan esperada oportunidad, ya que mis padres tuvieron que salir de la ciudad para atender un compromiso social, dejándome como siempre al cuidado de mi tía. Ambos salimos a despedirlos al garaje hasta que vimos que se alejaban por la calle. Sabiendo que era la ocasión adecuada, mi tía me llevó del brazo a la casa e inmediatamente comentó:
"Linda... ¿Recuerdas lo que te conté sobre la película?
"Por supuesto, tía... Lo recuerdo perfectamente...
-Muy bien...pero dime... ¿Quieres que nos vayamos ya?... Si no lo hacemos esta vez, creo que será difícil para tus padres salir otro día durante varias horas... ¿Entiendes?
-Sí, tía... Entiendo..
"Bueno... entonces espérame aquí..." Iré a la tienda de vídeos a alquilarlo...
-Sí, tía... Pero no tardes demasiado ¿verdad?
-No, pequeño... Sólo esperas que no me demore.
Asentí. Ella tomó su bolso, se despidió de mí y, cerrando la puerta, se alejó. Un rato después regresó con una pequeña caja en la mano. Sin decirme nada, encendió el reproductor de casetes y el televisor y puso la película en el vídeo. Luego me tomó de las manos y me condujo a un sillón en la sala de estar. Pronto las primeras escenas de la película que anhelaba ver comenzaron a desarrollarse en la pantalla. Sentí mis labios secos y mi respiración agitada. Pero más aún ella, a quien vi cómo sus ojos brillaban con esa chispa singular que tan bien conocía. Debió recordar que se había olvidado de hacer algo, porque al presionar el botón de parada del control remoto se detuvo y me dijo:

"Espera, Elsi... Cerraré bien la puerta y las cortinas... No quiero que nadie se dé cuenta.
-Sí, tía.
Después de asegurarse de nuestra privacidad, se sentó nuevamente muy cerca de mí y dijo:
"Ahora sí, bonita..." ya nada puede interrumpirnos.
Cuando se volvió a encender el dispositivo, las imágenes se proyectaron nuevamente. “Lo que vi me dejó sin palabras y asombrado”
—¿Qué película era, mami?...
"Era Blancanieves y los siete enanitos, cariño.
"Pero—" ¿y no la habías visto ya en el cine?
"Sí... pero este era de otro tipo... digamos que eran dibujos animados... pero con juegos pequeños como los que hacemos con tu papá, linda...
— oh... no me digas... ¿Hay películas así, mami?
-Sí, pequeño... Te aseguro que hay...

— Oh mami... ¿y son hermosas?...
"Son muy bonitas, niña..."
— Oh mami, ¿y te gustan?
—Por supuesto que me gustan...y mucho...
— ¿Cómo se siente cuando los ves, mami?
"Muy rico..." uno se calienta... te dan ganas de orinar, Rubicita.
— Oh mami... Me gustaría ver uno...
"Sí, bonita..." Ya verás, lo veremos muy pronto.
-Bueno, mami... Pero ahora sigue diciéndome, ¿sí?
"Sí..." Lo haré.
No puedo describir el intenso bramido que experimenté nuevamente cuando escuché las ardientes confesiones de mi esposa al niño. Y si el día anterior me había masturbado varias veces como un loco, esta vez había salido en abundancia a escuchar los secretos más íntimos de Mirian Caballero, revelándolos por primera vez a Cielo Riveros y a mí. No puedo decir si el tremendo ardor que me causaron estas conversaciones se debió a que las escuché escondidas; o cuando supe que fue mi propia hija pequeña quien escuchó esas revelaciones; o por la extraordinaria pasión con la que mi esposa enfatizó sus propias confesiones. La verdad es que a pesar de haber venido a mí varias veces mi polla seguía pidiéndome más apretones, que no dejé de prodigarle con avidez.Escuché cuando Mirian Caballero continuó contándole a Cielo Riveros sobre su caliente experiencia.

