— Mmmm.... sólo pensar en todo lo que nos espera me inunda desde allí abajo...
"Ya veo... no tienes una polla que te ensucie, ¿bastardo?... qué perra eres... jajaja
"Oh, gracias, amor... Me encanta que me llames así...
"Sí..." Ya me doy cuenta...
-Bueno, Aldo... Es hora de irnos a la cama... hoy fue más tarde de lo habitual...
"Sí..." Descansemos.

Nos retiramos con los brazos a nuestra habitación y nos acostamos en la cama, todavía conmocionados por la tremenda experiencia de la calurosa noche. Sí, hacía demasiado calor. Era verano.
Con la ardiente sesión de sexo que los tres habíamos protagonizado la noche anterior, se abrió un capítulo más en nuestra íntima vida familiar que nos marcaría para siempre, además de señalar de la misma manera el camino incestuoso que tendríamos que seguir a partir de ahora. Sin embargo, había dos cosas en mi mente que seguían llamándome la atención. Una fue la extraordinaria y participativa actividad de Cielo Riveros en nuestros encuentros secretos, que evidentemente le encantaba practicar junta, disfrutando mucho de todo con su mentalidad infantil, pero al mismo tiempo con una idea muy clara de cuál es el ardor del deseo carnal. La otra, la petición aún no manifestada por Mirian Caballero, quien me había hecho jurar que haría lo que me pidiera, sin que me quedara claro cuál era su deseo oculto. Por otro lado,No había duda de que lo que estaba sucediendo ahora entre nosotros significaba mucho más para mí de lo que había pensado al principio, después de esa noche calurosa en la que froté subrepticiamente el pene de mi hija por primera vez sobre su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.El pene de S por primera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.El pene de S por primera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Me quemó íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Me quemó íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.
Por eso ese día se me ocurrió la idea de confiarle a mi esposa, de una vez por todas, el deseo secreto que no me dejaba en paz, dispuesta incluso a negociar con ella de la mejor manera posible su petición secreta y aún no revelada a cambio de la virginidad de mi propia hija. Así que, como no quería posponer más mis antojos, decidí llamar a Mirian Caballero esa misma tarde. Tomando las debidas precauciones, ordené a mi secretaria que no permitiera que nadie me molestara y me encerré en mi estudio. Con las manos temblorosas marqué el número de mi casa.
— Da, salut?

— Mirian Caballero, soy yo... ¿Cómo estás?
"Oh Aldo, no pensé que fueras tú... ¿Cómo estás, amor?
-Bueno, bueno...todo está bien... Sólo quería llamarte para saber cómo están.
"¿Estamos bien..." Cielo Riveros está en la sala viendo la televisión y casi termino de hacer la casa... ¿Pasa algo malo, Aldo?
— Bueno, sí... Tengo algo que decirte...
"Sí..." Dime, amor.
—Oh Mirian Caballero... Es algo que llevaba días queriendo preguntarte pero por alguna razón no había...
"Sí... sí... por supuesto... dime de qué se trata...
—Se trata de Cielo Riveros...
"Hummm.... ¿Qué se te ha ocurrido ahora, cariño? Él respondió con melosa complicidad
"Es algo que necesito decirte, amor...

-Bueno, vamos... Dime ahora...
—Mira Mirian Caballero... ¿recuerdas la promesa que te hice?
— Oh, por supuesto... No lo olvidaré por nada del mundo...
"Lo sé..." Lo sé... Sólo quiero saber qué es... de qué se trata tu petición...
— Oh no... No es que... acordamos que te lo diría en el momento adecuado, cariño...
—Sí, es cierto, Mirian Caballero... pero pasa que tengo un deseo que no te he confesado y bueno...
"¿Qué?... dime qué es... vamos, cariño...
— Sí... sí... Te lo diré...

"¿Quieres decírmelo por teléfono ahora mismo o quieres esperar hasta llegar a casa?"
— No lo sé... No sé qué es mejor...
"¿Es seguro hablar por aquí?.... ¿No hay nadie escuchándote en la oficina?
— No, no... Estoy completamente solo...
-Bueno... entonces no hay problema... sólo dime que te complaceré.
"Está bien..." Quiero desflorar a Cielo Riveros... Necesito, Linda. Por favor entiéndeme...
Mi esposa no respondió. El silencio que siguió parecía eterno. Tuve que decirle otra vez:
— Hola...hola... Mirian Caballero... ¿Me estás escuchando?
— Sí, sí... aquí estoy... es solo que... No lo sé...
"¿Qué pasa, amor?"
— Bueno, por el momento me lo imaginé todo... y supongo que la niña aún no está lista para eso... ya sabes... es demasiado pequeño...
-Lo sé, bonita... por eso quiero que estés completamente de acuerdo...
— Hummm... bueno, no sé qué decirte, cariño...
"Mira, Mirian Caballero..." no pasará nada, te lo prometo... Lo haré con mucho cuidado... y por supuesto, estarás cerca para ayudar con todo...
"Sí... si... tiene que ser así, amor...
"Entonces, ¿qué opinas?"
"Oh amor... ¿Pero qué pasa conmigo?..... ¿Qué beneficio obtendré de eso?...
"Mucho, mucho, querida mía... Te daré todo lo que quieras.... ¿No es eso suficiente?

— No... claro que no... al contrario...
"Bueno, ese será tu premio, la vida..."
— Oh Aldo... pero si ni siquiera sabes qué es lo que quiero de ti...
—Así es....pero no me importa....de ahora en adelante te ofrezco hacer todo lo que quieras... Lo juro...
— Mmmm... Bueno, no creo que sea una mala idea... ¿Pero qué has pensado?... ¿Cuál es tu plan?...vamos, dime, ya tengo calor...
"Sí, te entiendo... porque soy igual..."
"Entonces.... ¿Me lo dirás?
"Sí..." Por supuesto... la idea que tengo es que esta noche desfloraré Rubicita... y mañana te daré tu premio... ¿Qué opinas de mi oferta?...
— Ya verás, maldito bastardo.... jajajajaja..... pero puedes ver que la chica está loca por ti, ¿verdad?
"Sí... por qué negarlo... sabes que así es..."
— Ujum... porque creo que no podré negarme a complacer tu pelea, mi amor... pero tendrá que ser como digo....
-¿Qué quieres decir, Mirian Caballero?... No te entendí bien...
"Te diré lo que haremos... desflorarás a la niña y te ayudaré con lo que tanto deseas... pero con una condición...
"¿Qué condición, bonita?"

