La hice acostar boca arriba, yo me quedé pegado a ella pero de costado. Mí pierna derecha pasó por encima de la suya, casi inmovilizandosela sin que se diera cuenta, ese era el fin. La bese apasionadamente y aunque su boca tenía gusto a mí propia leche, no me importo.
Mí mano izquierda en su nuca hacia que pueda mover su cabeza a mí antojo, mientras que la derecha tocaba su abdomen acariciándolo. La intención era hacerle lo mismo que me hizo a mí, llevándola al orgasmo poco a poco, quería relajarla por completo y que se entregue al placer que le diera, además de hacer el intento de poder hacerle la cola o al menos jugar un poco con ella, debía ser cuidadoso si era lo que quería, sino obtendría un “No” y no habría vuelta atrás.
Baje mí mano por su pierna derecha y cambié al interior de su pierna izquierda, subiendo poco a poco, como anticipándole donde iría la próxima caricia pero cuando estuve cerca, solo la rodee y continúe al abdomen. Soltó un leve quejido que ahogue con mí lengua en su boca, seguí subiendo ahora haciéndole creer que agarraría su pecho izquierdo pero tampoco fue así, solo pase las yemas de mis dedos por entre medio de sus pechos y continúe hasta su rostro.
Tenía muchas ganas de chupar y tocar desaforadamente, pero sabía que está parte de la previa podría definir el placer del resto de la noche. Volví a bajar y sin aviso pellizque unos pocos segundos sus pezones, de a uno, con fuerza pero delicadamente, le gustó. La palma de mí mano bajo hasta su concha, mis dedos no la tocaron pero mí palma si y lo áspero hizo que se retorciera un poco.
I: Tócame. Pidió.
Pero aún no era el momento, cuando llegue a esa parte quería asegurarme que esté completamente mojada. Seguí acariciando su cintura llevando mí mano hacia atrás, apretándole la nalga, está vez si más firmemente, creo que creyó que iría más allá pero no lo hice, solo la punta de mí dedo rozó “accidentalmente” su ano por un breve instante, sentí que los jugos de su concha ya habían llegado hasta ese lugar también.
Mordisquie su pezón izquierdo, el más cercano a mí boca y volví de nuevo a la suya, desviandome a su cuello besándolo y después subiendo con mí lengua por él hasta su oído, mordisquie su lóbulo también y seguí jugando por allí.
I: Tócame, por favor, tócame.
Yo: No seas ansiosa. Le dije al oído. Además tengo que mojarme los dedos y tengo la boca ocupada.
Mientras decía esto, había vuelto a jugar con sus lindos y duros pezones. Ella no soportaba más que no la tocará, aunque pedía por favor que lo hiciera, yo no lo hacía, bajo su mano para hacerlo ella misma, me di cuenta casi al instante. Llegó a rozar prácticamente su concha pero eso alcanzó para que sus dedos queden mojados, agarre su mano y lleve sus dedos a mí boca.
Yo: Relajate, solo yo puedo tocarte. Chupe sus dedos y volví a jugar con su oído.
I: No seas así, por favor. Tócame hijo de puta.
Yo: Convénceme de tocarte.
I: Por favor, tocáme. Necesito sentirte.
Yo: Mm..
I: Tengo la conchita muy caliente, te necesito.
Los dedos de mí mano derecha empezaron a tocar los labios de su boca.
I: Dale por favor, me duele ya. Haceme tu putita.
Yo: Eso quiero escuchar, eso me gusta que me pidas.
I: Haceme tu putita, por favor lo necesito.
Yo: Chupa. Le dije poniéndole 2 dedos en los labios.
Con ambas manos agarró la mía, como si fuera mí verga y chupo por completo los dedos, hasta el fondo casi dándole arcadas. Los lleve a su concha pero no los introduje, con el dedo pulgar levanté apenas la piel que recubría su clítoris para dejarlo al descubierto, con el dedo índice y mayor inicie movimientos circulares sobre el, despacio pero continuos.
I: Ay que rico me tocas, nadie lo hizo así.
Mordisquie un pezón nuevamente, ahora el dedo mayor empezó a acercarse al lugar que ella quería, el interior de su vagina. Poco a poco fue entrando, solo la primer falange y la sacaba, después dos falanges varias veces hasta que el dedo estaba enteramente en su interior. La yema tocaba la parte interna superior rugosa haciendo el movimiento de “vení” y el dedo gordo frotaba su clítoris, empezó a retorcerse lento gimiendo despacio.