"Pude admirar cuando Blancanieves, bellamente dibujada, se perdió en el bosque y lamentó su desgracia. De repente aparecieron varios enanos y la llevaron con ellos a una casita escondida en la inmensidad del campo. Dentro de ella había otros enanos que pronto se unieron a los demás y comenzaron a desnudarla. Blancanieves, al principio, se negó a que la despojaran de su largo y bonito vestido. Pero no pudo evitarlo frente a la multitud de hombrecitos que pronto se abalanzaron sobre él. Entre todos lograron quitarle la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Blancanieves parecía tan hermosa que incluso encontré cierto parecido con mi tía Rebe, porque tenían casi la misma edad y competían en gracia y belleza. Los enanos comenzaron a acurrucarse en medio de un gran alboroto mientras la bonita niña los miraba horrorizada.Pero cuando empezó a ver el tamaño de los penes que sobresalían de cada uno de los pubis de los hombrecitos, se desmayó de miedo. ¿Será que tal vez nunca había visto un gallo, y mucho menos de un tamaño tan colosal como los que le mostraron los liliputienses? Yo también, al ver las tremendas dimensiones de esos penes gruesos y enormes que colgaban como campaneros, me asusté y le pregunté a mi tía Rebe:
"Tía... ¿Por qué los enanos tienen algo tan largo y grande?...
"Oh, qué bonito..." Tienes que recordar que es sólo una película... una fantasía...
"Pero—" es que lo tienen demasiado grande... y mi papá no es tan grande...
"No me digas—¿y qué tan grande es mi cuñado?". .. vamos, Elsi... Dime.
"Bueno, mucho más pequeño..." es mucho más pequeño que esos...
— Más o menos ¿qué tan grande será?
"No sé... tal vez el tamaño de tu dedo más largo... o un poco más...
— Mmmm.... Pensé que...
"Es verdad
e, tía... Te digo que lo he visto bien cuando jugamos al baloncesto o cuando me toca y me tira.... ¿recuerdas que te lo dije?
"Sí, bonita... Lo recuerdo bien... ¿Pero estás seguro de eso?
— Sí, por supuesto... por eso me impresionó el tamaño de esas cosas que estamos viendo ahora...
-Sí, bueno... Pero sigamos viendo la película, ¿de acuerdo?
— Sí.
Volvimos a poner la mirada en la pantalla del televisor. Ahora uno de los enanos estaba montado sobre la joven Blancanieves, que ya tenía las piernas abiertas. Hebras de vello púbico rubio se elevaron sobre su vulvita bien desarrollada. El hombrecito que estaba encima de ella ya blandía su enorme mástil en sus manos. Inmediatamente se subió encima de él y llevó el trozo de carne al centro de la hendidura de su entrepierna. La niña gritó de dolor al sentirse penetrada con tremenda fuerza por ese palo delirante que pronto se perdió en el breve hueco. Estando así perforada ya no podía escapar del deseo y del bramido, y pronto comenzó a moverse con deleite, empujando cadencialmente sus caderas de un lado a otro, como si disfrutara de la tremenda penetración a la que estaba sometida. Sus ojos se mantuvieron cerrados y por eso no lo hizoNoté cuando otro de los hombrecitos se acercó a su rostro y le llevó su larga polla a la boca. Sintiendo la cabeza de ese pene golpeando la puerta de sus ricos labios, la niña decidió cooperar, abriendo la boca lo más que pudo, mientras el peludo trozo de nervios venosos entraba en su cavidad. El enano comenzó a empujar su cosota hacia adentro mientras ella lamía la cabeza del instrumento real con la lengua. Los otros cinco pequeños esperaban ansiosamente su turno, riendo y disfrutando del espectáculo inesperado frente a ellos, mientras agarraban sus largos penes con placer. El hombrecito que la penetraba todavía estaba encima de ella, moviéndose rápidamente dentro de la pequeña abertura de Blancanieves, ahora desflorada para siempre, quien dejó escapar gritos de placer mientras se ahogaba con la otra polla erecta atrapada en lo profundo de su garganta. Después de unos minutos de bombeo constante,El enano gritó y se derramó en la rendija de la niña, descargando enormes chorros de semen en su intrincado moño. Lo pude notar perfectamente porque cuando saqué su pene del conejo inundado de Blancanieves, goteó gruesas escamas de material lechoso. Tan pronto como abandonó la prisión meridiana de la niña, otro de los enanos tomó su lugar. Este último, más provechoso que su compañero, inmediatamente levantó las largas y hermosas patas de la damisela y las abrió hacia un lado mientras se abrían las hojas de una ventana, mientras colocaba la punta de su bastón en su epicentro y la penetraba con crueldad y salvajismo. La joven rubia volvió a gritar, pero no estaba tan segura si era dolor o alegría, porque empezaba a surgir en su boca una especie de sonrisa agradable que me cautivaba.El alboroto que estalló dentro de la pequeña cabaña fue estridente. Tanto a mi tía como a mí nos encantó disfrutar de esas estupendas imágenes animadas que nos hicieron tener que abrazarnos apretando fuertemente nuestros cuerpos.

"El abrazo fue suficiente para que ella comenzara a poner sus manos debajo de mi vestidito, estallando suavemente entre los pliegues de mis bragas. Sus dedos se metieron debajo de la tela y buscaron con avidez el agujero resonante en mi entrepierna. Cuando su inquieta falange encontró refugio en mi hendidura, se hundió delicadamente en mi breve hueco húmedo. Ante la sutileza de su experto manoseo, no pude evitar emitir un gemido de deseo que despertó en mi tía la lascivia más ambiciosa, al comenzar a invadir mi virginal, denunciándome con exquisito sabor, sin que ninguno de los dos dejara de mirar la pantalla. Las escenas calientes de la película continuaron su curso mientras nos abandonábamos cada vez más al juego íntimo que ella había comenzado conmigo. Habiendo llegado al extremo del deseo, mi tía me sugirió:
—Elsi... ¿Por qué no apagamos eso y vamos a mi habitación?. .. ¿Quieres, Linda?
-Sí tía, sería mejor...