"Que pueda hacer realidad mi deseo en ese mismo momento..."
"¿En ese mismo momento?... No entiendo...
"Lo entenderás, amor..." lo entenderás... así que o lo tomas o lo dejas...
— No, no... está bien, acepto... será como quieras...
—Perfecto... entonces prepararé todo para esta noche...
-Oh, gracias, bonita... por eso te amo tanto...
"Yo también, Aldo... yo también...
"Bueno... hoy voy a salir de la oficina más temprano para tener tiempo suficiente... ¿Te parece bien?
"Sí..." Creo que es genial, amor...
"Bueno, bonita... entonces te dejo..." Nos vemos a las nueve.
"Te esperaré.... ambos te estaremos esperando..."
"Muy bien... Te mando un beso, preciosa....y otro para Cielo Riveros...
"Asimismo, amor... Nos vemos luego.
— Nos vemos luego.
Corté la comunicación sintiendo una inmensa alegría dentro de mi ser. A partir de ese momento ya no pude concentrarme en el trabajo y sólo anhelaba tener tiempo para volver corriendo a casa. Cuando el reloj marcó las nueve ya estaba encima de mi coche y rápidamente conduje a casa. Entré y subí las escaleras, encontrando como siempre a mi esposa y a Cielo Riveros sentados en la cama de nuestra habitación. Ambos me abrazaron tiernamente y yo les correspondí con besos en las mejillas. Inmediatamente mi esposa me dijo:

"¿Qué quieres hacer, amor?.... continúa, dime..." comentó, guiñándome un ojo a sabiendas
"Todo lo que te dije... eso es lo que quiero, cariño..."
"Muy bien... Muy bien... Entonces déjame preparar a la chica, ¿sí?
"Sí, está bien..." ¿Quieres que salga?"
— No, no... quédate... será mejor así...
"Está bien.
Mirian Caballero tomó a Cielo Riveros y la sentó en su regazo diciendo:
"Linda... ¿Te acuerdas de aquel pequeño juego que te conté que jugábamos con mi tía Rebe en casa de su amiga Ana?...
La niña pensó por unos momentos y respondió:
"¿Cuál de todos, mami?...
"Oh sí... tienes razón..." Te he contado muchas cosas, ¿verdad, Cielo Riveros?...
— Sí mami... por eso te pregunto qué juego es...
"Bueno... es ese pequeño juego que jugamos los tres... el del "juguetecito"... ¿Lo recuerdas ahora?
"Sí... si... Es ese con las correas con la cosita de goma, ¿no?...
— Exactamente... Bueno Linda...esta noche tocaremos eso...
— ¿En serio mami?.... sí... Quiero jugarlo...

"Sí, bonito, y lo haremos... sólo que será de una manera ligeramente diferente..."
"¿Diferente?... ¿Y cómo será, mami?
"Ahora te diré..." mira, Rubicita, tu papá también participará en el pequeño juego... tú serás la mujer y él será el hombre.... y te ayudaré para que puedas jugar bien.... sólo que lo haremos diferente.... ¿Qué dices?
"Sí...si... Quiero, mami...
-Está bien... ahora ven y te quito la ropa... tenemos que estar sin nada encima... y luego te pongo una venda en los ojos, Rubicita, para hacer el juego más interesante...
"Oh, qué lindo, mami... entonces será como el juego del pollo del ciego, ¿verdad?
-Sí, pequeña... será algo muy parecido a eso... Dime ¿te gusta?
—Sí... sí... —respondió Cielo Riveros lleno de emoción y calor—
La niña inmediatamente se levantó de sus piernas y se paró frente a mi esposa. Mirian Caballero comenzó a quitarse la ropa y luego se quitó la suya y luego se puso un paño oscuro sobre los ojos. Tenía tanto calor al verlos desnudos y a mi hija con esa máscara en su bonito rostro, que mi pájaro se volvió muy yo. Mirian Caballero me dijo con dulces palabras:
"Vamos, amor... desvístete todo..."
Hice lo que me pidió y comencé a quitarme la ropa hasta que me desollaron. Los ojos de Cielo Riveros cayeron inmediatamente sobre la protuberancia de carne hinchada que sobresalía por encima de mis huevos peludos. La observé atentamente, comprobando que efectivamente los ojos de la niña estaban vidriosos por el ardor que la vista producía en ella. Ese detalle me cautivó animándome a llevar a cabo mis perversos planes con ella esa misma noche. Sin embargo, me abstuve de intervenir, dejando que Mirian Caballero tomara las decisiones. Mi esposa comentó:
-Bueno, Aldo... Creo que para este juego necesitaremos un catalizador muy especial....
"¿Qué quieres decir?" Le pregunté con manifiesto interés

— Aceite de oliva, amor....aceite muy suave y sutil....que hará todo más fácil...
"Sí... sí... – respondí con alegría
Mi esposa fue al cajón de la cómoda y sacó un frasco de líquido verdoso. Colocó a Cielo Riveros sobre el colchón con la cara hacia arriba y tomando la botella de aceite comenzó a frotar la esencia en la parte superior de su hendidura, y luego hundió suavemente uno de sus dedos manchados en su breve e inviolable hendidura. Después de dejarla completamente embarrada con ella, tomó mi pene endurecido y lo llenó con ese ungüento especialmente aceitoso hasta que quedó todo húmedo y brillante. Inmediatamente me comentó:
—Ahora, Aldo... viene mi parte... el cumplimiento de mis deseos...
"Oh sí, bonita... por supuesto..." Respondí emocionado, sin saber qué esperar.
"Pero para eso quiero que hagas todo lo que te diga..."
—Sí..si...dime qué tengo que hacer, amor...
— Bueno... lo primero que haré será vendarte los ojos...
"¿Los ojos?... ¿y para qué sirve eso, Mirian Caballero?...
—Oh Aldo... Es parte del juego que quiero hacer... Simplemente me dejaste ejecutarlo todo, ¿sí?
— Mmm... bueno, está bien... aunque...
"Nada... nada... no hay excusas... Recuerda tu promesa...

"Sí... si... Lo sé...y está bien, amor...haz lo que quieras...
"Oh sí... esto será genial... ya verás...
Mirian Caballero volvió al cajón de la cómoda y ahora sacó un pañuelo negro que aparentemente había preparado de antemano para la sesión de esa noche. Inmediatamente asumió la tarea de vendarme la cara alrededor de los ojos y luego volvió a escuchar ruidos en la caja de madera, como si estuviera maniobrando para conseguir algo que yo no sabía. Pasaron varios minutos que permaneció en ese tenor, hasta que por fin escuché su voz:
"Todo está listo, amor... vamos, ahora te ayudaré a subirte a la cama..."
"Pero.... ¿Cómo me irá con Cielo Riveros?.... No puedo ver nada, amor...
"Oh, no te preocupes..." Yo tomaré las cosas... Y os diré a ambos qué hacer... ¿Está bien, cariño?
— Ei bine.... da... e bine...
Tomándome de la mano, me llevó a la cama. Una vez en la cima, me dio instrucciones de colocarme sobre el pequeño cuerpo con las piernas abiertas de Cielo Riveros, quien me esperaba igualmente privado de su vista, hasta que sentí la pequeñez de su tierno cuerpo debajo de mí. Mirian Caballero, con toda la parsimonia que la caracterizaba, comenzó a tocar mi falo erecto que ya se elevaba desafiante y que rezumaba breves pero abundantes gotas de licor en el agujero de su cabeza. Mi esposa, considerando que todo estaba listo, me dijo:
"Ahora, Aldo, pondré la punta de tu pene en la pequeña entrada de la cueva de Cielo Riveros..."
"Sí... sí..." Respondí lleno de euforia
Ella tomó a mi miembro y me empujó suavemente por la espalda mientras yo lentamente me dejaba caer sobre el grito de niña imberbe, a quien escuché suspirar como resultado del deseo y ardor contenido por el genio de ese perverso juego familiar. Pronto sentí que mi glande finalmente tocaba la anhelante entrada del moño sin pelo de mi hija. Fue entonces cuando Mirian Caballero me volvió a decir:

"¿Lo sientes, amor?.... ¿sientes la hendidura de Cielo Riveros pegada a tu polla?... mi esposa me preguntó
"Sí... sí... – respondí con fuerza
—Perfecto... ahora lo pondrás muy lentamente.... recuerda, cariño, tiene que ser poco a poco... No quiero que le hagas daño...
"Sí... sí, por supuesto..."
Abandonándome al peso natural de mi cuerpo, caí lentamente en la muy apretada abertura de Cielo Riveros, quien se estremeció de alegría al sentir el contacto de la suave textura de la cabeza de mi polla con el interior de los pliegues del coño de su pequeña. Allí me detuve unos momentos, intentando acostumbrar su pasaje secreto a la incipiente penetración del invasor intruso. Después de unos minutos que me parecieron siglos, empujé suavemente a mi miembro hacia su pequeña hendidura, que sentí abierta lo más que pude sin que mi gruesa polla encajara en su conducto frontal virginal. Sentí las manos de Mirian Caballero detrás de mi espalda empujándome lentamente sobre el hermoso cuerpo abierto de Cielo Riveros,y luego envolviéndome con sus brazos para detener un ataque probable e indeseable que podría hacer que me obsesionara como resultado de la lujuria de esos momentos sublimes de penetración por primera vez. A pesar de estar vendada, sentí claramente cómo llegaba a la caverna aceitosa de Cielo Riveros, que ahora albergaba toda la cabeza de mi glande hinchado dentro de sus labios vaginales sin que yo expresara ningún tipo de dolor. Como pude ver un poco debajo del vendaje oscuro que tenía en la cara, pude ver que esta vez Mirian Caballero repasó la abertura principal de la niña para ayudarla a abrir más las piernas, prestando especial atención a la acción de sus manos alrededor de ambos labios de la cuquita de la niña, con lo que abrió los pliegues sedosos de sus labios superiores hacia los lados para facilitar la penetración.

Sentí que la leche amenazaba con brotar de mis huevos; sin embargo, sin decirle nada a mi esposa, pude hacer un tremendo esfuerzo para contener la avalancha, centrando mis pensamientos precisamente en el hundimiento de mi pene en ese precioso canal que tanto anhelaba desflorar. Escuché cuando Mirian Caballero me dijo:
"Amor...puedes intentar entrar un poquito más...
Ni siquiera le respondí, pero me dediqué a obedecer su petición, empujándome suavemente sobre la pequeña vulvita abierta y humedecida, pudiendo insertar un trozo de pene en su interior. No había duda de que el aceite de oliva estaba ayudando perfectamente en la consumación de ese acto defloratorio, porque mi polla estaba tan resbaladiza que cuando la tomaba con los dedos para sentir cómo estaba aprisionada por el pequeño tesoro imberbe de Cielo Riveros, la polla se salía de control. Asimismo, cuando toqué los lujosos bordes de la niña, me di cuenta de la abundante liquidez que fluía de sus contornos prohibidos, lo que despertó en mí un bramido tan indescriptible que resulta superfluo intentar describirlo. Después de unos minutos de permanecer en la misma posición sin moverse en absoluto, Mirian Caballero volvió a la carga, abriendo la puerta de la niñasus piernas tanto como pudo mientras insistía con las manos alrededor de las vallas, tratando de abrir más el vértice obtuso de sus piernas, para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:

"Cariño... empújala un poquito más... sólo un poquito más...
Como si fuera un robot que sólo obedece las órdenes de su amante por impulso, me dejé caer sobre las piernas abiertas de Cielo Riveros para insertar otro trozo de carne caliente en su precioso tesoro inexplorado, hundiendo esta vez más de la mitad de mi vibrante pájaro en su breve laberinto caliente. Esperaba algún gemido de dolor de mi pequeña hija cuando se sintió empalada con más de la mitad de mi polla dentro, sin embargo Cielo Riveros no emitió ninguna queja, lo que me hizo pensar que tal vez ella no sentía tanta incomodidad porque yo no era, como he dicho, un modelo de virtudes en términos de dotación del pene. La verdad es que, y debo decirlo, mi pene es del tipo estándar, más bien tirando a un tamaño pequeño, además de la extrema delgadez del tronco, lo que seguramente significó en ese momento una gran ventaja para llevar a cabo mis planes desviadores.Mi astuta esposa lo sabía muy bien y por supuesto verificó lo mismo que yo cuando observó que Cielo Riveros no había mostrado ninguna reacción dolorosa hasta el momento, por lo que esta vez me animó a ponerlo completamente en el resquicio de ansiedad de mi pequeña hija, diciéndome:
—Vamos, Aldo... ahora lo mete todo... parece que no le molesta...
"Uhhum..." Logré resoplar con la mayor emoción
Queriendo aprovechar las circunstancias, me empujé con fuerza mientras Mirian Caballero me empujaba por detrás para que el ataque final fuera contundente. Fue en ese momento que ambos escuchamos el grito estremecedor de Cielo Riveros, quien, gritando de dolor, comenzó a aullar de delirio implorándome entre sollozos:
— Noooo.... noooo..... No quiero..... duele.... sacarme eso.... sacarme, papioooo.... sacármelo, duele....
Por un momento los lloriqueos de la niña me asustaron y estaba a punto de retroceder para quitarme mi falo endurecido que ahora estaba perdido en los intrincados pliegues color rosa de Cielo Riveros. Pero Mirian Caballero, una experta conocedora de las reacciones clásicas de una defloración, me contuvo poniendo sus dos manos detrás de mi espalda mientras me gritaba:
-No, Aldo... ya está dentro... si te lo quitas ahora será más doloroso... vamos, cariño... Empieza a moverte lentamente... pero no te lo quites en absoluto...