I: Me encanta.
Con cada movimiento de mí mano se intensificó el ruido a mojado, su placer era notorio tenía que aprovechar el momento y pasar a la siguiente fase. Le pedí que apoye la planta izquierda del pie en el colchón y dejé la rodilla levantada, buscaba tener cierta apertura de sus nalgas para poder moverme sin esfuerzo. Mí dedo anular junto jugos que brotaban de su concha y sin más lo apoye directamente en su ano, no hice fuerza ni intente entrar, solo la yema quedó apoyada sobre el. Dio un pequeño sobresalto pensando que iba a intentar introducirlo directamente, abriendo los ojos con sorpresa pero se relajo al notar que no.
El dedo mayor jugaba dentro suyo con más amplitud y algo más de fuerza, el anular empecé a moverlo suave en círculos sobre el ano como leves caricias, el movimiento del primer dedo favorecía a qué su concha genere más jugos que por gravedad caía hacía el anular ayudando a que la zona nunca quede seca, apenas media falange ingreso en su ano y salió para seguir masajeando, volví a hacer la misma maniobra varias veces, hasta que dos falanges ingresaron, ella seguía relajada pero le gustaba, acomodaba su pierna de modo tal que pueda moverme fácil por la zona.
Mí cara estaba cerca de la suya, nos mirábamos pero ninguno decía nada solo disfrutamos, en este momento ella más que yo por obvias razones.
Yo: Llego el momento.
I: De que ?
Yo: Va a entrar el dedo completo, relájate.
I: No para, no estoy segura.
Yo: Confía en mí, si no te gusta probamos en otro momento.
I: Está bien.
Yo: Lista ?
No hablo pero si novio la cabeza asintiendo, apenas lo hizo mí dedo fue ingresando lento pero constante, cerró los ojos y arqueó un poco la espalda, relamió sus labios con la lengua y soltó un gemido que no intentó ahogar. Deje el dedo ahí adentro sin moverlo mientras que el que seguía en su vagina, si lo hacía.
I: Movelo, Movelo despacito.
Yo: El de la cola ?
I: Si, si despac…
Me moví primero adentro en círculos para aflojar las paredes y de vez en cuando sacaba la mitad e ingresaba nuevamente. Sus manos se agarraron de mí cuello y acercó mí boca para que la bese, aunque alguna que otra vez mí boca escapaba a mordisquear algún pezón. Su clímax estaba por llegar más pronto que tarde, mientras se afirmaba en mí cuello empezó a levantar la cadera y moverse ella misma cogiéndose con mis dos dedos, me miraba y miraba a su cadera como se movía, ni ella podía creer lo que hacía.
I: Me estás cogiendo la concha y la cola al mismo tiempo..
Yo: No putita, te estás cogiendo solita mira como te moves.
I: Si, si solita. Casi no se le entendía lo que hablaba de tan entrecortado que lo hacía.
Yo: De a poquito, más fuerte.
I: Así ?
Yo: Muy bien, seguí.. dale dale un poquito más fuerte.
La posición en la que estaba levantando las caderas favorecía a qué el dedo en el interior de su vagina realice más presión sobre la zona rugosa y le dé más placer.
I: No puedo creer como me estoy rompiendo la cola sola, que rico, que rico. Quiero acabar.
Yo: Te estás haciendo sola la cola, más tarde te voy a mostrar que es romperte el orto.
I: Me lo vas a romper ?
Yo: Si, vas a ver lo que es que te rompa el orto. Mira lo que te voy a meter.
Baje la cabeza, para que vea lo dura que tenía la verga.
I: Ay dios si si, me vas a romper toda, que rica verga.
Yo: Acaba dale, acaba.
Un largo y fuerte “AAAHH” inundó la habitación, mientras sorprendentemente hizo un squirt mojando parte de la cama. Al terminar callo rendida con mis dedos dentro suyo intentando recuperar el aire.
I: Sa..saca los dedos, desp .. despacito.
Levanto como pudo la cabeza mirando como lo hacía, y me los lleve a la boca chupándolos por completo, apreciando el sabor de su culo y concha juntos. Puso los ojos en blanco y se dejó caer.
I: Ensucie todo, perdón.
Yo: Me encanta que lo hayas hecho así.
I: Estoy muerta.
Yo: Que pasa ? No querés seguir ? Dije desafiante como ella lo hizo conmigo.
I: Si pero dame un rato por favor, no puedo moverme, déjame descansar.
Yo: Te va a salir caro el descanso.