Ella apagó el dispositivo y tomó mi mano. Prácticamente subimos corriendo las escaleras hasta llegar a su dormitorio. Ella cerró la puerta desde dentro y me acostó en la cama, presa de la lujuria. Noté que su visión estaba nublada por el deseo y sus movimientos eran casi torpes, porque cuando empezó a quitarse la ropa sus manos temblaban como gelatina. Por supuesto, no pude escapar de la tremenda influencia de las imágenes vistas en la televisión, pues sentí mi respiración tan agitada como si hubiera corrido sin parar por varias calles. Con gestos evidentes que aludían al bramido que sentía, la tía Rebe se quitó toda la ropa hasta que la vi desnuda frente a mí. Arrastrada por el deseo, me llevó en sus brazos mientras me besaba locamente por todo mi cuerpo y me depositaba en la cama. Ella saltó sobre el colchón,abrió mis pequeñas piernas y enterró su hermoso rostro en las intimidades de mi tesoro. Las lenguas que me prodigó esta vez en mi tierna cuquita me sentí mucho más apasionada que todas las anteriores, y aun cuando me di cuenta que les daba mayor fuerza, no me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:
"Tía... No puedo soportarlo más... Voy a orinarte en la boca...
Perdida entre mis piernas, ni siquiera me respondió, pero intensificó sus ataques con la lengua dentro de mi mojado. Casi instantáneamente exploté en una tremenda orina que ella bebió con gran gusto sin separar sus labios calientes por un segundo del suculento sándwich que estaba comiendo. Cuando terminó de drenar mis líquidos internos, se levantó y fue a su armario, de donde sacó un tubo de plástico. Cuando regresó a la cama pude ver que era su propio desodorante. Ávida de deseo, me preguntó:
"Pero claro, bonita..." verás que te lo voy a mostrar también...

"Oh... qué delicioso...
—Sí...será algo delicioso, Cielo Riveros... Me lo dirás si no.
"Eso es bueno..." Siempre me ha gustado aprender cosas nuevas, mami...
— Sí.. Lo sé...y todo lo que sé te lo enseñaré... Lo prometo, cariño...
— Oh gracias mami... por eso te amo tanto...
—Yo también te amo mucho, hermosa..
Al ver que no me quedaba leche en los huevos, tuve que hacerle una señal a mi esposa de que esta noche era suficiente. Mirian Caballero, entendiendo inmediatamente mi petición, le dijo a Cielo Riveros.
"Linda... Creo que es hora de que vayamos a descansar... Ya es un poco tarde...
— ¿Mami?... pero ¿seguirás contándome más de lo que me contaste con tu tía Rebeca?

—Claro, niña.. Prometo que lo haré.. pero vamos... Es hora de que te vayas a la cama.
Cuando escuché las palabras de mi esposa, corrí al salón para que Cielo Riveros no me viera. Minutos después bajó Mirian Caballero y me dijo:
"Cariño... ¿Cómo estuvo la noche?
"Oh amor", respondí, abrazándola y dándole un beso. "Estuviste genial... simplemente genial..." No esperaba algo así...
"¿Por qué, Aldo?"
"Por todo lo que le revelaste a la chica..." es algo exquisitamente caliente... Tuve que...
"Oh, eso es bueno..." Lo único que lamento es que no me hayas vertido esa leche.
"No te preocupes, te daré tu ración..." jajajajajaja...
— Jajajajaja... ya verás, bribón...
"Gracias amor..." gracias por darme tanto calor...
-Nunca imaginé que mis secretos te pondrían así, Aldo.
"Bueno, ya ves que sí..." y quiero que sigas contándoselo a la niña hasta que termines tu historia de infancia...
"¿De verdad quieres eso, mi amor?"
—Sí, Mirian Caballero... Quiero eso.