Ganando confianza mientras escuchaba sus palabras, comencé a moverme suavemente de un lado a otro con la esperanza de que el niño no tuviera un efecto mayor. Pero mi intento fue inútil, porque Cielo Riveros continuó gimiendo y quejándose en voz alta mientras pronunciaba una serie de gemidos aludiendo al tremendo dolor que sentía, y eso sólo la hizo desear no tener mi polla dentro de su coño roto.
— Nooo... no. Ayyyy....... Y luego está SmackDown. Scarlett..... Ayyyyyy. Ayyyy...... Me duele mucho... Amapola... Sámámelaaaaa.... Ayyyyyyy. sí nooooooo.....
Pero mi esposa, que conocía muy bien las causas y efectos de tal acoplamiento, sin decir palabra siguió empujándome por detrás sobre las piernas abiertas de Cielo Riveros, quien continuó con sus gritos estremecedores de ayuda con su carita inundada de lágrimas. Por mi parte, seguí moviéndome ansiosamente dentro del coño apretado de la niña, que ahora se sentía empalado hasta la empuñadura con mi polla perdida dentro de ella, que esta vez acababa de romperse para siempre. Entre bramidos de lujuria que salían de mi boca y gritos de dolor que exhalaba Cielo Riveros, finalmente se consumó la tan esperada desfloración, mientras mi esposa no dejaba de empujarme el pequeño cuerpo de la niña, que ahora estaba hundido en el colchón y completamente perdido bajo el peso de mi cuerpo sudoroso.
Habiendo considerado que el razonamiento de Mirian Caballero era correcto, no dejé de moverme sobre ella ni un momento, lo que provocó que su tierna hendidura abierta se adaptara gradualmente al intruso desflorador en el que se había hundido, lo que pude ver muy pronto cuando sus gritos de dolor se transformaron en intensos suspiros. Era evidente que Cielo Riveros empezaba ahora a sentir la alegría de la penetración, porque en un momento dado empezó a moverse suavemente debajo de mí en un vano intento de penetrarse más. Pronto sentí sus bracitos alrededor de mi hombro, mientras ella se abría cada vez más ante mis furiosos y violentos ataques, frotando sus uñas infantiles sobre la piel de mi cuerpo. Fue en ese mismo momento cuando sentí el dedo de mi esposa untando el aceite alrededor de mi esfínter.La caricia en ese momento me dejó perpleja y quise darme la vuelta para ver qué pasaba, pero el vendaje que tenía en la cara me lo impidió. Mirian Caballero, consciente de mi reacción, no cedió en sus esfuerzos y continuó untando con aceite la entrada de mi trasero. Cuando experimenté por primera vez la intrusión de sus dedos alrededor de mi culo, quise suprimir en primera instancia el sabroso hormigueo que me causaban sus toques, pero siendo Mirian Caballero una experta en las artes manipuladoras, pronto abandoné el sentimiento de rechazo que rápidamente se convirtió en un deseo incontrolable de que siguiera tocándome el culo. Sentí que su dedo entraba lentamente en el oscuro y peludo pasadizo secreto, que comenzaba a moverse en suaves círculos ayudado por el catalizador aceitoso. Aunque me encantó ese toque extraño,Seguí hundiéndome en la hendidura de Cielo Riveros, quien en ese momento se había convertido en un perro abrazado con mi dura polla escondida entre sus piernas. Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.así que no pude contenerme más y exploté dentro del coño de Cielo Riveros, que empezó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde dentro.así que no pude contenerme más y exploté dentro del coño de Cielo Riveros, que empezó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde dentro.

Aún no había terminado de liberar el flujo lechoso dentro del conejito de Cielo Riveros cuando sentí el ataque por detrás. Era Mirian Caballero, quien había puesto algo duro en el centro de mi culo, cayendo con fuerza sobre mi espalda. El grito de dolor provocado por su ataque no tardó en llegar y traté de deshacerme de ese dispositivo vibratorio que ya se había hundido hasta la mitad en mi conducto trasero. Pero Mirian Caballero, tal vez previendo mi reacción, me abrazó fuerte y no me permitió deshacer el nudo corporal en el que nos habíamos convertido los tres, empujando violentamente ese candado de látex, que estaba irremediablemente perdido en mi oscuro laberinto. Ante los obstinados ataques que mi esposa hacía detrás de mí, finalmente tuve que abandonarme al delicioso escozor que esa polla artificial producía en mí, lo que hacía que mi polla permaneciera erecta dentro de mi hijasu coño recientemente desflorado, viéndose obligado a seguir bombeando la polla hinchada dentro de ella. La niña ni siquiera se dio cuenta de ese último juego que mi esposa había comenzado en mi popa, pero volvió a deleitarse con mis embestidas regalándose el primer banquete de penes de su vida. Mirian Caballero, por su parte, no cesó en su decidida acción de entrar y salir con ese silbato de hule hundido en mi pequeño culo, que ahora se abría palpitando para recibir con alegría al invasor de látex que mi esposa movía de un lado a otro sin piedad. Al darme cuenta de lo inevitable y comprender que este era el misterioso regalo que mi esposa anhelaba, me relajé lo más que pude dispuesto a disfrutar de ese triple asesinato que estábamos organizando los tres, porque mientras Cielo Riveros recibía con alegría mi dura polla en su coño imberbe,Al mismo tiempo me atacaba una extraña polla en el culo, que ahora también había sido desflorada por igual; mientras Mirian Caballero se deleitaba con su papel de receptora masculina dentro y fuera de mi túnel trasero.

Si se hubiera presentado la oportunidad de admirar el triple acoplamiento, cualquier observador imparcial habría tenido que admitir el aquelarre sexual atípico y tríptico en el que nos habíamos convertido, ya que por un lado Cielo Riveros se quejaba intensamente, pero no de dolor sino de bramidos, mientras yo exhalaba ansiosos gemidos de placer y lujuria, mientras Mirian Caballero, con su candado artificial perdido dentro de mi culo, Pronunció una serie de frases obscenas que por alguna razón me recordaron la excitación de su ardiente tía Rebe. Así que totalmente entregada al placer y al libertinaje, toda la familia se estremeció de alegría ante el inusual concilio, moviendo nuestros cuerpos con extraño frenesí impulsado por ese frenético bramido incestuoso que sólo ocurre cuando hay un real y genuino desbordamiento de los sentidos, como el que vivimos los tres. Fue por esta razón queantes de lo que hubiéramos deseado, volví a descargar mi torrente lechoso en la rendija inundada de Cielo Riveros, impulsado por la ardiente penetración de esa misteriosa polla dentro de mi tembloroso culo, mientras Mirian Caballero gritaba y gritaba de placer propio, disfrutando hasta el delirio de su inconcebible protagonismo masculino. Cuando terminamos, tanto mi esposa como yo caímos exhaustos en la cama junto al pequeño y tembloroso cuerpo de Cielo Riveros, quien permaneció con las piernas abiertas como si anhelara más polla. Pero no pude soportarlo más. Esta vez me había descargado completamente sin que quedara ni una sola gota de leche en mi reservorio testicular. Mi esposa aprovechó el momento para quitarme la venda de los ojos y luego hacer lo mismo con Cielo Riveros, a quien vi sonriendo de alegría, causándome un placer indescriptible. Sí,La defloración se había consumado. Pero tuve que admitir que en realidad había sido una doble desfloración, aunque también reconocí que, al final, tuve que pagar un alto precio por desflorar a mi propia hija. Sí. Había sido un precio caro, pero muy novedoso y estimulante: el precio de mi propia desfloración. El precio de la desfloración de mi propio culo a manos de mi propia esposa.

Nuestros cuerpos sudorosos, extasiados de placer, permanecieron durante mucho tiempo estirados sobre el colchón sin que ninguno de nosotros pronunciara palabras. Y realmente no había necesidad de hacerlo. Al fin y al cabo, y dado lo que acababa de pasar, lo cierto es que los tres habíamos prodigado las sensaciones más intensas jamás vividas y eso fue suficiente. Empecé a pensar que todo eso prometía, y prometía mucho. Sí. No había ninguna duda. Hacía demasiado calor. Era verano.



bay....
"Ya veo... no tienes una polla que te ensucie, ¿bastardo?... qué perra eres... jajaja
"Oh, gracias, amor... Me encanta que me llames así...
"Sí..." Ya me doy cuenta...
-Bueno, Aldo... Es hora de irnos a la cama... hoy fue más tarde de lo habitual...
"Sí..." Descansemos.