I: Ya se cómo pagarte, quédate tranquilo.
Nos acurrucamos en una parte de la cama que no estaba mojada y nos dormimos.
Mí mano izquierda en su nuca hacia que pueda mover su cabeza a mí antojo, mientras que la derecha tocaba su abdomen acariciándolo. La intención era hacerle lo mismo que me hizo a mí, llevándola al orgasmo poco a poco, quería relajarla por completo y que se entregue al placer que le diera, además de hacer el intento de poder hacerle la cola o al menos jugar un poco con ella, debía ser cuidadoso si era lo que quería, sino obtendría un “No” y no habría vuelta atrás.
Baje mí mano por su pierna derecha y cambié al interior de su pierna izquierda, subiendo poco a poco, como anticipándole donde iría la próxima caricia pero cuando estuve cerca, solo la rodee y continúe al abdomen. Soltó un leve quejido que ahogue con mí lengua en su boca, seguí subiendo ahora haciéndole creer que agarraría su pecho izquierdo pero tampoco fue así, solo pase las yemas de mis dedos por entre medio de sus pechos y continúe hasta su rostro.
Tenía muchas ganas de chupar y tocar desaforadamente, pero sabía que está parte de la previa podría definir el placer del resto de la noche. Volví a bajar y sin aviso pellizque unos pocos segundos sus pezones, de a uno, con fuerza pero delicadamente, le gustó. La palma de mí mano bajo hasta su concha, mis dedos no la tocaron pero mí palma si y lo áspero hizo que se retorciera un poco.
I: Tócame. Pidió.
Pero aún no era el momento, cuando llegue a esa parte quería asegurarme que esté completamente mojada. Seguí acariciando su cintura llevando mí mano hacia atrás, apretándole la nalga, está vez si más firmemente, creo que creyó que iría más allá pero no lo hice, solo la punta de mí dedo rozó “accidentalmente” su ano por un breve instante, sentí que los jugos de su concha ya habían llegado hasta ese lugar también.
Mordisquie su pezón izquierdo, el más cercano a mí boca y volví de nuevo a la suya, desviandome a su cuello besándolo y después subiendo con mí lengua por él hasta su oído, mordisquie su lóbulo también y seguí jugando por allí.
I: Tócame, por favor, tócame.
Yo: No seas ansiosa. Le dije al oído. Además tengo que mojarme los dedos y tengo la boca ocupada.
Mientras decía esto, había vuelto a jugar con sus lindos y duros pezones. Ella no soportaba más que no la tocará, aunque pedía por favor que lo hiciera, yo no lo hacía, bajo su mano para hacerlo ella misma, me di cuenta casi al instante. Llegó a rozar prácticamente su concha pero eso alcanzó para que sus dedos queden mojados, agarre su mano y lleve sus dedos a mí boca.
Yo: Relajate, solo yo puedo tocarte. Chupe sus dedos y volví a jugar con su oído.
I: No seas así, por favor. Tócame hijo de puta.
Yo: Convénceme de tocarte.
I: Por favor, tocáme. Necesito sentirte.
Yo: Mm..
I: Tengo la conchita muy caliente, te necesito.
Los dedos de mí mano derecha empezaron a tocar los labios de su boca.
I: Dale por favor, me duele ya. Haceme tu putita.
Yo: Eso quiero escuchar, eso me gusta que me pidas.
I: Haceme tu putita, por favor lo necesito.
Yo: Chupa. Le dije poniéndole 2 dedos en los labios.
Con ambas manos agarró la mía, como si fuera mí verga y chupo por completo los dedos, hasta el fondo casi dándole arcadas. Los lleve a su concha pero no los introduje, con el dedo pulgar levanté apenas la piel que recubría su clítoris para dejarlo al descubierto, con el dedo índice y mayor inicie movimientos circulares sobre el, despacio pero continuos.
I: Ay que rico me tocas, nadie lo hizo así.
Mordisquie un pezón nuevamente, ahora el dedo mayor empezó a acercarse al lugar que ella quería, el interior de su vagina. Poco a poco fue entrando, solo la primer falange y la sacaba, después dos falanges varias veces hasta que el dedo estaba enteramente en su interior. La yema tocaba la parte interna superior rugosa haciendo el movimiento de “vení” y el dedo gordo frotaba su clítoris, empezó a retorcerse lento gimiendo despacio.
I: Me encanta.