"Está bien..." Así lo haremos.
"Bueno, es hora de ir a descansar..." mañana me espera la oficina.
"Oh amor, no lo pienses ahora... mejor ven, subamos a darte un masaje de espalda.
-Sí, subamos las escaleras.
El día que siguió me sentí tan cansado en la oficina que prácticamente no tenía ganas de hacer nada. proyecto que no tengo para cuando terminarlo. Y el calzado de anoche me dejó seco. Pero qué delicioso estaba todo. Uf. Qué buenas confidencias tenía Mirian Caballero. Me ponen más cachondo de lo que pensaba. Me gusta demasiado este pequeño juego. Es algo nuevo y candente. Excesivamente caliente. No importa que esté cansado, esta noche volveré a escuchar la continuación de las aventuras sexuales de mi esposa, cuando era niña, con esa tía. Qué gran cosa. Nunca hubiera imaginado que mi esposa guardaría esos secretos. Ni que escuchar sus confidencias me hiciera estar tan preparado. Al parecer, los juegos sexuales de chicas son algo real. ¿Y cómo no podrían serlo? ¿Que no disfruto de Cielo Riveros? Y no lo hizo¿Mi propia esposa se consolaba con ella cuando no podíamos tener sexo por el trabajo? Sí. El sexo infantil entre niñas y adultos es algo que realmente sucede. Es algo plenamente probado. Con esos pensamientos en su cabeza, el día pasó.
Un día sin fin. Maldito trabajo. Todo el maldito día me mantiene encerrado en un cubículo en medio de los estúpidos periódicos. Sin darme cuenta, cae la noche y sólo espero las diez para volver a casa. Cuando veo las manecillas del reloj marcando las diez, dejo todo tirado y salgo a mi coche. Arranco el motor y me dirijo hacia mi casa. En el camino pienso en todo lo que me espera. Maldita madre, es genial lo que Mirian Caballero le está contando a Cielo Riveros. Necesito escucharlo todo. El piche caliente de mi esposa se inició cuando era niña y eso le gustó. No es de extrañar que esté tan en la cama. Seguramente recuerda todo lo que le hizo su tía Rebeca en ese momento. Y también lo que hizo con su mamá y su papá. Sí, eso debe ser. Estoy casi seguro. Por eso también la descubrí jugando con Cielo Riveros en secreto.En un reflejo condicionado repite con Rubicita lo que aprendió cuando era niña. Sí, de eso no hay duda. Siento que la polla explota debajo de mis pantalones. Tengo calor. Es verano.
Finalmente llego al estacionamiento del apartamento. Cierro el coche y me dirijo a casa. Entro en silencio. No quiero que la niña se dé cuenta. Sólo Mirian Caballero, que ya debe estar preparada para la sesión de esta noche. Todo el interior está oscuro. Sólo una luz tenue ilumina el pasillo del piso superior. Subo las escaleras con cuidado y en silencio. Me acerco lentamente al dormitorio principal. El rayo de luz que sale de la puerta entreabierta me golpea en la cara. Miro hacia dentro sin hacer ningún ruido. Mi esposa está sentada con la niña en la cama. Los dos tienen una charla animada. Espero no haberme perdido nada. Como puedo, me paro frente a Mirian Caballero para que ella pueda verme. Ella me está esperando; por eso me ve de inmediato. Le hago una señal para que empiece la fiesta. Le oigo decirle a mi pequeña hija:
— Oh hermoso... ¿No quieres que siga contándote mi historia cuando eras niño?
—Sí, mami... Eso es lo que te iba a decir... Quiero que me cuentes más antes de que venga papá.
"Sí, tienes razón..." será mejor que nos demos prisa, porque si llega no podré contarte más.

"Él no debe saber lo que hacías cuando eras niño, ¿verdad?"
-No, bonita, claro que no. Por eso nunca debes contarle nada de lo que yo te digo.
—Sí, mami... Entiendo... No lo diré.
"Lo sé, Rubicita—" Lo sé.
-Bueno dime ¿sí?... Quiero saber más.
— Sí. Escucha atentamente, cariño.
"Después de la noche en que mi tía Rebe me pidió que fuera a su habitación para revelar las pequeñas cosas que hacía con mi mamá y mi papá, y después de que ella me enseñó a jugar a "mamá y papá" por primera vez, solo quería que tuviéramos otra oportunidad de estar solos. Pero pasaron los días sin que mis padres salieran de casa. Entonces una tarde cuando me llevó al cine, mientras caminábamos por la calle, le comenté:
"Oh, tía Rebe... tiene días en los que no hacemos nada... y realmente quiero que me enseñes más juegos pequeños de los que crees...

-Sí, bonita, lo sé. Créeme, yo también estoy ansioso... pero ves que no ha sido posible.
-Sí...es verdad... ¿Pero entonces tendremos que esperar a que mis padres se vayan?
"Eso es lo mejor... cuando salen estamos seguros de que estamos solos y no corremos ningún peligro de ser descubiertos... Ya te lo he dicho, Elsi.
— Mmmm... sí, así es, tía... pero no sabes lo que siento... Por eso te lo digo.
"Veamos, dime..." ¿Qué sientes, bonita?
"Oh tía, siento como si me faltara algo... como si extrañara mucho jugar eso contigo... jejeje...
"Oh mi bebé... Te entiendo, te entiendo muy bien, porque siento lo mismo... pero tienes que entender que debemos esperar oportunidades... sólo entonces estaremos seguros...
-Está bien...y dime... ¿Qué película veremos hoy?
— Bueno, parece que está sucediendo el de Blancanieves y los siete enanitos... ¿te gustaría que lo viéramos juntos?
-Sí...si quisiera, tía...

-Muy bien, bonita... con eso estaremos un poco distraídas.
Cuando llegamos al cine, la tía Rebe compró las entradas y entramos al cine. Vimos que había poca gente dentro, por lo que había muchos lugares disponibles para elegir. La tía Rebe se quedó parada unos momentos como si buscara el mejor lugar para sentarse. Sentí cuando me tiró del brazo para llevarme atrás, justo donde los asientos estaban fijados a la pared más alejada de la pantalla. Nos sentamos juntos y me giré para mirar a mi alrededor. No había un alma cerca de nosotros. Cuando se apagaron las luces y empezó la película me dijo que esperara un momento porque me iba a comprar unos dulces. Regresó unos minutos después con varias golosinas y me dio algunas. Me deleité con los dulces mientras veía los dibujos animados que aparecían sobre el fondo blanco de la habitación.Poco después de que comenzara la actuación escuché sus cálidas palabras muy cerca de mi oído:
"Linda... ¿Te gusta la película?
-Oh sí, tía... es muy hermoso...
—Qué bueno que te guste, Elsi.... lo que pasa es que quiero ir al baño... Y quería pedirte que vinieras conmigo.
-Sí tía...si quieres voy contigo...
"Pero—" te perderás una parte...
"No importa..." Iré contigo... Quiero...
"Está bien..." Vamos, vamos.
Dejamos los dulces en los asientos, nos levantamos y caminamos en dirección a los baños. Cuando llegamos mi tía me preguntó:
—Elsi... ¿No tienes ganas de orinar?