Nos retiramos con los brazos a nuestra habitación y nos acostamos en la cama, todavía conmocionados por la tremenda experiencia de la calurosa noche. Sí, hacía demasiado calor. Era verano.
Con la ardiente sesión de sexo que los tres habíamos protagonizado la noche anterior, se abrió un capítulo más en nuestra íntima vida familiar que nos marcaría para siempre, además de señalar de la misma manera el camino incestuoso que tendríamos que seguir a partir de ahora. Sin embargo, había dos cosas en mi mente que seguían llamándome la atención. Una fue la extraordinaria y participativa actividad de Cielo Riveros en nuestros encuentros secretos, que evidentemente le encantaba practicar junta, disfrutando mucho de todo con su mentalidad infantil, pero al mismo tiempo con una idea muy clara de cuál es el ardor del deseo carnal. La otra, la petición aún no manifestada por Mirian Caballero, quien me había hecho jurar que haría lo que me pidiera, sin que me quedara claro cuál era su deseo oculto. Por otro lado,No había duda de que lo que estaba sucediendo ahora entre nosotros significaba mucho más para mí de lo que había pensado al principio, después de esa noche calurosa en la que froté subrepticiamente el pene de mi hija por primera vez sobre su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.El pene de S por primera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.El pene de S por primera vez en su hermoso imberbe. Debido a todas las circunstancias que había vivido, no podía dejar de pensar en Cielo Riveros ni un solo momento, y si tengo que ser honesto, debo decir que la niña se había convertido en el centro de mi atención, incluso reemplazando a mi hermosa esposa. Todos los días, cuando estaba en la oficina, me quemaba íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Me quemó íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.Me quemó íntimamente un deseo perverso e incontrolable de penetrarla sin que yo pudiera sacarlo de mis pensamientos.
Por eso ese día se me ocurrió la idea de confiarle a mi esposa, de una vez por todas, el deseo secreto que no me dejaba en paz, dispuesta incluso a negociar con ella de la mejor manera posible su petición secreta y aún no revelada a cambio de la virginidad de mi propia hija. Así que, como no quería posponer más mis antojos, decidí llamar a Mirian Caballero esa misma tarde. Tomando las debidas precauciones, ordené a mi secretaria que no permitiera que nadie me molestara y me encerré en mi estudio. Con las manos temblorosas marqué el número de mi casa.
— Da, salut?

— Mirian Caballero, soy yo... ¿Cómo estás?
"Oh Aldo, no pensé que fueras tú... ¿Cómo estás, amor?
-Bueno, bueno...todo está bien... Sólo quería llamarte para saber cómo están.
"¿Estamos bien..." Cielo Riveros está en la sala viendo la televisión y casi termino de hacer la casa... ¿Pasa algo malo, Aldo?
— Bueno, sí... Tengo algo que decirte...
"Sí..." Dime, amor.
—Oh Mirian Caballero... Es algo que llevaba días queriendo preguntarte pero por alguna razón no había...
"Sí... sí... por supuesto... dime de qué se trata...
—Se trata de Cielo Riveros...
"Hummm.... ¿Qué se te ha ocurrido ahora, cariño? Él respondió con melosa complicidad
"Es algo que necesito decirte, amor...

-Bueno, vamos... Dime ahora...
—Mira Mirian Caballero... ¿recuerdas la promesa que te hice?
— Oh, por supuesto... No lo olvidaré por nada del mundo...
"Lo sé..." Lo sé... Sólo quiero saber qué es... de qué se trata tu petición...
— Oh no... No es que... acordamos que te lo diría en el momento adecuado, cariño...
—Sí, es cierto, Mirian Caballero... pero pasa que tengo un deseo que no te he confesado y bueno...
"¿Qué?... dime qué es... vamos, cariño...
— Sí... sí... Te lo diré...

"¿Quieres decírmelo por teléfono ahora mismo o quieres esperar hasta llegar a casa?"
— No lo sé... No sé qué es mejor...
"¿Es seguro hablar por aquí?.... ¿No hay nadie escuchándote en la oficina?
— No, no... Estoy completamente solo...
-Bueno... entonces no hay problema... sólo dime que te complaceré.
"Está bien..." Quiero desflorar a Cielo Riveros... Necesito, Linda. Por favor entiéndeme...
Mi esposa no respondió. El silencio que siguió parecía eterno. Tuve que decirle otra vez:
— Hola...hola... Mirian Caballero... ¿Me estás escuchando?
— Sí, sí... aquí estoy... es solo que... No lo sé...
"¿Qué pasa, amor?"
— Bueno, por el momento me lo imaginé todo... y supongo que la niña aún no está lista para eso... ya sabes... es demasiado pequeño...
-Lo sé, bonita... por eso quiero que estés completamente de acuerdo...
— Hummm... bueno, no sé qué decirte, cariño...
"Mira, Mirian Caballero..." no pasará nada, te lo prometo... Lo haré con mucho cuidado... y por supuesto, estarás cerca para ayudar con todo...
"Sí... si... tiene que ser así, amor...
"Entonces, ¿qué opinas?"
"Oh amor... ¿Pero qué pasa conmigo?..... ¿Qué beneficio obtendré de eso?...
"Mucho, mucho, querida mía... Te daré todo lo que quieras.... ¿No es eso suficiente?

— No... claro que no... al contrario...
"Bueno, ese será tu premio, la vida..."
— Oh Aldo... pero si ni siquiera sabes qué es lo que quiero de ti...
—Así es....pero no me importa....de ahora en adelante te ofrezco hacer todo lo que quieras... Lo juro...
— Mmmm... Bueno, no creo que sea una mala idea... ¿Pero qué has pensado?... ¿Cuál es tu plan?...vamos, dime, ya tengo calor...
"Sí, te entiendo... porque soy igual..."
"Entonces.... ¿Me lo dirás?
"Sí..." Por supuesto... la idea que tengo es que esta noche desfloraré Rubicita... y mañana te daré tu premio... ¿Qué opinas de mi oferta?...
— Ya verás, maldito bastardo.... jajajajaja..... pero puedes ver que la chica está loca por ti, ¿verdad?
"Sí... por qué negarlo... sabes que así es..."
— Ujum... porque creo que no podré negarme a complacer tu pelea, mi amor... pero tendrá que ser como digo....
-¿Qué quieres decir, Mirian Caballero?... No te entendí bien...
"Te diré lo que haremos... desflorarás a la niña y te ayudaré con lo que tanto deseas... pero con una condición...
"¿Qué condición, bonita?"

"Que pueda hacer realidad mi deseo en ese mismo momento..."
"¿En ese mismo momento?... No entiendo...
"Lo entenderás, amor..." lo entenderás... así que o lo tomas o lo dejas...
— No, no... está bien, acepto... será como quieras...
—Perfecto... entonces prepararé todo para esta noche...
-Oh, gracias, bonita... por eso te amo tanto...
"Yo también, Aldo... yo también...
"Bueno... hoy voy a salir de la oficina más temprano para tener tiempo suficiente... ¿Te parece bien?
"Sí..." Creo que es genial, amor...
"Bueno, bonita... entonces te dejo..." Nos vemos a las nueve.
"Te esperaré.... ambos te estaremos esperando..."
"Muy bien... Te mando un beso, preciosa....y otro para Cielo Riveros...
"Asimismo, amor... Nos vemos luego.
— Nos vemos luego.
Corté la comunicación sintiendo una inmensa alegría dentro de mi ser. A partir de ese momento ya no pude concentrarme en el trabajo y sólo anhelaba tener tiempo para volver corriendo a casa. Cuando el reloj marcó las nueve ya estaba encima de mi coche y rápidamente conduje a casa. Entré y subí las escaleras, encontrando como siempre a mi esposa y a Cielo Riveros sentados en la cama de nuestra habitación. Ambos me abrazaron tiernamente y yo les correspondí con besos en las mejillas. Inmediatamente mi esposa me dijo:

"¿Qué quieres hacer, amor?.... continúa, dime..." comentó, guiñándome un ojo a sabiendas
"Todo lo que te dije... eso es lo que quiero, cariño..."
"Muy bien... Muy bien... Entonces déjame preparar a la chica, ¿sí?
"Sí, está bien..." ¿Quieres que salga?"
— No, no... quédate... será mejor así...
"Está bien.
Mirian Caballero tomó a Cielo Riveros y la sentó en su regazo diciendo:
"Linda... ¿Te acuerdas de aquel pequeño juego que te conté que jugábamos con mi tía Rebe en casa de su amiga Ana?...
La niña pensó por unos momentos y respondió:
"¿Cuál de todos, mami?...
"Oh sí... tienes razón..." Te he contado muchas cosas, ¿verdad, Cielo Riveros?...
— Sí mami... por eso te pregunto qué juego es...
"Bueno... es ese pequeño juego que jugamos los tres... el del "juguetecito"... ¿Lo recuerdas ahora?
"Sí... si... Es ese con las correas con la cosita de goma, ¿no?...
— Exactamente... Bueno Linda...esta noche tocaremos eso...
— ¿En serio mami?.... sí... Quiero jugarlo...

"Sí, bonito, y lo haremos... sólo que será de una manera ligeramente diferente..."
"¿Diferente?... ¿Y cómo será, mami?
"Ahora te diré..." mira, Rubicita, tu papá también participará en el pequeño juego... tú serás la mujer y él será el hombre.... y te ayudaré para que puedas jugar bien.... sólo que lo haremos diferente.... ¿Qué dices?
"Sí...si... Quiero, mami...
-Está bien... ahora ven y te quito la ropa... tenemos que estar sin nada encima... y luego te pongo una venda en los ojos, Rubicita, para hacer el juego más interesante...
"Oh, qué lindo, mami... entonces será como el juego del pollo del ciego, ¿verdad?
-Sí, pequeña... será algo muy parecido a eso... Dime ¿te gusta?
—Sí... sí... —respondió Cielo Riveros lleno de emoción y calor—
La niña inmediatamente se levantó de sus piernas y se paró frente a mi esposa. Mirian Caballero comenzó a quitarse la ropa y luego se quitó la suya y luego se puso un paño oscuro sobre los ojos. Tenía tanto calor al verlos desnudos y a mi hija con esa máscara en su bonito rostro, que mi pájaro se volvió muy yo. Mirian Caballero me dijo con dulces palabras:
"Vamos, amor... desvístete todo..."
Hice lo que me pidió y comencé a quitarme la ropa hasta que me desollaron. Los ojos de Cielo Riveros cayeron inmediatamente sobre la protuberancia de carne hinchada que sobresalía por encima de mis huevos peludos. La observé atentamente, comprobando que efectivamente los ojos de la niña estaban vidriosos por el ardor que la vista producía en ella. Ese detalle me cautivó animándome a llevar a cabo mis perversos planes con ella esa misma noche. Sin embargo, me abstuve de intervenir, dejando que Mirian Caballero tomara las decisiones. Mi esposa comentó:
-Bueno, Aldo... Creo que para este juego necesitaremos un catalizador muy especial....
"¿Qué quieres decir?" Le pregunté con manifiesto interés

— Aceite de oliva, amor....aceite muy suave y sutil....que hará todo más fácil...
"Sí... sí... – respondí con alegría
Mi esposa fue al cajón de la cómoda y sacó un frasco de líquido verdoso. Colocó a Cielo Riveros sobre el colchón con la cara hacia arriba y tomando la botella de aceite comenzó a frotar la esencia en la parte superior de su hendidura, y luego hundió suavemente uno de sus dedos manchados en su breve e inviolable hendidura. Después de dejarla completamente embarrada con ella, tomó mi pene endurecido y lo llenó con ese ungüento especialmente aceitoso hasta que quedó todo húmedo y brillante. Inmediatamente me comentó:
—Ahora, Aldo... viene mi parte... el cumplimiento de mis deseos...
"Oh sí, bonita... por supuesto..." Respondí emocionado, sin saber qué esperar.
"Pero para eso quiero que hagas todo lo que te diga..."
—Sí..si...dime qué tengo que hacer, amor...
— Bueno... lo primero que haré será vendarte los ojos...
"¿Los ojos?... ¿y para qué sirve eso, Mirian Caballero?...
—Oh Aldo... Es parte del juego que quiero hacer... Simplemente me dejaste ejecutarlo todo, ¿sí?
— Mmm... bueno, está bien... aunque...
"Nada... nada... no hay excusas... Recuerda tu promesa...

"Sí... si... Lo sé...y está bien, amor...haz lo que quieras...
"Oh sí... esto será genial... ya verás...
Mirian Caballero volvió al cajón de la cómoda y ahora sacó un pañuelo negro que aparentemente había preparado de antemano para la sesión de esa noche. Inmediatamente asumió la tarea de vendarme la cara alrededor de los ojos y luego volvió a escuchar ruidos en la caja de madera, como si estuviera maniobrando para conseguir algo que yo no sabía. Pasaron varios minutos que permaneció en ese tenor, hasta que por fin escuché su voz:
"Todo está listo, amor... vamos, ahora te ayudaré a subirte a la cama..."
"Pero.... ¿Cómo me irá con Cielo Riveros?.... No puedo ver nada, amor...
"Oh, no te preocupes..." Yo tomaré las cosas... Y os diré a ambos qué hacer... ¿Está bien, cariño?
— Ei bine.... da... e bine...
Tomándome de la mano, me llevó a la cama. Una vez en la cima, me dio instrucciones de colocarme sobre el pequeño cuerpo con las piernas abiertas de Cielo Riveros, quien me esperaba igualmente privado de su vista, hasta que sentí la pequeñez de su tierno cuerpo debajo de mí. Mirian Caballero, con toda la parsimonia que la caracterizaba, comenzó a tocar mi falo erecto que ya se elevaba desafiante y que rezumaba breves pero abundantes gotas de licor en el agujero de su cabeza. Mi esposa, considerando que todo estaba listo, me dijo:
"Ahora, Aldo, pondré la punta de tu pene en la pequeña entrada de la cueva de Cielo Riveros..."
"Sí... sí..." Respondí lleno de euforia
Ella tomó a mi miembro y me empujó suavemente por la espalda mientras yo lentamente me dejaba caer sobre el grito de niña imberbe, a quien escuché suspirar como resultado del deseo y ardor contenido por el genio de ese perverso juego familiar. Pronto sentí que mi glande finalmente tocaba la anhelante entrada del moño sin pelo de mi hija. Fue entonces cuando Mirian Caballero me volvió a decir:

"¿Lo sientes, amor?.... ¿sientes la hendidura de Cielo Riveros pegada a tu polla?... mi esposa me preguntó
"Sí... sí... – respondí con fuerza
—Perfecto... ahora lo pondrás muy lentamente.... recuerda, cariño, tiene que ser poco a poco... No quiero que le hagas daño...
"Sí... sí, por supuesto..."
Abandonándome al peso natural de mi cuerpo, caí lentamente en la muy apretada abertura de Cielo Riveros, quien se estremeció de alegría al sentir el contacto de la suave textura de la cabeza de mi polla con el interior de los pliegues del coño de su pequeña. Allí me detuve unos momentos, intentando acostumbrar su pasaje secreto a la incipiente penetración del invasor intruso. Después de unos minutos que me parecieron siglos, empujé suavemente a mi miembro hacia su pequeña hendidura, que sentí abierta lo más que pude sin que mi gruesa polla encajara en su conducto frontal virginal. Sentí las manos de Mirian Caballero detrás de mi espalda empujándome lentamente sobre el hermoso cuerpo abierto de Cielo Riveros,y luego envolviéndome con sus brazos para detener un ataque probable e indeseable que podría hacer que me obsesionara como resultado de la lujuria de esos momentos sublimes de penetración por primera vez. A pesar de estar vendada, sentí claramente cómo llegaba a la caverna aceitosa de Cielo Riveros, que ahora albergaba toda la cabeza de mi glande hinchado dentro de sus labios vaginales sin que yo expresara ningún tipo de dolor. Como pude ver un poco debajo del vendaje oscuro que tenía en la cara, pude ver que esta vez Mirian Caballero repasó la abertura principal de la niña para ayudarla a abrir más las piernas, prestando especial atención a la acción de sus manos alrededor de ambos labios de la cuquita de la niña, con lo que abrió los pliegues sedosos de sus labios superiores hacia los lados para facilitar la penetración.

Sentí que la leche amenazaba con brotar de mis huevos; sin embargo, sin decirle nada a mi esposa, pude hacer un tremendo esfuerzo para contener la avalancha, centrando mis pensamientos precisamente en el hundimiento de mi pene en ese precioso canal que tanto anhelaba desflorar. Escuché cuando Mirian Caballero me dijo:
"Amor...puedes intentar entrar un poquito más...
Ni siquiera le respondí, pero me dediqué a obedecer su petición, empujándome suavemente sobre la pequeña vulvita abierta y humedecida, pudiendo insertar un trozo de pene en su interior. No había duda de que el aceite de oliva estaba ayudando perfectamente en la consumación de ese acto defloratorio, porque mi polla estaba tan resbaladiza que cuando la tomaba con los dedos para sentir cómo estaba aprisionada por el pequeño tesoro imberbe de Cielo Riveros, la polla se salía de control. Asimismo, cuando toqué los lujosos bordes de la niña, me di cuenta de la abundante liquidez que fluía de sus contornos prohibidos, lo que despertó en mí un bramido tan indescriptible que resulta superfluo intentar describirlo. Después de unos minutos de permanecer en la misma posición sin moverse en absoluto, Mirian Caballero volvió a la carga, abriendo la puerta de la niñasus piernas tanto como pudo mientras insistía con las manos alrededor de las vallas, tratando de abrir más el vértice obtuso de sus piernas, para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:para que mi candado hinchado tuviera más espacio en el laberinto virginal de mi hija. Habiendo insertado más o menos un cuarto de polla en su interior, Cielo Riveros ni siquiera hizo muecas sino que permaneció con su típica sonrisa infantil emergiendo en su rostro mientras sus ojitos estaban ocultos bajo la tela de la máscara. Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:Era evidente que la niña estaba disfrutando al máximo de ese pequeño juego sin siquiera imaginar lo que le esperaba. Después de permanecer estática un rato disfrutando de la deliciosa prisión alrededor de la punta de mi pene de pie, Mirian Caballero me dijo nuevamente en voz baja:

"Cariño... empújala un poquito más... sólo un poquito más...
Como si fuera un robot que sólo obedece las órdenes de su amante por impulso, me dejé caer sobre las piernas abiertas de Cielo Riveros para insertar otro trozo de carne caliente en su precioso tesoro inexplorado, hundiendo esta vez más de la mitad de mi vibrante pájaro en su breve laberinto caliente. Esperaba algún gemido de dolor de mi pequeña hija cuando se sintió empalada con más de la mitad de mi polla dentro, sin embargo Cielo Riveros no emitió ninguna queja, lo que me hizo pensar que tal vez ella no sentía tanta incomodidad porque yo no era, como he dicho, un modelo de virtudes en términos de dotación del pene. La verdad es que, y debo decirlo, mi pene es del tipo estándar, más bien tirando a un tamaño pequeño, además de la extrema delgadez del tronco, lo que seguramente significó en ese momento una gran ventaja para llevar a cabo mis planes desviadores.Mi astuta esposa lo sabía muy bien y por supuesto verificó lo mismo que yo cuando observó que Cielo Riveros no había mostrado ninguna reacción dolorosa hasta el momento, por lo que esta vez me animó a ponerlo completamente en el resquicio de ansiedad de mi pequeña hija, diciéndome:
—Vamos, Aldo... ahora lo mete todo... parece que no le molesta...
"Uhhum..." Logré resoplar con la mayor emoción
Queriendo aprovechar las circunstancias, me empujé con fuerza mientras Mirian Caballero me empujaba por detrás para que el ataque final fuera contundente. Fue en ese momento que ambos escuchamos el grito estremecedor de Cielo Riveros, quien, gritando de dolor, comenzó a aullar de delirio implorándome entre sollozos:
— Noooo.... noooo..... No quiero..... duele.... sacarme eso.... sacarme, papioooo.... sacármelo, duele....
Por un momento los lloriqueos de la niña me asustaron y estaba a punto de retroceder para quitarme mi falo endurecido que ahora estaba perdido en los intrincados pliegues color rosa de Cielo Riveros. Pero Mirian Caballero, una experta conocedora de las reacciones clásicas de una defloración, me contuvo poniendo sus dos manos detrás de mi espalda mientras me gritaba:
-No, Aldo... ya está dentro... si te lo quitas ahora será más doloroso... vamos, cariño... Empieza a moverte lentamente... pero no te lo quites en absoluto...