Con cada movimiento de mí mano se intensificó el ruido a mojado, su placer era notorio tenía que aprovechar el momento y pasar a la siguiente fase. Le pedí que apoye la planta izquierda del pie en el colchón y dejé la rodilla levantada, buscaba tener cierta apertura de sus nalgas para poder moverme sin esfuerzo. Mí dedo anular junto jugos que brotaban de su concha y sin más lo apoye directamente en su ano, no hice fuerza ni intente entrar, solo la yema quedó apoyada sobre el. Dio un pequeño sobresalto pensando que iba a intentar introducirlo directamente, abriendo los ojos con sorpresa pero se relajo al notar que no.
El dedo mayor jugaba dentro suyo con más amplitud y algo más de fuerza, el anular empecé a moverlo suave en círculos sobre el ano como leves caricias, el movimiento del primer dedo favorecía a qué su concha genere más jugos que por gravedad caía hacía el anular ayudando a que la zona nunca quede seca, apenas media falange ingreso en su ano y salió para seguir masajeando, volví a hacer la misma maniobra varias veces, hasta que dos falanges ingresaron, ella seguía relajada pero le gustaba, acomodaba su pierna de modo tal que pueda moverme fácil por la zona.
Mí cara estaba cerca de la suya, nos mirábamos pero ninguno decía nada solo disfrutamos, en este momento ella más que yo por obvias razones.
Yo: Llego el momento.
I: De que ?
Yo: Va a entrar el dedo completo, relájate.
I: No para, no estoy segura.
Yo: Confía en mí, si no te gusta probamos en otro momento.
I: Está bien.
Yo: Lista ?
No hablo pero si novio la cabeza asintiendo, apenas lo hizo mí dedo fue ingresando lento pero constante, cerró los ojos y arqueó un poco la espalda, relamió sus labios con la lengua y soltó un gemido que no intentó ahogar. Deje el dedo ahí adentro sin moverlo mientras que el que seguía en su vagina, si lo hacía.
I: Movelo, Movelo despacito.
Yo: El de la cola ?
I: Si, si despac…
Me moví primero adentro en círculos para aflojar las paredes y de vez en cuando sacaba la mitad e ingresaba nuevamente. Sus manos se agarraron de mí cuello y acercó mí boca para que la bese, aunque alguna que otra vez mí boca escapaba a mordisquear algún pezón. Su clímax estaba por llegar más pronto que tarde, mientras se afirmaba en mí cuello empezó a levantar la cadera y moverse ella misma cogiéndose con mis dos dedos, me miraba y miraba a su cadera como se movía, ni ella podía creer lo que hacía.
I: Me estás cogiendo la concha y la cola al mismo tiempo..
Yo: No putita, te estás cogiendo solita mira como te moves.
I: Si, si solita. Casi no se le entendía lo que hablaba de tan entrecortado que lo hacía.
Yo: De a poquito, más fuerte.
I: Así ?
Yo: Muy bien, seguí.. dale dale un poquito más fuerte.
La posición en la que estaba levantando las caderas favorecía a qué el dedo en el interior de su vagina realice más presión sobre la zona rugosa y le dé más placer.
I: No puedo creer como me estoy rompiendo la cola sola, que rico, que rico. Quiero acabar.
Yo: Te estás haciendo sola la cola, más tarde te voy a mostrar que es romperte el orto.
I: Me lo vas a romper ?
Yo: Si, vas a ver lo que es que te rompa el orto. Mira lo que te voy a meter.
Baje la cabeza, para que vea lo dura que tenía la verga.
I: Ay dios si si, me vas a romper toda, que rica verga.
Yo: Acaba dale, acaba.
Un largo y fuerte “AAAHH” inundó la habitación, mientras sorprendentemente hizo un squirt mojando parte de la cama. Al terminar callo rendida con mis dedos dentro suyo intentando recuperar el aire.
I: Sa..saca los dedos, desp .. despacito.
Levanto como pudo la cabeza mirando como lo hacía, y me los lleve a la boca chupándolos por completo, apreciando el sabor de su culo y concha juntos. Puso los ojos en blanco y se dejó caer.
I: Ensucie todo, perdón.
Yo: Me encanta que lo hayas hecho así.
I: Estoy muerta.
Yo: Que pasa ? No querés seguir ? Dije desafiante como ella lo hizo conmigo.
I: Si pero dame un rato por favor, no puedo moverme, déjame descansar.
Yo: Te va a salir caro el descanso.
I: Ya se cómo pagarte, quédate tranquilo.
Nos acurrucamos en una parte de la cama que no estaba mojada y nos dormimos.
2 comentarios - Milf kiosquera 26