-Sí, tía Rebe... Yo también quiero...
"Entonces ven... entraremos juntos.
Inmediatamente entramos en uno de los baños privados. Después de cerrar la puerta, mi tía se levantó la falda, se bajó los pantalones y se sentó en el moño. La observé de pie con ojos lascivos, porque verla así me recordaba irrevocablemente las ocasiones en que jugábamos juntos nuestros pequeños juegos secretos. El ardor de mi sangre se reveló cuando escuché el suave chorrito de orina proveniente del interior de su vientre. Mi tía me miró sin quitarme los ojos de encima. Había algo en su mirada que me decía que le gustaba que la viera así. Y por supuesto a mí también me encantó verlo. Cuando terminó de ventilar su vejiga me preguntó:
"Linda... ahora orinas..." Vamos. Ven, te bajaré los calzoncillos.
Con toda la confianza ganada en nuestros juegos ocultistas, no me opuse en absoluto a todo lo que ella me pedía. Entonces me acerqué y él comenzó a bajarme las bragas, levantó mi vestidito y me sentó en el inodoro. Comencé a verter mis cálidos líquidos internos en el tanque blanco mientras ella me miraba con los mismos ojos de deseo que había visto brillar de esa manera especial cuando jugábamos en el ático. Cuando terminé de llenar mi pequeña orina, mi tía me dijo:

— Oh hermoso... qué deliciosos suenan tus chorros cuando orinas...
-¿De verdad te gusta, tía?... También me gustó verte orinar...
-¿A ti también te gusta verme, Elsi?
-Sí, tía... Me encanta...
— Mmmm...que delicioso... ¿Sabes qué, Linda?
"¿Qué tía?...
—Quería hacerlo aquí mismo... ¿Quieres?
-Oh, tía, sí... Eso es lo que te iba a decir...
-Está bien... sólo tenemos que hacerlo rápido, en caso de que venga alguien.
"Sí..." Entiendo.
Mi tía empezó a quitarme las bragas que tenía a la altura de las rodillas y a ponerlas en el inodoro. Lugo me dijo:
"Vamos bonita... quítame el mío..."
Obedecí rápidamente y le bajé los pantalones blancos, poniéndolos sobre los míos. Levantó la falda, abrió las piernas lo más que pudo y me dijo:
-Vamos, Elsi... Pon tu cabecita entre mis piernas y lame mi...
Me interpuse entre el pubis abultado y peludo abriéndolo con las manos, viendo que estaba todo mojado por la reciente micción, pero también por el calor del momento. Sumergí mi dedo más largo en la caverna húmeda y comencé a hundirlo poco a poco, mientras ella cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás disfrutando de la deliciosa caricia. Era evidente que a mi tía le gustaba hacerlo conmigo en el baño de una sala de cine, porque vio cómo se mordía los labios para de alguna manera silenciar los gemidos que amenazaban con salir de su hermosa boca. Después de mucho tiempo de hurgar en su hendidura, me pidió que la chupara. Acerqué mi cara a su entrepierna, reabrí sus labios vulvares y sumergí mi lengua en su cavidad caliente. Comencé a mover mi bulto dentro de su hoyo húmedo insertando y quitando la punta de la hendidura rosa.Cuando mi tía sintió los primeros estertores de su inminente llegada, me gritó en voz baja:
— Oh Elsi... quédate más conmigo.. ponlo más profundamente dentro... Voy a orinar en tu boquita...
Obedecí y presioné mi cara con fuerza contra su linda lechosa, metiendo mi lengua lo más adentro que pude. En ese momento comenzó a estremecerse en las garras de los espasmos más delirantes. Sentí cómo sus líquidos fluían dentro de mi boca abierta mientras chupaba y chupaba ese delicioso pastel que latía entre mis labios. Cuando su cuerpo dejó de temblar, fui yo quien le rogó con anhelo:
"Tía Rebe... por favor... Quiero orinarte en la boca...
"Por supuesto, pequeño... Vamos, siéntate en la taza.