Ganando confianza mientras escuchaba sus palabras, comencé a moverme suavemente de un lado a otro con la esperanza de que el niño no tuviera un efecto mayor. Pero mi intento fue inútil, porque Cielo Riveros continuó gimiendo y quejándose en voz alta mientras pronunciaba una serie de gemidos aludiendo al tremendo dolor que sentía, y eso sólo la hizo desear no tener mi polla dentro de su coño roto.
— Nooo... no. Ayyyy....... Y luego está SmackDown. Scarlett..... Ayyyyyy. Ayyyy...... Me duele mucho... Amapola... Sámámelaaaaa.... Ayyyyyyy. sí nooooooo.....
Pero mi esposa, que conocía muy bien las causas y efectos de tal acoplamiento, sin decir palabra siguió empujándome por detrás sobre las piernas abiertas de Cielo Riveros, quien continuó con sus gritos estremecedores de ayuda con su carita inundada de lágrimas. Por mi parte, seguí moviéndome ansiosamente dentro del coño apretado de la niña, que ahora se sentía empalado hasta la empuñadura con mi polla perdida dentro de ella, que esta vez acababa de romperse para siempre. Entre bramidos de lujuria que salían de mi boca y gritos de dolor que exhalaba Cielo Riveros, finalmente se consumó la tan esperada desfloración, mientras mi esposa no dejaba de empujarme el pequeño cuerpo de la niña, que ahora estaba hundido en el colchón y completamente perdido bajo el peso de mi cuerpo sudoroso.
Habiendo considerado que el razonamiento de Mirian Caballero era correcto, no dejé de moverme sobre ella ni un momento, lo que provocó que su tierna hendidura abierta se adaptara gradualmente al intruso desflorador en el que se había hundido, lo que pude ver muy pronto cuando sus gritos de dolor se transformaron en intensos suspiros. Era evidente que Cielo Riveros empezaba ahora a sentir la alegría de la penetración, porque en un momento dado empezó a moverse suavemente debajo de mí en un vano intento de penetrarse más. Pronto sentí sus bracitos alrededor de mi hombro, mientras ella se abría cada vez más ante mis furiosos y violentos ataques, frotando sus uñas infantiles sobre la piel de mi cuerpo. Fue en ese mismo momento cuando sentí el dedo de mi esposa untando el aceite alrededor de mi esfínter.La caricia en ese momento me dejó perpleja y quise darme la vuelta para ver qué pasaba, pero el vendaje que tenía en la cara me lo impidió. Mirian Caballero, consciente de mi reacción, no cedió en sus esfuerzos y continuó untando con aceite la entrada de mi trasero. Cuando experimenté por primera vez la intrusión de sus dedos alrededor de mi culo, quise suprimir en primera instancia el sabroso hormigueo que me causaban sus toques, pero siendo Mirian Caballero una experta en las artes manipuladoras, pronto abandoné el sentimiento de rechazo que rápidamente se convirtió en un deseo incontrolable de que siguiera tocándome el culo. Sentí que su dedo entraba lentamente en el oscuro y peludo pasadizo secreto, que comenzaba a moverse en suaves círculos ayudado por el catalizador aceitoso. Aunque me encantó ese toque extraño,Seguí hundiéndome en la hendidura de Cielo Riveros, quien en ese momento se había convertido en un perro abrazado con mi dura polla escondida entre sus piernas. Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.Me concentré en la intensidad de sus suspiros y me di cuenta de que la niña había pasado del dolor a la lujuria, mientras se movía y se movía debajo de mí como una víbora ensartada, manteniendo ahora sus dos pequeñas piernas alrededor de mi cintura, como para indicar que no debía dejar de penetrarla. La leche fluyó con ardor dentro de mi tronco erguido anunciando la proximidad del clímax, por lo que no pude contenerme más y explotó dentro del coño de Cielo Riveros, que comenzó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde adentro.así que no pude contenerme más y exploté dentro del coño de Cielo Riveros, que empezó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde dentro.así que no pude contenerme más y exploté dentro del coño de Cielo Riveros, que empezó a palpitar rígidamente y a perforarse, temblando una y otra vez mientras mi polla entraba y salía con furia desde dentro.

Aún no había terminado de liberar el flujo lechoso dentro del conejito de Cielo Riveros cuando sentí el ataque por detrás. Era Mirian Caballero, quien había puesto algo duro en el centro de mi culo, cayendo con fuerza sobre mi espalda. El grito de dolor provocado por su ataque no tardó en llegar y traté de deshacerme de ese dispositivo vibratorio que ya se había hundido hasta la mitad en mi conducto trasero. Pero Mirian Caballero, tal vez previendo mi reacción, me abrazó fuerte y no me permitió deshacer el nudo corporal en el que nos habíamos convertido los tres, empujando violentamente ese candado de látex, que estaba irremediablemente perdido en mi oscuro laberinto. Ante los obstinados ataques que mi esposa hacía detrás de mí, finalmente tuve que abandonarme al delicioso escozor que esa polla artificial producía en mí, lo que hacía que mi polla permaneciera erecta dentro de mi hijasu coño recientemente desflorado, viéndose obligado a seguir bombeando la polla hinchada dentro de ella. La niña ni siquiera se dio cuenta de ese último juego que mi esposa había comenzado en mi popa, pero volvió a deleitarse con mis embestidas regalándose el primer banquete de penes de su vida. Mirian Caballero, por su parte, no cesó en su decidida acción de entrar y salir con ese silbato de hule hundido en mi pequeño culo, que ahora se abría palpitando para recibir con alegría al invasor de látex que mi esposa movía de un lado a otro sin piedad. Al darme cuenta de lo inevitable y comprender que este era el misterioso regalo que mi esposa anhelaba, me relajé lo más que pude dispuesto a disfrutar de ese triple asesinato que estábamos organizando los tres, porque mientras Cielo Riveros recibía con alegría mi dura polla en su coño imberbe,Al mismo tiempo me atacaba una extraña polla en el culo, que ahora también había sido desflorada por igual; mientras Mirian Caballero se deleitaba con su papel de receptora masculina dentro y fuera de mi túnel trasero.

Si se hubiera presentado la oportunidad de admirar el triple acoplamiento, cualquier observador imparcial habría tenido que admitir el aquelarre sexual atípico y tríptico en el que nos habíamos convertido, ya que por un lado Cielo Riveros se quejaba intensamente, pero no de dolor sino de bramidos, mientras yo exhalaba ansiosos gemidos de placer y lujuria, mientras Mirian Caballero, con su candado artificial perdido dentro de mi culo, Pronunció una serie de frases obscenas que por alguna razón me recordaron la excitación de su ardiente tía Rebe. Así que totalmente entregada al placer y al libertinaje, toda la familia se estremeció de alegría ante el inusual concilio, moviendo nuestros cuerpos con extraño frenesí impulsado por ese frenético bramido incestuoso que sólo ocurre cuando hay un real y genuino desbordamiento de los sentidos, como el que vivimos los tres. Fue por esta razón queantes de lo que hubiéramos deseado, volví a descargar mi torrente lechoso en la rendija inundada de Cielo Riveros, impulsado por la ardiente penetración de esa misteriosa polla dentro de mi tembloroso culo, mientras Mirian Caballero gritaba y gritaba de placer propio, disfrutando hasta el delirio de su inconcebible protagonismo masculino. Cuando terminamos, tanto mi esposa como yo caímos exhaustos en la cama junto al pequeño y tembloroso cuerpo de Cielo Riveros, quien permaneció con las piernas abiertas como si anhelara más polla. Pero no pude soportarlo más. Esta vez me había descargado completamente sin que quedara ni una sola gota de leche en mi reservorio testicular. Mi esposa aprovechó el momento para quitarme la venda de los ojos y luego hacer lo mismo con Cielo Riveros, a quien vi sonriendo de alegría, causándome un placer indescriptible. Sí,La defloración se había consumado. Pero tuve que admitir que en realidad había sido una doble desfloración, aunque también reconocí que, al final, tuve que pagar un alto precio por desflorar a mi propia hija. Sí. Había sido un precio caro, pero muy novedoso y estimulante: el precio de mi propia desfloración. El precio de la desfloración de mi propio culo a manos de mi propia esposa.

Nuestros cuerpos sudorosos, extasiados de placer, permanecieron durante mucho tiempo estirados sobre el colchón sin que ninguno de nosotros pronunciara palabras. Y realmente no había necesidad de hacerlo. Al fin y al cabo, y dado lo que acababa de pasar, lo cierto es que los tres habíamos prodigado las sensaciones más intensas jamás vividas y eso fue suficiente. Empecé a pensar que todo eso prometía, y prometía mucho. Sí. No había ninguna duda. Hacía demasiado calor. Era verano.



bay....
0 comentarios - Cielo Riveros, es iniciado por su padre y su madre 7