Me posicioné como ella me pidió y abrí las piernas al máximo. Mi tía se arrodilló y acercó su boca a mi pequeña sin pelo, que ya ardía de ganas de sentir su lengua dentro. Ella abrió suavemente los breves pliegues de mis labios centrales y puso la punta de su lengua caliente en mi puerta. Dejé escapar un ligero gemido de alegría al sentir el cálido toque, pero ella puso una de sus manos sobre mi boca como para indicarme que me callara. No tuve más remedio que apretar bien las mandíbulas para evitar que salieran los jadeos de placer, mientras la tía Rebe comenzaba a chupar mi cosita delirantemente, entrando y saliendo de mi apretado. Dada la genialidad de sus lenguas sensuales, no pude aguantar mucho tiempo para sentir que pronto me desbordaría dentro de ella. Entonces le dije:
— Tía.... Voy a orinar... Voy a orinar... yaaaaa....
Ella no esperó más para quedarse con mi boca abierta y enterró su lengua dentro de mí tanto como pudo. Eso fue suficiente para que me estremeciera de alegría y comenzara a verter mi pequeña orce en su boca abierta, que recibió mis efluvios calientes con increíble deleite.
-Después de terminar de divertirse, empezó a ponerse mis bragas y luego a hacer lo mismo. Una vez que estuvimos listos me tomó de la mano y volvimos a nuestros asientos. La película aún no había terminado, así que continuamos sentados y viendo los dibujos animados hasta que terminó el programa. Me sentí más que feliz mientras caminábamos de regreso a casa, porque habían pasado varios días desde que jugué con mi tía, y en esta ocasión, incluso sin poder creerlo, ella había sabido aprovechar muy bien las circunstancias ofreciéndome la oportunidad de aprender cosas nuevas. Tomados de la mano, avanzamos por las calles charlando alegremente sobre el tema de la película que ni siquiera habíamos visto en su totalidad. De repente mi tía me dijo:
-Elsi, dime... ¿Qué te pareció la historia de Blancanieves?
"Divino... Me encantaron los dibujos animados...
"Son muy bonitos, ¿no?...

"Sí..." Siempre me han gustado los dibujos animados, tía...
—¿De verdad te gustan mucho?...porque conozco algunas películas de dibujos animados que son muy especiales, lindas....
-Oh, tía... ¿y dónde podemos verlos?
"Bueno, en casa..." cuando tus padres no estén, por supuesto.
— ¿Por qué?... ¿Es malo para ellos vernos?
-Mira Elsi, te lo explico... Las películas de las que hablo no son las mismas que vimos hoy.
— ¿No?... pero me dijiste que...
— Que eran caricaturas, ¿no eran así?... y efectivamente lo son... pero es un tipo diferente de caricatura, linda...
"Oh... No lo entiendo muy bien, tía...
—Espera a que te lo diga, Elsi... lo que quiero decir es que son dibujos animados... pero haciendo pequeñas cosas similares a las que tú y yo hacemos...

Me sorprendí mucho cuando escuché lo que estaba diciendo. Entonces le pregunté con duda:
"¿Quieres decir—" que las películas de dibujos animados reproducen lo mismo que nosotros?
"Exactamente, bonita... eres muy inteligente y lo entiendes rápidamente... jejejejeje...
— Jijijiji... sí tía, eso parece...
"Y es muy bueno que seas así, cariño..." ahora dime... ¿Te gustaría que algún día nos viéramos a ti y a mí?
"Sí.... Quiero verla contigo, tía...
"¿Está bien..." Te diré lo que vamos a hacer... Cuando estemos solos iré a alquilar la película y luego la veremos los dos... Bine?
-Sí, tía...
— Bueno... pero ya sabes... Ni una palabra a nadie sobre nada, ¿eh?
"Por supuesto, tía... Lo sé.

"Perfecto, bonito..." ¿sabes?.. Te amo demasiado...
"Oh, tía... Yo también te amo mucho... De verdad...
Entre charlas llegamos a la casa.
“-Los días pasaron rápido y finalmente se presentó la tan esperada oportunidad, ya que mis padres tuvieron que salir de la ciudad para atender un compromiso social, dejándome como siempre al cuidado de mi tía. Ambos salimos a despedirlos al garaje hasta que vimos que se alejaban por la calle. Sabiendo que era la ocasión adecuada, mi tía me llevó del brazo a la casa e inmediatamente comentó:
"Linda... ¿Recuerdas lo que te conté sobre la película?
"Por supuesto, tía... Lo recuerdo perfectamente...
-Muy bien...pero dime... ¿Quieres que nos vayamos ya?... Si no lo hacemos esta vez, creo que será difícil para tus padres salir otro día durante varias horas... ¿Entiendes?
-Sí, tía... Entiendo..
"Bueno... entonces espérame aquí..." Iré a la tienda de vídeos a alquilarlo...
-Sí, tía... Pero no tardes demasiado ¿verdad?
-No, pequeño... Sólo esperas que no me demore.
Asentí. Ella tomó su bolso, se despidió de mí y, cerrando la puerta, se alejó. Un rato después regresó con una pequeña caja en la mano. Sin decirme nada, encendió el reproductor de casetes y el televisor y puso la película en el vídeo. Luego me tomó de las manos y me condujo a un sillón en la sala de estar. Pronto las primeras escenas de la película que anhelaba ver comenzaron a desarrollarse en la pantalla. Sentí mis labios secos y mi respiración agitada. Pero más aún ella, a quien vi cómo sus ojos brillaban con esa chispa singular que tan bien conocía. Debió recordar que se había olvidado de hacer algo, porque al presionar el botón de parada del control remoto se detuvo y me dijo:

"Espera, Elsi... Cerraré bien la puerta y las cortinas... No quiero que nadie se dé cuenta.
-Sí, tía.
Después de asegurarse de nuestra privacidad, se sentó nuevamente muy cerca de mí y dijo:
"Ahora sí, bonita..." ya nada puede interrumpirnos.
Cuando se volvió a encender el dispositivo, las imágenes se proyectaron nuevamente. “Lo que vi me dejó sin palabras y asombrado”
—¿Qué película era, mami?...
"Era Blancanieves y los siete enanitos, cariño.
"Pero—" ¿y no la habías visto ya en el cine?
"Sí... pero este era de otro tipo... digamos que eran dibujos animados... pero con juegos pequeños como los que hacemos con tu papá, linda...
— oh... no me digas... ¿Hay películas así, mami?
-Sí, pequeño... Te aseguro que hay...

— Oh mami... ¿y son hermosas?...
"Son muy bonitas, niña..."
— Oh mami, ¿y te gustan?
—Por supuesto que me gustan...y mucho...
— ¿Cómo se siente cuando los ves, mami?
"Muy rico..." uno se calienta... te dan ganas de orinar, Rubicita.
— Oh mami... Me gustaría ver uno...
"Sí, bonita..." Ya verás, lo veremos muy pronto.
-Bueno, mami... Pero ahora sigue diciéndome, ¿sí?
"Sí..." Lo haré.
No puedo describir el intenso bramido que experimenté nuevamente cuando escuché las ardientes confesiones de mi esposa al niño. Y si el día anterior me había masturbado varias veces como un loco, esta vez había salido en abundancia a escuchar los secretos más íntimos de Mirian Caballero, revelándolos por primera vez a Cielo Riveros y a mí. No puedo decir si el tremendo ardor que me causaron estas conversaciones se debió a que las escuché escondidas; o cuando supe que fue mi propia hija pequeña quien escuchó esas revelaciones; o por la extraordinaria pasión con la que mi esposa enfatizó sus propias confesiones. La verdad es que a pesar de haber venido a mí varias veces mi polla seguía pidiéndome más apretones, que no dejé de prodigarle con avidez.Escuché cuando Mirian Caballero continuó contándole a Cielo Riveros sobre su caliente experiencia.

"Pude admirar cuando Blancanieves, bellamente dibujada, se perdió en el bosque y lamentó su desgracia. De repente aparecieron varios enanos y la llevaron con ellos a una casita escondida en la inmensidad del campo. Dentro de ella había otros enanos que pronto se unieron a los demás y comenzaron a desnudarla. Blancanieves, al principio, se negó a que la despojaran de su largo y bonito vestido. Pero no pudo evitarlo frente a la multitud de hombrecitos que pronto se abalanzaron sobre él. Entre todos lograron quitarle la ropa hasta dejarla completamente desnuda. Blancanieves parecía tan hermosa que incluso encontré cierto parecido con mi tía Rebe, porque tenían casi la misma edad y competían en gracia y belleza. Los enanos comenzaron a acurrucarse en medio de un gran alboroto mientras la bonita niña los miraba horrorizada.Pero cuando empezó a ver el tamaño de los penes que sobresalían de cada uno de los pubis de los hombrecitos, se desmayó de miedo. ¿Será que tal vez nunca había visto un gallo, y mucho menos de un tamaño tan colosal como los que le mostraron los liliputienses? Yo también, al ver las tremendas dimensiones de esos penes gruesos y enormes que colgaban como campaneros, me asusté y le pregunté a mi tía Rebe:
"Tía... ¿Por qué los enanos tienen algo tan largo y grande?...
"Oh, qué bonito..." Tienes que recordar que es sólo una película... una fantasía...
"Pero—" es que lo tienen demasiado grande... y mi papá no es tan grande...
"No me digas—¿y qué tan grande es mi cuñado?". .. vamos, Elsi... Dime.
"Bueno, mucho más pequeño..." es mucho más pequeño que esos...
— Más o menos ¿qué tan grande será?
"No sé... tal vez el tamaño de tu dedo más largo... o un poco más...
— Mmmm.... Pensé que...
"Es verdad
e, tía... Te digo que lo he visto bien cuando jugamos al baloncesto o cuando me toca y me tira.... ¿recuerdas que te lo dije?"Sí, bonita... Lo recuerdo bien... ¿Pero estás seguro de eso?
— Sí, por supuesto... por eso me impresionó el tamaño de esas cosas que estamos viendo ahora...
-Sí, bueno... Pero sigamos viendo la película, ¿de acuerdo?
— Sí.
Volvimos a poner la mirada en la pantalla del televisor. Ahora uno de los enanos estaba montado sobre la joven Blancanieves, que ya tenía las piernas abiertas. Hebras de vello púbico rubio se elevaron sobre su vulvita bien desarrollada. El hombrecito que estaba encima de ella ya blandía su enorme mástil en sus manos. Inmediatamente se subió encima de él y llevó el trozo de carne al centro de la hendidura de su entrepierna. La niña gritó de dolor al sentirse penetrada con tremenda fuerza por ese palo delirante que pronto se perdió en el breve hueco. Estando así perforada ya no podía escapar del deseo y del bramido, y pronto comenzó a moverse con deleite, empujando cadencialmente sus caderas de un lado a otro, como si disfrutara de la tremenda penetración a la que estaba sometida. Sus ojos se mantuvieron cerrados y por eso no lo hizoNoté cuando otro de los hombrecitos se acercó a su rostro y le llevó su larga polla a la boca. Sintiendo la cabeza de ese pene golpeando la puerta de sus ricos labios, la niña decidió cooperar, abriendo la boca lo más que pudo, mientras el peludo trozo de nervios venosos entraba en su cavidad. El enano comenzó a empujar su cosota hacia adentro mientras ella lamía la cabeza del instrumento real con la lengua. Los otros cinco pequeños esperaban ansiosamente su turno, riendo y disfrutando del espectáculo inesperado frente a ellos, mientras agarraban sus largos penes con placer. El hombrecito que la penetraba todavía estaba encima de ella, moviéndose rápidamente dentro de la pequeña abertura de Blancanieves, ahora desflorada para siempre, quien dejó escapar gritos de placer mientras se ahogaba con la otra polla erecta atrapada en lo profundo de su garganta. Después de unos minutos de bombeo constante,El enano gritó y se derramó en la rendija de la niña, descargando enormes chorros de semen en su intrincado moño. Lo pude notar perfectamente porque cuando saqué su pene del conejo inundado de Blancanieves, goteó gruesas escamas de material lechoso. Tan pronto como abandonó la prisión meridiana de la niña, otro de los enanos tomó su lugar. Este último, más provechoso que su compañero, inmediatamente levantó las largas y hermosas patas de la damisela y las abrió hacia un lado mientras se abrían las hojas de una ventana, mientras colocaba la punta de su bastón en su epicentro y la penetraba con crueldad y salvajismo. La joven rubia volvió a gritar, pero no estaba tan segura si era dolor o alegría, porque empezaba a surgir en su boca una especie de sonrisa agradable que me cautivaba.El alboroto que estalló dentro de la pequeña cabaña fue estridente. Tanto a mi tía como a mí nos encantó disfrutar de esas estupendas imágenes animadas que nos hicieron tener que abrazarnos apretando fuertemente nuestros cuerpos.

"El abrazo fue suficiente para que ella comenzara a poner sus manos debajo de mi vestidito, estallando suavemente entre los pliegues de mis bragas. Sus dedos se metieron debajo de la tela y buscaron con avidez el agujero resonante en mi entrepierna. Cuando su inquieta falange encontró refugio en mi hendidura, se hundió delicadamente en mi breve hueco húmedo. Ante la sutileza de su experto manoseo, no pude evitar emitir un gemido de deseo que despertó en mi tía la lascivia más ambiciosa, al comenzar a invadir mi virginal, denunciándome con exquisito sabor, sin que ninguno de los dos dejara de mirar la pantalla. Las escenas calientes de la película continuaron su curso mientras nos abandonábamos cada vez más al juego íntimo que ella había comenzado conmigo. Habiendo llegado al extremo del deseo, mi tía me sugirió:
—Elsi... ¿Por qué no apagamos eso y vamos a mi habitación?. .. ¿Quieres, Linda?
-Sí tía, sería mejor...

Ella apagó el dispositivo y tomó mi mano. Prácticamente subimos corriendo las escaleras hasta llegar a su dormitorio. Ella cerró la puerta desde dentro y me acostó en la cama, presa de la lujuria. Noté que su visión estaba nublada por el deseo y sus movimientos eran casi torpes, porque cuando empezó a quitarse la ropa sus manos temblaban como gelatina. Por supuesto, no pude escapar de la tremenda influencia de las imágenes vistas en la televisión, pues sentí mi respiración tan agitada como si hubiera corrido sin parar por varias calles. Con gestos evidentes que aludían al bramido que sentía, la tía Rebe se quitó toda la ropa hasta que la vi desnuda frente a mí. Arrastrada por el deseo, me llevó en sus brazos mientras me besaba locamente por todo mi cuerpo y me depositaba en la cama. Ella saltó sobre el colchón,abrió mis pequeñas piernas y enterró su hermoso rostro en las intimidades de mi tesoro. Las lenguas que me prodigó esta vez en mi tierna cuquita me sentí mucho más apasionada que todas las anteriores, y aun cuando me di cuenta que les daba mayor fuerza, no me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:
"Tía... No puedo soportarlo más... Voy a orinarte en la boca...
Perdida entre mis piernas, ni siquiera me respondió, pero intensificó sus ataques con la lengua dentro de mi mojado. Casi instantáneamente exploté en una tremenda orina que ella bebió con gran gusto sin separar sus labios calientes por un segundo del suculento sándwich que estaba comiendo. Cuando terminó de drenar mis líquidos internos, se levantó y fue a su armario, de donde sacó un tubo de plástico. Cuando regresó a la cama pude ver que era su propio desodorante. Ávida de deseo, me preguntó:
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